Ángeles Alvariño, la gran oceanógrafa

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Dedicado a mis amigos gallegos

Este 2015, la sociedad gallega rinde homenaje a una de sus personalidades científicas más eminentes, la oceanógrafa María Ángeles Alvariño que nos dejó diez años atrás. Reconocida a nivel internacional, fue distinguida con la Medalla de Plata de la Xunta de Galicia en 1993 y en 2005, meses después de su muerte, la Universidad de la Coruña le dedicó la Semana de la Ciencia. Ángeles desarrolló gran parte de su carrera investigadora fuera de su hogar pero dejó su legado científico al archivo Municiplal de la Corunña. Este año, la comunidad científica gallega celebra que gracias a una de sus hijas, se conoce mejor el océano que baña sus costas.

María Ángeles Alvariño González nació en Serantes (Ferrol) el 3 de octubre de 1916. Fue una niña inteligente y curiosa que a los tres años ya leía y aprendía solfeo y piano. Su gusto por la lectura le llevaba a explorar con asiduidad la biblioteca de su padre, el doctor Antonio Alvariño Grimaldos, donde disfrutaba especialmente de sus libros de historia natural. En 1933 terminó el Bachillerato Universitario en Ciencias y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela, con las disertaciones: “Insectos Sociales” y “Las mujeres en el Quijote”.

En 1934, se trasladó a la capital para iniciar sus estudios de Ciencias Naturales en la Universidad de Madrid pero estos se vieron interrumpidos por el comienzo de la Guerra Civil. Durante el periodo de cierre de las aulas, aprovechó para mejorar su nivel de francés y empezar el aprendizaje del inglés, lo que resultaría fundamental para su futura carrera investigadora en los Estados Unidos. En lo concerniente a su vida personal, en 1940 contrajo matrimonio con Eugenio Leira Manso, capitán de la Marina de Guerra Española y Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. Ambos tuvieron una hija, María de los Ángeles Leira Alvariño, que se convertiría en una conocida arquitecta y urbanista.

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Cuando finalmente se reabrió la universidad, Ángeles prosiguió sus estudios, licenciándose, en Ciencias Naturales, en 1941. Durante los siete años siguientes impartió clases en diversos colegios universitarios del Ferrol. En 1948, su marido fue destinado al Instituto Español de Oceanografía (IEO) de Madrid y Ángeles se incorporó como becaria. El IEO, oficialmente, no admitía mujeres, pero la calidad de la labor investigadora de Ángeles fue tal que decidieron admitirla en 1950. Dos años más tarde consiguió, por oposición, una plaza de bióloga oceanógrafa en el Instituto Español de Oceanografía de Vigo.

Sus primeros trabajos aparecieron en el Boletín del IEO y versaron sobre temas y áreas geográficas muy diversas: las incrustaciones marinas en los cascos de los buques, el zooplancton (de Terranova, del Mediterráneo occidental y del Atlántico) y las pesquerías. Su última publicación con el IEO fue el monográfico “Los quetognatos del Atlántico, distribución y notas esenciales de sistemática” (1969). Dicha obra abarca el estudio del material biológico obtenido entre los años 1952 y 1965, que había cedido ese organismo y otras instituciones extranjeras. En sus páginas, se describen una treintena de especies con una revisión de los caracteres morfológicos esenciales de las mismas, ilustraciones detalladas y notas complementarias sobre los diferentes estados de madurez sexual.

En 1953, se le concedió una beca del British Council para realizar investigaciones sobre zooplancton en el Laboratorio de Plymouth, bajo la dirección de Frederick S Russell y Peter. C. Corbim. Ángeles se convirtió en la primera mujer a bordo de un barco británico de investigación en calidad de científica y se inició en el estudio de varios grupos de predadores zooplanctónicos y en el ictioplancton (huevos y larvas de peces), con muestras de agua del golfo de Vizcaya y del canal de la Mancha. Descubrió en el plancton a un quetognato indicador de aguas costeras templado–cálidas del Atlántico E (Sagitta friderici) y abundantes huevos y larvas de sardina en áreas tradicionalmente de pesca del arenque.

Tres años más tarde recibió una subvención de la Comisión Fullbright para continuar sus investigaciones sobre zooplancton en el Instituto Oceanográfico Woods Hole de Massachusetts bajo la tutela de Mary Sears, zooplanctóloga experta en Sifonóforos y presidenta del primer congreso oceanográfico de los Estados Unidos. Esta, impresionada con su obra, la recomendó para ocupar un puesto en el Instituto Scripps de Oceanografía, en La Jolla, California, donde permaneció hasta 1970 analizando miles de muestras de plancton obtenidas en los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Muchas de las muestras procedían del área de California, ya que en aquella zona se llevaban a cabo muestreos mensuales de plancton tras la desaparición de la sardina de California en 1948 y de la industria conservera regional. Ángeles recordaba que al llegar a Scripps:Me encontré con un océano de muestras de plancton para estudiar, e inicié con ansia y entusiasmo esos estudios con las colecciones obtenidas en ese año”. Como homenaje a la institución y a los años consagrados a ella, le dedicó una nueva especie descubierta (Sagitta scrippsae) que es una indicadora muy útil de las aguas frías procedentes del Norte (Corriente de California) que se extendían extensamente en verano hacia el Sur. Pero aparte del estudio de la repercusión en las corrientes y la dinámica oceánica, encontró tiempo para doctorarse en Ciencias por la Universidad de Madrid con la tesis: “Los Quetognatos del Atlántico. Distribución y Notas Esenciales de Sistemática”.

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Su carrera profesional estaba en constante evolución y en enero de 1970 obtuvo el cargo de Bióloga Investigadora en el reconocido Southwest Fisheries Science Center (NOAA), para efectuar estudios sobre la albacora y otros pescados, las pesqueras y el efecto de los depredadores del plancton en la supervivencia de las larvas de pescados. A partir de 1976, recibió numerosos nombramientos académicos de universidades como la Universidad de San Diego, el Instituto Politécnico Nacional de México, la Universidad Federal de Panamá o la Universidad Nacional Autónoma de Méjico.

Tras su jubilación oficial en 1987, continuó como científica emérita, publicando los resultados de sus investigaciones y colaborado con expediciones organizadas por todo el mundo. Realizó estancias como profesora asociada o visitante, en las universidades Autónoma de Méjico y de San Diego (1979/1984); así como en el Instituto Politécnico mejicano. También dedicó esos últimos años a dar a conocer el pasado científico de España con múltiples conferencias y la redacción del libro “España y la primera expedición científica oceánica.” Tal fue su afición por las expediciones que a su fallecimiento en San Diego (California), el 29 de mayo de 2005, dejó terminado otro manuscrito sobre el estudio que había llevado a cabo de las aves y animales marinos encontrados en la expedición Malaspina.

Ángeles Alvariño nos dejó como legado más de un centenar de artículos científicos en reputadas revistas españolas, norteamericanas y sudamericanas, así como monografías, capítulos de libros y un libro sobre la historia de las expediciones científicas españolas. Su impacto en la bibliografía internacional se traduce en una media de unas 8,8 citas anuales, repartidas en diferentes aspectos relacionados con las especies predadoras del plancton y su incidencia sobre los huevos y larvas de peces.

Gracias a su meticuloso análisis al microscópico de muestras biológicas procedentes de lugares muy alejados y áreas restringidas como los mares de Cortés (Méjico) o del Sur de China, describió 22 nuevas especies planctónicas, dos de las cuales llevan su apellido: el quetognato Aidanosagitta alvarinoae y la hidromedusa Lizzia alvarinoae. Se convirtió en una experta mundial en diferentes grupos del zooplancton depredador, donde muchas especies resultaron útiles como indicadoras de masas de agua concretas y corrientes oceánicas.

