Nisreen El-Hashemite, impulsora del 11F, científica al servicio de la humanidad

Nisreen El-Hashemite ocupa un lugar singular en la historia reciente de la ciencia y de los movimientos por la igualdad de género. Princesa de la familia real iraquí, médica, genetista y activista global, ha hecho de su trayectoria un puente entre mundos que a menudo parecen separados: la tradición y la modernidad, la fe y la ciencia, la realeza y el trabajo de base, el laboratorio y la diplomacia.

Reconocida internacionalmente como la “Science Princess”, ha combinado su formación científica con un intenso compromiso humanitario, hasta el punto de impulsar la creación de un día oficial de Naciones Unidas: el 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, aprobado por consenso por la Asamblea General en 2015.

Para entender la figura de Nisreen El-Hashemite recorreremos sus orígenes, su infancia en un entorno profundamente marcado por la historia de Oriente Medio, su vocación científica y su decisión de dejar una prometedora carrera en Harvard para dedicar su vida a la promoción de la igualdad, la salud y el desarrollo, especialmente de mujeres, niñas y colectivos marginados.

Orígenes familiares e infancia

Nisreen nació en Kuwait, en el seno de la familia hachemita, una de las dinastías más antiguas y respetadas del mundo árabe, descendiente del Profeta Muhammad (según la tradición hachemita). Es nieta del rey Faisal I de Irak, el primer monarca del Irak moderno, que jugó un papel clave en la construcción del Estado tras la Primera Guerra Mundial y en la articulación de un proyecto de país que pretendía integrar distintas etnias y religiones bajo un marco de valores democráticos, educación y tolerancia.

Este contexto familiar marca profundamente la identidad de Nisreen. Por un lado, crece con la conciencia de una herencia política y religiosa de enorme peso simbólico; por otro, vive el exilio y las consecuencias de los cambios geopolíticos en la región. En distintos testimonios, se ha mencionado que su familia vivió la experiencia del exilio tras el derrocamiento de la monarquía iraquí, y que esa vivencia influyó en su sensibilidad hacia las personas desplazadas y refugiadas.

Una anécdota muy repetida ilustra el valor que su padre otorgó a su nacimiento, prolongando la celebración treinta días, un periodo mucho mayor al de las fiestas de sus hermanos varones que duraron siete. Ella misma ha contado esta historia para subrayar que, en su entorno familiar cercano, ser niña no fue un obstáculo, sino motivo de orgullo.

De su madre, dice haber aprendido la insistencia en la educación y el trabajo como herramientas de independencia y servicio a los demás. La figura materna aparece repetidamente en sus entrevistas como alguien que le pedía ayuda para trabajar con niñas y niños en situación de vulnerabilidad cuando ella tenía apenas catorce años, y que la animó a no conformarse con el papel reservado tradicionalmente a las mujeres de la realeza, sino a construir su propio camino.

Desde muy joven, Nisreen expresó un deseo nítido: “Quiero ser doctora para poder dibujar una sonrisa en la cara de la gente”.

Ese objetivo, sencillo y ambicioso, será el hilo conductor de su vida: usar la medicina y la ciencia para aliviar sufrimiento, prevenir enfermedades y cambiar estructuras sociales injustas.

La infancia y adolescencia transcurrieron en un entorno culturalmente rico, con influencias de distintos países árabes y europeos. La condición de familia exiliada, los cambios de residencia y la conciencia de pertenecer a una casa real derrocada refuerzan en Nisreen la idea de que el título nobiliario no es un fin en sí mismo, sino una responsabilidad: la obligación de servir allí donde uno se encuentre.

Vocación científica y formación académica

Seguir una carrera científica y médica no era un camino obvio para una princesa. En una entrevista, Nisreen recuerda que muchas personas le decían: “La ciencia no es para la realeza”. Sin embargo, ella se empeñó en romper esa expectativa.

Tras completar su educación preuniversitaria, estudió Ciencias Biomédicas y posteriormente realizó un Máster en Ciencias (MSc), un título de médica (MD) y un Doctorado en Filosofía (PhD) en Genética Humana. Esta combinación de formación clínica y de investigación básica le dio una perspectiva muy completa sobre la enfermedad humana: entendía tanto la práctica médica como los mecanismos moleculares que están en la base de muchas patologías.

Su elección de la genética humana no es casual. Las enfermedades genéticas constituyen un campo donde convergen la biología molecular, la medicina y profundas cuestiones éticas y sociales: quién tiene acceso a pruebas diagnósticas, cómo se informa a las familias, qué políticas de prevención se ponen en marcha. Desde el inicio, Nisreen se sintió atraída por esta intersección entre ciencia y responsabilidad social.

Durante su etapa de formación superior se trasladó al Reino Unido, donde entró en contacto con instituciones punteras. En 1995 comenzó a trabajar en hospitales e institutos en el entorno del University College de Londres, en un momento en el que las técnicas de diagnóstico genético estaban experimentando un desarrollo muy rápido.

Carrera científica: del diagnóstico genético a la oncología

En el University College de Londres, Nisreen participó en el desarrollo del Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) de enfermedades monogénicas. Esta técnica consiste en analizar genéticamente embriones obtenidos mediante fecundación in vitro antes de su implantación, para evitar la transmisión de enfermedades causadas por mutaciones en un solo gen. Su trabajo contribuyó a perfeccionar la metodología y a demostrar su utilidad como herramienta preventiva.

Con el tiempo, el DGP se consolidará como una opción para muchas familias portadoras de mutaciones graves, y la técnica que ayudó a desarrollar se aplicará en más de cien centros en todo el mundo, evitando el nacimiento de niños afectados por patologías muy severas.

Además de la investigación, Nisreen se involucró en sensibilizar a la opinión pública y a los responsables políticos sobre la importancia de las enfermedades genéticas, su carga social y económica y el valor de los programas de prevención: cribados, asesoramiento genético, apoyo a las familias. Su enfoque combina datos científicos con una narrativa centrada en la dignidad de las personas afectadas.

Posteriormente se trasladó a Estados Unidos para trabajar en el Brigham and Women’s Hospital, asociado a la Harvard Medical School. Allí centró su investigación en mecanismos moleculares y vías de señalización implicadas en tumores asociados a la esclerosis tuberosa (TSC), y en efectos dependientes del sexo observados en modelos.

En esta etapa publicó artículos científicos, participó en congresos internacionales y consolidó una carrera académica prometedora. Su trayectoria cumple todos los requisitos del éxito académico clásico: títulos, publicaciones, pertenencia a instituciones de élite. Pero, al mismo tiempo, creció en ella una inquietud: la sensación de que su trabajo podía y debía tener un impacto más amplio en la sociedad.

El giro de 2007: de la carrera académica a la diplomacia científica

En 2007, Nisreen tomó una decisión que sorprendió a muchas personas de su entorno: dejó su carrera científica en Harvard para dedicarse plenamente al servicio del desarrollo socioeconómico sostenible, a través de la Royal Academy of Science International Trust (RASIT), de la que se convirtió en Directora Ejecutiva. RASIT es una institución con raíces en la familia hachemita que busca utilizar la ciencia y la tecnología como motores de desarrollo, especialmente en regiones con grandes retos económicos, sanitarios y educativos.

