Viruela #PVenfermedad

Plaza recuerdo a los componentes de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, en las inmediaciones de la Casa del Hombre (Domus) de La Coruña.

Durante la expedición

vives habitando a pequeños héroes

que salvan el Nuevo Mundo.

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Este sciku participa en la iniciativa de @hypatiacafe con «enfermedad» como tema principal.

Para conocer más información sobre la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, os recomiendo leer esta entrada de Ignacio López-Goñi.

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Mi homenaje a Stephen Hawking en ‘Astronomía’

Y es precisamente compartir la astronomía lo que me produce la emoción que me transmite ver cada número de la revista terminado y listo para ir al encuentro de los lectores. Nunca insistiré lo suficiente en que esta es nuestra revista, de todos a los que nos gusta mirar al cielo. El nutrido grupo de amigos y amigas que conforman la gran familia de colaboradores habituales de Astronomía son su corazón y su mente, y ellos son los verdaderos artífices de que, cada mes, fiel a su cita, nuestra revista, vuestra revista, salga a la calle repleta de contenidos.

Ángel Gómez Roldán

Me hace mucha ilusión anunciaros que he tenido el honor de participar en la sección «la tribuna» del número de mayo de la revista Astronomía.

Cuando su director Ángel Gómez Roldán, una de las mejores personas que conozco, me preguntó si me gustaría escribir mi particular homenaje a Stephen Hawking en la revista, experimenté un subidón de felicidad. Astronomía, Premio Prisma Especial del Jurado 2016, es, sencillamente, una revista extraordinaria. Cuenta con excelentes contribuciones de sus colaboradores y con una edición cuidada hasta el mínimo detalle. Haber podido contribuir con un texto ha sido un verdadero regalo.

El primer número de la revista Tribuna de Astronomía (denominación original) salió a la calle, con periodicidad mensual, en diciembre de 1985 junto a la visita del cometa Halley. Era la primera revista dedicada íntegramente a la divulgación de la astronomía, la astrofísica y las ciencias del espacio que se ponía a la venta en los quioscos de España.

Ángel Gómez Roldán

Una publicación con más de tres décadas de historia que presta especial interés a los trabajos realizados por la comunidad científica, siendo revista colaboradora de la Sociedad Española de Astronomía y de la Federación de Asociaciones Astronómicas de España. Sus autores, casi exclusivamente, españoles o hispanohablantes son astrónomos aficionados o profesionales que se distinguen por la calidad de su labor divulgativa. Esta perfecta comunión entre la astronomía profesional y la amateur ligada a la autoría de los artículos, se traslada a la comunidad lectora constituyendo un punto de encuentro en el que ambas comunidades se enriquecen mutuamente.

Durante más de treinta años, la calidad de las aportaciones de los expertos junto a la edición y dirección de Ángel han hecho de Astronomía la revista de referencia en castellano para los amantes de la astronomía en España e Iberoamérica.

Podéis adquirir el número de mayo que incluye mi texto en este enlace y en los mejores quioscos. 😉

«Ángel infla con mimo el planeta Tierra mientras Iñako trata de entrar al Euskalduna por la puerta de atrás disfrazado de señor inglés». Fotografía y leyenda de Xurxo Mariño

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Ángela Figuera Aymerich, el grito de la realidad

Ángela Figuera Aymerich

Cuando los acontecimientos me dejan sin palabras visito a mis poetas de cabecera. A aquellos que tantas veces son mi voz y mi refugio. Estos últimos días, viéndome superada por los sucesos de la actualidad, he recurrido a los versos de Ángela Figuera Aymerich, una de las voces líricas más brillantes de la literatura en lengua castellana.