El 24 de febrero de 2012, en el Astillero de Armon Vigo, fue botado el buque oceanográfico Ángeles Alvariño amadrinado por Ángeles Leira Alvariño, hija de la científica. El buque entro en servicio en julio del mismo año y pertenece al Instituto Español de Oceanografía. El Ángeles Alvariño está dotado de una avanzada tecnología para la investigación de geología marina, oceanografía física y química, biología marina, pesquerías y control medioambiental. A bordo del mismo, 15 investigadores siguen descubriendo los secretos del océano al que dedicó su carrera Ángeles Alvariño.

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«Hoy es siempre todavía»

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Queridos lectores,

Siempre he sentido predilección por el verso de Antonio Machado «Hoy es siempre todavía». Confiar en que fuese cierto me daba esperanza. Lo que no sospechaba es que tendría la fortuna de comprobar su veracidad.

Os he comentado en diversas ocasiones que el descubrimiento de la divulgación científica ha modificado mi mundo al conseguir que recuperase mi amor por la Física y concederme la oportunidad de conocer a personas que ahora ocupan un lugar privilegiado en mi corazón. Lo que no os he confesado nunca es que no me devolvió sólo la pasión por la ciencia sino por la vida. Los acontecimientos de estos dos últimos años han ido derribando uno a uno mis muros de protección. Las paredes que encerraban a la Laura romántica y soñadora que tantos disgustos me había acarreado. La creía culpable de mis desilusiones y heridas… y la aparté.

Pero esa Laura no estaba dispuesta a permanecer recluida por mucho tiempo. La felicidad que me aportó iniciarme en la divulgación, renovó sus fuerzas. Encontrar al hombre de mi vida, la liberó. Sin embargo, aquella otra Laura que un día se construyó una coraza seguía apareciendo,  de tanto en tanto, para recordarme que mis deseos no se habían conseguido del todo. Abraham estaba lejos y cada vez tenía menos tiempo para divulgar.

Fue entonces, en una tarde lluviosa como mi estado de ánimo, cuando Oihan Iturbide, el gran amigo que había ganado gracias a la divulgación, se convirtió en mi jefe. Me ofreció formar parte de Next Door Publishers, un proyecto que me había fascinado desde el principio. El lunes, en el blog de la editorial, relaté cómo fue la sucesión de los hechos y me presenté a los lectores. Gracias a Oihan dedicaré mi tiempo a hacer posible que la labor de excelentes divulgadores científicos llegue a manos de los ciudadanos. No imagino una función más atractiva. Sé que el mundo editorial está atravesando un periodo  delicado y que puede haber momentos difíciles. No me importa, mi compromiso con Next Door es absoluto, pienso dedicarle mi ilusión, mi energía y mi esfuerzo.

Además, este trabajo podré realizarlo desde Sevilla mientras conviva con mi buhardillero Abraham, la persona capaz de hacer que cada instante que paso con él sea el más feliz de mi vida. Sé que el futuro nunca es de color de rosa y es posible que vuelva a pasar por épocas duras pero sé que saldré adelante porque no podría recorrer este trayecto en mejor compañía.

Gracias por estar aquí.

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¡Hemos ganado el Premio del @CPAN_Ingenio!

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Guardar una noticia como esta me ha resultado muy difícil. Cuando Isidoro García me llamó para decírmelo tardé unos segundos en reaccionar. No me lo esperaba en absoluto y me sentí inmensamente feliz. Es un verdadero honor que este blog, que es una parte muy importante de mí, haya sido premiado por el Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear (CPAN), junto al blog de la Agencia Sync.

Soy una gran admiradora de la labor que desarrolla el CPAN, de la forma en la que promociona la participación coordinada de los grupos científicos españoles en las investigaciones punteras en Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear. Gracias a su trabajo, aumenta la visibilidad de dichos grupos y se refuerza su competitividad internacional. El CPAN concentra de manera prioritaria sus recursos en un conjunto de líneas de investigación alineadas con las hojas de ruta establecidas por el CERN, ApPEC y NuPECC, y el Espacio Europeo de Investigación.

Además, como apasionada de la divulgación científica, valoro especialmente que el CPAN, desde su inicio, la haya promovido, consciente de la importancia que tiene la difusión de la actividad científica para fomentar una cultura de la ciencia y la innovación en la ciudadanía. A este respecto Isidoro García ha llevado a cabo un trabajo extraordinario. Me siento muy honrada de que hayan considerado que Los Mundos de Brana es merecedor de su premio de divulgación.

Los Mundos de Brana nació con la voluntad de acercar la física y su historia a la gente, “a mi manera”. Me gusta preparar las entradas con detenimiento, entretenerme en la búsqueda de información, contrastarla con varias fuentes, organizarla y saborear la redacción y reescritura del texto. Cada entrada tiene la longitud resultante de todo este proceso. Puede que la extensión de algunas de ellas haya asustado a algunos lectores pero, por suerte, hay muchos blogs de divulgación y seguro que en otro han encontrado esa información de una forma más acorde a sus gustos. En definitiva, Los Mundos de Brana sigue porque cuenta con lectores, vosotros, que disfrutáis con las entradas que a mí me gusta escribir. Desde el momento en que uno de vosotros lo visitó, dejó de ser sólo mío y mientras uno de vosotros entre para encontrar algo nuevo, existirá.

El premio es para el blog y, por lo tanto, es para TODAS aquellas personas que lo habéis mejorado con vuestras aportaciones:

Es para el socio más joven de ADCMurcia, Juan Antonio Tortosa, que nos acercó el mundo de los dinosaurios; para Melli Toral que nos cedió su gran charla sobre educación y sus palabras sobre la importancia de la investigación; para Antonio Lorenzo que nos mostró la belleza de lo inalcanzable en la celebración del vigésimo quinto aniversario del telescopio Hubble; para Láserman (Álvaro Peralta) que nos explicó la utilidad de los láseres naranjas en la observación estelar; para Augusto Beléndez que compartió su excelente conferencia sobre holografía y para Abraham Vargas que nos enseñó de forma magistral qué es la química y aclaró muchos conceptos erróneos.

Es para los divulgadores que me habéis inspirado y apoyado durante estos años y para todos los lectores que habéis contribuido a las entradas con vuestros comentarios o que habéis aprendido algo nuevo leyéndolas.

El premio es, sobre todo, para mi padre por los sabios consejos que me ha dado durante estos años, por ilusionarse con el blog como si fuese suyo, por estar siempre a mi lado para prestarme su ayuda.

No lo olvidéis, el premio es vuestro.

Gracias a vosotros, a vuestro apoyo y a vuestro cariño, este blog seguirá adelante.

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George Lemaître, el buscador de la verdad #RelatividadGeneral

lemaitre01George Lemaître fue un eterno buscador de la verdad, un eminente científico y un devoto religioso. Nunca mezcló la ciencia y la religión y siempre estuvo abierto a aceptar nuevas teorías. Su único objetivo era descubrir cómo era el Universo realmente. “Me interesaba por la verdad desde el punto de vista de la salvación tanto como por la verdad desde el punto de vista de la certeza científica. Me parecía que había dos caminos que conducían a la verdad y decidía seguir uno y otro.”

