Las calles de arena de Paco Roca, el mejor destino para perderse

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La otra tarde me perdí por Las calles de arena. A través de sus páginas, emprendí un viaje fascinante y demoledor hasta el interior de mí misma. Mis miedos y sentimientos quedaron expuestos en un Barrio surrealista y onírico que me interrogaba, en cada esquina, sobre la libertad entre asumir un destino que parece inevitable o dibujar uno nuevo.

El libro de Paco Roca es, sin lugar a dudas, una de las obras literarias más impresionantes y conmovedoras que he leído. Por ello, no puedo hacer más que recomendároslo. No escribiré una reseña al uso porque no soy ninguna experta en el noveno arte, me limitaré a exponeros las razones que, en mi opinión, lo hacen imprescindible. A pesar de que está definido como novela gráfica, me referiré a él como lo que creo que es: un tebeo. Lo de “novela gráfica” me parece un término que se han inventado para captar a un público que cree que los tebeos son para niños o para frikis con ligerillos problemas sociales de comunicación. Nada más lejos, existen tebeos de todas las temáticas que pueden gustar a personas muy diversas. Así que, sin más dilación, perdámonos en este.

ARGUMENTO O FONDO

“Hoy es la última oportunidad que te doy. Si quieres vivir en la luna, será sin mí. ¿Entiendes?”

La historia se inicia cuando nuestro protagonista recibe un ultimátum por parte de su novia: puede optar por seguir en su mundo de ficciones o comprometerse de una vez con el mundo real. Elige la segunda opción, la que parece razonable y va al encuentro del destino que ya ha empezado a escribir. Pero no lo hace con las manos libres, emprende ese camino cargado de una figura gigante de Corto Maltés, un lazo con el mundo imaginario que todavía no quiere romper.

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Tiene poco tiempo para llegar a la cita con su novia, así que decide tomar una ruta alternativa por el barrio de arena y se adentra en un universo misterioso y surrealista del que no podrá salir. En él se verá obligado a refugiarse en el hotel La Torre, que podría identificarse con el infinito hotel de David Hilbert, y que guarda un parecido asombroso con la Torre de Babel del pintor flamenco Pieter Brueghel. En él, verá sus temores personificados en los inquilinos más variopintos: los amores imposibles y no correspondidos de la Sr. Esther, el Sr. Rueda y el Sr. Rosendo de los Vientos; la inseguridad del Coronel Francisco Piedra, la soledad de la cartera oficial del barrio Blanca; el miedo a la muerte del Sr. Soto, el de perder la memoria del Conde Diógenes y, finalmente, la angustia que siente por no ser capaz de salir de este nuevo escenario y recuperar su vida, por haberse convertido en un hombre sin nombre.

Pero la convivencia y el trato con los diferentes personajes le cambian. Las calles de arena, fantasmagóricas y opresoras en un inicio, se convierten en un hogar posible, la pesadilla evoluciona a sueño y conduce a un final tan magistral como coherente. Una lámina que rubrica la obra maestra.

FORMA

A mi modo de ver, el mejor dibujo para un tebeo no es el que cuenta con una mayor calidad técnica o artística sino el que refleja la idea que transmite el guión. En ocasiones, como el magnífico libro del mismo autor, Arrugas, el guión lleva la principal carga de contenido y sólo necesita buenos dibujos que lo expresen. En otras, como en el caso que nos ocupa, se establece un equilibrio perfecto entre guión y dibujos a través de la excelencia mutua. En cada una de las láminas de Las calles de arena la brillantez de la historia se ve sublimada por el preciosismo pictórico que la cuenta.

Cada personaje está caracterizado por un color que le define con mayor profundidad que sus palabras, habla por él. Las líneas suaves de sus expresiones dejan al descubierto lo que sienten. La naturaleza imaginaria e irreal del universo en el que se desenvuelven se consigue a través de un grafismo rico en detalles que se complementa con la extensa gama de colores que permite el viaje del mundo onírico al real.

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REFERENTES

“Las calles de Arena” esconden una gran cantidad de referentes literarios. En su texto se aprecia la huella de los escritores más destacados que trataron la convivencia entre fantasía y realidad. Para empezar, el título del texto se basa en el relato de Borges El libro de arena, y otros de los literatos que se vislumbran son Cortázar, Kafka, Carroll, Ionesco, García Márquez, Poe, Melville o Beckett. Pero bebe de más fuentes. La científica viene por parte de El hotel infinito de David Hilbert y en cuanto a la cinematográfica, guarda una cierta similitud con películas como El viaje de Chihiro.