Bajo la dirección de Nisreen, la organización se transforma progresivamente en una plataforma internacional que diseña programas a medida para diferentes países y contextos. Su experiencia como científica le permite establecer puentes entre la comunidad académica, los gobiernos y los organismos internacionales. Uno de sus objetivos es democratizar el acceso a la ciencia, no solo como conocimiento, sino como herramienta para diseñar políticas públicas sobre salud, educación, igualdad de género y desarrollo sostenible.

En este periodo impulsa la creación del World Women’s Health and Development Forum, concebido como un Centro de Excelencia para la salud y el desarrollo de las mujeres, donde se discuten políticas, se intercambian buenas prácticas y se elaboran recomendaciones a nivel global.

Activismo por la igualdad de género en la ciencia

La faceta por la que Nisreen El-Hashemite se ha hecho más conocida es su activismo en favor de la igualdad de género en la ciencia. Desde RASIT y en estrecha colaboración con diversas agencias de la ONU, defiende que lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible es imposible sin la plena participación de las mujeres en la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Fruto de este trabajo es la creación de la Women in Science International League (WISIL), de la que es fundadora y presidenta. WISIL se plantea como una red global para apoyar, visibilizar y conectar a mujeres científicas de distintas disciplinas y países, y para impulsar iniciativas como directorios internacionales, revistas especializadas y premios que reconozcan la excelencia científica de las mujeres.

Pero su iniciativa más emblemática será, sin duda, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado cada 11 de febrero. La idea surge en un foro celebrado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York en torno al 10–11 de febrero de 2015, vinculado al programa World Women’s Health and Development Forum impulsado por Royal Academy of Science International Trust (RASIT) y en colaboración con United Nations Department of Economic and Social Affairs (UN DESA). Durante su desarrollo, ministras, diplomáticas, científicas y representantes de organismos internacionales subrayan la necesidad de un símbolo global que sirva para reconocer el papel de las mujeres en la ciencia y movilizar compromisos concretos.

Rueda de prensa por la firma del Memorando de Entendimiento entre UNITAR y RASIT (10 de febrero de 2017)

A partir de esa declaración, Nisreen asume la responsabilidad de redactar una carta en nombre de todas las personas participantes dirigida al presidente de la Asamblea General de la ONU, Sam Kutesa, solicitando que se ponga en marcha el proceso para crear un día internacional específico. Coordina con la Misión Permanente de Malta, que ejerce el liderazgo diplomático necesario para presentar y negociar la resolución en la Segunda Comisión.

El resultado llega en diciembre de 2015: la resolución A/C.2/70/L.4/Rev.1 se adopta por consenso, sin votación, y el 70.º período de sesiones de la Asamblea General proclama oficialmente el 11 de febrero como Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Más de 65 países copatrocinan la resolución, que se interpreta como una señal clara del compromiso global con la igualdad de género en educación y participación científica.

El 11 de febrero se convierte desde entonces en un movimiento global, conocido en redes como #February11, con actos en escuelas, universidades, centros de investigación, museos y parlamentos de todo el mundo. Cada año, Nisreen recuerda que no se trata solo de celebrar a unas pocas científicas famosas, sino de visibilizar a millones de niñas y mujeres que están estudiando, investigando o intentando entrar en carreras STEM.

En paralelo, lanza la plataforma Girls in Science 4 SDGs, que ofrece becas, mentorías y oportunidades a centenares de niñas de distintos países, con especial atención a contextos donde las niñas se enfrentan a barreras adicionales por género, pobreza o conflicto.

Años más tarde, impulsa iniciativas como The World Capital of Women and Girls in Science, un proyecto global, reconocido y respaldado por decenas de Estados miembros de la ONU, que designa una “capital mundial” para concentrar durante un año actividades, políticas y programas dedicados a la igualdad en ciencia.

Iniciativas humanitarias y de inclusión

Aunque la igualdad de género en la ciencia es una columna vertebral de su trabajo, el activismo de Nisreen abarca un espectro mucho más amplio de derechos humanos, salud y educación.

Su trayectoria humanitaria comienza a los 14 años, cuando su madre le pide colaborar con niñas y niños en situación de vulnerabilidad. Desde entonces ha trabajado con menores, personas mayores, personas con discapacidad, viudas y personas refugiadas, y ha insistido en que el trabajo humanitario no se limita a repartir comida o ropa, sino que implica transferir conocimiento, desarrollar sistemas educativos y sanitarios sólidos y crear oportunidades igualitarias.

Entre sus iniciativas destacan:

Jeans 4 Genes International: una organización dedicada a mejorar la vida de personas con enfermedades genéticas y a recaudar fondos para investigación. La elección del nombre (un juego entre “jeans” y “genes”) refleja su intención de conectar ciencia, cultura popular y solidaridad.

World Women’s Health and Development Forum: concebido como un centro de excelencia para mejorar la salud de las mujeres a través de políticas integrales que abordan no solo el acceso a servicios sanitarios, sino determinantes sociales como la educación, la violencia de género, la pobreza o la discriminación laboral.

MUTE International Program: centrado en la promoción y protección de los derechos humanos de las personas sordas y con discapacidad auditiva, con un enfoque en la igualdad de oportunidades educativas y laborales y en la integración plena de estas personas en los procesos de toma de decisiones.

Writing Science in Braille: programa que busca visibilizar los derechos de las personas ciegas y con discapacidad visual, especialmente mujeres y niñas, en la ciencia y la educación. Insiste en que no se las vea solo como receptoras pasivas de ayuda, sino como agentes de cambio que pueden liderar proyectos científicos y tecnológicos si se crean las condiciones adecuadas (materiales en braille, tecnologías accesibles, becas y mentorías).

Culture for Peace Program: cofundado por Nisreen, utiliza el arte, la música y las conferencias como lenguajes capaces de tender puentes entre comunidades divididas. En un contexto internacional donde los conflictos identitarios son frecuentes, el programa propone que la cultura y la ciencia trabajen juntas para promover la paz y el entendimiento mutuo.

Además, Nisreen cultiva una faceta artística muy particular: es la primera artista en utilizar café árabe/turco como material para sus pinturas. Su colección “Wonders of Coffee” se subasta para financiar programas de educación infantil y empoderamiento de mujeres. Desde 2003, según datos de RASIT, estas iniciativas han contribuido a la escolarización de más de 50.000 niños, al acceso a atención sanitaria y hospitalaria de más de un centenar de menores y al empoderamiento económico de casi 300 viudas mediante proyectos productivos.

También impulsa espacios de encuentro entre ciencia y sociedad, como el Science Café Program y el Science and Society Program, que promueven el diálogo entre personas científicas y ciudadanía en contextos informales, anticipando en cierta manera el formato de cafés científicos hoy extendido en muchos países.

Su compromiso con la juventud se refleja en el papel que jugó en la organización del Primer Congreso Internacional de Estudiantes Universitarios RASIT-UNESCO en 1998. Desde entonces ha desarrollado programas como Generations in Dialogue y ENWAN Arab Youth Empowerment, y campañas contra el sectarismo y la radicalización, insistiendo en que empoderar a la juventud es fundamental para sociedades pacíficas e innovadoras.

