Sant Jordi con sorteo

El día de Sant Jordi siempre ha sido muy especial para mí, una verdadera fiesta. No por el hecho de comprar libros, porque invierto en libros todo el año, sino por la emoción de ver que los libros invaden las calles.

Confieso que este año, como autora, me hacía ilusión vivir este día en Barcelona, pero no ha podido ser. Así que he decidido celebrarlo de otra manera: dando las gracias a las libreras y los libreros que han decidido apostar por A hombros de gigantas y tenerlo en su librería.

Os puedo asegurar que no es nada fácil que seleccionen un libro de entre todas las novedades que salen a la semana. Y menos aún que decidan tenerlo físicamente en la librería ocupando un espacio que es oro.

Mi forma personal y muy modesta de agradecérselo es la siguiente: voy a sortear tres bolsas, que he comprado a título particular, de A hombros de gigantas entre todas aquellas personas que compren el libro en una librería del 13 al 23 de abril.

Para entrar en el sorteo solo tendréis que responder a este tuit, indicando la librería en la que lo compréis y una foto del libro en librería.

Podéis consultar todas las librerías que lo tienen en este enlace de TODOSTUSLIBROS.COM.

l día 24 de abril actualizaré esta entrada con el nombre de las tres personas ganadoras.

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Ciencia en la Poesía de Clara Janés

Y todo en derredor se desvanece
menos ese anhelo que queda en el aire
y en mi pecho.

Atardecer del 28 de marzo de 1943. Muere el compositor Serguéi Rajmáninov. Clara Janés, con tres años, escucha en su casa su Segundo concierto para piano y orquesta. Hundida en la butaca se deja seducir por la música mientras, a través de la ventana, contempla como aparecen los astros.

 A los cuatro años, la familia se traslada a Pedralbes y, puesto que le prohíben salir a la calle, se adueña del jardín y la azotea y se acostumbra a «no estar donde está». A trasladarse a «otro lugar» que irá haciéndose más real con la lectura y la escritura.

Con seis años, mientras experimenta por primera vez en clase la emoción poética de la palabra con los versos de Santa Teresa de Jesús: «Vivo sin vivir en mí, / y tan alta vida espero, / que muero porque no muero», toma la decisión de ser astrónoma. Con el telescopio que le compran sus padres puede ver la Luna con mucha claridad, no así las estrellas que siguen siendo puntos lejanos indescifrables. De aquellas observaciones le quedará una experiencia importante: la sensación de la profundidad de la noche.

Su deseo de estudiar astronomía no podrá hacerse realidad puesto que el sistema educativo le obligará en quinto de bachillerato a elegir entre ciencias y letras, y ella, para poder trabajar en la editorial con su padre, tendrá que elegir las letras.  

En la actualidad, Janés todavía sigue con ganas de ser astrónoma y con la tentación de estudiar Matemáticas, por considerarlas fundamentales.  

Por lo que se refiere a su poesía, si bien la ciencia siempre ha sido una influencia temprana que subyace en los versos, es a partir del poemario La indetenible quietud cuando esta toma mayor relevancia y pasa a convertirse una de sus principales vías hacia el poema. Para ella su indagación en el ámbito científico es una caída «en la tentación del paraíso: el conocimiento».

A diferencia de Sor Juana Inés de la Cruz que se frustró al no conseguir entender del todo el concepto de Dios a partir del estudio de mineralogía, botáncia, física y matemáticas; Clara nunca ha entendido la imposibilidad del conocimiento absoluto como un fracaso. Para ella el enigma es «un estímulo para la mente».

«Hay que seguir buscando las variables ocultas, corriendo los riesgos que haga falta. El cerebro es una fiera hambrienta. Deseará siempre conocer lo que aún no está a su alcance».

Para celebrar el Día Mundial de la Poesía, quiero compartir con vosotros una selección personal de poemas de Clara Janés en los que se manifiesta el vínculo poético-científico. Si os interesa profundizar en este tema, os invito a consultar la bibliografía. Mi objetivo con el post es que disfrutéis de sus versos.

Límite humano (1980)

FUGACIDAD DE LO TERRENO
Todo es de polvo, soledad y ausencia.
Todo es de niebla, oscuridad y miedo.
Todo es de aire, balanceo inútil,
sobre la tierra.

Manos vacías que acarician viento,
ojos que miran sin saberse ciegos,
pies que caminan sobre el mismo trecho
siempre de nuevo.

Vemos sin ver y en la tiniebla estamos.
Somos y somos lo que no sabemos.
Hay en nosotros de la llama viva
solo un reflejo.

Caen los días en otoño eterno.

Pasan las cosas entre sueño y sueño.
Llega la noche de la muerte. Y calla
nuestro silencio.


La indetenible inquietud (1998)

El alba sopla pétalos de luz.
Vibra el vacío
en invisible movimiento
e invita a orientación.
El secreto del silencio
revela su ser secreto:
la quietud sin fondo
del amor.


Desasosiego del signo.
El viento obliga a la danza,
las hojas secas
dibujan campos cambiantes,
traslaciones y trascabos, dudas.
El aire dilacerado
incita hasta al tímido latido,
y el Ser, que no puede dar el salto…
Fluctúan los cielos,
la sombra de una nube
se desliza por el corazón.


Exfoliaciones, maclas, drusas,
facetas, estratos, sinclinales,
fractales, nervaduras, umbrelas,
esporas, anteras, dehiscencia,
lluvia, irisación, irradiación,
succión, ligereza, gravedad,
invertebrada opacidad de la muerte,
frecuencia del fuego en el pulso ansioso,
espiral abierta del espacio insomne,
remolinos del tiempo
en pos del anillo invisible
de la noche.