Todos estos referentes enriquecen la obra pero no es necesario conocerlos para disfrutar de ella. Simplemente han inspirado al autor y están ahí.

CONCLUSIÓN

Las calles de arena es un libro para reflexionar y no caer en la autocomplacencia, una llamada al análisis de nuestra vida diaria a través del realismo mágico.  Os confesaré que, para mí, es poesía expresada en forma de tebeo. Simbolismo narrativo y visual que estremece, que se cuela en las entrañas y no te permite escapar. Pensamiento y sentimiento interrogado a lo largo de un camino vital trazado en viñetas.

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Acerca de Laura Morrón Ruiz de Gordejuela

Licenciada en Física por la Universidad de Barcelona y máster en Ingeniería y Gestión de las energías renovables por IL3. Tras años dedicada a la protección radiológica, he encontrado un empleo como directora y editora de Next Door Publishers, que aúna mi pasión por la divulgación científica y los libros. Aparte de esta labor, también ejerzo de divulgadora científica en mi blog «Los Mundos de Brana» —premiado en la VI edición del Concurso de Divulgación Científica del CPAN—, en el podcast para niñas y niños «Crecer soñando ciencia» y en las plataformas «Naukas» y «Hablando de Ciencia». He colaborado en el blog «Desayuno con fotones» y en los podcasts de ciencia «La Buhardilla 2.0» y «Pa ciència, la nostra». Soy miembro y community manager del Grupo Especializado de Mujeres en la Física de la Real Sociedad Española de Física y socia de ADCMurcia, Cienciaterapia y ARP-SAPC. En 2015 tuve el honor de ser galardonada con el premio Tesla de divulgación científica de «Naukas».
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4 respuestas a Las calles de arena de Paco Roca, el mejor destino para perderse

  1. Me encanta la diversidad. Me agrada que aparezca una entrada en tu blog que no tenga nada que ver con la física en particular o con la ciencia en general.

    Debo discrepar ligeramente con una aseveración tuya al principio de la entrada: yo creo que la acepción “tebeo” deriva de aquella revista española llamada TBO, y que era una publicación periódica que recogía historietas cortas. Novela gráfica, que, dicho sea de paso, no tiene para mí ninguna connotación friki o negativa de ningún tipo, se refiere más a eso, una novela narrada en forma gráfica. Tiene otra estructura que no está concebida para publicarse periódicamente.
    En mi humilde opinión, por supuesto.
    🙂

    Siempre es agradable leerte.

    Un abrazo.

    • Me alegra que la entrada te haya resultado interesante.
      Gracias por seguir por aquí.
      Un abrazo

    • Abraham dijo:

      Hola Antonio… y Laura,

      Como soy un tocapelotas desde chiquetito, me veo en la obligación de posicionarme en favor de Laura en cuanto a su percepción y definición de novela gráfica. Aunque no del todo. Así, pa crear mal rollo.
      Ya la Wikipedia advierte que el término “novela gráfica” es controvertido y estoy de acuerdo en eso, porque de las cinco características con las que pretenden describirla tan sólo coincido con un par de ellas.
      Sin embargo no creo que sea un término que se crease para separar los tebeos (luego iré con lo de tebeo) para niños y frikis de formatos para adultos. En la propia Wiki dicen que el término ya se empleaba a principios del SXX en España y si repasamos las publicaciones editadas como novelas gráficas en los 60 encontramos superhéroes, Hazañas Bélicas y espías.
      No obstante, y en mi opinión, sí es cierto que en la actualidad el término novela gráfica se aplica alegremente a historietas (que es el término correcto) publicadas en tochos de menor o mayor grosor, preferiblemente en blanco y negro y de autor europeo, estadounidense (pero underground y alternativo, ojo!) o de origen exótico y que se haya publicado “del tirón” tras haber dedicado el autor (o autores) tres años de su vida a la obra. Eso mola mucho en ambientes culturetas y gafapastiles en los que leer un tebeo es de losers y un cómic peor, que ahí sólo salen tíos en mallas.
      Lo cierto es que todo se reduce a lo mismo, a combinar ilustraciones y textos de forma conjunta y en cada página y cada cual que lo llame como quiera: historietas, tebeos, cómics, arte secuencial, noveno arte… Para mí Ibáñez, Spiderman, Moore, Miller, El Espadachín Enmascarado, Eisner y La Balada del Mar Salado forman parte de un gran todo.
      Disculpad el rollo. Os debo una cerveza con unos shoshitos.

      Se me olvidaba: La RAE admitió en 1968 el término tebeo como “1. m. Revista infantil de historietas cuyo asunto se desarrolla en series de dibujos.” e indica que el término proviene de la publicación de historietas TBO.

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