Nació en Charleroi (Bélgica) el 17 de julio de 1894. Su padre, Joseph Lemaître, había estudiado leyes y poseía una cantera en Namur, de la que extraía el mineral con el que se fabricaba el vidrio en su propia nave industrial. Su madre, Marguerite Lannoy, era hija de un empresario cervecero. La familia vivió de forma desahogada hasta que la fábrica de su padre se quemó en 1908. Joseph, en lugar de declararse en quiebra como le aconsejaba todo el mundo, pidió un crédito para hacer frente a las deudas y pagar a sus obreros. Esto le obligó a vender su casa y trasladarse a Bruselas en 1910.

En el nuevo destino, George entró en el Colegio San Miguel para preparar su ingreso en la Escuela de Ingenieros de Lovaina. Siendo todavía un niño, ya había decidido convertirse en sacerdote y en científico pero su padre no compartía su entusiasmo. Por una parte, creía que se ganaría mejor la vida como ingeniero y por la otra, pensaba que era todavía demasiado joven para estar seguro de querer iniciar una vida religiosa. Por este motivo, sin oponerse a los deseos del pequeño, le pidió que postergase la decisión de ordenarse hasta completar sus estudios.

George aceptó el consejo de su padre e ingresó en la Escuela de Ingenieros de Minas de la Universidad Católica de Lovaina (UCL), en julio de 1911. Allí, no tardó en darse cuenta de que no tenía suficiente con los estudios técnicos de ingeniería y se matriculó también en la Facultad de Filosofía. Algunas de las clases las impartía Désiré Mercier, futuro cardenal de Malinas, que fundaría la fraternidad sacerdotal Los Amigos de Jesús, a la que Lemaître acabaría perteneciendo.

Su formación se vio interrumpida por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Se presentó voluntario junto a su hermano Jacques y, tras dos meses de instrucción, ambos fueron incorporados en la Tercera División de Infantería. Nueve meses más tarde se les transfirió al Tercer Regimiento de Artillería y en 1917, George fue convocado para asistir a un curso en el Centro de Instrucción para Subtenientes Auxiliares de Artillería. Nunca ascendió a oficial. Al parecer, sus superiores no encajaron demasiado bien que sostuviese que el tratado de balística contenía errores. Completada esta formación volvió al frente hasta el final de la contienda. Mientras esta tuvo lugar, aprovechó los ratos libres para leer  libros científicos y filosóficos. Un autor que captó su atención fue Léon Bloy. Le atrajo la religiosidad reflexiva y crítica del filósofo. Cuando el conflicto llegó a su fin y volvió a la Universidad de Lovaina en enero de 1919, no lo hizo para terminar sus estudios de ingeniería sino que para seguir la carrera de Ciencias Físicas y Matemáticas. Deseaba cumplir su sueño de convertirse en investigador.

Al terminar los estudios de ciencias, entregó el proyecto de fin de carrera con la máxima distinción y siguió la segunda de sus aspiraciones. En octubre de 1920 ingresó en el seminario de Malinas, donde cayó en sus manos Space, Time and Gravitation: An Outline of the General Relativity Theory de Arthur Eddington. Le atrajo tanto la teoría que, en cuanto fue ordenado en septiembre de 1923, fue al Cambridge Observatory, becado por el gobierno belga, para profundizar más sobre ella bajo la tutela de Eddington. Ambos congeniaron muy bien desde un principio y Eddington le enseñó a relacionar la astrofísica con la relatividad. También coincidía en su amor a la verdad, ya que Eddington, en su condición de cuáquero, se veía impulsado a indagar “En ciencia y en religión la verdad ilumina al frente como un faro mostrando el camino; no pedimos alcanzarla; es mucho mejor que nos sea permitido buscar.

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A mediados de agosto de 1924 fue al Dominion Observatory de Otawa donde François Henroteau le inició en la observación de las Cefeidas.  En septiembre fue becado al Harvard College Observatory bajo la dirección de Harlow Shapley, quien había logrado crear un clima de confianza que facilitaba el trabajo en grupo. Por esas fechas se puso en contacto con Edwin Hubble, que había encontrado una evidencia experimental de que el universo era mucho mayor de lo que se esperaba, y se matriculó en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) para convalidar su título y realizar el doctorado. Desde allí, se dirigió al Observatorio Mount Wilson donde trabajaba Hubble, quien compartió con él, su detección del corrimiento hacia el rojo en el espectro de luz proveniente de otras galaxias.

De regreso a Bruselas en 1925, consiguió un puesto como profesor adjunto en la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de Lovaina gracias a una carta de recomendación de Eddington y se instaló en el Colegio del Espíritu Santo, a dos pasos del Departamento de Física. Tenía que impartir un gran número de asignaturas pero el trabajo docente le satisfacía porque también le permitía seguir investigando. Un mes después del inicio de las clases envió por correo su tesis doctoral “Concordancia con la teoría de la relatividad del campo gravitatorio en una esfera fluida homogénea” al MIT y al año siguiente, como doctor, pudo ser profesor titular.

Sus clases no eran nada convencionales. Al no disponer de tiempo para prepararlas no seguía ningún temario. Cuando asistía al aula y no se quedaba distraído en su habitación estudiando o tocando el piano, lo hacía cargado de libros que dejaba sobre la mesa. Escogía uno al azar, lo abría y planteaba alguno de sus problemas en la pizarra. Si no lograba resolverlo daba la bibliografía para que los alumnos lo hiciesen como tarea y si lo conseguía estos rompían en aplausos. Sus clases eran tan animadas que se hicieron famosas. El profesor, por su parte, era consciente de su peculiar forma de enseñar y era muy benévolo en cuanto a las calificaciones. Buscaba la calidez y el trato personal que había vivido en Harvard.

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Al acabar la Gran Guerra, muchos jóvenes chinos se incorporaron como estudiantes en Lovaina. Para albergarlos se creó el Hogar Chino y Lemaûtre, que había recibido lecciones de chino de un compañero del seminario, fue nombrado capellán de la residencia. Desde su posición, se dedicó a buscarles becas para que pudiesen financiarse los estudios.

LA CONSTANTE COSMOLÓGICA

Por lo que se refiere a su investigación, en 1927, publicó su artículo “Un Universo homogéneo de masa constante y radio creciente, que explica las velocidades radiales de las nebulosas extragalácticas” que demostraba que las ecuaciones de Einstein de la relatividad general admitían como solución un universo de masa constante en continua expansión. El corrimiento hacia el rojo era una de sus manifestaciones.

Diez años antes, Einstein, al resolver las ecuaciones había obtenido un resultado que le desagradó sobremanera: un universo que cambiaba con el tiempo y se contraía debido a la fuerza gravitatoria. Decepcionado ante esta solución, propuso la existencia de una fuerza de repulsión, denominada constante cosmológica, que hacía que el universo fuese estable al compensar la atracción gravitatoria. Mucho tiempo después, Einstein confesó que la inclusión de la constante cosmológica para lograr su universo estático y finito, fue el mayor error de su vida.

Otros dos físicos que llevaron a cabo estudios notables sobre el universo a partir de las ecuaciones de campo de la relatividad general fueron Willem de Sitter en 1917 y Alexander Friedmann en 1922 y 1924. Este último describió distintos modelos de evolución para el universo. Podía expandirse indefinidamente, expandirse y después colapsar u hacer esto último de forma cíclica. Por desgracia, su muerte prematura impidió que pudiese contrastar sus cálculos con los datos astronómicos.