No quiere ser poblado el vacío
pues dejaría de ser,
y así teme la montaña
la concavidad forzada
que devora
su impenetrabilidad,
mas la piedra abre sus venas
y engendra un claustro de sombras,
negro agujero quedo
que todo lo apacigua.


En la dimensión blanca
se esbozan los trayectos
que no decide el peso
sino el cuerpo,
la centella escondida en su almendra
y el celo de su aura.
Y son puntos de voz, inminencias del ser
o ramas quebradizas
condensadas de ondas
que se aproximan y alejan
hasta perderse en el abrazo curvo,
absortas en la trama
del aire cauteloso.


Diáfana es la hora
y trazan los vencejos en lo alto
los campos oscilantes,
el serpenteo de las partículas
que se cruzan y entrelazan
en finos filamentos
de movilidad inmóvil,
y queda luego el gris arcano, detenido.
Tiempo es espacio o vibración,
quietud, vacío.


Las nubes ceden a estrellas,
las estrellas forman fuegos,
los fuegos incendian nubes
y por los espacios giran
discos y planos y esferas
en espirales ascensos,
desapariciones súbitas,
caídas y retrocesos,
sonámbulas simetrías,
urentes círculos tensos
por un radio indetenible.
Los fuegos incendian nubes,
las nubes ceden a estrellas,
las estrellas forman fuegos.


Agoniza la línea con el día
y entra en el negro,
en el infinito colapso del secreto.


El libro de los pájaros (1999)

Ni siquiera los astros
alcanzan a contar todos los números
merodeando la oscuridad,
custodia de la cifra inabarcable,
mas en círculo mágico
convocan el uno repetido del ser
mientras el sueño y la muerte
quedan a resguardo
en las formas sumergidas.


Fractales (2005)

ESCALANTES
Dos esculturas de Adriana Veyrat

I
La esquina me adelgazó
y la escalera
que entraba
en su ángulo recto
me condujo al punto
de la desaparición.
Pero ya en todo el espacio
me encontraba,
confundida con el aire.
Reconoce al dios del lugar
en el don
de la transparencia,
me dije.
Avanza hacia el misterio
de la negación de los bordes
donde nada arroja sombra.

II
Desciende
hacia el fondo de los fondos,
dejando atrás
la desbandada de ánsares,
el alimento estelar
y la sombra de una nube
llevaba por la corriente.
Avanza,
solo en descenso,
y más,
hasta cruzar el extremo,
hasta alcanzar
el sosiego
de la línea horizontal.

SIN FIN
Sobre el pétalo leve
ondea la sombra
de una mariposa
y cae al agua un gemido.
La corriente es un vórtice
que aglutina la noche,
y desde esa noche, la voz se multiplica,
emerge, asciende a los árboles,
corre por las nubes,
danza, llueve, danza.
Llueve más allá del mar,
abriendo el horizonte,
la línea discontinua
sin fin,
que aúna nuestras horas
dispares
hasta que la galerna
las dispersa.

LÍNEAS
Una vez más el paisaje fugitivo,
el lago, los valles,
los árboles que corren como ríos.
Llega una nube
y ciega la mirada;
luego descubre
un mar, un fuego.

Cuando duermes
se recoge la vela de tu tiempo,
se borra el libro
por la magia de la sombra
y pasa a tus sueños la escritura.
A mis ojos,
la desaparición de tu día,
y mi quedar en mi día y en mi noche.

La belleza se desliza en su órbita.
En la isla que se aleja
tensas el arco.
La flecha sigue su línea.
Yo la mía.


Resonancias

II
Un hilo vibratorio busca el espíritu de las palabras. Acaso cuando lo alcance se iniciará la metamorfosis.
Estalla una supernova expandiendo el eco del asombro. El doble cabalga hacia el horizonte.

IV
Superficie de Venus
Era el gran verde, la undosa hondura que se confuncía con el rizo del río y designaba mar y acudía a pacificar los volcanes de niebla que se esparcían por la superficie de Venus velándola de olvido.

VI
Nebulosa Trífida
Alma de niebla y corazón de hielo, la sangre espera aglutinada en el sol. En el desorden del cosmos, la inquietud del movimiento dibuja el signo de interrogación y esa duda, que es una onda insumisa. Cuando llegue el viento de la belleza se sabrá su orientación.

VII
Nebulosa Helix
Cristaliza el alba pero sucumbe a la red de la nebulosa. La mente, con un trazo, restituye su significado.


Los números oscuros (2009)

LOS NÚMEROS OSCUROS
Desde la primera noche hubo un mensaje oscilante, que se mostraba y se ocultaba. Recogí su eco y lo guardé en un cofre: era el primer número oscuro que llegaba a mis manos.
Por entonces hubo también una respuesta: el segundo de aquellos números. Igualmente lo guardé. Ambos, además, eran candentes y no podían tocarse. No sumé ni resté, dejé que siguieran su curso. Luego llegaron otros. De vez en cuando abría el cofre y veía que habían aumentado y que se tranzaban y destrenzaban, de tal modo que daba vértigo mirarlos.
Fuera del cofre las ecuaciones eran distintas y algún día pasaba todavía aquel pájaro que llevaba una flor en el pico y la depositaba en mi pelo.
Los números oscuros son cifra de lo incomunicable y a la vez ensanchan la propia visión. Aún no han despejado todas las incógnitas e incluso alguno se ha escapado del cofre, pero actúan como espejos.
Yo sigo sin tocarlos, respetando su orientación. Tampoco he despejado mi incógnita: mis números, que son distintos, se perdieron en el bosque de los secretos.

Cuando el cofre esté lleno no necesitaré hacer operación alguna: sabré que el resultado es cero. Entonces lo lanzaré a las aguas y lo veré alejarse como un barco cargado de amenazantes lanzas.
No sé si ese cero que queda será blanco o negro, no sé si algún día me permitirá volver a ver aquel sueño.