Ángela nació en 1902, en Bilbao, en el seno de una familia de clase media. En la capital vizcaína realizó sus primeros estudios en el colegio del Sagrado Corazón y el bachiller en el instituto provincial. Más tarde, tras finalizar su licenciatura de Filosofía y Letras, trabajó en una empresa de importación. El 1932 fue relevante tanto a nivel personal como profesional. Por un lado, contrajo matrimonio con el ingeniero Julio Figuera y, por el otro, aprobó las oposiciones de profesora de lengua y literatura de enseñanza media y fue destinada al instituto de educación secundaria de Huelva. Ciudad en la que en 1935 daría a luz a un niño que murió al ser extraído con fórceps.

La guerra civil la atrapó en un Madrid asediado por los golpistas. Su marido, de ideología socialista, se alistó a las milicias republicanas. El 30 de diciembre de 1936 y en medio de un bombardeo, nació su hijo Juan Ramón, llamado así en honor al poeta Juan Ramón Jiménez. Años después, en un poema, Ángela escribiría que el niño había venido al mundo con salvas, como los reyes.  En febrero de 1937 todos fueron evacuados a Valencia y poco después la destinaron al instituto de Alcoi. Luego trabajó en el de Murcia.

Finalizada la contienda, Ángela perdió su plaza y el título universitario por haber apoyado al bando republicano y, al igual que el resto de su familia, quedó literalmente en la calle sin dinero ni bienes. Mudarse a Madrid parecía la única oportunidad de salir adelante, allí podrían pasar más desapercibidos. Mientras la situación se normalizaba, Ángela y su hijo se trasladaron a Soria. Allí, la escritora reencontró la paz y recuperó una de sus aficiones juveniles: escribir.

En 1948, animada por su marido, publicó su primer libro Mujer de barro y, un año más tarde, Soria pura. Ambas obras pertenecen a su etapa intimista y reflejan la realización de una persona por medio del amor y la familia. Pero en los duros tiempos de posguerra, la felicidad presente en estos primeros poemarios pronto se vio ensombrecida por la presencia de la miseria, el dolor, el hambre y la injusticia. Así surgió su «etapa preocupada», tal y como ella la llamaba, que abarcaría los restantes poemarios, a excepción de los últimos trabajos dedicados al mundo infantil en los que retornaría al intimismo.

Durante los más de veinte años que duró esta etapa, hubo varios periodos. Mientras que Vencida por el ángelVíspera de la vida y Los días duros se inscriben en las preocupaciones metafísicas y existenciales; El grito inútil, Belleza cruel y Toco la tierra transmiten un mayor interés por las cuestiones sociales y son las que situaron su imagen literaria dentro del ámbito de la poesía comprometida. De hecho, se la incluye junto con Blas de Otero y Gabriel Celaya en el llamado triunvirato vasco de la poesía social.

Por lo que se refiere a su vida personal, en 1952 empezó a trabajar en la Biblioteca Nacional de Madrid y, algún tiempo después, se incorporó al servicio de bibliobuses de esta, con los que el ministerio de educación trataba de acercar la cultura a los barrios marginales y periféricos de la capital. A lo largo de esos años Ángela actuó como una intelectual disidente. Crítica con el franquismo, optó por publicar en el extranjero cuando consideró que la censura iba a mutilar su trabajo. Belleza Cruel se publicó en 1958 en Méjico con un prólogo del poeta exiliado León Felipe.

En 1961 se reunió con su esposo en Avilés donde Julio había logrado un puesto como ingeniero, lo que significó para ella un alejamiento de los círculos literarios madrileños. En 1966 visitó la Unión Soviética y en 1967 Méjico, invitada por el librero exiliado Alfredo Gracia. Al jubilarse Julio en 1971, el matrimonio volvió a establecerse en Madrid, pero el ambiente cultural había cambiado por completo. La escritora se sentía fatigada, cansada de repetir los mismos mensajes. El nacimiento de su primera nieta la animó a dirigir su obra al público infantil: Cuentos tontos para niños listos y Canciones para todo el año. Después de esto solo hizo algunos poemas sueltos y fue siendo olvidada. Cuando el 2 de abril de 1984 murió tras varios meses de enfermedad, la noticia tuvo muy poco eco. Su marido, a partir de entonces y hasta su muerte en 1994, emprendió una férrea labor por rescatar su obra del inmerecido silencio. Como fruto de este esfuerzo, en 1986, la editorial Hiperión publica la primera edición de sus Obras completas.

