Marietta Blau, una estrella de la Física de Partículas

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Marietta Blau nació el 29 de abril de 1894, en el seno de una familia judía de clase media que vivía en Leopoldstadt, el distrito vienés donde se había localizado el gueto judío en el siglo XVII. Sus padres Markus Blau (jurista) y Florentine Goldenzweig tuvieron cuatro hijos pero Marietta no recordaría a su hermano mayor que murió cuando ella tenía un año. El menor, Ludwig, vino al mundo un año más tarde del fallecimiento del primogénito.

Marietta cursó estudios en el “Verein für erweiterte Frauenbildung” (Asociación para la Formación Ampliada de la Mujer), el primer centro que posibilitó a las jóvenes la obtención del certificado general de bachillerato que era requisito indispensable para acceder a la educación universitaria. Lo superó con una clasificación de excelente e ingresó en la Universidad de Viena para estudiar física y matemáticas. Durante su estancia universitaria también estuvo en prácticas en el Instituto II de Física y en el Instituto de Investigación del Radio. Este último pertenecía a la Academia Austriaca de Ciencias y había sido fundado en 1908 gracias a una donación de un acaudalado abogado, Karl Kupelwieser. En 1919, completó su tesis de doctorado bajo la dirección de Steven Meyer y Franz Exner y pasó varios meses con Guido Holzknecht, en el Instituo Central de Rayos X del Hospital General de Viena.

Unos años antes, en su periodo universitario, Marietta había consultado a uno de sus profesores sobre la posibilidad de convertirse en profesora. La respuesta había sido contundente: “Ser judío y mujer, eso es demasiado, es poco probable”. Así que, viendo que sus oportunidades de hallar trabajo académico eran escasas, encaminó su futuro hacia la industria. En 1921, se trasladó a Berlín para investigar sobre energía eléctrica y análisis espectral en la fábrica de tubos de rayos X Fürstenau, Eppens & Co pero renunció al empleo tan pronto se le brindó la oportunidad de tener un puesto de asistente en el Instituto para los Fundamentos Físicos de la Medicina en la Universidad de Frankfurt. Allí, no sólo le encomendaron el trabajo científico para la industria electrotécnica y electromédica, sino también la formación en los fundamentos teóricos y prácticos de la radiología. Junto a Kamillo Altenburger, publicó varios artículos sobre la absorción y la teoría de los efectos de los rayos X. Ambas tareas resultarían importantes cuando, más adelante, se ocupó del tratamiento del cáncer y trabajó en aplicaciones industriales de los dispositivos de conteo usando sustancias radiactivas.

En 1923, tuvo que regresar a Viena para cuidar de su madre enferma. Lo que a nivel profesional, le supuso cambiar un puesto remunerado por otro que no lo era en el Instituto para la Investigación del Radio y en el Instituto II de Física. En aquellos años, el nulo apoyo que recibían los institutos científicos por parte de las agrupaciones conservadoras y nacionalistas alemanas que ocupaban los puestos decisivos en el Estado, hacía que no pudiese pagarse a muchos de los científicos que trabajaban en ellos. Esta colaboración no retribuida requería el correspondiente apoyo financiero por parte de la familia pero ofrecía a las mujeres la posibilidad de afirmarse, de cierta manera, en la investigación científica. Por ello, no es de extrañar que el porcentaje de mujeres en el Instituto del Radio fuese especialmente alto. Además, la forma en la que Steven Meyer dirigía la institución también constituía un buen motivo para sentirse atraída. Meyer trataba a sus investigadores como aliados en la búsqueda del conocimiento. Luchaba por ellos y sus necesidades. Creó un ambiente casi familiar, logrando la colaboración armónica entre todos los participantes que se ayudaban de forma activa en sus diferentes estudios. Una atmósfera de apoyo mutuo que contrastaba con otras áreas de la universidad donde el antisemitismo se estaba incrementando después de la Primera Guerra Mundial.

Instituto del Radio de Viena

Instituto del Radio de Viena

Por aquel entonces, llegó al instituto el científico Hans Pettersson, para medir la radiactividad del lodo en aguas marinas profundas, pero pronto se interesó por el estudio de las desintegraciones atómicas. Petter y su colaborador G. Kirsh buscaron una técnica fiable de detección de las partículas emitidas en las reacciones nucleares y le pidieron a Blau que investigase si la interacción de radiación ionizante en una emulsión fotográfica podría ser utilizada para su detección. En 1925 Blau publicó la respuesta en un primer artículo al que seguirían muchos otros sobre el efecto fotográfico y su cuantificación para protones y partículas alfa. El principal objetivo era distinguir entre las huellas de ambos tipos de partículas.