DEL VACÍO
Me dije: el cero ocupa el lugar de una potencia sin contenido, y hay en mí signos en espera que ocupan el de una o varias cifras por venir.

DEL SIGNO MENOS
Se multiplican los bloques de cristal y se conforman en hielo.
Una flor helada se aleja en su interior al infinito. Si regresa y cruza el arco del diálogo, el abandono será un foco de luz, el hielo se hará agua y el agua se desvanecerá. El aquí no tendrá punto de apoyo para girar en espiral y resumir los tiempos.


Orbes del sueño (2013)

EL CERO
El negro de la noche
es lejanía
estrellas apagadas
un pasado si fin
hasta el origen
sólo el presente es luz
que no mayor certeza
ni libertad
y en la negrura
capto
las redes quebradizas
de cuanto fue
mutante
o dejó de ser
tras ser creado
de la nada.

EL ESPÍRITU CEDE
el espíritu cede
a la inmovilidad
hasta el cero absoluto
niebla fría
que anunciará
el fin de los tiempos
hielo negro
muerte
del campo magnético

RELATIVIDAD
no escapa
a la curvatura del universo
la galaxia oculta
y en el campo accesible
dialoga cada átomo
con algo a años luz
acontecido
millones de voces
soplan el abismo
de una ignota trama
en el pozo de la mente
magnetismo esa chispa
que no cesa
espacio es tiempo
belleza es simetría
que apacigua
la inestabilidad
del fragmento.

FUNCIÓN DE ONDA
materia
trama viva
cohesión del saber
autoconciencia
doble irradiación de mensajes
y silencios —tomo y entrego—
y la línea magnética
atrae hacia el dibujo de una forma
ondas del ansia
resonando hasta
el más lejano espacio desde
el más lejano tiempo

SUPERSIMETRÍA
olvido
sosegado pétalo
de la orilla
luciente
del vacío
desintegrada
ya la flor
el hueco
aguarda todavía
vibración
indicios
onda plural
deslizamiento
hacia una forma
que escapa
en remolinos


ψ o el jardín de las delicias (2014)

ALEGRÍA
6
Y así se conforma el universo
en boca única,
aliento que enlaza
y tiende lazos al infinito;
rapto que nos rapta
hacia la constelación del gozo
ni tuyo ni mío,
sino del ser
que en lo más ignoto
con nexos inconexos
nos sustenta.

7
Un exhalar del arpa
y el canto en tres colores
salta de las cuerdas a los vientos,
nube en giro,
alientos creadores
que se mueven
en el difuso espejo del aire
al que todo asciende;
vórtice donde se mezclan
los caminos y los orbes;
y el lobo morado
y la jirafa blanca
custodian la rotación;
y pasan las aves migratorias;
y somos las aves
y los árboles donde se posan
y el firmamento y la tierra que acoge
la dulce cornalina,
pluriexistencia sin lindes,
nimbos destramados
abriéndose
a cuanto sin cesar
amanece.

8
Voz una vez más, y fuerza
navegando los espacios.
Con mis imanes convoqué
a las cigüeñas
y a los meteoros,
la llamarada azul
que los guía;
y convoqué tus huesos y tu carne
y los circuitos de tu cerebro
y a aquél que florece
con las rosas…
¿O eres tú quien me evoca
y en esta algarabía superior
me engendras y me encarnas
en lo desconocido?

9
Todas las estrellas descienden al ponto
y las olas las mecen
y ofrecen negra cuna para su fulgor.
Y es tan amoroso ese ondear
que cierran los párpados
para entrar en su clausura.
Y cantan las aguas y las luces
en su interior ceguera,
deshechos los nudos,
en tanto nuestras miradas,
clavadas en su propio reflejo,
mutuamente traspasándose,
provocan
el total desvanecimiento.


Estructuras disipativas (2017)

ARMONÍA
He aquí una mariposa
que no provoca tormentas.
Viene de la blancura de la música
y esparce la alegría.
¿Dónde están los bosques y la lluvia?
¿Dónde está el fondo cavernoso
de la incertidumbre?
Su danza
ilumina aquella nube
que se interpone entre amigo y amado,
abre un camino
que no necesita pasos,
puro fluir en esa hora
del ahora.
Son las canciones de la nieve
de cristales infinitos que, mansas,
se hacen visibles
para que el ángel Shalgiel
empiece a contar
los números del alma.

VÓRTICE
¿Adónde va esta ola?
Si vuelve sobre sí misma
me rechaza y desaparece,
si me envuelve, me abarca
y desaparezco,
si se detiene, se niega como ola.
Cuando alcanza el nivel del salto
advierte:
fuera del propio ser
queda la realidad,
que está en el tiempo,
y el movimiento es su fantasía,
pero fuera del tiempo,
¿qué significa la quietud
y el ahora en punto
del día?

EL ÁRBOL (SERIE RAÍZ)
Podría seguir.
Aquí me bifurco en dos
y os digo:
el dos es uno
y el uno es dos
y el dos no se detiene.
Es el aquí y el allí,
el tú y el yo,
la luz y la oscuridad,
el lugar de lo animado
y aquel que no conocemos.
Pero ahora
mira el gesto,
quietud y movimiento,
acaso la curva recta,
el abrazo abierto.
No,
no me detengo.

RAÍZ VI
Da un paso
y se torna mano,
coge un puñado
de aire
vida
y de otro lado
afianza
el salto.
El brote
es el mero instante
que enarbola
en equilibrio
entre futuro y pasado
firme
sobre el hilo
soterrado
del ser.
Vivir, dice,
es
tensar el arco,
estar
en la danza
y sostenerla
en la cuerda
del funámbulo.

LA VÍA IRREVERSIBLE
El arco iris
visible sólo breves instantes
gracias al agua
gotas que no toca el viento
de voluntad carentes
con un punto solo
de unión
y luego se evaporan
muere el color
y la flor con su perfume
en el camino
pero el aliento sigue
la vía irreversible
atrapado por otro discurrir
el tempo del pulso
inocente
del sinsentido.

