Mi primer cumpleblog (con actuación estelar de Walter Lewin)

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Queridos visitantes de Los Mundos de Brana,

Ya hace un año que empecé esta aventura y quiero celebrarlo con todos aquellos que formáis parte de ella. Aquel día, mientras le daba a la tecla «publicar» de la primera entrada, estaba hecha un flan. Me hacía mucha ilusión abrir mi propio blog pero, que quede entre nosotros, no tenía demasiada confianza en su futuro. Hay una excelente y extensa oferta divulgativa y el tiempo del que disponemos es escaso. ¿Qué haría que alguien quisiese leer mi blog?

Lo creé porque me «divulgaba encima». Gracias a las entradas en Cuentos Cuánticos, había recuperado la satisfacción que siento al escribir y me había vuelto a enamorar de la ciencia. Deseaba tener mi propio espacio para aprender y acercarla a los demás. Pero si no hubiese entrado ni el Tato, hubiese cerrado la persiana. Las entradas están destinadas a los lectores y sin ellos, sin vosotros, el blog no tiene sentido.

Afortunadamente, estáis aquí, compartimos afinidades y parece que os resulta interesante lo que explico. No imagináis hasta qué punto eso es importante para mí. En otras ocasiones ya os he dicho que la divulgación me ha permitido vivir momentos muy felices y os aseguro que, cuando has pasado por épocas durísimas, ese calificativo contiene todo su valor. Nunca creí que a estas alturas descubriría algo que me apasionase de esta manera y, por eso, agradezco tanto que me ayudéis a hacerlo posible con vuestro cariño y apoyo.

También deseo hacer una mención especial a todos aquellos profesores que han usado entradas del blog para sus clases. Creo que es la mejor utilidad que pueden darles e invito a todos los docentes a que, en caso de interesarles, hagan lo mismo. Siempre aprendo de las sabias palabras de Juan Ignacio Pérez y convengo con él que la principal fuente de aumento de la Cultura Científica es la educación.  Que el blog llegue a las aulas es un triunfo.

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Físicos visitantes de Los Mundos de Brana en su primer año (Fuente: http://imgur.com/a/d940B#8uQ5Wkk)

UNA CLASE DE FÍSICA ESPECIAL

Llevaba semanas pensando cómo podíamos celebrar el cumpleblog y no se me ocurría nada. Al final me he dado cuenta de que no había mejor manera de hacerlo que con la clase de física que Walter Lewin dio en el MIT como Profesor Emérito, el 16 de mayo de 2011. Sus lecciones son legendarias y son vistas diariamente, a través de la red, por unas cinco mil personas de diferentes partes del mundo. Los cientos de preguntas que le envía por email toda esta audiencia, son respondidas por el propio Lewin.

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Los videos pertenecen al canal de Youtube de “Por amor a la física” y están subtitulados al castellano. Lo sé, es una fiesta sin bebidas y sin rock and roll pero tiene lo mejor, o no decía Feynman que la física era como el sexo?

Con todos nosotros Walter Lewin…

Para acabar, como una servidora también cumple años hoy, os dejo con este poema de Ángel González.

 CUMPLEAÑOS

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

Ángel González

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Radiactivo Man en «¿Qué son la radiaciones ionizantes?»

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La entrada original es mi primera colaboración con Desayuno con fotones

Queridos lectores de Desayuno con fotones, por aquí han aparecido los editores y los colaboradores del blog pero nadie ha presentado a la estrella. Así que, ante tal agravio no me ha quedado más remedio que presentarme yo mismo: soy el gran superhéroe Radiactivo Man.

INSPECTORA: Ya estás otra vez con lo mismo… Recuerda que te quité la licencia de superhéroe. Tú eres radiactivo al igual que lo somos todos.

RADIACTIVO MAN: Usted me condenó a ser un superhéroe sin papeles y he tenido que iniciar una nueva etapa. Me he metido a divulgador científico, es un mundo en el que se aprecia mucho mi forma de vestir.

INSPECTORA: Vigila con lo que dices que este es un blog riguroso. Te estaré vigilando.

Licencia de Superheroe

Lectores, después de esta desafortunada interrupción, volvamos al punto en el que nos habíamos quedado. El momento en el que les contaba que soy el puntal del blog, ya que mi radiactividad me hace idóneo para explicarles qué son las radiaciones ionizantes que se emplean en medicina.

La radiactividad acostumbra a producir mucho miedo debido al gran desconocimiento que se tiene de ella y creo que como superhéroe y servidor público que soy, es mi deber definirla y hacer que la conozcáis mejor. La radiactividad es la emisión espontánea de partículas o radiación electromagnética de alta energía por parte de núcleos atómicos inestables con el fin de aumentar su estabilidad. En la desintegración radiactiva los núcleos atómicos realizan la transición desde un estado energético inicial a un estado final de menor energía.