Durante el año académico 1932/33 Blau consiguió una beca internacional de la Asociación de Academias Austríacas para estudiar cristalografía en Gotinga, con el profesor Pohl. Allí, enseguida se sintió a gusto y participó activamente en los seminarios y debates. Conoció a físicos famosos como Eduard G. Steinke que había construido cámaras de ionización para la detección de rayos cósmicos y compartió con ella las características del método fotográfico. La próxima parada fue el Instituto del Radio de París, donde trabajó con Marie Curie y Fréderic Joliot.

Sus planes eran regresar al Instituto Pohl después de su estancia en Francia pero no pudieron cumplirse. Hitler se había convertido en Reichskanzler en enero de 1933 y era más seguro volver directamente a su Viena. La situación política de Austria había cambiado completamente. El gobierno conservador de Dollfuss había disuelto el parlamento y se había establecido una autocracia perfilada a semejanza del estado fascista de Musolini.

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Pero Blau siguió adelante con su investigación junto a Hertha Wambacher, que primero había sido su alumna y luego su estrecha colaboradora, sobre un método basado en la detección y determinación de la energía de las partículas alfa, a partir de la adaptación de las emulsiones fotográficas a las necesidades de la física nuclear. Por sus estudios sobre los efectos fotográficos, en 1937, ambas recibieron el galardón más prestigioso de la ciencia en Austria, el Premio Ignaz L. Lieben.

En el desarrollo posterior del método fotográfico, Blau encontró que, para captar la mayor cantidad posible de trazas de ionización de partículas de alta energía, había que aumentar el espesor de la capa de emulsión, lo cual requirió a su vez, nuevos métodos de revelado. Había intentado detectar partículas de radiación cósmica con emulsiones fotográficas desde 1932 y para seguir con la investigación, en 1937, ella y Wambacher recurrieron al descubridor de los rayos cósmicos Viktor Hess. El Profesor de la Universidad de Insbruck contaba con un observatorio en Hafelekar, una montaña de 2300 metros de altura situada al norte de Innsbruck. Allí, tras exponer sus placas fotográficas durante varios meses descubrieron que las reacciones nucleares que inducían los rayos cósmicos en los núcleos de las emulsiones, creaban un nuevo patrón de trazas cuyas trayectorias partían de un centro común. Su forma les sugirió el nombre de “estrellas de desintegración”. Blau y Wambacher publicaron sus resultados en Nature y se dirigieron al profesor Erich Regener, director del Instituto de Investigación de Física de la Estratosfera de la Sociedad Kaiser Wilhelm, para solicitar que se les permitiera llevar placas fotográficas en una ascensión en globo a la estratosfera. No hubo suerte. Regener no se lo concedió porque, al parecer, uno de sus colaboradores ya había publicado un estudio similar.

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Pero Marietta no se rindió y en septiembre de ese mismo año, preguntó a Friedrich A. Planeth, que trabajaba en el Imperial College en Londres, si podría, dentro de sus experimentos durante ascensiones en globo, mandar un paquete de placas fotográficas a la estratosfera para registrar trazas de partículas de radiación cósmica en las emulsiones. Planeth mostró mucho interés en el tema y Stefan Meyer intervino para que los ascensos se financiasen por el fondo de la Academia de Ciencias. Pero, desgraciadamente, todo se suspendió debido a la anexión de Austria por Alemania el 14 de febrero de 1938. Antes de que esta tuviese lugar, el clima político para los científicos de origen judío en Austria ya se estaba volviendo tenso. La relación de Marietta con su joven colaboradora Wambacher, simpatizante del partido nazi, estaba muy deteriorada. Por esta razón, Albert Einstein intervino para encontrarle una posición más estable fuera de Europa. En respuesta a una invitación para participar en una escuela de verano en México, recomendó que el dinero destinado a su visita se emplease para contratar a Marietta Blau como miembro permanente: “en Viena la Dra. Marietta Blau, cuenta con un talento excepcional en el campo de la radiactividad, es la principal experta. Por motivos políticos conocidos, tendrá que dejar su país natal, tarde o temprano. Ella es conocida en el mundo científico por el método fotográfico… Si lográis traer a esta científica a la ciudad de México, haréis un excelente servicio al desarrollo de la ciencia de allí.”

Y esta no fue la única carta que escribió Einstein. El 14 de febrero se dirigió a su médico y amigo Gustav Bucky que esperaba la visita de Gustav Peter, un médico que residía en México.