BIBLIOGRAFÍA

Gómez Cadenas, Juan José, «Clara Janés y Jenaro Talens: “La verdad en un poema siempre sale a la luz, lo quieras o no. Un poema no miente jamás”», Jot Down.

Janés, Clara, Límite humano, Madrid, Oriens, 1973.

Janés, Clara, La indetenible quietud. En torno a Eduardo Chillida, Madrid, Siruela, 2008.

Janés, Clara, Variables ocultas. Con dos cartas de Antonio Gamoneda, Madrid, Vaso Roto, 2010.

Janés, Clara, Orbes del sueño, Madrid, Vaso Roto, 2013.

Janés, Clara, ψ o el jardín de las delicias, León, Universidad de León-Everest, 2014.

Janés, Clara, Poética y poesía: La tentación del paraíso, Madrid, Fundación Juan March, 2014.

Janés, Clara, Movimientos insomnes: Antología poética (1964-2014), edición de Jaime Siles, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2015.

Janés, Clara, Estructuras disipativas, Barcelona, Tusquets, 2017.

Janés, Clara, La tentación del paraíso, Fundación Juan March, 2014.

Janés, Clara, «Una estrella de puntas infinitas. En torno a Salomón y el “Cantar de los cantares”», discurso de ingreso en la Real Academia Española (RAE), 12 de junio de 2016.

Janés, Clara, Conferencia Plenaria «El asno de Sancho Panza» en el III Encuentro Internacional sobre Literatura y Ciencia. Donostia – San Sebastián 23 de Octubre de 2017, Mestizajes 2017

Janés, Clara; Echenique, Pedro, Mesa de debate acerca de la Materia – III Encuentro Internacional sobre Literatura y Ciencia. Donostia – San Sebastián 23 de Octubre de 2017, Mestizajes 2017

Manrique Sabogal, Winston, «Clara Janés: El viaje hacia el amor es conocimiento»El País, Babelia, 6 de noviembre de 2015.

Nicolescu, Basarab, La transdisciplinariedad. Manifiesto, traducción Mercedes Vallejo Gómez, Sonora, México, 7 Saberes-Multiversidad Mundo Real Edgar Morin, A.C., 2009.

Ortega, Antonio, «El arco y la flecha: ciencia y poética en la escritura de Clara Janés» // «L’arc et la flèche : science et poétique dans l’écriture de Clara Janés», Épistémocritique.

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Un 8M ‘A hombros de gigantas’ junto a la ACCC

Fotaca de Águeda Giráldez

Ayer pude reivindicar el 8 de marzo conversando con Claudia Diviu y aquellas personas que nos acompañasteis a través de Youtube, en el acto que organizó el Grup de Perspectiva de Gènere de la Associació Catalana de Comunicació Científica.

Me siento muy agradecida de haber podido presentar A hombros de gigantas en su canal. La entrevista de Claudia me pareció muy interesante y nos dio oportunidad de tratar de temas tan importantes como la divulgación científica, la unión de las ciencias y las artes, el feminismo, las vocaciones científicas y un largo etc.

Dejo el vídeo por si os apetece verlo. Yo no me perdería mi entrada tecnolerda nivel premium. Me gusta especialmente la cara de susto que pongo al escucharme a mí misma y darme cuenta de que he hablado cuando estábamos en directo. La gente me comenta que soy muy expresiva, pero no imaginaba que era un dibujo animado.

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Perseverance

Ilustración de Perseverance sobre la superficie marciana.

Ruedas en rojo

para explorar vestigios

de antigua vida.

****

Ayer fue un día para el recuerdo, para celebrar que la perseverancia nos ha llevado a conocer nuevos mundos. Para sentirme de nuevo como aquella niña que pensaba que, por encima de todo, la ciencia es la aventura del pensamiento.

Para más información sobre nuestra enviada especial en Marte, Perseverancia, os recomiendo el excelente blog de Daniel Marín.

 

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Un 11 de febrero a hombros de gigantas

Acompañada de las gigantAs Elena Lázaro, María Josefa Yzuel y Estíbaliz Espinosa.

Ayer fue un día muy especial. Tanto que me cuesta encontrar las palabras para expresarlo. Pero no quiero dejar de hacerlo porque los buenos momentos y las buenas noticias es importante compartirlas entre las personas que apreciamos y nos aprecian.

La mañana despertó leyendo esta preciosa entrevista que me hizo Azucena Martín en Hipertextual y siguió con este regalazo: ver un magnífico artículo de Juan Ignacio Pérez introducido por uno de mis scikus en tres blogs de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU: el Cuaderno de Cultura Científica, Mujeres con Ciencia y Zientzia Kaiera. En este último, además, ¡traducido al euskara!     

A las 9:30, como cada mañana, me conecté a la cuenta de Instagram de la librería Nollegiu. Pero, en esta ocasión, no fue para empezar bien la mañana escuchando el programa de Xavier Vidal sobre libros, literatura y cultura en general, sino para tener la suerte de ser entrevistada. Disfruté muchísimo de la conversación y me emocionaron sus palabras sobre A hombros de gigantas. Poder participar y enriquecerme como persona con las actividades de la Nollegiu ha sido uno de mis salvavidas de la pandemia.  

Por el mediodía pude ver la generosa reseña del libro que ha hecho mi buen amigo José Luis Moreno y que le agradezco muchísimo. José Luis es un gran amante de los libros y tiene un blog, Afán por saber, repleto de tesoros.

Por la tarde fue el momento del Espacio Fundación Telefónica. Un espacio que se caracteriza por contar con una programación exquisita fruto de la profesionalidad de Elena González de la Fuente, Andrés Pérez Perruca y Sara Cabanes Muñoz. Siempre han acogido a Next Door con los brazos abiertos y nos han brindado oportunidades creativas e interesantes de dar a conocer nuestros libros.