Los poemas que hoy quiero compartir con vosotros pertenecen a su etapa preocupada. Espero que os sacudan como lo hacen conmigo:

Fotografía de Giorgos Moutafis (@moutafis77)

CULPA

Si un niño agoniza, poco a poco, en silencio,
con el vientre abombado y la cara de greda.
Si un bello adolescente se suicida una noche
tan sólo porque el alma le pesa demasiado.
Si una madre maldice soplando las cenizas.
Si un soldado cansado se orina en una iglesia
a los pies de una Virgen degollada, sin Hijo.
Si un sabio halla la fórmula que aniquile de un golpe
dos millones de hombres del color elegido.

Si las hembras rehuyen el parir. Si los viejos
a hurtadillas codician a los guapos muchachos.
Si los lobos consiguen mantenerse robustos
consumiendo la sangre que la tierra no empapa.

Si la cárcel, si el miedo, si la tisis, si el hambre.
Es terrible, terrible. Pero yo, ¿qué he de hacerle?
Yo no tengo la culpa. Ni tú, amigo, tampoco.
Somos gente honrada. Hasta vamos a misa.
Trabajamos. Dormimos. Y así vamos tirando.
Además, ya es sabido. Dios dispone las cosas.

Y nos vamos al cine. O a tomar un tranvía.

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Fotografía de Sameer Al-Doumy (@SameerAlDoumy)

NO QUIERO

No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.

No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.

No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.

No quiero
que el labriego trabaje sin agua
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.

No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.

No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.

No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles
que jamás se fabriquen fusiles.

No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.

No quiero amar en secreto,
llorar en secreto
cantar en secreto.

No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO…

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Felisa Martín Bravo, primera doctora en Física del estado español

felisa-martin-bravo

Felisa Martín Bravo nació en Donostia el 11 de junio de 1898. Creció junto a sus padres Enrique y Rosalía y su hermana pequeña Rosalía en la residencia familiar situada en la calle Urbieta del barrio de Amara. Realizó sus estudios secundarios en el Instituto General y Técnico de Gipuzkoa hasta terminar el bachillerato, cuyo título fue emitido por el Rectorado de Valladolid el 1 de mayo de 1919.

Continuó su andadura estudiantil en Madrid, donde cursó la carrera de Ciencias Físicas en la Universidad Central mientras trabajaba dando clases en el Departamento de Ciencias del Instituto Escuela perteneciente a la Junta de Ampliación de Estudios (JAE), para obtener el título de profesora de instituto.

Al licenciarse en 1922, se incorporó al programa de investigación que dirigía el físico Julio Palacios en el Laboratorio de Investigaciones Físicas (LIF), que había sido fundado por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), en 1910, bajo la dirección del físico Blas Cabrera. Felisa Martín Bravo asistió primero a las prácticas de física con las que se iniciaba a los alumnos recién llegados al Laboratorio de Investigaciones Físicas (LIF) y que impartía el propio Blas Cabrera con la colaboración de J. Torroja.

En 1922 se creó en el LIF una sección de Rayos X para contribuir, a través del análisis de la estructura cristalina, a los trabajos de Cabrera sobre magnetismo en las tierras raras. En un primer momento, a la espera de los nuevos aparatos, se construyó una instalación provisional, en la que, pese a los escasos medios, se alcanzaron medidas de gran precisión.