“Le ruego averiguar por conducto de su amigo Peter si en México puede encontrarse algún empleo para una doctora en física, de talento extraordinario, que tiene que salir de Viena por ser judía. Está especializada en radiactividad experimental, y las tesis que aparecen en este campo son dirigidas por ella (…). No se trata aquí de un caso común, sino de una persona verdaderamente valiosa que sería bien capaz de despertar vida científica en cualquier lugar con modestos recursos. Le ruego que consulte a su amigo si tal vez en México existe una oportunidad para la señorita Blau”

Marietta después de aplazar una y otra vez su huida de Viena, tomó la decisión de aceptar la invitación del químico noruego Ellen Gleditsch de ir a Oslo, consciente de que no podría regresar. En el Instituto del Radio de Viena, todas las personas de ascendencia judía fueron expulsadas inmediatamente después de la anexión, lo cual abrió oportunidades para las personas como Georg Stetter o Hertha Wambacher, que habían sido nazis durante mucho tiempo.

Einstein, por su parte seguía buscando un trabajo adecuado para Marietta. En abril de 1938 contactó con la Asociación Americana de Mujeres Universitarias y con otras instituciones para encontrarle un puesto en Estados Unidos, pero los trámites no fueron exitosos. Finalmente, en verano de 1938, Blau, como resultado de la recomendación de Einstein, recibió una invitación para enseñar en el Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), un departamento del recién creado Instituto Politécnico Nacional (IPN). Aceptó la oferta y se trasladó a México con su madre, pero pronto se sintió decepcionada al comprobar que en la ESIME no tenía oportunidad alguna de desarrollar un trabajo científico. En consecuencia, viendo que no podía dedicarse a su campo de investigación, estudió el efecto de la radiación solar en México, una población que vive a gran altitud en una zona tropical, y la radioactividad en minerales y manantiales de diversas zonas del país. Marietta desconocía que mientras estaba en México alejada de los centros de investigación nuclear, su método fotográfico había servido para llevar a cabo nuevos descubrimientos en física nuclear.

Marietta Blau con los miembros del ESIME

Marietta Blau con los miembros del ESIME

Su amigo Einstein, consciente de su situación, seguía sin rendirse y en 1941, volvió a escribir al gobierno mexicano para exponer las condiciones en las que se encontraba Blau “Aunque trabaja en México como profesora desde hace tres años, no ha conseguido aún las condiciones necesarias para realizar sus investigaciones” y para solicitar “algunas condiciones más favorables para la realización de su trabajo, que podía ser de invaluable servicio al país”.

Como respuesta, el entonces rector Victoriano Anguiano propuso a la austriaca entrar a la Universidad Michoacana como profesora a tiempo completo para dirigir el laboratorio de Física de la universidad. Pero, por desgracia, la incorporación se frustró debido a un conflicto surgido en la Casa de Hidalgo a principios de 1943 y Blau, tal como manifestó a Einstein por carta, se sintió abatida: “Me hubiese gustado aceptar el puesto, ya que en Morelia era la única física y no hubiese tenido la competencia que tiene que sufrir todo extranjero. Pero al ocupar la plaza, me percaté de que todo el material del laboratorio se encontraba en las casas de empeño de la ciudad”.

Tras la muerte de su madre en 1944, Marietta emigró a los Estados Unidos donde empezó a trabajar en el departamento de investigación de una empresa industrial. En su nueva ocupación desarrolló varios dispositivos para el uso de isótopos y solicitó la patente para alguno de ellos. Pero estaba a disgusto en esta clase de trabajo y, después del traslado de la empresa al pueblo de Janesville, la cosa fue a peor. Se sentía completamente aislada y emprendió la búsqueda de una nueva colocación. Por fin, la Universidad de Columbia la fichó como miembro de su personal científico para desarrollar un programa de investigación, basado en su método de detección fotográfica, que analizase las partículas producidas por reactores de fisión. Dos años después, consiguió un puesto en el Laboratorio Nacional de Brookhaven, donde pudo poner en práctica el programa desarrollado.

Pero la década que permaneció apartada del mundo científico le pasó factura. En 1950, Cecil Powell fue galardonado con el Premio Nobel por el perfeccionamiento de la técnica de emulsión fotográfica que Blau había iniciado. Powel había descubierto el pión con la ayuda del método fotográfico y él mismo reconoció en su autobiografía que comenzó a utilizar este método para las investigaciones que le valieron el Premio Nobel después de conocer por Walter Heitler, las publicaciones de Blau y de Wambacher.

En 1956, dejó Brookhaven para ser profesora asociada en una pequeña universidad privada de Miami. Allí estableció con éxito un laboratorio de física de partículas y pudo continuar con sus investigaciones motivando a los jóvenes físicos a colaborar con ella.