En esta ocasión Elena nos invitó a celebrar el 11F con la presentación de A hombros de gigantas y, además, tuve la suerte de poder hacerlo rodeada de gigantas. Fue un privilegio contar con la periodista, comunicadora científica e historiadora Elena Lázaro como moderadora; con la editora del libro, poeta, cantante, filóloga, socióloga y comunicadora científica Estíbaliz Espinosa; y con una de mis referentes homenajeadas, la Catedrática Emérita y Profesora Honoraria María Josefa Yzuel Giménez. Con las tres me siento infinitamente agradecida por haber compartido conmigo este día tan especial. Creo que en la charla se dijeron cosas muy importantes sobre la situación de la mujer en la ciencia y yo, sin lugar a dudas, aprendí mucho de las tres. Deseo que os guste.

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Presentación de ‘A hombros de gigantas’

El peque esperándoos en Ubú Libros.

«Nuestra librería es una mezcla de cueva de tesoros y tenderete de barrio indio». Marian Recuerda y Teresa Soto, libreras de Ubú Libros[1]

Ayer me hubiese encantado presentar A hombros de gigantas, junto a su madrina Marta Macho, en el refugio cultural de Ubú Libros. Haber podido conocer personalmente a Marian Recuerda y sentirme rodeada por los libros que selecciona con tanto mimo por su calidad y originalidad. Algunos de los cuales conservan todavía las caricias de pasados lectores mientras que otros salen de sus cajas ilusionados por la esperanza de ser leídos por primera vez.

Pero, por razones pandémicas, no pudo ser. Tuvimos que conformarnos con una visita virtual en la que, pese a las pantallas, se sintió la cercanía y calidez de la librería y de todas aquellas personas que nos acompañasteis. Gracias a la moderación de Marian y a las palabras (muy generosas) de Marta se pudo conocer mejor “al peque” y recordar a algunas de las gigantas que homenajea.

Queda pendiente una visita al número 13 de la calle Buensuceso de Granada, la trinchera cultural de Ubú Libros.

Gracias por una tarde inolvidable.


[1] https://www.librerantes.com/nuestra-libreria-es-una-mezcla-de-cueva-de-tesoros-y-tenderete-de-barrio-indiomarian-recuerda-y-teresa-soto-de-libreria-ubu-granada-2/

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Por las que no fueron

Inge Morath, Giovane donna con la pelliccia, USA 1960, © Magnum Photos

Interpretas tu papel.

Se desvanecen los sueños de infancia,

la mujer que hubieras sido.

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Conocer las circunstancias en las que se desarrolló la carrera científica de las pioneras pone al descubierto las múltiples barreras que tuvieron que superar, obstáculos a los que muchas otras no pudieron hacer frente. En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia me gustaría que recordásemos a todas esas mujeres que pudieron haber sido gigantas, pero que no lo fueron porque no les fue posible o porque ni siquiera contemplaron esa posibilidad.

El 11 de febrero es un día de reivindicación que nos recuerda que todavía queda camino por recorrer para que no haya más mujeres que podrían haber sido.

Para acabar con un mensaje de reivindicación, pero también de optimismo enlazo el vídeo «Ese lugar», dirigido por Jose A. Pérez Ledo, que presentó la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU en 2017. Con él nos transmitía un mensaje muy claro, para la Cátedra «mañana también será día de la mujer y la niña en la ciencia, y pasado mañana y los siguientes».

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Os presento ‘A hombros de gigantas’

Fotografía de Núria Manchado

La noche antes del inicio de cada curso escolar la pasaba en vela acompañando la oscuridad de emoción e incertidumbre. La noche del martes tampoco pude pegar ojo pensando en el anuncio de A hombros de gigantas en el blog de Next Door. Os confieso que, pese a haber trabajado en él más de un año, pese a tenerlo en mis manos, todavía me parece un espejismo, no puedo creer que a partir del 3 de febrero vaya a empezar su recorrido en busca de lectores. Puede que sea porque estamos viviendo una situación que no invita demasiado a pensar que los sueños pueden hacerse realidad. Sin embargo, ayer, la acogida que tuvo el libro por muchos de vosotros hizo que fuese uno de los días más especiales y bonitos de mi vida. Y, por ello, GRACIAS.

A hombros de gigantas es el homenaje lírico que he querido hacer, desde Next Door Publishers, a las pioneras de la ciencia y reúne mis tres grandes pasiones e intereses: la divulgación científica, la poesía y la lucha por la igualdad.

Todo empezó con mi participación en un concurso de haikus matemáticos en Zientzia Astea —Semana de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación—. Decidí escribir varios scikusscience haikus— sobre mujeres matemáticas y disfruté tanto documentándome sobre cada una, pensando en los conceptos que las definían, contando sílabas una y otra vez y resumiendo su esencia en un sciku  que me lancé a elaborar más sobre otras científicas a las que admiraba. Lo hacía únicamente por el placer que me proporcionaba el proceso, pero, cuando tenía unos cincuenta escritos, se los confié a mi admirada Marta Macho para saber su opinión. Sus comentarios me animaron a seguir adelante todavía sin tener ningún pensamiento de que vieran la luz. Y menos aún teniendo en cuenta el contexto pandémico existente.

Presumiendo de retoño.

Durante el verano me surgió la oportunidad de publicarlos en forma de libro, pero al comentárselo a Oihan, me pidió que lo hiciésemos desde Next Door para que la editorial pudiese unirse al homenaje. Hacerlo en casa me daba la libertad de plantear el libro como quería y elegir a las personas que quería que se encargasen de cada tarea.