Existen dos causas que hacen que el núcleo sea inestable. En primer lugar, un balance inadecuado entre el número de protones (número atómico) y neutrones que impide mantener el equilibrio dinámico entre la repulsión electrostática que experimentan los protones y la fuerza nuclear atractiva entre nucleones (protones y neutrones).

La fuerza nuclear fuerte que mantiene unidos a los protones y neutrones actúa sobre las partículas que los componen, los quarks. La interacción entre quarks se realiza a través de las partículas llamadas gluones.

La fuerza nuclear fuerte que mantiene unidos a los protones y neutrones actúa sobre las partículas que los componen, los quarks. La interacción entre quarks se realiza a través de las partículas llamadas gluones.

 La fuerza nuclear fuerte que mantiene unidos a los protones y neutrones actúa sobre las partículas que los componen, los quarks. La interacción entre quarks se realiza a través de las partículas llamadas gluones.

La segunda causa de inestabilidad nuclear se da cuando el núcleo se encuentra en un estado excitado y pasa a su estado fundamental o a un estado excitado de menor energía emitiendo rayos gamma.

INSPECTORA: ¿No explicas qué significa que el núcleo está “excitado”?

RADIACTIVO MAN: ¿Aún sigue por aquí? ¿No descansa nunca? Los lectores saben lo que es la excitación.

INSPECTORA: De eso no me cabe la menor duda. Aclárales lo que quiere decir este concepto en el caso del núcleo.

RADIACTIVO MAN: ¡Está bien! Pero no vuelva a cortarme, a los genios no se les interrumpe.

Un núcleo está excitado cuando se encuentra en un estado más energético que el fundamental por diversas causas, como puede ser por una reacción nuclear.

Los elementos químicos se definen por su número atómico y se conocen como isótopos aquellos átomos de un mismo elemento que cuentan con diferente número de neutrones pudiendo ser estables o radiactivos.

En una desintegración radiactiva, se denomina padre o precursor al nucleido radiactivo inicial e hijo o descendiente al nucleido residual. El caso más simple es aquél en que el hijo es estable. Si el hijo es a su vez radiactivo o si varias generaciones de nucleidos hijos son radiactivos, se dice que se trata de una cadena de desintegración radiactiva.

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Los tres tipos de radiación que se producen en las desintegraciones radiactivas son las radiaciones alfa, beta y gamma.

La radiación alfa está formada por partículas pesadas constituidas por dos protones y dos neutrones (núcleos de helio-4) que se emiten en la desintegración de átomos con un elevado número de nucleones (número másico, A). Debido a su masa, cuentan con un poder de penetración muy pequeño: no pueden recorrer más que un par de centímetros en el aire, y no son capaces de atravesar una hoja de papel, ni la epidermis. Por el contrario, el hecho de que transmitan toda la energía en un recorrido tan corto hace que su incorporación en el cuerpo proporcione una elevada dosis interna al liberar toda su energía a las células circundantes.

La radiación beta está compuesta por electrones y positrones, lo que le confiere un mayor poder de penetración. Aun así, se detiene en algunos metros de aire o unos centímetros de agua, y es frenada por una lámina de aluminio o el tejido subcutáneo. Puede dañar la piel desnuda. En el interior del cuerpo, las partículas emisoras de beta, irradian los tejidos internos.

La radiación gamma es de carácter electromagnético y se sitúa en la parte más energética del espectro. Cuenta con un poder de penetración considerable. En el aire llega muy lejos, y para detenerla se hace preciso utilizar barreras de materiales densos, como el plomo o el hormigón. Desde el momento en el que la radiación gamma entra en una sustancia, su intensidad empieza a disminuir de forma exponencial con la distancia debido a su interacción con los átomos del medio.

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Estos tres tipos de radiaciones se conocen también como radiaciones ionizantes porque tienen suficiente energía como para ionizar un átomo (arrancarle un electrón) de forma directa o indirecta.  Otras dos radiaciones que también pertenecen a este grupo son:

Los rayos X, también de naturaleza electromagnética, se producen en un tubo de vacío a partir de un material que no tiene radiactividad propia. Los electrones que emergen de un filamento conectado a baja tensión, por efecto termoiónico, son acelerados mediante alta tensión hacia un ánodo positivo. En su interacción con los átomos del ánodo destinan el 1% de la energía a la generación de rayos X mientras que el 99% restante se disipa en forma de calor. La activación y desactivación de los rayos X, tiene un control fácil e inmediato. Su uso más común en medicina es el radiodiagnóstico. La imagen radiológica se forma gracias a las diferentes atenuaciones que experimentan los rayos X al atravesar las diferentes estructuras del cuerpo humano.