Vida personal y visión ética

La información pública sobre la vida personal de Nisreen El-Hashemite es limitada, lo que refleja su voluntad de centrar la atención en su trabajo más que en detalles íntimos. Se sabe que ha vivido y trabajado en distintos países, incluyendo el Reino Unido y Estados Unidos, y que desarrolla buena parte de su labor actual entre Nueva York, sede de la ONU, y otros centros internacionales donde se discuten políticas sobre desarrollo sostenible.

Más interesante que los datos biográficos estrictos es la visión ética que transmite sobre el papel de la realeza, la fe y la ciencia en su vida.

En entrevistas, explica que su familia es descendiente directa del Profeta Muhammad (la tradición hachemita reivindica un linaje que se remonta a este profeta), lo que podría interpretarse como un símbolo de autoridad religiosa. Sin embargo, Nisreen utiliza esta herencia para argumentar en favor de la educación y la participación de las mujeres, citando versículos y tradiciones islámicas que apoyan el conocimiento y la justicia, en contraste con interpretaciones extremistas que han servido para justificar la exclusión de las niñas de la escuela.

Repite que desea ser reconocida no por su título de princesa, sino por su trabajo como científica. La famosa frase que pronunció en Naciones Unidas, “espero que se me llame científica más que mujer en la ciencia, y que se me reconozca por mis logros y no por mi género”, resume su postura: el género importa porque las desigualdades existen, pero la meta es que el mérito científico no esté condicionado por ser hombre o mujer.

Define el trabajo humanitario no solo como entrega de recursos materiales, sino como transferencia de conocimiento y tecnología, construcción de sistemas educativos y sanitarios sólidos y creación de oportunidades igualitarias. Para ella, ayudar implica cuestionar estructuras, no solo paliar síntomas.

Un detalle curioso (aish…) que ella misma menciona es la importancia del número 17 en su vida: nació el 17 de julio, y vincula ese número con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17 (alianzas para lograr los objetivos), subrayando que ningún cambio profundo se consigue en solitario; siempre se necesitan alianzas entre gobiernos, sociedad civil, sector privado, academia y ciudadanía.

En cuanto a su vida cotidiana, algunos artículos señalan que vive de un salario y no de privilegios aristocráticos, y que su actividad consiste en viajar, dar conferencias, reunirse con estudiantes y responsables políticos, y coordinar programas desde RASIT y otras plataformas.

Reconocimientos y legado en construcción

La trayectoria de Nisreen El-Hashemite ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones. Entre ellos destacan:

  • Doctorado honoris causa en Ciencia y Humanidades por la universidad turca Bahçeşehir, concedido en 2015 en reconocimiento a su labor científica y humanitaria.
  • Muhammad Ali Humanitarian of the Year Award (2017), otorgado por el Muhammad Ali Center a personas que han dedicado su vida a causas humanitarias.
  • Lifetime Achievement Award del World Business Angels Investment Forum (2020), que premia su contribución a vincular ciencia, inversión y desarrollo sostenible.
  • Pinnacle Award de la Association for Women in Science (AWIS) (2020), por su trayectoria innovadora en STEM y su compromiso con la diversidad en los lugares de trabajo.

Además, RASIT ha creado la “HRH Princess Dr. Nisreen El-Hashemite’s Medal of Honor – The Science Princess”, una medalla que se entrega anualmente para homenajear a personas y proyectos que reflejan el espíritu de su trabajo.

Sin embargo, ella insiste en que el legado que le importa no es el de los premios, sino el de los programas, días internacionales, plataformas y leyes que sobreviven más allá de su persona. De ahí su empeño en diseñar iniciativas con estructura institucional: foros, ligas, fondos, capitales mundiales de mujeres y niñas en la ciencia, etc.

Su biografía sigue abierta. En los últimos años ha trabajado en proyectos como Cansu Global, centrado en soluciones de ciencia y tecnología verde para el agua; ha impulsado programas de formación sobre Naciones Unidas y diplomacia para jóvenes (como el RASIT UN Fellowship Program); y continúa participando en actos del 11 de febrero en todo el mundo, muchas veces dirigiéndose directamente a niñas de colegios y estudiantes universitarias.

Significado de su figura

Nisreen El-Hashemite encarna varias transformaciones de nuestro tiempo:

Realeza que renuncia al rol ceremonial para asumir un trabajo técnico y de base, primero en laboratorios y luego en la diplomacia científica y los movimientos sociales.

Uso de la tradición religiosa como herramienta emancipadora: lejos de aceptar lecturas del islam que oprimen a las mujeres, recurre a fuentes teológicas para defender el derecho de niñas y mujeres a estudiar, hacer ciencia y liderar.

Visión integrada de la ciencia: para ella, la ciencia no es solo publicar artículos o conseguir patentes, sino un instrumento para diseñar políticas, empoderar comunidades, mejorar la salud y construir paz.

Intersección de género y diversidad: sus programas incluyen no solo a mujeres en general, sino específicamente a mujeres sordas, ciegas, refugiadas o en contextos de pobreza, insistiendo en que la igualdad en la ciencia solo es real si incluye a quienes históricamente han sido doblemente excluidas.

Su vida muestra también las tensiones de cualquier persona que intenta cambiar sistemas establecidos: la decisión de dejar una carrera académica de prestigio, el trabajo de lobby en estructuras tan complejas como la ONU, la necesidad de formar alianzas con gobiernos muy distintos entre sí, la resistencia cultural a que una princesa se dedique a “trabajar de verdad”, como reza el título de un artículo periodístico.

En conjunto, la biografía de Nisreen El-Hashemite es la historia de una mujer que ha utilizado privilegios de cuna para abrir espacios a quienes no los tienen. Y, sobre todo, es la historia de alguien que nunca ha dejado de repetir que su identidad principal es la de científica al servicio de la humanidad.

Bibliografía y enlaces consultados

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La lectura clandestina de RadiUS

Llevaba tiempo con ganas de volver a la radio. Mucho tiempo. Y mi reciente incorporación al Secretariado de Divulgación Científica y Cultural de la Universidad de Sevilla como técnica de apoyo me ha permitido empezar a colaborar en el programa mensual de RadiUS (Universidad de Sevilla), en formato podcast, Ciencia Clandestina.

Clandestinos de izquierda a derecha: María Paz Amérigo, Mª Carmen Escámez (directora del programa), yo, Leila Pontiga, Susana Gaytán, Alberto Márquez, Alberto Pérez y Eduardo Villalobo.

Ciencia Clandestina, presentado por el citado Secretariado, se construye en torno a temas monográficos de ciencia e investigación y se articula con entrevistas a personal investigador y secciones que conectan la ciencia con historia, arte y pensamiento.

Mi sección es fija: en cada entrega elijo un libro de divulgación vinculado al tema del episodio, como puerta de entrada (o de salida) para seguir explorando el asunto con calma y con placer lector. En esta entrada iré publicando los diferentes episodios completos (porque todo el programa es fantástico) especificando el título y autoría del libro recomendado.

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Eleonora Viezzer: La física que persigue el “Sol en la Tierra”

En la historia de la física moderna, pocas metas han capturado tanto la imaginación científica y pública como la fusión nuclear: la posibilidad de reproducir en la Tierra el proceso que alimenta las estrellas para generar energía limpia e ilimitada. Entre quienes trabajan en este desafío, una figura destaca por su combinación de rigor científico, liderazgo internacional y comunicación clara: Eleonora Viezzer, física de plasmas, profesora en la Universidad de Sevilla y pionera en el estudio de la física de la fusión nuclear. Su trayectoria, sus logros y su visión nos cuentan no solo la historia de una investigadora brillante, sino también cómo la física fundamental sigue siendo una herramienta para responder a las grandes preguntas de nuestra era.