Si algo estaba claro es que necesitaba a una persona que lo editase porque una persona no puede editarse a sí misma o, al menos, no es nada recomendable. Tenía claro quién quería que fuese mi editora: la poeta, traductora, cantante y divulgadora científica Estíbaliz Espinosa. Gracias a sus sugerencias he modificado y reescrito scikus que ahora son mucho mejores de lo que eran.

Por lo que se refiere al diseño, he podido contar con la profesionalidad y delicadeza de Itziar Goñi de Horixe Diseño. Os puedo asegurar que de todas las opciones de diseño que fantaseé ninguna se acercaba mínimamente a la excelencia que ha conseguido Itziar para transmitir la esencia del texto.

Me gustan los libros que establecen un diálogo con los lectores, que los interpelan. Por ello, uno de los fines de los versos de A hombros de gigantas es despertar la curiosidad por aquellas gigantas menos conocidas, incitar a su descubrimiento.

Merecemos una historia de la ciencia completa en la que figuren todas las personas que contribuyeron a su desarrollo. Este poemario también es un grito por la injusticia de una cultura científica amputada. Un recordatorio de que, si hemos llegado donde hemos llegado ha sido A HOMBROS DE GIGANTAS.

PACK ESPECIAL PARA CELEBRAR EL 11 DE FEBRERO

Para celebrar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, hemos querido añadir un detalle para nuestras lectoras y lectores más fieles: el PACK GIGANTAS, que incluye la nueva tote y el libro, por ¡¡solo 20 €!!

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¡Por fin se acaba 2020!

Por estas fechas siempre suelo hacer balance del año para dar las gracias a todas las personas que han contribuido a hacerlo mejor y, en este año de mierda, el agradecimiento es todavía más profundo. Porque el apoyo de las personas que quiero y los buenos momentos, que, por fortuna, también los ha habido, han sido todavía más importantes para resistir.  

Empecé el año celebrando un 11 de febrero muy especial en A Coruña gracias a la invitación de Estíbaliz Espinosa a participar en el parladoiro (adoro esta palabra) de ciencia y literatura «Estrelecidas» del proyecto Curiosas na Lúa. Estíbaliz es una persona excepcional (mi buena amiga Marisa Castiñeira ya me lo había comentado), irradia lirismo en todo lo que hace: cuando divulga, cuando escribe, cuando recita, cuando canta… cuando vive. Conocerla es de lo mejor que me ha pasado este año.

Durante el confinamiento fui más consciente que nunca de la suerte que tengo de estar rodeada de bellísimas personas que ayudan a resistir los malos tiempos con cariño y sentido del humor.

Comenzando por una amiga dibujada: Mafalda, la eterna compañera de niñas y niños de muchas generaciones. Este 2020 nos dejó Quino, pero sus espléndidas creaciones siguen con nosotros. Yo siento debilidad por la nena irónica y rebelde y sus amigos. En el enclaustramiento aproveché para releer todas las tiras y volví a darme cuenta tanto de su brillantez como de su atemporalidad. Como homenaje, he decidido ilustrar la entrada con sus historias.

La relación con la familia nextdooriana, especialmente con Oihan, Camila y Núria, fue un oasis en tiempos de oscuridad: mucho afecto, muchas sonrisas y el tesoro de trabajar en harmonía. El apoyo de los autores, colaboradores y lectores ha sido increíble, ha salvado la editorial y ha conseguido que cumpliésemos nuestros objetivos anuales. Algo que creímos bastante improbable (por no decir imposible) al inicio del encierro.

Cada mensaje o llamada de amigas y amigos ha sido un motivo de felicidad. La cercanía no es cuestión de distancia. Gracias a la invención de Hedy Lamarr he podido viajar a través de la pantalla, disfrutar de muchas actividades y, lo que es más importante, estar en casa con mis padres, virtualmente.

La wifi también me ha permitido cumplir el sueño de participar en BCNspiracy y en BEERspiracy (¡qué hartón de reír!). La cena en la que nació el proyecto fue el día en el que supe que me iría a vivir a Sevilla. Pero he nacido y vivido cuarenta años en Barcelona, siempre la llevo y la llevaré en el corazón y, salvo este año espantoso, la visito con mucha frecuencia. Que tenga un evento de ciencia tan estupendo, tan bien organizado y con tan buena gente como este es un orgullo. Espero poder volver en el futuro a ser conferenciante y dar la turra en directo en el CosmoCaixa.

El blog, por fin, ha revivido un poco con la publicación de nuevas biografías y espero que siga así el año que viene. Me gusta mucho daros la turra sobre personas que me fascinan. Si no lo hago más, es por falta de tiempo.

Entre los agradecimientos debería incluir a aquellas personas que han contribuido a hacer posible mi proyecto personal más especial, que verá la luz en 2021. Pero, como todavía es top secret, no puedo nombrarlas, aunque saben quiénes son y lo que ha significado para mí que participasen.

Finalmente, quiero dar las gracias a Abraham por hacerme sonreír, por su amor, por compartir este camino.

Deseo que paséis estas fiestas de la mejor forma posible, dadas las circunstancias, que os cuidéis mucho y que el 2021 sea para todos infinitamente mejor.

Gracias por seguir aquí.

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Botánica en azul

PH.381-1981 Poppy; by Anna Atkins (1799 – 1871); English; c.1852; Cyanotype.

Hasta la década de los 80 del siglo pasado, la mayoría de la gente pensaba que el primer libro ilustrado íntegramente con fotografías de la historia era The Pencil of Nature, la obra que Henry Fox Talbot publicó con el fin de dar a conocer su invento, el calotipo. El primer fascículo salió en 1844, pero, debido a problemas de producción, tuvo que abandonar el proyecto después de los seis primeros.