Julio Palacios

Julio Palacios

Dos años después, Felisa Martín se hizo socia de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias (AEPPC) cuyo objetivo era investigar y, sobre todo, divulgar los conocimientos de la época. Contó con pocas mujeres. En 1912, sólo eran 8 de un total de 710 socios, número que en 1931 subió a 18 de un total de 1.261. Al parecer, las mujeres que habían tenido la posibilidad de adquirir estudios especializados preferían asociarse en su campo de especialidad.

En febrero de 1925, Felisa solicitó una pensión a la JAE para proseguir con el doctorado. Conocedora del inglés, francés, italiano y alemán, tenía el propósito de ampliar sus estudios y terminar la tesis en el extranjero. Sin embargo, al final, insegura con el futuro de su carrera científica decidió presentarse a oposiciones a cátedras de instituto y aplazó el proyecto. Las becas que concedía la Junta a «aquellas señoritas que no pudiendo costear sus estudios se distinguen por su actitud y aprovechamiento» cubrían aproximadamente la mitad del coste de la vida en la Residencia de Estudiantes y sólo podían disfrutarse durante dos cursos completos a cambio de algún servicio que la becaria prestaba a la Residencia. En el caso de Felisa Martín, por su formación, se encargó de impartir Física y Matemáticas.

Durante el curso 1925-1926, simultaneó su labor como profesora del Instituto-Escuela y como profesora ayudante de la Facultad de Ciencias, con sus investigaciones bajo la dirección de Julio Palacios. Como becaria del LIF, se ejercitó en el manejo de los nuevos instrumentos de espectrometría y consiguió llegar a establecer, por el método de Bragg y el de Debye-Scherrer, la estructura de los óxidos de níquel y de cobalto, y del sulfuro de plomo. Estos resultados constituyeron el material de su tesis de doctorado que presentó en 1926 y que la convirtió en la primera doctora en física del estado español. Ese mismo año, publicó los primeros resultados del trabajo de la Sección de Rayos X del LIF «Determinación de la estructura cristalina del óxido de níquel, del óxido de cobalto y el sulfuro de plomo» (1926), cuya producción en sus seis primeros años se limitó a dos artículos. Esto pudo deberse a la escasez que padecían pero, aun así, cabe destacar que fuera precisamente el artículo de Felisa Martín el primero de los dos publicados.

En septiembre de 1926, ya doctora en ciencias físicas, volvió a solicitar la ayuda de la JAE para viajar a Estados Unidos. Había sido invitada por el Connecticut College de New London para dar un curso de Física y otro de Lengua Castellana, haciéndose cargo el College de la manutención pero no de los viajes. Se la concedieron el 6 de octubre, por una duración de siete meses, con una asignación mensual de 300 pesetas. En diciembre ya se encontraba en el Connecticut College, un colegio bastante moderno que contaba con 650 alumnas, de entre las cuales 140 seguían cursos de español aunque, en palabras de Felisa tenían «un desconocimiento completo de Europa y en particular de España».

Gracias a las cartas que intercambió con el encargado del servicio de pensiones Gonzalo Jiménez de la Espada y los certificados mensuales que tenía que enviar, sabemos que las cartas tardaban casi un mes en llegar y que los americanos eran poco cumplidores en el seguimiento del trabajo de las becarias. A este respecto, Felisa escribe lo siguiente:

Hasta hoy no he tenido los certificados que el presidente de este colegio me acaba de hacer. Como V. ve, tampoco tienen un aspecto muy  solemne, pero dicen que es como ellos extienden siempre los certificados. La verdad es que no se preocupan tanto como nosotros de estos detalles. De todos modos están mucho mejor que los del agente consular; ya me parecía a mí que éstos no estaban muy bien, pero como en New York me dijeron que sí, los envié. Por cierto que me ha costado trabajo hacer comprender a la secretaria cómo había de redactar el certificado, pues no le cabía en la cabeza que tuviera que mandar uno solamente para decir que estoy aquí. Creía que tendría que decir algo respecto a mi comportamiento, etc. Y por fin, según veo, se ha salido un poco con la suya.