La radiación de neutrones se genera en las reacciones nucleares y cuenta con la mayor capacidad de penetración. Sólo puede detenerlos una gruesa barrera de hormigón, agua o parafina.

Las reacciones nucleares consisten en el bombardeo de un núcleo blanco con partículas ligeras obteniéndose un núcleo residual radiactivo y otras partículas ligeras emergentes.

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Por lo que se refiere a las sustancias radiactivas, voy a definiros algunos parámetros claves para caracterizarlas: la actividad y el periodo de semidesintegración.

La actividad se define como el número de transformaciones nucleares por unidad de tiempo y es proporcional a la cantidad de sustancia radiactiva existente. Su unidad de medida es el bequerelio: Bq = nº de desintegraciones/s.

El periodo de semidesintegración T1/2, es el tiempo que tarda una cantidad inicial de radionucleido en reducirse a la mitad, o, lo que es equivalente, el tiempo que ha de transcurrir para que la actividad de la muestra decaiga a la mitad. Puede tener valores muy distintos de uno a otro nucleido.

Mi brillante exposición se resume muy bien en este vídeo:

¡Hasta la próxima aventura! ¡Permaneced impacientes!

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El mortal que más nos acercó a Isaac Newton

Edmund Halley

Edmund Halley

Sus mejillas estaban encendidas. Su interlocutor acababa de decirle que había hecho el cálculo hacía tiempo y se sentía ansioso por tenerlo en sus manos. Le observaba mientras lo buscaba entre los papeles de su escritorio y el tiempo parecía eternizarse. La misión que asumió aquella tarde invernal de principios de año por fin se completaría con éxito. Podría ofrecerles a Robert Hooke y a Sir Christopher Wren la prueba que los tres llevaban tiempo buscando. Él había tratado de hallarla durante meses sin conseguirlo hasta que tomó la firme determinación de actuar.  Puso rumbo a Cambridge y se personó en el Trinity College. Si había una persona que podía arrojar luz a la oscuridad en la que se veían sumidos era Sir Isaac Newton.

El 28 de enero de 1684, el doctor Edmund Halley mantuvo una animada conversación con el científico Robert Hooke y el arquitecto Sir Christopher Wren en la Royal Society.  Los tres llegaron a la conclusión de que la fuerza de atracción entre los planetas y el sol disminuía en proporción inversa al cuadrado de la distancia entre ellos y que, en caso de ser cierto, su órbita debía adoptar la forma de elipse anunciada por Kepler.  El problema era que no habían encontrado los medios matemáticos de demostrarlo. Así que Sir Christopher decidió ponerle emoción al asunto y ofreció cuarenta chelines a aquel de ellos que en los próximos dos meses, enviase una prueba sólida de la relación entre el tipo de atracción y la trayectoria.

Hooke,  que no se caracterizaba por su modestia, afirmó poseer la prueba requerida. Aseguró que la mantendría en secreto hasta el momento en que creyese más conveniente hacerla pública. Pero llegó la fecha límite y no había dicho una sola palabra. Halley tampoco pudo dar con la demostración durante aquel periodo y los meses siguientes estuvo demasiado ocupado en resolver graves problemas personales. Su padre desapareció en marzo y fue hallado muerto cinco semanas después. Como consecuencia, el hijo se vio sumido en los asuntos legales y familiares del progenitor.

Finalmente, después de siete meses de silencio, Halley se cansó de esperar y pasó a la acción. Sabía de alguien que sí podría darles una respuesta. Así que, a pesar de no tenerlas todas consigo, tomó rumbo a Cambridge dispuesto a hablar con el genio del Trinity College.  Sólo había coincidido con él en una ocasión y apenas habían intercambiado algunas cartas pero quería llegar al fondo del asunto y Newton era su hombre.

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El 1666 fue el annus mirabilis de Isaac Newton. Retirado en su aldea natal de Woolsthorpe debido a la gran peste, sentó las bases de sus tres aportaciones fundamentales a la historia del pensamiento: el cálculo, la idea de la gravitación universal y la teoría de la luz y los colores. Conocedor de la cosmología y la geometría cartesiana, estableció la primera síntesis de Kepler y Galileo, su primera comparación entre la atracción cósmica y la gravedad terrestre. Pero todavía carecía de piezas fundamentales para ir más allá y sólo consiguió llegar a una formulación aproximada. Un año más tarde, en De gravitatione et aequipondio fluidorum, aportó una alternativa al cartesianismo imperante que identificaba espacio y materia, definiendo los conceptos de lugar (“parte del espacio llenada enteramente por una cosa”), cuerpo (“lo que llena un lugar”), reposo (“permanencia en el mismo lugar”) y movimiento (“cambio de lugar”). Anticipando de esta manera la posición de lo que sería su obra magna: los Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, más comúnmente conocidos como Principia.