Sin embargo, el primer fotolibro de la historia fue Photographs of British Algae: Cyanotype Impressions y tenía como objetivo el empleo de la técnica de la cianotipia para una mejor divulgación de la ciencia. Estaba firmado como «AA», lo que llevó al foto-historiador y coleccionista de libros escocés William Lang Jr. a interpretarlo como «Amateur Anonymous». Este supo de la obra a través de un artículo y, durante veinticuatro años estuvo buscando algún ejemplar. Finalmente, en 1888, compró el manuscrito a un librero de Londres y escribió un artículo sobre el libro en el volumen 1889-90 de Proceedings of the Philosophical Society de Glasgow, sin citar al autor. Por fortuna, el misterio se desveló unas semanas más tarde gracias a que un conservador del London’s Natural History Museum escribió al editor de la revista que él disponía de una copia del libro y sabía que la autora era Mrs. Anna Atkins.

Ilustración de Isabel Ruiz Ruiz, Mujeres 4

Nuestra protagonista nació un 16 de marzo de 1799 en Tonbridge, Kent, Reino Unido y recibió el nombre de Anna Children. Su madre, Hester Anne Holwell nunca acabó de recuperarse del parto y murió en 1800. Huérfana de madre, fue criada por su padre John George Children, con quien estableció un fuerte vínculo. Children era poeta, químico, minerólogo y zoólogo, secretario de la Royal Society of London for Improving Natural Knowledge desde 1807 y, a partir de 1821, director del departamento de historia natural del British Museum. Distinguido por el mineral childrenita y la pitón de Children australiana (Antaresia childreni).

Este, que se volvería a casar en dos ocasiones después del fallecimiento de Hester, proporcionó a su hija una educación científica inusual para una mujer de esa época, en la que destacaron materias como química, física, botánica, biología y zoología.

La primera prueba de la destreza artística de Anna la encontramos en Genera of Shells, la traducción que hizo su padre, en 1823, del libro de Jean-Baptiste-Pierre-Antoine de Monet Lamarck, Histoire Naturelle des Animaux sans Vertebris. Alentada por John, elaboró 256 minuciosas ilustraciones de las distintas especies de moluscos tras estudiarlas en el departamento de historia natural del British Museum. Debido a la calidad de estas, muchas fueron publicadas como grabados en el Quarterly Journal of Science, Literature and Art.

En 1825, Anna contrajo matrimonio con John Pelly Atkins, propietario de plantaciones de café en Jamaica y promotor del ferrocarril, que siempre apoyó sus intereses científicos y artísticos. Ambos se trasladaron a Haltead, en Kent, y Anna pudo entregarse a su pasión por la botánica. Hizo construir un herbario junto a su casa en el que secar y preservar la gran diversidad de plantas que recolectaba y cedió algunas de estas al museo de Kew Gardens. Anna deseaba que sus hallazgos tuvieran mayor difusión y, en esta línea, cuarenta años después, presentaría su extraordinaria colección de especímenes al British Museum. En 1839, obtuvo la membresía de la Sociedad Botánica de Londres, una de las muy pocas instituciones científicas de la época que admitía mujeres.

La afición de Anna por la botánica está reflejada en el intercambio epistolar que mantuvo su padre con el eminente botánico Sir William Hooker. En 1835 Children le habla sobre el herbario que está construyendo su hija y, diez años más tarde, le dice que Anna lo considera su tutor porque todo lo que ha aprendido sobre botánica ha sido a través de sus publicaciones.

Dadas sus habilidades como dibujante, Anna plasmaba las plantas y las flores en cuidadas ilustraciones y grabados. Pero no quedaba del todo satisfecha ya que, más allá de una finalidad estética, buscaba reproducir con fidelidad científica los pequeños detalles de cada espécimen sin acabar de conseguirlo mediante sus dibujos.  Por fortuna para Anna, el nacimiento de la fotografía le proporcionaría una forma eficaz de plasmar la realidad. Sin embargo, las nuevas técnicas fotográficas no fueron tan bien acogidas por otros grandes ilustradores y copistas de la época que creyeron que peligraba su futuro. 

El 25 de enero de 1839, el ya citado Henry Fox Talbot presentó sus dibujos «fotogénicos» o «pinturas hechas con luz» en uno de los encuentros que la Royal Society organizaba para que los científicos presentasen sus inventos. A pesar de que Anna como mujer no podía asistir a los mismos, estaba al corriente de los avances de la ciencia a través de los apuntes de las conferencias que le pasaba su padre. En septiembre de 1841, dos años después de su exposición, Talbot envió a Children un paquete con imágenes obtenidas mediante su proceso, al que había bautizado calotipo. Children le respondió con el siguiente mensaje: «Mi hija y yo nos abocaremos a trabajar seriamente hasta lograr el éxito en la práctica de su invaluable proceso».

William Henry Fox Talbot y Nicolaas Henneman en el Reading Establishment

La técnica radica en colocar un objeto sobre un papel sensibilizado con nitrato de plata y ácido gálico que, tras exponerse a la luz solar, se revela con ambas sustancias químicas y se fija con hiposulfito sódico.

Tres años después del anuncio del calotipo por parte de Talbot, se hizo público, en el número de agosto de 1842 de Philosophical Transactions, un nuevo proceso fotográfico que suponía una mejora respecto a este. Su inventor era el astrónomo y químico Sir John Frederick William Herschel —quien había acuñado los términos «fotografía», «positivo» y «negativo»—, que dio a la nueva técnica el nombre de cianotipia por las imágenes azules que producía. Herschel mandó una copia del artículo a Anna y a su padre, aunque es muy probable que ya les hubiese informado previamente puesto que eran prácticamente vecinos.

