
Henn Kim, «The End of the Story»
Lo lees en su mirada. El silencio no deja tregua, apuñala, rompe el lazo. No hay espacio para las palabras, para excusas redentoras. Los gritos muertos te oprimen el pecho. Petrificada, eres incapaz de retenerlo. La forma en la que el desengaño esculpe su rostro se tatúa en tu memoria. Te recordará lo que has destruido al ponerte al descubierto.
El portazo pulveriza el alma, reanuda el tiempo. Los gemidos, liberados, desgarran el vacío. Elegía de llanto y temblor por la muerte de la mujer que él amaba, la mujer que hace tiempo que ya no eres. Te desmoronas, pierdes el control. Necesitas que baje el telón, no soportarías sufrir otra pérdida.
Arrastras tus despojos hasta el baño. Buscas las pastillas que borren la realidad, que acaben con todo. Al incorporarte reconoces la expresión que hace unas horas te ha hecho pedazos. Sientes náuseas. Comprendes. Tú tampoco te soportas. Deseas alejarte de ti misma. Tus ojos mates proclaman el mismo mensaje: DECEPCIÓN.
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Este relato participa en la iniciativa de @Divagacionistas con «decepción» como tema principal.













Tremendo como refleja punto por punto la desesperación al dejar de ser el yo feliz que fuiste.
Espero el contrapunto que me quite esta mala sensación.
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Lo siento Esteban, es que cuando escribo soy muy kamikaze. Es liberador. Recuerdo una vez que mi abuela leyó mis poesías y se quedó horrorizada por lo mal que debía sentirme. Y yo estaba bien pero cuando escribo lo hago a lo bestia, sin concesiones.
Un besazo
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Me sorprendeis los artistas. Capaces de expresar y hacernos palpar sentimientos aunque no sean los vuestros.
Y me alegra mucho, como en este caso, que no sean los vuestros.
Yo desde luego no soy capaz. Si estoy triste todo va en esa dirección (música, libros, cine….)
Besazos
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