A partir de ese momento, se vio envuelto en diversas polémicas a raíz  de sus descubrimientos e, incapaz de controlar las emociones que sentía, sufrió una crisis nerviosa que le llevó a seis largos años de aislamiento en los que rechazó cualquier intercambio intelectual con sus semejantes. Durante ese periodo sufrió el duro golpe de la muerte de su madre y heredó la mayor parte de sus propiedades convirtiéndose en un hombre rico e independiente.

Robert Hooke, uno de los principales protagonistas de los anteriores conflictos, volvió a establecer contacto con Newton en 1679 para solicitarle su colaboración activa en la Royal Society y para consultarle sobre su principio de gravitación universal. La comunicación epistolar logró resucitar su interés por la filosofía natural, haciendo que volviese sobre las reflexiones de quince años atrás. Sin embargo, los estudios que Newton pudo haber hecho durante esos años, no figuraban en ningún sitio y, por tanto, Edmund Halley, aquella mañana, no sabía con qué podía encontrarse.

Para su sorpresa y gran alivio, Newton se sintió halagado con su visita. Conversaron acerca de muchas cosas antes de que reuniese el valor para consultarle cuál pensaba que sería la curva descrita por los planetas suponiendo que la fuerza de atracción hacia el Sol fuese recíproca al cuadrado de su distancia hasta él. Sir Isaac respondió inmediatamente que sería una elipse y Halley lanzó la pregunta que le había llevado hasta allí “¿cómo lo sabía?”. La respuesta de Newton “Pues porque lo he calculado” le dejó atónito y le pidió los cálculos sin más demora. Su corazón latía con fuerza mientras Newton movía de un lugar a otro los montones de papeles de su escritorio. Pero al final tuvo que volver sin ellos ya que Newton no pudo hallarlos y le prometió que se los enviaría tan pronto los rehiciera.

La paciencia de  Halley fue puesta a prueba una vez más ya que pasó  tres meses sin recibir noticias de Cambridge. No deja de ser sorprendente que Newton, poseedor como era de una gran rapidez para el razonamiento geométrico, tardase tanto tiempo en reproducir un cálculo que ya había hecho. Por lo que se expresa en el memorándum De Moivre :”Para cumplir su promesa Sir Isaac se enfrascó de nuevo en el trabajo, pero no pudo llegar a la conclusión que pensaba haber examinado antes con pulcritud.” Había resuelto el problema empleando un método matemático diferente al anterior pero no estuvo satisfecho hasta dar con el fallo que había cometido en el primero y lograr que ambos coincidiesen. Finalmente, una copia del manuscrito de De Motu corporum en Gyrum ( En el movimiento de los cuerpos rotatorios ) fue entregado en Londres en noviembre de 1684 y significó el  segundo viaje de Halley a Cambridge en busca del permiso de Newton para presentarlo ante la Royal Society.

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El 10 de diciembre, Halley se dirigió a los miembros de la Royal Society y a su nuevo presidente, Samuel Pepys para dar cuenta de su visita más reciente a Newton y del “curioso tratado”, Motu que fue inscrito en el registro como Proposittiones motu. Su informe fue debidamente registrado en el acta de la reunión, y se le  instó a convencer a Newton de publicar su trabajo tan pronto como fuese posible. Pero la cosa no era tan sencilla ya que, si bien en un principio Newton pudo haber pensado en De Motu como un fin en sí mismo, ahora deseaba profundizar en el tema antes de hacerlo público. De Motu sería el germen de su obra maestra a pesar de que aún distaba mucho de lo que esta llegaría a representar. Tanto que todavía no contenía las tres Leyes ni el principio de gravitación universal.

El primer esbozo de los Principia sólo incluía dos libros, uno que coincide con el primero que fue publicado y otro que contenía al final una parte con un carácter más popular.  Sin embargo, a medida que el texto definitivo fue perfilándose, Newton prefirió cambiar esta última parte por un libro tercero “más geométrico”.  La presentación oficial del texto tuvo lugar el 28 de abril de 1686. Tal y como queda recogido por T. Birch en la History of the Royal Society of London for Improving of Natural Knowledge: “El doctor Vincent presentó a la Sociedad un manuscrito titulado Philosophiae naturales principia mathematica, y dedicado a la Sociedad por Sir Isaac Newton, donde suministra una demostración matemática de la hipótesis copernicana tal como es propuesta por Kepler, resolviendo todos los fenómenos de los movimientos celestes mediante la sola suposición de una gravitación hacia el centro del Sol que decrece inversamente como los cuadrados de las distancias. Se resolvió escribir una carta de agradecimiento a Sr. Newton; y que la impresión de su libro pasase a la consideración del Consejo; y que mientras tanto fuese puesto en manos del Sr. Halley, para que hiciese un informe del mismo al Consejo”.