Alexander Friedmann

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La propuesta de Lemaître, en un principio, pasó desapercibida y su autor decidió darla a conocer a Einstein y a de Sitter. El encuentro con Einstein fue un desastre. A pesar de que no había encontrado errores en los cálculos, la física del artículo le parecía abominable. Con Willem de Sitter, no tuvo más suerte, de hecho, no le hizo el mínimo caso. Lemaître tenía un problema. Era consciente de que nadie prestaría atención a su modelo de universo sin el apoyo de algún reputado científico. Afortunadamente, le quedaba una última carta.

Sabía que a Eddington no le satisfacía el universo estático de Einstein, así que le escribió para recordarle su solución. La respuesta llegó el 10 de mayo de 1930. En una conferencia ante la Real Sociedad Astronómica, manifestó que el modelo de Lemaître daba “una respuesta asombrosamente completa a los diversos problemas que plantean las cosmogonías de Einstein y de De Sitter». Nueve días más tarde, De Sitter reconocía el valor del trabajo de Lemaître, que fue publicado, traducido al inglés, por la Real Sociedad Astronómica. Gracias al respaldo de Eddington, el que se conocería como “modelo Eddington-Lemaitre” empezó a ganar adeptos.

EL ÁTOMO PRIMITIVO

Un año antes, Lemaître había publicado en Nature el artículo “El comienzo del mundo desde el punto de vista de la teoría cuántica«, en el que proponía que el universo se había originado en la explosión de un «átomo primigenio». Ese átomo, que contenía toda la masa del universo, era inestable y necesitaba un proceso análogo a las desintegraciones radiactivas para ganar estabilidad dando lugar a la materia, el espacio y el tiempo. Su idea encajaba con la mecánica cuántica y la termodinámica pero encontró la oposición de importantes científicos como Einstein.

Estos creyeron que el sacerdote había antepuesto sus ideas religiosas acerca de la creación a su formación científica, y no pudieron estar más equivocados. Lemaître jamás intentó explotar la ciencia en beneficio de la religión y siempre las diferenció, expresando que: “Ciencia y religión corresponden a niveles separados del entendimiento.

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En 1932, Lemaître solicitó una beca de investigación a la American Educational Foundation para justificar su hipótesis del átomo primitivo con datos astronómicos y se dirigió a Magog a contemplar un eclipse total de Sol. Tras esto, fue al Observatorio de Harvard para asistir a la  IV Asamblea General de la International Astronomical Union. En una de las conferencias, Eddington afirmó que su hipótesis era una idea fundamental para comprender el universo y se pidió a ambos que explicasen su teoría.

Sus siguientes destinos fueron la Universidad de Princenton y el Caltech de Pasadena. En este último coincidió con Einstein que, si bien ya aceptaba la expansión del universo, seguía reticente a la teoría del átomo primitivo. En 1933, volvieron a encontrarse. Con Hitler como Canciller de la República Alemana, la casa de Einstein fue asaltada por la policía y este se vio obligado a dejar Alemania. Residió un tiempo en Bélgica mientras preparaba su exilio y allí, Théophile de Donder y Lemaître, le organizaron una serie de seminarios en la Fundación Universitaria. Al final de uno de ellos, Einstein anunció que el siguiente lo impartiría Lemaître, porque tenía ideas sustanciales que contar. Sorprendido y hecho un manojo de nervios, Lemaître, se enclaustró una semana para preparar la conferencia que ofreció el 7 de mayo. Durante el transcurso de la misma, Einstein afirmó que Lemaître era la persona que mejor había comprendido sus teorías de la relatividad.

Lemaître entre Robert Millikan y Albert Einstein

Lemaître entre Robert Millikan y Albert Einstein

A partir de ese momento, fue muy solicitado. Participó en el congreso que la Brithish Association for the Advanced of Science había organizado en Leicester sobre la expansión del universo antes de ocupar su plaza de profesor visitante en la Cahtolic University of America. A comienzos del 1934, la Universidad de Washington le otorgó la Medalla Mendel, galardón concedido a los científicos que sabían compatibilizar ciencia y fe. El 17 de marzo el rey Leopoldo III le entregó el premio Francqui por su contribución a aumentar el prestigio de Bélgica. En Canadá fue agasajado con el Doctorado Honoris Causa por la Universidad McGill de Montreal. De enero a junio de 1935, estuvo en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, como profesor invitado y vio a Einstein por última vez.

Terminado el curso 1934-1935, regresó a Lovaina, donde Monserñor Van Roey le nombró Canónigo Honorario del Capítulo de Saint-Rombaut. En diciembre recibió el premio Hainaut y en 1936, el premio Janssen por la Sociedad Astronómica de Francia.

En octubre del mismo año, el papa Pío XI le nombró miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias. El acto inaugural tuvo lugar en Roma el 25 de mayo de 1937 y desde Italia, siguió su tour por diferentes universidades.

LOS RAYOS CÓSMICOS

Lemaître se interesó por la radiación cósmica desde el primer momento que escuchó hablar de ella. Pensaba que la desintegración inicial del átomo primitivo había producido partículas cargadas de gran energía y que estas eran, precisamente, los rayos cósmicos. Estos, en su interacción con la atmosfera terrestre describían complejas trayectorias hasta llegar a la superficie. Para estudiarlas, Lemaître y su compañero del MIT, Manuel Sandoval Vallarta recurrieron a la teoría de Störmer, que había trabajado sobre la interacción entre las partículas cargadas emitidas por el Sol, y el campo magnético terrestre para obtener una teoría de las auroras boreales.

Partieron de las ecuaciones no lineales de Störmer y supusieron que los rayos cósmicos estaban formados por partículas mucho más energéticas que las del viento solar y que provenían de todas las direcciones. Pero el análisis de las trayectorias era complejo y requería máquinas de cómputo que pudiesen integrar sistemas de ecuaciones diferenciales y dar representaciones gráficas de las soluciones. Así que Lemaître, ni corto ni perezoso, creó un Laboratorio de Cálculo numérico en la Universidad de Lovaina.  Consiguió hacerse con una «máquina de Bush» y logró estudiar y representar millares de trayectorias. También confirmó que la cantidad de rayos cósmicos recibida dependía de la latitud geomagnética.

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Al estallar la Segunda Guerra Mundial, trasladó las máquinas que tenía en la facultad a su domicilio por miedo a que los alemanes las confiscasen y viesen en ellas un aliado tecnológico. Para no privar a los estudiantes de su uso, los invitaba a casa y amenizaba la velada tocándoles el piano. El 10 de mayo de 1940 Lovaina fue bombardeada y Lemaître intentó pasar a Inglaterra junto a su familia. Por desgracia, la huida fue accidentada y un motorista alemán les cortó el paso a pocos quilómetros de la costa. Tras el intento frustrado de evasión volvieron a Lovaina donde el vicerrector de la Universidad, Monseñor Honoré Van Wayenhergh, hizo un gran esfuerzo para conseguir que se terminase el curso académico. El profesorado escaseaba y los que quedaban como Lemaître tuvieron que hacer un sobreesfuerzo. Cuando los alemanes trataron de imponer sus profesores a la Universidad Libre de Bruselas, el rector se opuso y la comandancia le obligó a cerrar sus puertas. Los alumnos fueron acogidos por la Universidad de Lovaina a pesar de sus diferencias de ideario. El 7 de noviembre de 1942 murió el padre de Lemaître y en 1944 parte del campus universitario fue bombardeado junto a su piso. Trasladó los muebles al Departamento de Física que había quedado en buen estado. Finalmente, al acabar la guerra en 1945, fue a vivir a Bruselas con su madre.