Satisfecho con su trabajo, el Connecticut College le ofreció un considerable aumento de sueldo si prorrogaba su estancia durante el siguiente periodo lectivo. En New London, además de las clases, también daba algunas charlas en el Club Español y en abril de 1927, aprovechando las vacaciones de Pascua, visitó Harvard, Yale y el Wellesley College para conocer sus laboratorios y los avances que en ellos tenían lugar. Ese mismo verano aceptó un puesto en la Spanish School del Middlebury College, donde se reencontró con José Vallejo, a quien ya conocía del Instituto-Escuela y con quien contrajo matrimonio al regrasar a Madrid a finales de agosto.

En 1928 aprobó las oposiciones al Cuerpo de Meteorólogos y Auxiliares de Meteorología y un año después, tras realizar el curso de formación, fue nombrada Auxiliar de Meteorología con la categoría de «Oficial 3º de administración». Sin embargo, como en aquel momento no había vacantes, se quedó «en expectativa de destino» hasta que en 1931 se incorporaría a la Oficina Central en Madrid, como paso previo a su destino definitivo en el Observatorio de La Coruña.

Mientras tanto, seguía como profesora ayudante de Física de la Universidad Central y becaria del grupo de Julio Palacios. En septiembre de 1929, los equipos ubicados en el LIF se trasladaron al nuevo Instituto Nacional de Física y Química (INFQ) y Felisa continuó sus investigaciones en la sección de Rayos X del Instituto, que pasa a llamarse Cátedra Cajal. Como miembro del grupo de Julio Palacios, estudió la constitución química de algunos cuerpos y comprobó las teorías de Kronig sobre la estructura fina del espectro utilizando cristales mixtos de cobre y cinc. Según Felisa, algunas dificultades técnicas les impidieron extraer conclusiones definitivas al respecto.

Un año más tarde presentó una nueva instancia de solicitud de beca a la JAE para estudiar Espectrografía de Rayos X en la Universidad de Cambridge. Le fue concedida el 24 de junio de 1932, por un periodo de diez meses a partir del 1 de octubre. Durante su estancia, Felisa Martín, si bien en un principio prosiguió con sus estudios en el área de los rayos X en el laboratorio Cavendish, acabó relegándolos en favor de la meteorología, ya que desde el Servicio Meteorológico se le encargaron sondeos atmosféricos con aplicación a la protección de vuelos.

En Inglaterra volvió a tener problemas con los justificados que debían remitirse a la JAE. Quienes hacían los certificados no comprendían que tuviese que constar su nombre y no el de su marido. Tal y como expresó Felisa en una carta, el 7 de noviembre: «Le adjunto el certificado extendido en la forma debida. Trabajo le costó al Dr. Searle enterarse de lo que se trataba, pues aquí la mujer casada aparece para todo con el nombre de su marido».

En los observatorios de Duxford y Kew llevó a cabo trabajos relativos a la electricidad atmosférica que continuó en el Solar Physics Observatory de Cambridge, bajo la dirección de Wilson, profesor de Electricidad Atmosférica, y Wormell, profesor de la asignatura de Alta Atmósfera. El resultado de dichas investigaciones dio lugar a la memoria que presentó a la JAE como resultado de su estancia: «Corrientes eléctricas verticales originadas por la acción de las puntas bajo nubes de tormenta, chaparrones, etc.».