Un mes más tarde, Halley escribía a Newton: “Vuestro incomparable tratado […] se presentó a la Royal Society el 28 del mes pasado, y quedaron tan conmovidos por el gran honor que les hizo con vuestra dedicatoria que inmediatamente os envían su gratitud más sincera […]; considerando que una obra tan excelente no debería ver retrasada su publicación más tiempo, resolvieron imprimirla a su propia costa, en un amplio Cuarto de hermosa letra, y que su decisión debería seros comunicada e inquirida vuestra opinión, para poder proceder con toda celeridad.”

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La tirada fue de trescientos o cuatrocientos ejemplares y contó con cuatro reseñas en revistas científicas de las cuales sólo estuvo firmada la que escribió el propio Halley para las Philosophical Transactions, órgano de la Royal Society. La que apareció en las Acta Eruditorum de Leipzig fue extensa y estudiada mientras que la de la Bibliothèque Universelle fue elogiosa pero incompleta. La cuarta, publicada en el Journal des Savants, fue muy crítica con el trabajo de Newton a quien recomendaba escribir “una física tan exacta como su mecánica”. Para el autor, los Principia son una obra “hipotética” carente de conexión con “los verdaderos movimientos”.

El reducido número de ejemplares se acabó pronto y la necesidad de perfeccionar el texto reclamaba una nueva edición. Newton había ido anotando por su cuenta algunos  cambios pero sólo aceptó la revisión a fondo de la obra a instancias del master del Trinity College de Cambridge Richard Bentley. Este último eligió al joven matemático Roger Cotes cuyo talento hizo posible que Newton le confiase tan magna tarea, aceptase gran parte de sus correcciones y le encargase hacer un Prefacio. La respuesta fue la esperada y el trabajo del matemático fue tan brillante que mejoró la primera versión y estimuló al propio Newton a realizar modificaciones mucho más drásticas de lo que había previsto. Hizo una revisión en profundidad de los conceptos e incluso añadió partes enteras como el Escolio General.

La segunda edición, de setecientos ejemplares, vio la luz en 1713 y se agotó en pocos meses, al igual que dos reimpresiones hechas en Amsterdam en 1714 y 1723. En esta ocasión el Journal des Savants publicó una reseña anónima que afirmaba que Newton “ha tratado el movimiento de los cuerpos con la precisión de los geómetras, pero de la manera que los principios establecidos se aplican a numerosos problemas de física”. El comentario negativo lo aportaron las Mémoires pour l’Histoire des Sciences et des Beaux Arts (de Trevoux), en las que se contrastó la reputación de los Principia entre los geómetras “que admiran la fuerza y la profundidad del genio de Newton” y entre los físicos, “incapaces de acomodarse a una atracción natural entre los cuerpos”. Una tercera crítica mucho más técnica fue la de las Acta Eruditorum de Lepzig que, a pesar de no estar firmada, parece probable que fuese escrita por Leibniz, con quien Newton mantuvo un conflicto sobre la autoría del cálculo diferencial. En ella se comparan ambas ediciones  y, si bien se califica los Principia como “una obra de profunda erudición”, se tratan algunas de sus afirmaciones con cierta ironía.

Newton, octogenario y delicado de salud, se aventuró a una tercera edición para la que requirió los servicios de Hernry Pemberton, un médico con grandes conocimientos de matemáticas que realizó un minucioso estudio del texto. Como resultado la nueva edición experimentó cambios mucho más radicales que la anterior y contó con una tirada de mil doscientos cincuenta ejemplares. Se publicó el año de la muerte de Newton, el 1726.

Los Principia de Newton, que marcaron un punto de inflexión en la historia de la ciencia, se publicaron gracias a la tenacidad y el esfuerzo de Edmund Halley que dejó aparte su propio trabajo para acelerar la impresión. Su devoción por el trabajo de Sir Isaac Newton late en la oda que le dedicó:

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Edmund Halley

“Al muy ilustre varón Isaac Newton y a este su trabajo físico-matemático, signo egregio de nuestro tiempo y nuestra estirpe:

Contempla tu penetrante mirada la pauta de los cielos
y el equilibrio de las masas en cálculos divinos,
Traza las omnipresentes leyes que el creador violar
no quiso, tomando como cimientos de sus obras.

Ya no se oculta la fuerza que mueve el orbe más lejano,
ganados al fin los lugares recónditos de los cielos.

Encaramado sobre su trono el Sol ordena a todas las cosas
tender hacia él por inclinación y caída,
y no padece que los cursos de las estrellas sean rectos

Mientras se mueven cruzando el vasto vacío;
sino que consigo mismo como centro acelera los orbes
En inmóviles elipses.

Conocemos ahora los rumbos
bruscamente cambiantes de los cometas, otrora fuente
de pavor; no temblamos ya acobardados bajo apariencias
de astros barbados.