La guerra lo mantuvo al margen de las investigaciones en física cuántica y nuclear pero no las echó en falta. Si bien en un inicio la física cuántica y la relatividad habían desempeñado un papel relevante en la elaboración de su modelo cosmológico, la mecánica clásica ya le aportaba las herramientas necesarias para comprenderlo.

Prefirió entregarse a su pasión por el cálculo numérico y emplearlo en el análisis de sistemas dinámicos de interés como el problema de los tres cuerpos o el movimiento de las nubes gaseosas en el interior de las galaxias. En 1952, sustituyó las máquinas Mercedes por unas Burroughs que permitían realizar cálculos más sofisticados. Para conseguir la financiación necesaria, cambió el nombre de Laboratorio de Cálculo por el de Laboratorio de Investigaciones Numéricas, para que pareciese que se trataba de una entidad diferente. Por suerte, la estrategia dio resultado y contó con el apoyo del Centro de Investigaciones Matemáticas de Bélgica y del Fondo de Investigación Científica belga. Contaba con un gran equipo muy bien avenido. Cada jornada laboral daba comienzo con el saludo “Buenos días, señores calculadores”.

Máquina Burroughs

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Mientras tanto, en el terreno de la Física, seguía la polémica acerca del Big Bang. Lemaître, dedicado a sus máquinas de cómputo, estaba alejado del tema. Creía que los nuevos conocimientos sobre física nuclear y la radiación cósmica ya aclararían el asunto.

A partir de 1960 se multiplicaron los compromisos al ser nombrado presidente de la Academia Pontificia de las Ciencias por parte del papa Juan XXIII. Incluso tuvo que modificar su indumentaria, al ser nombrado Prelado Doméstico por su Santidad. Añadió a su vestimenta una faja de color púrpura con la que se sentía muy raro. Tanto es así que decidió llevarla a clase para ver cómo reaccionaban sus alumnos. Hubo una gran ovación.

Al terminar de preparar la última Semana de estudios de la Academia de 1964, le dio un ataque al corazón y guardó reposo una temporada. Se vio obligado a dejar las clases e ir menos al laboratorio de cálculo.

El 19 de junio, ingresado en el hospital, los médicos le confesaron que el desenlace era inminente. El Nuncio Apostólico le administró la Unción de los enfermos y el Viático. Murió al día siguiente.

Pocos días antes, pudo leer en el Astrophysical Journtal del 13 de mayo de 1965, que Arno Penzias y Robert Wilson habían descubierto la radiación de microondas, la confirmación de su hipótesis del átomo primitivo. Sonrió complacido, su sueño se había hecho realidad.

BIBLIOGRAFÍA

“La historia del comienzo” de Eduardo Riaza.

“Cosmology of Lemaître” de O. Godart y M. Heller

“Cosmology and controversy. The historical development of two theories of the universo.” de H. Kragh

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Salvador Gil Vernet: anatomista, urólogo, docente e investigador

“Estoy convencido de que, si se diera el caso de un profesor de urología que a la vez conociera a fondo la física y química biológicas, estaría en condiciones de resolver problemas que hoy permanecen sin solución.” Salvador Gil Vernet

Me detengo en las primeras láminas de The Art for Transforming Science conmovida. Siento que contemplo los originales, que percibo el esfuerzo de los artistas y los estudiantes de la Facultad de Medicina, la pasión que Don Salvador Gil Vernet ponía en todos los proyectos que iniciaba. Pienso en ese instante en el que vislumbró el potencial que tenía el arte como fuente de conocimiento científico.

The Art of Transforming Nature

The Art of Transforming Nature

Salvador Gil Vernet nació el 10 de agosto de 1892 en Vandellós, donde cursó los estudios primarios. Para hacer el bachillerato entró en un internado de Tarragona e ingresó en el Instituto General y Técnico de la ciudad. Ya entonces experimentaba una “irresistible inclinación por el estudio de las ciencias naturales” y una especial predilección por la botánica. Destinaba sus vacaciones veraniegas a incrementar y clasificar su colección de especies con la ayuda del Compendio de la Flora Española de Blas Lázaro e Ibiza. A pesar de que, por temas familiares, no pudo ver cumplido su deseo de convertirse en catedrático del Instituto de Ciencias Naturales, la temprana contemplación de la naturaleza fue decisiva en el desarrollo de la capacidad de observación que debe poseer todo buen investigador.

En 1909 accedió a la Facultad de Medicina de Barcelona y, durante su estancia allí, fue preparador anatómico en la Cátedra de Anatomía y alumno interno en la Cátedra de Patología Quirúrgica y en el Hospital de la Santa Cruz. En este último funcionaba, desde 1906, el mejor Servicio de Urología de Barcelona dirigido por el Dr. Joaquín Mestre. Una vez licenciado con sobresaliente, el 30 de junio de 1915, prosiguió su formación en la clínica privada del Dr. Gabriel Estapé, el cirujano más especializado en la patología urogenital, y abrió una consulta privada en la calle Escudellers, en la que cobraba cincuenta céntimos por visita.

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Mi experiencia en las @Jpod15zgz

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En la mesa Ciencia Podcastualidad con Jordi, Albert, Abraham, Laura, Óscar y Pere

El fin de semana del 23, 24 y 25 de octubre volví a vivir otras JPOD excepcionales y ya tengo ganas de disfrutar de las del año que viene en Málaga. Estos días de encuentros y reencuentros siempre son muy especiales y siempre pasan demasiado rápido. Tenía muchas ganas de poner cara a algunas voces, de abrazar a los amigos, de volver a vivir con vosotros esta celebración anual del Podcasting.

CIENCIA PODCASTUALIDAD

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Da comienzo Ciencia Podcastualidad con Abraham, Óscar, Laura y Pere

Creo que la mesa Ciencia Poscastualidad fue muy enriquecedora gracias a la participación de Pere Garcia, Laura, Óscar Hernández, Abraham Vargas, Albert Reverter, Jordi Galo, Eva Caballero, Francis Villatoro, Luis Quevedo y Sonia Blanco. Quedó claro que los podcasts son un buen medio para divulgar la ciencia y que hay muchos y muy buenos podcasts que lo hacen. Pero también salió a la luz la gran asignatura pendiente, la necesidad de promover más el Podcasting. Debemos encontrar la manera de que más personas sepan de la existencia de esta gran herramienta de adquisición de cultura a la carta.

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Muertos de la risa escuchando la actuación de Albert y Jordi

Es cierto que tanto las JPOD como otras grandes iniciativas existentes, juegan un papel fundamental en dicha difusión pero es importante seguir buscando nuevas vías de darse a conocer. En mi opinión, para lograr una buena promoción del Podcasting es imprescindible ofrecer más apoyo a la Asociación de Podcasting y a ASESPOD. Cuanta más gente forme parte de ambas, más proyectos podrán llevarse a cabo.

Finalmente, respecto a Ciencia Poscastualidad quiero dar las gracias de forma especial a José Antonio Algarra (Hutxu) por pensar en mí para coordinarla y a Paco Cester y Tamara León por toda su ayuda para lograr que fuese posible. Sois fantásticos.