Una niña curiosa frente al Universo

Nacida en Viena en 1986, hija de una familia europea multicultural, Eleonora se interesó desde muy joven por las grandes preguntas de la naturaleza. Sus profesores de física y matemáticas en el instituto reconocieron en ella una mezcla rara de curiosidad, perseverancia y claridad conceptual, cualidades que la impulsaron a estudiar física y matemáticas en la Universidad Leopold‑Franzens de Innsbruck (Austria) y luego en la Universidad Ludwig‑Maximilian de Múnich (Alemania). Allí, en un entorno científico vibrante, Eleonora abrazó un reto que pocos escogen: entender la materia en sus condiciones más extremas, donde las leyes del electromagnetismo y la termodinámica se entrelazan en formas complejas y hermosas. Tras licenciarse con honores, se embarcó en un doctorado conjunto entre la Universidad de Múnich y el prestigioso Instituto Max Planck de Física del Plasma, donde en 2013 defendió su tesis con mención magna cum laude. Era solo el principio de un camino que la llevaría a liderar investigaciones en los laboratorios y tokamaks más avanzados del mundo.

Pero, antes de seguir con la carrera de nuestra protagonista, hagamos una parada en boxes para repasar la física que nos ocupa.

¿Qué es la fusión nuclear y cuál es su importancia?

Para comprender el impacto del trabajo de Viezzer, primero hay que entender qué es la fusión nuclear y por qué la física del plasma es su piedra angular.

La fusión nuclear es el proceso mediante el cual dos núcleos atómicos ligeros se combinan para formar uno más pesado, liberando energía. Este fenómeno es el motor de las estrellas: en el corazón del Sol, el hidrógeno se fusiona para formar helio, liberando la energía que ha sustentado la vida en la Tierra durante miles de millones de años.

Para ir a su descubrimiento, debemos retroceder al siglo XX y conocer la contribución de diferentes gigantes y gigantas (aunque muchos nombres de ellas nunca los conoceremos). A principios del siglo XX, Jean Perrin y Ernest Rutherford identificaron las estructuras del átomo y plantearon que podría haber procesos internos capaces de liberar enormes cantidades de energía. En 1920 Arthur Eddington fue uno de los primeros en sugerir que las estrellas, incluido el Sol, obtienen su energía a través de la fusión de núcleos de hidrógeno. Fue una hipótesis revolucionaria para explicar la energía estelar. Y, en 1925, la astrónoma y astrofísica Cecilia Payne-Gaposchkin (1900–1979), en su tesis doctoral, demostró que el Sol y las estrellas están compuestos principalmente de hidrógeno, lo que fue fundamental para ratificar que la fusión del hidrógeno es la fuente de energía estelar. Además, su descubrimiento fue clave para que teorías como la de Hans Bethe sobre la fusión en el interior de las estrellas tuvieran fundamento empírico. Bethe describió matemáticamente el ciclo del carbono-nitrógine-oxígeno (CNO) y la cadena protón-protón, por lo que recibiría el Premio Nobel de Física en 1967.

Por lo que al trabajo experimental se refiere, Harold Urey (1931) y Mark Oliphant (1934) descubrieron el deuterio (un isótopo del hidrógeno) y demostraron experimentalmente que podía fusionarse con tritio para formar helio, un proceso que libera energía. También fue Mark Oliphant quien llevó a cabo la primera reacción de fusión inducida artificialmente en 1934, logrando fusionar deuterio y observar la liberación de energía.

La fusión controlada en laboratorio se intentó durante la segunda mitad del siglo XX. El mayor hito técnico, como veremos más adelante, fue la creación del tokamak en la URSS en los años 50 y el desarrollo posterior de reactores experimentales como JET, ITER y SMART.

Por tanto, Hans Bethe es considerado el “padre” del modelo teórico de la fusión estelar, mientras que Mark Oliphant contribuyó decisivamente a demostrarla experimentalmente en la Tierra.

La promesa de la fusión en la Tierra es enorme debido a las siguientes características:

  • Abundancia: el combustible, isótopos del hidrógenos como el deuterio, está disponible incluso en el agua de mar.
  • Limpieza: no genera residuos radiactivos de larga duración como la fisión nuclear.
  • Seguridad: no hay riesgo de “derretimiento” porque el proceso se detiene si las condiciones se alteran.

Y todo este potencial ha llevado a la fusión a ser descrita como el “Santo Grial” de las fuentes de energía del futuro: limpia, segura, prácticamente inagotable y capaz de satisfacer la demanda mundial sin emisiones de carbono significativas.

Sin embargo, y aquí vienen las malas noticias, lograr la fusión en un reactor en la Tierra no es trivial en absoluto: para que los núcleos se fusionen hay que alcanzar temperaturas de cientos de millones de grados, creando un estado de la materia extremadamente caliente y energético llamado plasma.

Plasma: El cuarto estado de la materia

Si la física clásica nos enseñó tres estados de la materia: sólido, líquido y gas, el plasma es un cuarto estado que domina el universo visible. Cuando un gas se calienta tanto que los átomos se separan en electrones y núcleos, obtenemos un conjunto de partículas cargadas eléctricamente que responden de forma compleja a campos magnéticos y eléctricos. Ese es el plasma: un mar de partículas que parecen tener vida propia.

En la fusión nuclear, el plasma es el “combustible vivo”. Su comportamiento determina si un reactor puede sostener las condiciones necesarias para que ocurra la fusión. Pero dominar un fuego tan extremo es como intentar domesticar una tormenta: las partículas pueden moverse, fluctuar y generar turbulencias que afectan la estabilidad global del sistema.

Lámpara de plasma.

Los tokamaks: jaulas magnéticas para atrapar estrellas

Uno de los diseños más estudiados para contener plasma caliente es el tokamak: un reactor en forma de toroide (parecido a un donut) rodeado por potentes campos magnéticos. Estos campos actúan como una jaula invisible que impide que el plasma, a temperaturas superiores a la superficie del Sol, toque las paredes del reactor y se enfríe o destruya los materiales.

El concepto fue desarrollado en la Unión Soviética en la década de 1950 y desde entonces ha evolucionado hasta convertirse en la base de los principales experimentos de fusión del mundo, incluido el enorme proyecto internacional ITER, que busca producir plasma de fusión sostenible.

La física del plasma: más allá de la teoría

La física del plasma es una mezcla fascinante de teoría, simulación y experimentación. No basta con calentar el gas: hay que controlarlo, comprender cómo las partículas interactúan con los campos magnéticos, cómo se generan las turbulencias y cómo esas turbulencias transportan energía y partículas fuera de la región central donde debería producirse la fusión. Estos problemas están en el corazón del trabajo de Eleonora Viezzer.

Su investigación se ha centrado en entender estos mecanismos complejos, especialmente cómo las fluctuaciones internas del plasma interactúan con las ondas electromagnéticas y las partículas individuales, afectando la estabilidad global del sistema. Estos fenómenos son cruciales para diseñar reactores que no solo generen plasma caliente, sino que lo mantengan en condiciones óptimas durante el tiempo suficiente para producir energía neta.