Aprendimos al fin por qué la Luna
pareció en otro tiempo viajar con pasos desiguales,
como negándose, burlona, a someter a números su andadura,
hasta hoy misteriosa para todo astrónomo; aprendimos
por qué aunque las estaciones se van y luego vuelven

Las horas se mueven siempre adelante en su camino;

Y explicadas también están las fuerzas de lo profundo,

Como la errante Cyntia agita las mareas, por lo cual
la resaca, abandonando ahora los sargazos junto a la orilla,
expone bancos de arena sospechados por los marinos,
Volviendo luego a lanzar sus altas olas sobre la playa.

Son contempladas ahora a la luz de la razón,
disueltas al fin por la ciencia las nubes de la ignorancia,
cuestiones que humillaron la mente de antiguos sabios
y a nuestros instruidos doctores suelen conducir
a pretensiones no por voceadas menos vanas.

Aquellos sobre quienes el espejismo arroja su lóbrego manto de duda
alzados ahora sobre las alas cedidas por el genio sublime
pueden penetrar en las mansiones de los dioses
y escalar las alturas del cielo.

Alzaos, hombres mortales, y apartando cuidados terrenos
aprended la potencia de una mente de celeste linaje
retirada del rebaño en su pensar y vivir.

Quien con las tablas de la ley prohibió el crimen,
el robo, el adulterio y los fraudes del perjurio,
instalando a pueblos nómadas en urbes rodeadas de
murallas fue el fundador del Estado.

Quien bendijo la raza con el don de Ceres,
quien extrajo de las uvas un bálsamo curativo,
o mostró como sobre un tejido hecho de juncos
que crecen en los márgenes del Nilo pueden grabarse.

Símbolos de sonidos, presentado así la voz a la vista,
ese hombre iluminó al humano lote aligerando
las miserias de la vida con cierta felicidad.

Pero ved ahora que, admitidos al banquete de los dioses,
contemplamos la política del cielo
y haciendo patentes los secretos ocultos de la Tierra
discernimos el orden inmóvil de las cosas
y lo que decretaron en el pasado los siglos del mundo

Venid, pues, a celebrar los que sabéis deleitaros con el néctar
Celestial a celebrar conmigo en cánticos el nombre
de Newton, grato a las Musas, porque él
abrió los tesoros ocultos de la verdad:

Tan caudalosamente derramó Apolo, el Sol, en su espíritu
y en su pecho puro el resplandor de su propia divinidad.

Ningún mortal puede acercarse más a los dioses.

Edmund Halley

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Con esta entrada participo en la XLVIII Edición del Carnaval de la Física, alojado esta vez en el blog de Daniel Martín Reina (@monzonete) La Aventura de la Ciencia.

Si te ha gustado la entrada puedes darle tu apoyo aquí

REFERENCIAS

– «Philosophiae naturales principia mathematica» de Isaac Newton

– «Edmond Halley and Newton’s Principia» de Sir Alan Cook, F.R.S.

– «Birth of a Masterpiece» de Gale Christianson

 
Cometa Halley
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Desayuno con fotones

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Entrada original publicada en Naukas

En los últimos años los usos médicos de las radiaciones ionizantes cada vez están más presentes en el ámbito sanitario y, sin embargo, la Física Médica sigue siendo una especialidad muy poco conocida por el conjunto de la población. Con el objetivo de paliar esta carencia informativa y poner de manifiesto su gran interés, un grupo de valientes que trabajamos en este campo hemos decidido que, si Audrey Hepburn desayunaba con diamantes, nosotros lo haremos con fotones (los diamantes están sobrevalorados…aunque si sentís la necesidad imperiosa de regalarme alguno…).

¿De qué estoy hablando?

Desayuno con fotones es un nuevo proyecto de la blogosfera que pretende acercar, a nivel divulgativo, las aplicaciones de la física a la medicina. Es, al mismo tiempo, un espacio que invita a los profesionales a compartir sus propias experiencias y ofrece al gran público información servida de forma amena y atractiva. Un lugar donde todo el mundo puede desayunar entradas interesantes y sabrosas.

Tanto los padres de la criatura (los radiofísicos Naia Pereda, Manuel  Vilches y Gaspar Sánchez), como toda la tropa de colaboradores , estamos muy ilusionados por servir este desayuno tan particular a la parte más importante del proyecto: vosotros. Sabemos que funcionará porque entre todos lo haremos posible.

¡Bienvenidos a Desayuno con Fotones!

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Maria Goeppert-Mayer: La belleza de Göttingen

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Maria Goeppert-Mayer fue la segunda mujer en recibir el Premio Nobel de Física. Vivió la ciencia desde pequeña y aprovechó el estímulo intelectual que esto supuso para desarrollar un talento extraordinario para la física y las matemáticas. En muchas ocasiones, no aparece listada entre las mujeres científicas más relevantes y, a mi parecer, es una desafortunada omisión que debería corregirse. 