[Pulsa en este enlace para ver Ciencia Poscastualidad]

ENTREVISTA EN CIENCIAS PARA NORMALES

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Laura y Laura

Como os he dicho, Laura formó parte de Ciencia Podcastualidad y poco antes de iniciarse la mesa, tuve ocasión de hablar un poquito con ella. Fue un gran momento. Durante el debate estuvo muy callada, debió quedar impresionada al ver al público. Al día siguiente, Pere me entrevistó para Ciencias Para Normales y fue todo un honor participar en un programa que me gusta tanto. Espero que volvamos a coincidir muy pronto. Podéis escuchar la grabación pirata de mi encuentro con Laura y la entrevista que me hicieron sobre las jpod en su programa 16:

RECONOCIMIENTOS

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Con los premiados Abraham, Álvaro y Kike. (Falta Javi)

Este año, La Buhardilla 2.0 ganó el premio de mejor podcast del público de ASESPOD, que conceden los oyentes. Era un premio muy deseado y se agradece, de corazón, que lo hayáis hecho posible con vuestros votos. Gracias por estar ahí, por escucharnos semana tras semana.

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El premio de mejor podcast de ciencia de la Asociación Podcast también se concedió a La Buhardilla 2.0. En este caso se trata del reconocimiento de los compañeros y el valor del galardón radica en haberlo conseguido entre unos finalistas de tanta calidad. Fue un honor competir con unos podcasts que muestran el buen momento que está viviendo la divulgación científica en este formato.

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A nivel personal, esa noche viví un momento inolvidable. Ya sabéis que soy la admiradora número uno del programa y lo que significó para mí que me diesen la oportunidad de hacer la sección Personas con Papeles. En esa gala, mi gran PREMIO, lo que me llegó al alma, fue darme cuenta de que me consideran parte del equipo. No sólo me subieron con ellos a recoger el premio sino que los cuatro, Kike, Javi, Álvaro y Abraham, quisieron que me lo llevase yo a Barcelona. En varias ocasiones os he hablado de la calidad humana que tienen los cuatro, sirva este gesto como una prueba más. Gracias por TODO, no imagináis lo feliz que me hicisteis.

[Pulsa en este enlace para ver la gala de Premios]

Y gracias a todas las personas que habéis compartido estos días conmigo.

¡Nos vemos en Málaga!

 

P.D: Gracias por las fotografías a Lupo y Laura Uranga

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Reseña: “The Art of transforming Science” de José María Gil-Vernet Sedó

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El original de la entrada se publicó en Naukas el 10 de noviembre de 2015

El primer libro de una editorial es su mejor carta de presentación. The Art of transforming Science transmite los valores de Next Door y su voluntad de acercar la ciencia de una forma creativa e inspiradora. La obra de J. M. Gil-Vernet muestra, como ninguna otra, la riqueza de la cultura única, el sello Next Door.

La lectura de The Art of transforming Science nos transporta a un capítulo excepcional de la historia de la medicina: los años comprendidos entre 1940 y 1970. En este periodo, el ilustre catedrático de la Universidad de Barcelona Salvador Gil Vernet convirtió el arte en una herramienta clave  de su investigación urológica. A través de sus páginas, somos testigos de la dedicación y el esfuerzo del equipo de dibujantes profesionales y estudiantes que supervisó.

La obra comienza presentándonos la figura del Dr. Salvador Gil Vernet para que podamos apreciar en toda su magnitud el singular proyecto que llevó a cabo. Averiguamos que fue un eminente anatomista y urólogo, una persona apasionada que destinó su vida a la docencia y a la investigación médica. La Colección Salvador Gil Vernet de Dibujos Urológicos es una prueba más de su amor por la medicina, de su búsqueda de nuevos caminos que condujeran a hallazgos fundamentales en el campo de la urología. El autor, José María Gil-Vernet Sedó, ha llevado a cabo un trabajo concienzudo para ofrecernos lo mejor de la Colección. Su selección de entre más de 500 dibujos y su distribución comunica la trascendencia de la labor del gran urólogo.

La calidad del contenido de The Art of transforming Science ha tenido la suerte de ser editado por Next Door, por un equipo de personas enamoradas de los libros que han decidido darlo todo por proporcionarle el contingente que merecía. Han preferido arriesgarse a traicionar sus principios y no vestir la obra con el mejor de los trajes. Y, como lectora os digo, que ha valido la pena. El resultado es espectacular. Cuando te encuentras por primera vez frente a las láminas experimentas una sensación muy intensa, sientes que estás contemplando los originales. Mientras resigues las líneas del dibujo, acariciándolas, imaginas la mirada atenta y el trazo seguro de sus autores, los mejores dibujantes de anatomía del siglo pasado.

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Nunca he hecho mención al precio cuando recomiendo un libro pero en este caso, la generosidad y valentía de Next Door requieren este comentario. La selecta elección del material (papel, tipografía, tintas, etc.) ha encarecido tanto el producto que, para ser rentable, hubiesen tenido que venderlo a 122 €. Por desgracia, en estos tiempos, los libros no se consideran obras de arte como antaño y nadie lo hubiese adquirido por esta cantidad. Así que, la editorial comandada por Oihan Iturbide ha optado por comprometerse hasta el final y venderlo a 54,5 €. Deseo que los lectores sepan apreciar este esfuerzo y sean conscientes de que por este precio van a poseer un verdadero tesoro, un joyero de papel que contiene un pedazo exquisito de la historia de la ciencia.

The Art of transforming Science de José María Gil-Vernet Sedó es mucho más que un libro, es la perfecta fusión entre historia, arte y ciencia; el espíritu investigador de uno de nuestros mejores científicos presentado al mundo.

Para obtener más información os recomiendo que visitéis la página web de Next Door y os subscribáis. Es gratuito y os proporcionará muchas ventajas.

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Santa Hildegarda de Bingen: religión, ciencia y poder

Escultura de Hildegarda de Bingen de Karlheinz Oswald

Escultura de Hildegarda de Bingen de Karlheinz Oswald

Tras ser silenciada casi ocho siglos, la figura de la mística, poeta, filósofa, naturalista y compositora Santa Hildegarda de Bingen fue rescatada del olvido para manifestarse como una de las mujeres más poderosas e influyentes del medioevo.

Su biografía fue encargada por los abades Ludwig de Trier/Tréveris y Gottfried de Echternach al monje Theoderich. Este, que no había llegado a conocerla, insertó en su escrito un texto biográfico elaborado por el también monje Gottfried, que había sido secretario de Hildegarda. La obra resultante presenta algunas deficiencias pero es muy valiosa siempre que se tenga en cuenta la religiosidad del autor así como el mensaje que quería transmitir a los lectores.

Hildegarda nació en Bermersheim en 1098 y fue la décima hija de un matrimonio de la nobleza local. Sus padres Hildebert von Bermersheim y Mechtild decidieron consagrarla a Dios como “diezmo” y la recluyeron en el monasterio de San Disibodo bajo la tutela de una monja llamada Jutta que le enseñaría latín básico y teología. Hildegarda, delicada y enfermiza, desde los seis años aseguró ver cosas fuera de lo normal y decidió compartir su secreto con Jutta, quien supo encontrar la forma de tranquilizarla ya que, según el biógrafo de la maestra, esta también vivía episodios similares. Las experiencias místicas de Hildegarda se prolongarían durante toda su vida llegando a expresar sus conocimientos en forma de visiones. Si bien esto puede causar extrañeza en la actualidad, debe tenerse en cuenta que, tal y como señala Margaret Alic en “El legado de Hipatia” : «El afirmar que uno tenía visiones era cosa frecuente en el siglo XII , y siguió siendo un recurso literario durante siglos«

La reputación de la santidad de Jutta y su alumna se extendió por la región y otros padres ingresaron a sus hijas en lo que se convirtió en un pequeño convento benedictino agregado al monasterio de Disibodenberg. Tras la muerte de su maestra en 1136, Hildegarda se puso al frente del grupo monacal femenino.