Un recorrido entre becas, laboratorios y colaboraciones internacionales

Tras completar su doctorado, Viezzer obtuvo la prestigiosa EUROfusion Research Fellowship, que la llevó a realizar un contrato postdoctoral en el Instituto Max Planck, donde ampliaría su experiencia en física de plasmas y experimentos con tokamaks.

Su carrera científica en España comenzó con otros reconocimientos competitivos, como la beca Juan de la Cierva y la Marie Sklodowska‑Curie, que le permitieron establecerse en la Universidad de Sevilla. Allí se incorporó al Departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear, logrando en 2020 una plaza de profesora titular y codirigiendo el laboratorio Plasma Science and Fusion Technology (PSFT).

En Sevilla, Viezzer ha construido un equipo internacional fuerte, colaborando con instituciones como el Massachusetts Institute of Technology (MIT), el Princeton Plasma Physics Laboratory, el Instituto Max Planck de Física del Plasma, la Universidad de Oxford y el CIEMAT en Madrid, entre otros.

Premios e hitos científicos

La trayectoria de Viezzer ha estado jalonada por reconocimientos relevantes:

  • ERC Starting Grant (2018), una de las becas europeas más competitivas para investigadores emergentes.
  • Premio Young Scientist Prize de la International Union of Pure and Applied Physics (2018).
  • Premio Fundación Princesa de Girona en Investigación Científica (2022).
  • ERC Consolidator Grant (2023), consolidando su línea de investigación.

Estos galardones no solo reconocen la excelencia de sus aportaciones, sino que también reflejan la importancia estratégica de su trabajo en un campo científico de enorme impacto potencial.

2025: un año histórico — TURBO4ENERGY y la tercera ERC

El 9 de diciembre de 2025 marcó un nuevo hito en la trayectoria de Eleonora Viezzer: obtuvo su tercer proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC), siendo seleccionada nuevamente para una ERC Consolidator Grant, esta vez para desarrollar un ambicioso proyecto denominado TURBO4ENERGY.

Este logro la convierte en la primera investigadora de fusión en Europa con tres subvenciones ERC (dos Consolidator y una Starting) y evidencia su posición como líder científica en la física de plasmas y la energía de fusión.

La subvención, dotada con 2,4 millones de euros para cinco años, financiará un programa de investigación centrado en un desafío fundamental: la interacción onda‑partícula en plasmas magnetizados, un fenómeno que influye de manera decisiva en la estabilidad del plasma y en la eficiencia de los futuros reactores de fusión.

Tokamak SMART

TURBO4ENERGY: un proyecto para domesticar la turbulencia

El nombre del proyecto TURBO4ENERGY (Turbulence Optimization in Magnetized Plasmas) expresa su propósito: mejorar la comprensión y control de la turbulencia en plasmas confinados magnéticamente.

¿Por qué la turbulencia importa?

En un reactor de fusión, la turbulencia es uno de los mayores obstáculos para mantener el plasma estable. Las fluctuaciones internas pueden transportar partículas y energía hacia afuera, enfriando el plasma y reduciendo la eficacia del confinamiento. Comprender cómo estas turbulencias se generan y cómo interactúan con las partículas individuales y las ondas electromagnéticas es esencial para diseñar reactores más eficientes.

¿Qué propone TURBO4ENERGY?

El proyecto pretende desarrollar técnicas de imagen avanzadas capaces de medir simultáneamente el comportamiento de iones y electrones en el plasma con una precisión espacio‑temporal sin precedentes. Estas mediciones permitirán observar directamente cómo se originan y evolucionan las turbulencias y cómo interactúan con las ondas internas del plasma.

Al capturar esta dinámica compleja, los investigadores aspiran a:

  • Mejorar la predicción de turbulencias en reactores de fusión.
  • Optimizar el diseño de campos magnéticos para reducir pérdidas de energía.
  • Diseñar reactores de fusión más compactos y eficientes, acercando la fusión a la viabilidad comercial.
  • Aportar datos que puedan ser útiles incluso fuera de la fusión, como en la predicción de fenómenos solares y sus efectos sobre la Tierra.

En cierto sentido, TURBO4ENERGY es un proyecto que va al corazón mismo de uno de los problemas clásicos de la física: cómo describir y controlar sistemas complejos lejos del equilibrio. En el caso de un plasma de fusión, esta complejidad es tanto una barrera como una fuente de nueva física por descubrir.

Más allá del laboratorio: comunicación, enseñanza y futuro

Además de sus investigaciones técnicas, Viezzer ha sabido comunicar estos conceptos complejos con sencillez y claridad. En entrevistas y charlas públicas, suele explicar la fusión nuclear como la aspiración de traer el Sol a la Tierra, haciendo accesibles fenómenos que, de otra manera, parecerían exclusivos de especialistas.

Como profesora, también se dedica a formar a la siguiente generación de físicos, transmitiendo no solo conocimientos, sino también la pasión por una ciencia que podría cambiar radicalmente el futuro energético del planeta.

Hacia un futuro con energía de fusión

En los últimos años, la física de la fusión ha avanzado como nunca antes. Proyectos como ITER, junto con iniciativas privadas y experimentos nacionales, están empezando a mover la fusión del laboratorio hacia prototipos de generación de energía neta. Incluso en España, proyectos como SMART, un tokamak compacto liderado también por equipos de la Universidad de Sevilla, han entrado en etapas avanzadas de desarrollo tecnológico y podrían operar como prototipos en la próxima década.

En este contexto, trabajos como los de Eleonora Viezzer no solo contribuyen a un conocimiento más profundo de la física de plasmas, sino que también ayudan a trazar el camino tecnológico que, ojalá en las próximas décadas, conduzca a reactores de fusión eficientes, seguros y comercialmente viables.

Conclusión: una física con alma de Sol

La historia de Eleonora Viezzer es una de esas narrativas que combina rigor científico, curiosidad intelectual y una dimensión profundamente humana: la búsqueda de soluciones para los retos colectivos de la humanidad. Desde sus primeros pasos como estudiante hasta convertirse en una referencia internacional en la física del plasma y la fusión nuclear, su trayectoria refleja cómo la investigación fundamental puede, al mismo tiempo, abrir ventanas hacia un futuro sostenible.

Con TURBO4ENERGY, Viezzer no solo aborda uno de los problemas más difíciles de la física contemporánea, sino que también impulsa una visión estética de la ciencia: comprender los sistemas más dinámicos del cosmos para domarlos, con el fin de iluminar el futuro energético de la Tierra.

En esa búsqueda, quienes estudian la fusión nuclear nos recuerdan que la historia de la física no es solo una colección de ecuaciones y experimentos, sino una narrativa humana que, generación tras generación, sigue expandiendo los límites de lo posible.