John Herschel

La cianotipia consiste básicamente en recubrir un material, normalmente papel, con una solución acuosa fotosensible obtenida de la mezcla de una solución al 8% de ferricianuro de potasio K4[Fe(CN)6· 3 H2O y una solución al 20% de citrato de amonio y hierro (III) C6H11FeNO7. Al exponer la superficie a la luz ultravioleta (como la solar) esta reduce el hierro (III) a hierro (II) y después se produce una reacción del hierro (II) con el ferriocianuro. Cuando el color amarillo verdoso de la superficie del papel pasa a azul intenso, se da por finalizada la exposición. En general, pueden obtenerse resultados aceptables tras una exposición de 10 a 20 minutos en un día soleado.

El resultado es una sustancia insoluble al agua, de color azul, cian (ferricianuro ferroso) conocido como azul de Prusia o Turquesa. A continuación, se realiza un enjuagado final para eliminar las sustancias fotosensibles del papel y solo queda el colorante azul formado en la imagen. El azul de Prusia recién formado necesita oxidarse para alcanzar el color y contraste finales y lo hace con el oxígeno atmosférico, aunque el proceso puede acelerarse sumergiendo la impresión en una solución al 3% de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada).

A principios de la década de los 40 del siglo XIX, mientras Talbot y Herschel presentaban sus invenciones y Anna experimentaba con ellas, el médico y botánico irlandés William Henry Harvey publicó A Manual of the British marine Algae en 1841. Se trataba de un numeroso listado de nuevos especímenes de algas que él mismo había recolectado, con su correspondiente descripción. Como amante de la botánica, Anna leyó el libro con interés, pero se sintió decepcionada. La carencia de material visual dificultaba la identificación de las diferentes especies. Un fallo importante que se dispuso a solventar elaborando su propia versión ilustrada del manual de las algas marinas británicas con la amplia colección de algas que, durante años, había ido recolectando en la costa del sudeste de Inglaterra y en los lagos de alrededor de Kent. 

Habiendo estudiado las diferentes opciones gráficas, Anna se decantó por la cianotipia, un método más simple, barato y preciso que el calotipo, que le permitía conseguir su objetivo científico: reproducir los detalles intrincados de las algas. El resultado, como he comentado en un inicio, fue Photographs of British Algae: Cyanotype Impressions, financiado por ella y publicado en fascículos que fueron saliendo a la luz periódicamente entre 1843 y 1853. Anna los distribuía personalmente, o a través de sus sirvientes, a amigos, conocidos, librerías e instituciones, con recomendaciones para su encuadernación.

La producción de las imágenes del libro constaba de las fases siguientes: la recolección y clasificación de cada espécimen, la preparación del soporte en papel untado con las sales de hierro, la colocación de la pieza botánica sobre él comprimida por un vidrio, la exposición a la luz solar de unos quince minutos de duración, el lavado y secado del cianotipo, y la edición final en formato de libro. Además, cada imagen llevaba incorporado el nombre de la muestra, grabando el nombre primero en un papel transparente. Si bien Anna llevó a cabo la mayor parte del trabajo en solitario, al final del proyecto contó con la asistencia de su buena amiga Anne Dixon, prima segunda de la famosa escritora Jane Austen, con quien se había formado y a la que consideraba «como una hermana».

La edición completa constaba de alrededor de 400[1] fotogramas en los que, gracias a la calidad del papel que utilizó, todavía puede comprobarse la meticulosidad de la autora a la hora de disponer las algas sobre el papel de forma que se pudiesen apreciar todos sus detalles. Dado que los cianotipos no se producían a través de un negativo, cada imagen era única y tuvo que hacer copias de cada una para los diferentes ejemplares que publicó. Del número total de copias que hizo, que se desconoce, se conservan 12[2] en muy buen estado.  

En 1952, tras la muerte de su padre, recopiló la obra científica y poética de este en el libro Memoir of J.C. Children, including some unpublished poetry by his father and himself que se publicó en 1953. También escribió otros libros entre los cuales se encuentran: The perils of fashion (1852), The Colonel. A story of fashionable life (1853), Murder will out. A story of real life (1859) y A page from the peerage (1863).

Por lo que a su obra fotográfica se refiere, en 1853 vio la luz Cyanotypes of British and Foreign Ferns y, un año después, una ampliación titulada Cyanotypes of British and Foreign Flowering Plants and Ferns, firmadas por Anna Atkins y en algunas ediciones también por Anne Dixon.

En 1865 donó sus herbarios al British Museum y seis años más tarde, en 1871, fallecía en Halsted Place.

Durante muchos años, la labor de Anna cayó en el olvido hasta que, en 1979 el historiador Larry J. Schaaf publicó «The First Photographically Printed and Illustrated Book» a The Papers of the Bibliographical Society of America. Una investigación sobre Anna que dio lugar a la primera monografía dedicada a ella, Sun gardens : cyanotypes by Anna Atkins, en el que dejó constancia de su legado como pionera en la historia de la fotografía y de la ilustración de libros.

Bibliografía

Gloria Crespo Maclennan, «Anna Atkins: la primera fotógrafa», El País.

Carolina Martínez Pulido, «Anna Atkins, creativa científica del siglo XIX que vinculó la botánica y la fotografía», Blog Mujeres con Ciencia.

«Cianotipia: fotografía y botánica en Anna Atkins», galicianGarden.

«Anna Atkins y el primer libro fotográfico de la historia», Magazine Mondobelo.

Halstead Parish Council., «Parish history: Anna Atkins».

Larry J. Schaaf, Sun gardens : cyanotypes by Anna Atkins

Kat Long, «How 19th-Century Photographer Anna Atkins Changed the Way We Look at Science», Mental Floss.

Booklet of Photographs of British Algae: Cyanotype Impressions by Anna Atkins


[1] En la Real Sociedad de Londres, se conserva una copia con 403 páginas y 389 placas que se cree que es la única copia existente del libro tal y como la concibió Atkins, sin manipulaciones posteriores.

[2] En algunas fuentes también se habla de 15 o de 17.

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