La nueva abadesa, hacia el 1141, le confió al monje Volmar, que Dios se le había aparecido para mandarle escribir sus visiones. Este le animó a hacerlo para examinar, posteriormente, si su procedencia podía ser divina. Juzgó que lo era y, así se lo comunicó al abad de San Disibodo, colocándolo en una delicada situación. Era arriesgado autorizarla a escribir sus visiones y a ejercer una misión profética que la jerarquía eclesiástica creía reservada a los hombres. Sin embargo, algunos monjes le hicieron ver que contar con una visionaria en el monasterio podría favorecer el incremento de monjas y donativos. Así que, al fin, el abad accedió y, una vez Hildegarda hubo redactado sus primeros textos con la ayuda de Volmar, se los mostró al arzobispo de Maguncia.

Con los escritos en posesión del episcopado, Hildegarda dio muestra de su inteligencia y astucia en una jugada magistral. Se dirigió a la persona idónea para la defensa de su causa, Bernardo de Claraval, el monje con mayor influencia en la cristiandad occidental. Contar con su apoyo, suponía, con una alta probabilidad, contar con el del pontificado. En la carta que mandó al monje, le relató sus visiones y le informó del mandato divino de hacerlas públicas. No olvidó resaltar lo enferma que se ponía al incumplir lo que le ordenaba el Señor ni que otro monje ya había dado por buenas las visiones. Bernardo se mostró prudente en su respuesta sin pronunciarse sobre si debía divulgar o no lo revelado. Se limitó a alegrarse de la gracia de Dios que poseía y la exhortó a responder a ella con humildad.

No obstante, en el Sínodo de Trier, en el que estaba presente el pontífice Eugenio III, expuso el caso de Hildegarda y el pontífice decidió enviar al obispo de Verdún y al de Trier al monasterio para recabar más información. En la valoración del caso, Bernardo dio su apoyo a la monja pidiendo a Eugenio III que no permitiese “que tan insigne luz fuera apagada” y como resultado, el pontífice, no solo concedió a Hildegarda el permiso, sino que también la animó a “expresar lo que conociera por el Espíritu Santo”.

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Con la ratificación papal a su misión profética, la abadesa se situó en una posición de  prestigio que llevó al aumento del grupo monacal femenino de San Disidobo con la entrada de varias muchachas del estamento nobiliario. Hubiesen tenido que ampliarse las dependencias del monasterio si no fuese porque Hildegarda tuvo otra visión que la impulsó al traslado a un lugar que “le fue mostrado por el Espíritu Santo”, el de la tumba de San Rupert. Cabe señalar que en el contexto general del monacato benedictino, en esa época, se estaba produciendo la independencia de las comunidades femeninas de la tutela de los monjes en el orden disciplinario y también en el económico. Fenómeno por el que muchos religiosos no mostraban ninguna complacencia y al que en algunos casos, como en el de Hildegarda, se manifestaban contrarios.  Ante la negativa a su misión, la abadesa cayó enferma, así como algunos de los que se habían opuesto al traslado. Finalmente, gracias a la ayuda del arzobispo de Maguncia, ante el que intercedió la marquesa Von Stade, el abad le concedió el permiso. En el consiguiente reparto de bienes, Hildegarda se mostró generosa dando a los monjes más de lo que les correspondía. Por fin se había emancipado de la tutela directa de la autoridad abacial masculina sin someterse, tampoco, a ningún protector laico. La economía monacal se consolidó gracias a las donaciones de los fieles.

Pero esta separación le costó muchas críticas. Algunos la atribuían a su ambición mientras que otros dudaban de la legitimidad de tales dotes de visión por parte de una mujer que creían inculta y necia. Los familiares de algunas monjas no vieron con buenos ojos que parte de sus bienes fuesen destinados a engrosar un cenobio dirigido por una abadesa dispuesta a ejercer su autoridad sin restricciones de varón alguno. Richardis, la monja a quien Hildegarda tenía mayor estima, fue una de las que la abandonaron para presidir el monasterio de Bassum. Su madre era la marquesa que había apoyado el traslado a San Rupert, pero su hermano el arzobispo de Bremen, disconforme, tomó cartas en el asunto para apartar a su hermana de la abadesa independiente. Richardis fue la única monja de la que tenemos constancia que  compartiese las visiones de Hildegarda y era la elegida por esta para sucederla. Pero se alejó de ella, muriendo al poco tiempo de ocupar su nuevo puesto. En su desesperación, Hildegarda llegó a considerar la muerte de Richardis como un castigo a las ansias de su discípula por convertirse en abadesa de un monasterio importante.

En San Rupert, Hildegarda prosiguió con la redacción de sus obras y empezó a elaborar composiciones musicales. Era toda una autoridad a la que acudían gentes de todas partes para escucharla, para pedirle consejo, para obtener curación, etc. Se hallaba inmersa en una sociedad aristocrática que se defendía hasta el punto de rechazar el ingreso al monasterio a mujeres que no fuesen de origen noble y careciesen de riqueza. Justificaba tal proceder ante quienes le acusaban de obrar en contra de las escrituras, aduciendo la necesidad de un orden social. Creía que cada hombre tenía asignado un lugar y rango en la sociedad y que Dios cuidaba de que el orden menor no ascendiese por encima del orden superior. Tenía una concepción feudal de absoluta rigidez.

Otro punto controvertido de la vida monacal de San Rupert era el atuendo que vestían las monjas en los días de fiesta. Cantaban los salmos con los cabellos sueltos bajo coronas de oro decoradas con cruces a ambos lados y la figura de un cordero delante y detrás. Lucían vaporosos velos de seda de un blanco resplandeciente y llevaban en los dedos anillos de oro. Para Hildegarda los textos paulinos del Nuevo Testamento que hacían referencia a la sobriedad de los ropajes femeninos iban dirigidos a las mujeres casadas, no a las vírgenes cuyo cuerpo no había sido corrompido. Creía que estas últimas merecían llevar ornamentos simbólicos tan vistosos como los sacerdotes y obispos.

Hildegarda podía permitirse implantar sus propias reglas porque se había convertido es una de las personas más influyentes de la cristiandad. Estableció comunicación con papas, hombres de estado, emperadores y otras figuras notables. Fue la única mujer a quien la Iglesia permitió predicar al clero y al pueblo en iglesias y abadías. Les hablaba de la corrupción de los canónigos y del avance de la herejía de los cátaros culpando de esta última a la falta de piedad del clero y del pueblo en general.

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Por lo que a sus obras se refiere, dictó un total de doce libros. El primero, escrito entre el 1141 y el 1151, fue Scivias y trata de la creación del mundo y del ser humano, así como del pasado, presente y futuro de este último. Entre 1151-1158 llevó a cabo su obra de medicina bajo un único título: Liber subtilitatum diversarum naturarum creaturarum (Libro sobre las propiedades naturales de las cosas creadas), que en el siglo XIII fue dividido en dos textos: Physica (Historia Natural) o Liber simplicis medicinae (Libro de la Medicina Sencilla); y Causae et Curae (Problemas y Remedios) o Liber compositae medicinae (Libro de Medicina Compleja). Entre 1158 y 1163 redactó la Liber Vitae Meritorum, y entre 1163 y 1173-74, el Liber Divinorum Operum, considerados, junto con el Scivias, como sus obras teológicas de mayor importancia.

De su obra musical, iniciada en la década de los años 1150, se conservan más de 70 piezas recopiladas en la Symphonia armoniae celestium revelationum, (Sinfonía de la Armonía de Revelaciones Divinas) y un auto sacramental cantado, titulado Ordo virtutum.