Maria nació el 28 de junio de 1906, en Kattowiz, Alta Silesia, y fue la única hija de Friedrich Goeppert y Maria née Wolff. Cuando cumplió cuatro años, la familia se trasladó a Göttingen, donde Friedrich Goeppert se convirtió en catedrático de Pediatría. Tanto la situación académica de su padre como su nueva ubicación ejercieron una profunda influencia en su vida y su carrera. Friedrich, conocedor de sus aptitudes, siempre la alentó a aspirar a la máxima educación y a no conformarse en la formación que se suponía que, por aquel entonces, debía alcanzar una mujer para convertirse en la perfecta ama de casa. Maria, seducida por la labor científica de su padre, estaba resuelta a conseguirlo y Göttingen era el lugar perfecto.

Georg-August-Universität, más conocida simplemente como Göttingen, contaba con gran prestigio en los campos de las matemáticas y la física. Durante su infancia y adolescencia estuvo rodeada de grandes nombres de ambas disciplinas. El mismísimo David Hilbert fue su vecino y amigo íntimo de la familia junto a Max Born, que llegó a Göttingen en 1921, y a James Franck, que le siguió poco después. La presencia de estos gigantes atrajo a los jóvenes más prometedores a la institución. A través de los años, tuvo oportunidad de conocer a científicos de la talla de Arthur Compton, Max Delbrueck, Paul A. M. Dirac, Enrico Fermi, Werner Heisenberg, John von Neumann, J. Robert Oppenheimer, Wolfgang Pauli, Linus Pauling, Leo Szilard , Edward Teller, y Víctor Weisskopf.

Maria Goeppert-Mayer se sintió atraída por las matemáticas muy pronto y planeó prepararse para ir a la universidad, pero en Göttingen no había ninguna institución pública que educase a las niñas para tal propósito. Como consecuencia, en 1921 se vio obligada a ingresar en la  Frauenstudium, una escuela privada dirigida por sufragistas, que preparaba para el examen de ingreso a la universidad a las pocas chicas que querían solicitar la admisión.  Por desgracia, la escuela cerró sus puertas antes de que Maria pudiese completar el programa de tres años, quedando truncada su preparación formal. Aun así, decidió examinarse de forma inmediata y fue admitida como estudiante de matemáticas en la primavera de 1924.

Ese mismo año, el físico teórico Max Born la invitó a unirse a su seminario de física y, como resultado, su pasión por las ciencias exactas se vio mermada en favor de esta última.  Göttingen era uno de los principales centros de desarrollo de la mecánica cuántica y era difícil no dejarse seducir por dicho reto intelectual. Born poseía una sólida base en matemáticas y la aptitud y educación de Maria en esta disciplina le facilitó la comprensión de los conceptos matemáticos ligados a la mecánica cuántica. El tema de su tesis, que completó en 1930, fue el proceso de fotones doble, la absorción de dos fotones en átomos (excitación de dos fotones) que fue confirmado experimentalmente en la década de 1960. Años más tarde, Eugene Wigner calificó su tesis de «obra maestra de claridad y concreción”.

Maria y Max Born

Maria y Max Born

Su padre falleció mientras Maria cursaba el doctorado y su madre, para que no se viesen obligados a abandonar la casa familiar, hospedó a estudiantes extranjeros. Uno de ellos fue el americano Joseph Edward Mayer que venía a trabajar como becario en la Rockefeller Foundation con James Franck. Maria y Joseph se hicieron amigos íntimos, tanto que el 19 de enero de 1930, tan pronto ella obtuvo su título, contrajeron matrimonio y más adelante tuvieron dos hijos: Maria Ann , ahora Maria Mayer Wentzel, y Peter Conrad. Después de la boda la pareja se mudó a Baltimore, Maryland, donde Joseph ocupó un puesto en el Departamento de Química de la Universidad Johns Hopkins. Las oportunidades de Maria de conseguir trabajo en plena Depresión eran escasas y las reglas contra el nepotismo reinante imposibilitaban que formase parte de la plantilla. No obstante, los miembros del Departamento de Física no se quedaron de brazos cruzados y lograron proporcionarle un puesto de profesor agregado, que pese a ser modesto, le facilitó un lugar dónde trabajar en el edificio de Física y le dio acceso a  todas las instalaciones. En los últimos años, incluso tuvo la oportunidad de impartir clases a los estudiantes de postgrado.