Instituto Nacional de Física y Química (INFQ)

Instituto Nacional de Física y Química (INFQ)

Concluido el curso, en verano de 1933, escribió al secretario de la JAE solicitando una prórroga de su ayuda para continuar con el trabajo que había tenido que interrumpir por el término de la misma. Añadió también, que los resultados obtenidos hasta entonces, habían sido revisados por los profesores Wilson y Wormell, quienes los habían aprobado para su publicación. Sin embargo, la prórroga le fue denegada porque Blas Cabrera no consideró que estuviese suficientemente justificada:

Mi querido amigo y compañero: he visto ya la memoria y las gráficas que envía doña Felisa Martín solicitando la prórroga de su pensión. Conozco a esta señora, a quien considero altamente estimable y por ello informé favorablemente sobre su instancia. Pero en el momento actual no me atrevo a prestar mi conformidad a dicha prórroga si ha de justificarse en dicho trabajo, pues ello me pondría en contradicción con mi proceder en casos análogos. Créame usted que experimento con ello una contrariedad que explica el mucho tiempo que he tardado en formular esta respuesta.

A Felisa se le comunicó la decisión, sin citar a Cabrera, el 13 de diciembre de 1933.

Así que en 1934 regresó a España e ingresó en el Servicio de Meteorología hasta la llegada de la Guerra Civil.

En julio de 1936, el Servicio Servicio Meteorológico Nacional, como se llamaba desde 1932, se había escindido en dos partes. En la zona “nacional” se reorganizó como un órgano del ejército, mientras que en la republicana en la que continuó trabajando Felisa, mantuvo la denominación de Servicio Meteorológico Nacional y continuó como un organismo civil.

El levantamiento del 18 de julio sorprendió a Felisa Martín Bravo en Madrid, camino de sus vacaciones en San Sebastián. En octubre, con el frente ya cerca de la capital, la agencia meteorológica republicana se trasladó a Valencia y, en 1937, ordenó a sus trabajadores que se incorporasen a la nueva sede en tierras valencianas. Felisa no se presentó al puesto y fue separada del Servicio.

La guerra civil supuso el exilio y el final de la carrera científica de muchas jóvenes. Tras la guerra, el Servicio Meteorológico Nacional se convirtió en un punto estratégico de comunicación, se adscribió al Ejército del Aire y cerró el ingreso a las mujeres. Por este motivo, hasta bien entrados los años sesenta, las únicas que continuaron trabajando en él fueron las que habían ingresado antes de la guerra y eran cercanas al nuevo régimen o habían sido readmitidas tras superar con éxito el expediente de responsabilidades o de depuración.

En 1937, mientras Felisa sufría las consecuencias de rechazar el traslado forzoso a Valencia, el observatorio Igeldo vivía una situación jurídica complicada. Su dirección correspondía al Ejército del Aire mientras que el mantenimiento del edificio y su gestión corrían a cargo de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Tras la marcha de su director Juan López Cayetano a Salamanca debido a los problemas que tenía su unidad, el ejército no disponía de candidatos suficientemente preparados y la Diputación no podía nombrar un responsable. Por este motivo, se decidió ocupar el puesto con un civil que hubiese trabajado en la Agencia Estatal de Meteorología. En noviembre de 1937, Felisa fue designada como «directora accidental», cargo que ocuparía hasta junio de 1940. Su sucesor, propuesto por la propia Felisa fue el matemático y meterólogo Carlos Santamaria Ansa.

De regreso a Madrid Felisa y su marido tuvieron que superar un expediente de depuración. Felisa se vio obligada a dar cuenta de su trabajo en el bando republicano y de la relación que mantenía con el dramaturgo Alejandro Casona, casado con su hermana Rosalía y exiliado en Méjico. Ambos pasaron el expediente y Felisa ingresó el en Servicio General de Meteorología, donde comenzó como ayudante y con los años, pasaría a ser metoróloga. Los resultados de sus investigaciones sobre electricidad atmosférica fueron expuestas en varios artículos que escribió durante 1943 y 1954. Permaneció en la entidad hasta su jubilación.

En 1962 se fundó la Asociación Meteorológica Española (AME). Según lo que figura en su boletín, Felisa hizo interesantes contribuciones a las primeras jornadas científicas de la asociación, celebradas en Salamanca en torno al tema de «Meteorología y automatismo». Durante 1973 – 74, revalidó su carácter de pionera al convertirse en la primera presidenta de la Asociación Meteorológica Española.