Bibliografía

  1. Fundación BBVA. “Eleonora Viezzer”. fbbva.es, 2022.
  2. Viezzer, Eleonora. “La investigadora Eleonora Viezzer logra una ERC Consolidator Grant para avanzar hacia el reactor de fusión del futuro”. Universidad de Sevilla – us.es, 2025.
  3. Mateo, Ana. “Eleonora Viezzer, física: ‘En una década, con un vaso de agua se abastecerá de energía a una familia durante 80 años’”. El País, 2022.
  4. FECYT. “Eleonora Viezzer”. cientificasinnovadoras.fecyt.es, 2023.
  5. Red Leonardo – Fundación BBVA. “Eleonora Viezzer, 3,5 millones de euros para investigar energía de fusión”. redleonardo.es, 2023.
  6. Buscamos Científicas. “Eleonora Viezzer, física de fusión”. buscamoscientificas.com, 2022.
  7. Horizon Europe España. “26 investigadores e investigadoras en España consolidan su liderazgo científico con las ERC Consolidator Grants”. horizonteeuropa.es, 2025.
  8. La Voz de Galicia / XLSemanal. “Eleonora Viezzer: Anatomía de una fusión nuclear”. lavozdegalicia.es, 2022.
  9. Wikipedia. “Eleonora Viezzer”. es.wikipedia.org, última consulta diciembre de 2025.

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Hasta siempre Next Door

Next Door cierra.

Duele escribir estas palabras.

También fue muy duro tener que decirle adiós. Lo más duro. Pero sabía que era el último intento para salvarla.

Quería escribir un post sobre mi despedida, pero era demasiado reciente. Es demasiado reciente. Escuece todavía.

Pero Next Door se acaba y tengo cosas pendientes. Necesito decir todo lo que me ha aportado esta editorial que he querido como si fuera “mi niña”.  No arriesgué mi dinero, pero puse mucho corazón y desde ahí es desde donde voy a escribir. Desde el corazón, desde las entrañas.

Porque la niña me dio algunas penas y muchísimas alegrías. Momentos que me llevo para siempre.

El honor de editar a personas sabias y fascinantes. Personas que admiro. Personas de las que he aprendido a través de sus textos y su forma de comportarse. Gracias Maestras y Maestros.

El orgullo de publicar libros capaces de modificar vidas. Libros espectaculares que volvería a publicar. Libros que enriquecen la cultura científica y todo el mundo debería leer. Libros que no tuvieron las ventas que merecían dada su calidad. Y diréis, “qué vas a decir, tú”, pues lo digo desde fuera de Next Door porque SIEMPRE me sentiré orgullosa de cada uno de los libros y ojalá se vendan este marzo porque, repito, TODO EL MUNDO DEBERÍA LEERLOS.

El placer de conversar con libreras y libreros y ver los libros en sus librerías. Nunca olvidaré aquellas librerías que nos apoyaron, pese a ser pequeños, que apostaron por Next Door. Gracias.

La alegría de acompañar a autoras y autores a firmar en Sant Jordi y estar “al otro lado”. Gracias librería Alibri por hacerlo posible.

El sueño de publicar un libro de homenaje a las Gigantas de la ciencia (A hombros de gigantas) y de poder hacerlo con tres Gigantas como madrina (Marta Macho), editora (Estíbaliz Espinosa) y diseñadora (Itziar Goñi).

La felicidad de compartir el camino, el proyecto, con grandes personas…

El equipo. Un recuerdo especial para Xavi, Itziar, Núria, Camila y Mamen.

Argi, la colaboradora.

Las autoras y autores.

Las lectoras y lectores.

Y, sobre todo, el papá de la criatura. Gracias Oihan por confiar en mí, por todo el apoyo en los momentos malos, por las risas en tantos momentos buenos, por luchar tanto por Next Door hasta el final.

Si volviera a estar en ese bar de la Central, volvería a decirte que sí.

Hasta siempre Next Door, la experiencia laboral más especial de mi vida.

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Utilizar mal la IA es un ataque a la divulgación científica

Imagen de Chati y yo después de demasiados intentos. Y no, la IA no sabe cómo son los cajones.

Últimamente se está hablando mucho de la utilidad y peligros de la IA en la publicación de libros de divulgación científica y me apetece daros mi punto de vista sobre el asunto como editora.

Lo primero de todo que quiero aclarar es que tengo alma analógica, supongo que por la edad y todo el romanticismo del pasado del mundo editorial, pero tengo los pies en el suelo. Y más cuando se trata de algo que me parece tan importante como la comunicación de la ciencia. Por ello, trato de estar al día de todas las herramientas de IA que pueden ayudar a hacer una mejor labor en el mundo editorial.

No voy a hacer elucubraciones sobre el futuro ni remontarme a las revoluciones tecnológicas pasadas. Voy a hablar sobre el presente y voy a ir al grano.

La IA no puede escribir textos ni elaborar contenidos gráficos de divulgación científica rigurosos sin el control y seguimiento específico y detallado de un experto en la materia. Y con control estoy hablando de prompts específicos de inicio y de mil idas y venidas por cada error o incertidumbre sobre lo que escribe. Alguien con los conocimientos necesarios puede utilizarlo puntualmente como copiloto, pero quien no domine el tema, no puede hacerlo, no puede identificar los errores. Elaborar ese texto con IA sería una irresponsabilidad. Bueno, al igual que ya es irresponsable publicar manuscritos sin nadie que los edite ni sepa si son científicos o acientíficos. Que solo mire si van a tener público o no. Quizás el problema no sea la IA, sino la ética de cada cual.

Lo más importante en un contenido divulgativo es el conocimiento de quien lo escribe y su capacidad de comunicarlo de forma divulgativa. Ese es el tesoro del libro y lo que se debe preservar. La persona autora debe estar al corriente de todo el proceso editorial y ser consultada para que no se produzcan errores conceptuales.

En eso puede ayudar la figura de la editora o editor de dos formas principales:

-revisar que no se haya colado ningún error,

-proponer cambios en el texto que puedan mejorar su comunicación respetando al máximo el tono y el escrito original. Jamás se reescribe, se hacen indicaciones.

Quien edita puede tener de copiloto a la IA dándole las instrucciones precisas para que busque alguna información (con la fuente correspondiente) o le haga algunas sugerencias, pero debe contar con la capacidad y experiencia en divulgación necesarias para tratar y mejorar el texto con respeto. Y siempre estableciendo una comunicación fluida con la parte autora.

Las correcciones de estilo siempre deben estar sujetas a la revisión última de quien lo ha escrito. Puede que algún concepto quede mejor expresado de otra forma, pero que esa nueva forma signifique todo lo contrario a lo que se quería decir. En ciencia hay expresiones que deben respetarse y quienes lo leen tienen que saber que aquello se designa de esa manera. Hay correctores de IA que pueden reescribir el texto para mejorar el estilo, incluso hacerlo de una forma más o menos intrusiva, pero recordemos que jamás se debe reescribir un manuscrito de divulgación científica. No se reescribe, se sugiere y quien da el visto bueno en última instancia SIEMPRE es la parte autora. Lo repetiré las veces que sea necesario. Creo, sinceramente, que a estas alturas, divulgadoras y divulgadores necesitan a alguien que vele por sus intereses y porque se respete su texto.

En cuanto a la portada, algunas editoriales han visto la luz, la forma de ahorrar dinero en diseñadores y artistas. Parece la mejor forma porque es cuestión de márquetin y ahí no entra la autoría. Craso error. Si bien la editorial tiene mayores conocimientos de márquetin y en ese punto puede haber alguna discrepancia con la parte autora, esta siempre tiene que ver la portada para asegurarse de que no hay ningún error de concepto. Es quien entiende del tema del libro y es la única que puede saber a ciencia cierta si se está cometiendo un error. Personalmente, creo que la IA en la portada y el diseño puede ser utilizada por las y los profesionales del diseño como ayudante para darles ideas, pero que estos últimos deben ser los artífices de la misma.