Pero cuatro años más tarde, los frecuentes problemas de salud y la nostalgia la llevaron de vuelta a Viena donde el regreso le reportó luces y sombras. Fue recompensada con una serie de premios oficiales como el premio de Schrödinger de la Academia de Ciencias, pero quedó muy decepcionada al ver que personas que ocuparon cargos en el Instituto del Radio al amparo de los nazis, volvían a ser catedráticos, mientras su cargo seguía sin ser remunerado. En sus últimos años, mientras su salud era cada vez más frágil, mantuvo poca relación personal con sus antiguos colegas, dedicándose a guiar a los estudiantes en sus disertaciones en física de altas energías. Murió en enero de 1970.

La labor de Marietta Blau fue fundamental para la física del siglo XX, pero ser mujer, judía y soltera dificultaron su reconocimiento en un mundo en que la ciencia era “cosa de hombres”. Al igual que las trazas que veía en las placas fotográficas, Marietta fue también una estrella. Merece que la recordemos como tal.

“Creo que todos los jóvenes reflexionan sobre cómo querrían que fueran sus vidas. Cuando yo lo hacía, siempre llegaba a la conclusión de que no es preciso que la vida sea fácil, lo importante es que no esté vacía. Y este deseo me ha sido concedido.”* Marietta Blau

*I believe all young people think about how they would like their lives to develop. When I did so, I always arrived at the conclusión that life need not be easy; what is important is that it not be empty. And this wish I have been granted.

BIBLIOGRAFÍA

“Marietta Blau. Estrellas de Desintegración. Biografía de una pionera de la física de partículas” Brigitte Strohmaier y Robert Rosner (eds)

Esta entrada participa en la edición LXXII (junio-julio de 2015) del Carnaval de la Física cuyo blog anfitrión es La Aventura de la Ciencia.

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Imagen del calendario de Físicas Nucleares creado por la UB

Acerca de Laura Morrón

Licenciada en Física por la Universidad de Barcelona y máster en Ingeniería y Gestión de las energías renovables por IL3. Tras años dedicada a la protección radiológica, he encontrado un empleo, como editora y coordinadora editorial de Next Door Publishers, que aúna mi pasión por la divulgación científica y la literatura. Aparte de esta labor, también ejerzo de divulgadora en mi blog «Los Mundos de Brana» —premiado en la VI edición del Concurso de Divulgación Científica del CPAN— y en las plataformas «Naukas» y «Hablando de Ciencia». He colaborado en el blog «Desayuno con fotones» y los podcasts de ciencia «La Buhardilla 2.0» y «Pa ciència, la nostra». Soy socia de ADCMurcia, AECC, Cienciaterapia, Asociación Podcast y ARP-SAPC. En 2015 tuve el honor de ser galardonada con el premio Tesla de divulgación científica de «Naukas».
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13 respuestas a Marietta Blau, una estrella de la Física de Partículas

  1. Melli Toral dijo:

    Preciosa entrada Laura. Una biografía llena de rigor, buena información a la vez que emotiva. Hacía mucho tiempo que no oía ni leía nada de Marietta Blau y me ha alegrado muchísimo volver a encontrarmela de tu mano. Insisto¿para cuándo tu librico?

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  3. José Antonio Estupiñán dijo:

    Apreciada Laura, que maravilla de relato biográfico. Por favor, no dejes de hacernos descubrir a través de tus relatos a las mujeres y hombres que han hecho posible todo lo que conocemos y a algunos-as, tristemente, no les llegamos a conocer.
    Felicidades Laura por este relato y los demás.

  4. pianodublinjessie dijo:

    Muy interesante, no conocía tu blog pero te seguiré a partir de ahora. Enhorabuena por el blog!!

  5. carlos casabona dijo:

    En poco tiempo he llorado de emoción en dos ocasiones, al leer artículos de divulgación científico-biográfica. Hoy y el día que JM López Nicolás habló del cáncer de tiroides en su imprescindible blog Scientia. Gracias, Laura por llenar de gozo esta calurosa tarde de Julio.

    • Me has dejado sin palabras, Carlos. De verdad, que no te haces una idea de hasta qué punto me ha emocionado tu comentario.
      Un beso muy fuerte, espero regalarte más tardes como esta.
      Laura

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  8. GMM dijo:

    “el químico noruego Ellen Gleditchs” en realidad fue una ilustre científica noruega cuya especialidad era la radioquímica, y que había trabajado en el laboratorio de Marie Curie junto a ella coordinando la parte de radioquímica de dicho laboratorio!

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