A través de sus textos, la abadesa realizó interesantes aportaciones a la ciencia. A pesar de creer en un origen divino, no pensaba que la creación fuese resultado de una intervención sobrenatural sino de la presencia de los cuatro elementos primordiales que dividió en dos clases, las superiores o celestiales (fuego y aire) y las inferiores o terrenales (agua y barro). Según Hildegarda, ambas clases estaban relacionadas como lo estaban el macrocosmos y el microcosmos. Por ello Hildegarda intentó armonizar la física con la anatomía y la fisiología.

Mostró grandes conocimientos de botánica, medicina y fisiología humana. Intuyó la circulación de la sangre siglos antes de que pudiese comprobarse y realizó la descripción más detallada del orgasmo femenino que se había hecho hasta la fecha. En realidad, todas sus explicaciones médicas sobre el sexo llaman la atención por su realismo.

Es muy destacable que una mujer sin instrucción formal llegase a aceptar que, con independencia del impulso creador, los misterios del cosmos podían explicarse a través de la observación y el razonamiento.

En 1165, el crecimiento de la comunidad del convento de Rupertsberg hizo necesario que parte de las monjas se trasladasen al convento de Eibingen. Hildegarda murió el 17 de septiembre de 1179 y fue sepultada en la iglesia del convento de Rupertsberg del que fue Abadesa hasta su muerte. Sus reliquias, que actualmente se encuentran en Eibingen, permanecieron en Rupertsberg hasta que el convento fue destruido por los suecos en 1632. Su recuerdo y sus aportaciones se olvidaron durante siglos, hasta que la humanidad volvió a necesitarlas en la II Guerra Mundial.

La escasez de medicamentos propició la búsqueda de remedios naturales y al final de la contienda la abadesa Adelgundis Führkötter confirmó la autenticidad de los manuscritos de Hildegarda y el Dr. Hertzka empezó a tratar a sus pacientes siguiendo sus métodos. A partir de aquí, su fama creció y fueron saliendo a la luz sus múltiples facetas.

Por lo que se refiere al ámbito religioso, fue proclamada santa por el Papa Benedicto XVI el 10 de Mayo de 2012 y el 7 de Octubre de 2012, fue proclamada oficialmente «Doctor de la Iglesia», título que sólo se ha aplicado a 35 cristianos.

Santa Hildegarda de Bingen nos dejó un valioso legado en las artes y las ciencias y un testimonio de inteligencia, fortaleza y astucia.

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Mi estreno en Next Door (@NextDoorPublish)

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La semana pasada tuve el honor de estrenarme como colaboradora en la web de Next Door, una editorial que persigue acercar la ciencia de una forma creativa e inspiradora. Una editorial familiar que fue fundada el año 2014, en Barcelona, por el biólogo y editor Oihan Iturbide. Oihan es la cuarta generación de una familia dedicada a la edición de libros desde 1929 y con Next Door ha puesto su profesionalidad como editor al servicio de su gran pasión: la divulgación científica.

Next Door busca nuevos caminos de comunicar la ciencia y ha empezado a mostrar lo fascinante que resulta cuando se funde con el humanismo: el tesoro de la cultura única encerrada en un joyero de papel. El libro recupera su categoría de obra de arte y fuente de conocimiento. Necesitamos acariciar sus páginas y contemplar lo impactante y hermosa que es la ciencia a través de la mirada del arte. Ambas nos permiten conocer el mundo que nos rodea y disfrutarlo con mayor intensidad. Tal y como expresa la misma editorial: Next Door Publishers apuesta por la curiosidad, la racionalidad, el escepticismo y la creatividad, y los pone al servicio del lector y el usuario con el objetivo de transmitir el conocimiento científico mediante el discurso artístico”.

Desde que nació Next Door, me sentí atraída por el proyecto. Fue un amor a primera vista. Supe que era muy especial (casi tanto como Oihan) y que le esperaba un gran futuro. Deseé formar parte de él. Escribir en su blog es un sueño cumplido.

Para leer mis dos primeras colaboraciones en Next Door, pulsa sobre los siguientes enlaces:

TALK 10

Conoce mis respuestas a la entrevista que me hace Next Door a sus colaboradores.

«QUIEN SACA MÁS PROVECHO DE MI DIVULGACIÓN SOY YO»

Cuando Oihan me pidió que compartiese con vosotros lo que significa para mí la divulgación pensé que me resultaría más sencillo. He buscado las palabras que pudieran transmitiros como me siento cuando divulgo pero son demasiadas y se agolpan unas con otras, reticentes a construir un discurso.

Sobre la mesa veo el aprendizaje que supone la elaboración de un material divulgativo, la emoción que me embarga cada vez que publico una entrada y los nervios que siento mientras espero vuestra reacción. En un rincón se esconden la vergüenza que tengo al escuchar mi voz y la inseguridad ante una charla. El miedo a equivocarme está bien visible, así como la frustración por no poder divulgar todo el tiempo que desearía. A su lado, resplandecientes, se encuentran la felicidad que me produce leer vuestros comentarios y la suerte que tengo de contar con vuestro cariño. Esparcidas por todas partes, repetidas, cubriendo y acompañando a las demás, están el amor que siento por las personas que he conocido gracias a la divulgación y la gratitud que os debo por haber cambiado mi mundo.

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Especial Centenario de la Relatividad General en La Buhardilla 2.0

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Entrada original publicada en NAUKAS el 30 de octubre de 2015

Este noviembre de 2015 marca un hito en la historia de la Física: hace un siglo que Albert Einstein presentó la versión definitiva de las ecuaciones de campo de la Teoría de la Relatividad General ante los miembros de la Academia Prusiana de Ciencias.

Esta teoría, considerada por el premio Nobel Lev Laue como “la más bella, exigente y ambiciosa de las teorías físicas”, fue el fruto de un proceso intelectual sin par, de una década de arduo trabajo, de brillantes intuiciones y sonados fracasos.

En La Buhardilla 2.0 creemos que el centenario de su formulación es una gran oportunidad para divulgarla por todo lo alto y acercarla a la gente. Por ello, hemos decidido dedicarle un Especial durante el mes de noviembre y fichar a cuatro grandes físicos y divulgadores que nos expliquen, de forma amena y accesible, la teoría de la Relatividad General, su antes y su después.

Las intervenciones de nuestros colaboradores “relativistas” se organizarán de la siguiente forma:

07/11/2015: Albert Einstein – Reyes Zambrano (@MReyesZam) nos descubrirá el lado más personal y poco conocido de Einstein al tiempo que nos mostrará la relevancia de sus contribuciones científicas.

14/11/2015: La Relatividad Especial – José Manuel Alcaraz (@jmaphys) nos explicará qué es y cómo surgió la teoría de la Relatividad Especial; de qué forma empezó a cambiar nuestra idea de espacio y tiempo.

21/11/2015: La Relatividad General – Enrique F. Borja (@Cuent_Cuanticos) nos enseñará en qué consiste la teoría de la Relatividad General, presentándonos sus aspectos más fascinantes.

28/11/2015: Después de la Relatividad General – Mario Herrero (@Fooly_Cooly) nos acercará, de forma amena y clara, la física teórica que surgió a partir de la teoría de Einstein. Nos hablará de temas tan atractivos y apasionantes como la cosmología o la gravedad cuántica.

Así que, ya lo sabéis, este noviembre estáis todos invitados a celebrar el Centenario de la Relatividad General en La Buhardilla 2.0. Os esperamos cada sábado a las 12h en SevillaWebRadio pero si no podéis escucharnos en directo ¡atentos al podcast!

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