La IA está haciendo cosas increíbles y debemos aprovecharlas. Pero debemos tener en cuenta que cuela alucinaciones y errores y lo hace tan bien que es imposible darse cuenta.

Hacer libros de divulgación científica es una gran responsabilidad con quiénes los escriben y con el público. Utilizar la IA de forma irresponsable es un ataque a la divulgación de la ciencia.

Y, si me seguís, ya sabéis que, en mi opinión, sin buena divulgación, la ciencia está condenada.

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De #AHombrosdeGigantas a #GigantasEnVerso

No he venido a hablar de mi libro. Bueno, lo justo. Solo para deciros que a finales del 2023 tuvo descendencia.

Hace tiempo que os lo quería contar, pero se me acumulaba el trabajo y lo dejaba para más adelante. Y lo siento mucho porque deberíais haber sido las primeras personas en saberlo ya que, tal y como puse en el libro, sin vuestro apoyo, ni libro ni nada.

El peque ha tenido una retoña. Una niña preciosa con la que se me cae la baba: la sección #GigantasEnVerso del blog referencia de divulgación sobre mujeres científicas Mujeres con Ciencia.

Los lunes alternos podéis encontrar en este blog de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV scikus dedicados a gigantas que admiro muchísimo y que no están en A Hombros de Gigantas. Porque entonces hubiera sido más grueso que el Libro Gordo de Petete (1)

Para celebrar el acontecimiento en este blog pondré una imagen similar a las que aparecen en la sección #GigantasEnVerso con un poema dedicado a la editora de Mujeres con Ciencia, mi querida y admirada Marta Macho Stadler.

Podéis consultar los scikus publicados en este enlace.

Fotografía de Mikel Mtz. de Trespuentes. UPV/EHU.

(1) Referencia vintage. Si a alguien le interesa, este era Petete.

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La revolución newtoniana a pesar de Newton

Los Principia de Issac Newton revolucionaron la Física.

¿Los Principia de Issac Newton revolucionaron la Física?

¿Cuántas personas los leyeron?

¿Fueron suficientes para generar la revolución Newtoniana?

¿Qué papel jugó la divulgación para damas?

Respondí a estas y otras preguntas en la charla de este año en Naukas Bilbao. Expresé mi opinión sobre la importancia de la divulgación científica y el papel fundamental de las mujeres en la difusión del conocimiento.

Espero que la disfrutes.

Para saber más:

María Molero Aparicio y Adela Salvador Alcaide, «Madame de Châtelet» (1706-1749)

Alejandro Pla, «Émilie du Châtelet: divulgadora de Newton y Leibniz en Francia», Mujeres con Ciencia

American Physical Society. 2008, «December 1706: Birth of Émilie du Châtelet», APS Physics

Robin Arianrhod, «Émilie du Châtelet: the woman science forgot», Cosmos

Quique Royuela, «Émilie du Châtelet, tesón y ciencia ilustrada», Principia

Hacyan, Shahen. 2007. «Émilie de Breteuil, Marquesa du Châtelet, científica del Siglo de la Luces». Revista Ciencias

Amelia Verdejo Rodríguez, «Laura Bassi (Bolonia, 1711-1778)», Mujeres con Ciencia

Noelia Freire, «Laura Bassi, la primera científica profesional de la historia», National Geographic

Agustí Nieto-Galán, Los públicos de la ciencia

Londa L. Schiebinger, Tiene sexo la mente

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Recordando a Emily Warren Roebling en el Día Internacional de las Mujeres en la Ingeniería

Entrelazados

tu destino y el puente.

Coraje y voz.

****

El 23 de junio se celebra el Día Internacional de las Mujeres en la Ingeniería, que busca promover la participación de las mujeres en el campo de la ingeniería y resaltar sus contribuciones en esta área. Se estableció en 2014 por la Sociedad de Ingenieras y Científicas del Reino Unido (WES, por sus siglas en inglés) para abordar la brecha de género en el campo de la ingeniería. El objetivo de esta celebración es aumentar la visibilidad de las mujeres ingenieras, alentar a las niñas y jóvenes a considerar carreras en ingeniería y fomentar entornos inclusivos en la industria.

Para celebrar este día quiero recordar a Emily Warren Roebling, la intrépida ingeniera que desafió las convenciones de su tiempo y dejó una huella indeleble en la construcción del icónico puente de Brooklyn. Cuando su esposo, Washington Roebling, quedó parcialmente incapacitado y no pudo continuar con su labor como ingeniero jefe, fue Emily quien emergió como líder técnica y primera ingeniera de campo en este ambicioso proyecto.

Emily nació como Emily Warren el 23 de septiembre de 1843, en una familia establecida desde hacía mucho tiempo en Cold Spring, a orillas del río Hudson. Fue la penúltima de los doce hijos de Sylvanus Warren y su esposa Phoebe Lickley Warren. Estudió en la escuela Georgetown Visitation Convent, donde cursó, además de las asignaturas típicas asociadas a su género, otras como historia, matemáticas o geografía. Conoció a Washington Roebling en 1864, en un baile de oficiales que tuvo lugar durante la Guerra Civil. Él era coronel del ejército norteamericano y servía bajo el mando del hermano de Emily, el general Kemble Warren. Ambos se enamoraron y contrajeron matrimonio un año más tarde.

Poco después de la guerra, Washington fue llamado a Cincinnati para ayudar a su padre, el ingeniero civil John Augustus Roebling, a completar el gran puente colgante sobre el río Ohio. Asumió que Emily se quedaría con sus padres en Cold Spring, pero ella quería formar parte de la vida y el trabajo de su esposo e insistió en unirse a él en Cincinnati.

En 1869, Washington y Emily se mudaron a Nueva York para trabajar con John A. Roebling en el nuevo puente que iba a conectar las crecientes ciudades de Nueva York y Brooklyn. Por desgracia, John Roebling falleció ese mismo año como resultado de un accidente, así que Washington asumió la responsabilidad de su padre convirtiéndose en el ingeniero jefe del puente.

Cuando en 1872, Washington padeció el síndrome de descompresión como resultado de su trabajo en las bases submarinas de las torres de la tremenda estructura, Emily dio un paso al frente. Se sumergió en el aprendizaje de las complejidades de la ingeniería de puentes: matemáticas avanzadas, estudio de la resistencia de materiales, análisis de tensiones y la construcción de cables de acero.

En estrecha colaboración con su esposo, Emily y Washington planificaron meticulosamente la continuación de la construcción del puente. Sin embargo, fue ella quien asumió la responsabilidad de supervisar las tareas diarias, gestionar proyectos y enfrentar los desafíos que surgían. Se convirtió en la cara visible del proyecto, lidiando con políticos, ingenieros rivales y todos aquellos asociados al trabajo en el puente. Debido a esto la gente llegó a creer que ella era la única mente maestra detrás del diseño.

Su determinación y liderazgo destacaron en la historia de la ingeniería, rompiendo las barreras de género y demostrando el inmenso potencial de las mujeres en campos técnicos.