La primera española doctora en Física falleció en Madrid el 29 de octubre de 1979.

Bibliografía:

Uxune Martínez, «Felisa Martín Bravo (1898-1974), la primera doctora en física», Mujeres con ciencia.

Magallón Portolés, Carmen, «Del laboratorio de investigaciones físicas a la meteorología: la primera española doctora en Física, Felisa Martín Bravo»

Magallón Pórtoles, Carmen, «Pioneras españolas en las ciencias experimentales». 100coas@Uned, 8. alea, 127-135

Magallón Pórtoles, Carmen, «Científicas en las Sección de Rayos X del Rockefeller», Actas del III Simposio «Ciencias y Técnica en España de 1898 a 1945: Cabrera, Cajal, Torres Quevedo (2001)». Amigos de la Cultura Científica, Madrid, 43-52

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Röntgen #PVserendipia

Habitación en la que Röntgen descubrió los rayos X

Tras la puerta un resplendor

desnuda la piel de la realidad.

Le aguarda el azar radiante.

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Este sciku participa en la iniciativa de @hypatiacafe con «serendipia» como tema principal.

Para conocer más información sobre el descubrimiento de Wilhelm Conrad Röntgen de los rayos X, os invito a leer esta entrada que le dediqué.

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VIANA ILUSTRACIÓN: Belleza y sensibilidad

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Ana Jiménez
Hypatia

En la presentación de la charla de Naukas Bilbao del año pasado tuve el honor de contar con las ilustraciones de Ana Jiménez (@VianaIlustracion). Siento gran admiración por el trabajo de Ana y nunca le agradeceré lo suficiente que se uniese al proyecto. Ana era la artista perfecta para presentar la biografía de la gran Jane Marcet. Sus personajes transmiten alma en cada trazo, seducen y enamoran.

Desde que era una niña, Ana siempre ha estado rodeada por lápices y pinceles. Tanto es así que, a pesar de formarse y trabajar muchos años en Comunicación Audiovisual,  ha acabado encaminando su vida profesional a sus dos pasiones: el diseño gráfico y la ilustración.

Viana Científicas

Ana Jiménez
Científicas Ilustradas

Todos los artículos de esta amante de los atardeceres con música de banjo son una delicia, pero en esta entrada quiero daros a conocer dos de sus trabajos que despiertan mi interés de forma especial: sus series Científicas Ilustradas y Escritoras Ilustradas. Una forma preciosa de presentar al mundo mujeres cuyas contribuciones han hecho de este un lugar mejor.

Los hermosos dibujos de las Científicas Ilustradas pueden adquirirse en libreta, lámina y postal y, en los dos primeros formatos, van acompañados de una biografía que nos acerca su vida. Los de las Escritoras ilustradas, por su parte, están disponibles en libreta y postal y contienen una cita inolvidable de cada autora.

Viana Escritoras

Ana Jiménez
Escritoras Ilustradas

Por el momento, están disponibles las ilustraciones en honor a las siguientes mujeres:

Científicas Ilustradas: Mary Anning, Marie Curie, Rosalind Franklin, Hypatia, Ada Lovelace, Maria Sibylla Merian, Vera Rubin y Valentina Tereshkova.

Escritoras Ilustradas: Margaret Atwood, Jane Austen, Emily Bronte, Carson McCullers, Agatha Christie, Colette, Simone de Beauvoir, Gloria Fuertes, Alejandra Pizarnik, Virginia Woolf.

Arte para reconocer la obra de grandes mujeres, belleza por la construcción de una sociedad igualitaria.

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Ana en plena faena

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Sin distancias #PVComunicados

Conexión wifi

Se diluyen las fronteras

Abrazo al mundo

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Este sciku participa en la iniciativa de @hypatiacafe con «comunicación» como tema principal.

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