El puente de Brooklyn, símbolo de audacia y grandeza, finalmente se completó en 1883, y gracias al legado de Emily y Washington, su historia perdura en cada rincón de su majestuosa estructura. En honor a la incansable labor de Emily Warren Roebling, fue la primera persona en cruzarlo en carruaje y una placa conmemorativa se erige para recordar un legado que trasciende generaciones.

Referencias

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Sesgos androcéntricos en las nuevas tecnologías

Los Estudios de Género y Ciencia introdujeron el género como categoría analítica a la hora de estudiar todos los factores que influyen en la actividad científica y pusieron de manifiesto como la ciencia occidental se ha visto condicionada por el eurocentrismo, el racismo, el heterosexismo y el androcentrismo. Este último, cuya raíz proviene del griego andros (hombre) sitúa al hombre como medida y patrón de todas las cosas. Lo coloca en el centro del Universo como representante de toda la humanidad omitiendo la existencia y la mirada de las mujeres. Convierte a la ciencia, pretendidamente objetiva y neutra, en una ciencia que no ha tenido en cuenta a la mitad de la humanidad en su construcción y producción.

Las nuevas tecnologías, a pesar de ser “nuevas”, cuentan con sesgos androcéntricos que afectan a su diseño, producción y uso. Lo que ha logrado la labor histórica de muchas personas por mejorar la situación de las mujeres en la ciencia, ha sido que los sesgos se hayan detectado más pronto que en otras áreas de la ciencia cuyo origen es mucho más antiguo.

Existe una infrarrepresentación de mujeres trabajando en el campo de las TIC y las que lo hacen tienen peores condiciones laborales que los hombres que están en su misma posición y no ocupan puestos decisorios ni espacios de participación social y política digital. Estas condiciones no facilitan su permanencia en este campo, ni la posibilidad de poder cambiarlo. Si queremos revertir la crisis de vocaciones femeninas existente en las carreras relacionadas con las TIC, debemos mejorar la situación de quienes ya están dentro. Las jóvenes no se sienten atraídas por el modelo del geek y necesitan referentes vivas*, cercanas, que puedan presentarles un área atractiva y acogedora. Incluso aquellas que se sienten atraídas por los aspectos más lúdicos de las TIC, como los videojuegos, se encuentran con ambientes tóxicos que las ningunean.

La falta de desarrolladoras, el desconocimiento (por parte de ellas y ellos) de los sesgos androcéntricos que se pueden cometer y las bases de datos distorsionadas por la carencia de diversidad condicionan los algoritmos de las inteligencias artificiales que intervienen en nuestro día a día. Y que todavía lo harán más.

Por lo que respecta a las usuarias, existe un menor acceso a las infraestructuras y herramientas digitales por parte de las mujeres. Esto reduce su accesibilidad al mercado de trabajo y su papel de público activo que detecta problemas y propone cambios.

Si los Estudios de Género y Ciencia nos han permitido detectar los sesgos con mayor rapidez, es importante tenerlos en cuenta y emprender las acciones necesarias para cambiar las cosas.  


*Afortunadamente, una parte de la prensa científica y tecnológica cada vez tiene más en cuenta la importancia de ampliar la mirada a la hora de entrevistar a referentes en la inteligencia artificial y cada vez aparecen más mujeres. Así que, desde la minúscula aportación que puedo hacer yo, voy a tuitear a estas científicas y tecnólogas con la etiqueta #GigantAsDeLaIA para contribuir en lo posible en darles más visibilidad.

Esta es una tarea de la asignatura Ciencia y género que imparte María M. Álvarez Lires en el Máster de Cultura Científica de la UPNA y la UPV/EHU.

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La invisibilidad de las mujeres en la medicina

«La ausencia de investigación específica en la salud de las mujeres ha hecho invisibles para la ciencia médica los aspectos biológicos, clínicos, psicológicos, sociales, culturales y medioambientales de las diferencias».

Carme Valls Llobet, ‘Mujeres invisibles para la medicina‘ (Ed. Capitan Swing, 2021)

Nuestra salud es el resultado de un gran número de condicionantes que la medicina tradicional no ha tenido en cuenta. Entre estos no se encuentran solo los orgánicos (genéticos, biológicos, fisiológicos, endocrinos o psicológicos), sino también aquellos que tienen en cuenta que el cuerpo está inmerso en una cultura que puede manipularlo (la cultura de la pastilla en occidente, la ablación en países africanos, etc.) y en un medioambiente con el que interacciona y afecta a su salud (presencia de disruptores endocrinos). Todo esto, además, en el caso particular de las mujeres suele ir acompañado de una autoestima baja y una voluntad continua de buscar la perfección que es causa de sentimiento de culpa, angustia y ansiedad.

Es decir, dado que nuestra biología tiene unas características diferentes a la de los hombres y nuestro entorno es el de una sociedad androcéntrica, la medicina solo podrá estudiar y mejorar nuestra salud atendiendo a estas diferencias. Pero, por desgracia, esto nunca ha sido así. Gracias a décadas de intensa labor por parte de investigadoras como la endocrinóloga Carme Valls Llobet, la situación está mejorando. Pero queda camino por recorrer y debería ser un tema prioritario. Porque nuestra salud está en juego.

Los estereotipos de género de la medicina nos han hecho invisibles, han llevado a considerar que nuestras enfermedades y problemas son menos importantes que los de los hombres o a la voluntad de controlar nuestro cuerpo. Un organismo del que la medicina tiene un conocimiento muy precario. Y esto es debido a que la investigación médica y farmacológica (ausencia de ratas hembra en ensayos preclínicos), la docencia y la asistencia sanitaria han identificado el cuerpo masculino como el patrón para todas las enfermedades, salvo las que consideraban específicas de las mujeres (ligadas únicamente a la salud reproductiva), y han ignorado la morbilidad[1] diferencial condenándonos al sufrimiento, la resignación y la sumisión.  

Las mujeres padecemos más enfermedades crónicas. Somos las que demandamos más atención de los servicios sanitarios ambulatorios y las que, en proporción, presentamos la mayoría de los síntomas sin diagnóstico. O con diagnósticos erróneos que etiquetan síntomas como el cansancio, el dolor generalizado o la falta de memoria y concentración de problemas psicológicos cuando esta sintomatología inespecífica es compartida por muchas de las enfermedades que más nos aquejan.

Urge introducir la perspectiva de género en el terreno sanitario tal y como impone la ley orgánica 3/2007 porque, no hacerlo, no solo incumple la ley sino que atenta contra nuestra salud.

Para saber más:

Carme Valls Llobet, «Las causas orgánicas del malestar de las mujeres», Revista Mujeres y Salud

Carme Valls Llobet, Mujeres con ciencia

Carme Valls Llobet, Mujeres invisibles para la medicina, Ed. Capitan Swing

Esta es una tarea de la asignatura Ciencia y género que imparte María M. Álvarez Lires en el Máster de Cultura Científica de la UPNA y la UPV/EHU.


[1] La morbilidad diferencial es el conjunto de enfermedades, motivos de consulta o factores de riesgo que merecen una atención específica hacia las mujeres, sea porque sólo en ellas se pueden presentar dichos problemas o porque éstos tengan una alta prevalencia en el sexo femenino.

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