En ese momento, la física teórica tenía poco peso en el Departamento en comparación con la experimental pero, aun así, contaba con físicos como Karl Herzfeld, que fue responsable de todos los cursos de posgrado de carácter teórico. Experto en la teoría cinética y en termodinámica, compartía con Joseph Mayer un especial interés por lo que sería conocido como Física Química. La propia Maria, influenciada por ambos, empezó a participar de forma activa en este campo si bien nunca se limitó al estudio del mismo. En la Universidad Johns Hopkins, había demasiado talento repartido en diversas áreas como para centrarse sólo en una de ellas y Maria lo aprovechó para trabajar con científicos como Gerhard Dieke, con el decano de los experimentalistas R.W. Wood, o con los matemáticos Francis Murnaghan y Aurel Wintner. Pero al margen de todos ellos, el científico con quien escribió más artículos y que se convirtió en un gran amigo durante toda su vida, fue Herzfeld.

El rápido desarrollo de la mecánica cuántica tenía relación directa con el avance de la Física Química y Maria Mayer era la persona más preparada para estudiar esta correspondencia dado que, en la Universidad Johns Hopkins, nadie poseía una formación en mecánica cuántica comparable a la suya. En particular, junto al estudiante de Herzfeld, Alfred Sklar, aplicó la mecánica matricial de Heisenberg y la teoría de grupos en un  trabajo pionero sobre la estructura de los compuestos orgánicos.

Al inicio de los años treinta, pasó tres veranos en Göttingen, trabajando con su antiguo maestro, Max Born. Juntos redactaron el artículo «Dynamische Gittertheorie der Kristalle»(Dynamic Theory of Crystal Lattices) para la famosa encyclopedia de física Handbuch der Physik. Su fructífera colaboración tuvo que acabar en 1933, cuando Born, por ser judío, perdió su trabajo tras el ascenso al poder de Adolf Hitler. James Franck también se vio obligado a emigrar por la misma razón pero, por fortuna, el destino fue la Universidad Johns Hopkins  donde pudo renovar su estrecha relación personal con los Mayers.

Maria y Joseph

Maria y Joseph

Goeppert-Mayer empezaba a sentirse atraída por la física nuclear que, por aquel entonces, se encontraba en la frontera del conocimiento de la física teórica. Resulta extraordinario que su primer artículo en este tema, publicado en 1935, fuese sobre la desintegración beta doble. Esta se produce cuando dos neutrones de un núcleo atómico inestable se convierten en dos protones emitiendo dos electrones (llamadas partículas beta) y un par de antineutrinos. Al igual que en el caso de su tesis, su idea tardó en ser verificada (1967), pero en la actualidad juega un papel fundamental en la física de neutrinos, ayudando a dilucidar su naturaleza (más información en la entrada de Enrique F. Borja)

Las conferencias de sus cursos de postgrado estaban estructuradas con esmero, eran muy técnicas y bastante condensadas. En ellas dedicaba poco tiempo a las interpretaciones físicas volcándose en los métodos matemáticos de la física teórica. La facilidad que mostraba con estos últimos solía abrumar a la mayoría de estudiantes.  Aun así, los alumnos adoptaron una visión romántica  de la joven pareja científica, a la que se referían como “Joe y María”, y sintieron como una gran pérdida que en 1939 dejasen la Johns Hopkins para ir a la Universidad de Columbia. En esa época, ambos también redactaron el libro Mecánica Estadística que fue publicado en 1940 y que se conoció popularmente como el Mayer y Mayer.

En Columbia, Joseph Mayer había obtenido la posición de profesor asociado en química pero Maria volvía a carecer de un puesto y se limitaba a ocupar la oficina que el director del Departamento de Física, George Pegram, había dispuesto para ella. Afortunadamente, esta situación se vio compensada por la oportunidad de trabajar con Enrico Fermi, a quien había conocido  durante su primer verano en los Estados Unidos (1930) en la Special Summer Session in Physics de la Universidad de Michigan. Ambos también hicieron amistad con científicos como Harold Urey, II. Rabi, Jerrold Zacarías o Willard Libby.

University of Michigan (Joseph Edward Mayer y Paul Ehrenfest)

Universidad de Michigan (Joseph Edward Mayer y Paul Ehrenfest)

Tan pronto Goeppert-Mayer se puso manos a la obra, Fermi le sugirió que tratase de predecir la estructura de la capa de valencia de los recién descubiertos elementos transuránicos. Mediante un simple modelo de Fermi-Thomas de la estructura electrónica del átomo, llegó a la conclusión de que estos elementos formarían una nueva serie química de tierras raras. A pesar de haberse valido de una simplificación de un modelo particular, resultó ser una predicción muy precisa.

En diciembre de 1941, finalmente, recibió su primera oferta de trabajo: un puesto de profesora de ciencias a media jornada en el Sarah Lawrence College. Organizó un curso de ciencia unificada, que diseñó mentalmente mientras analizaba al público asistente el día de la presentación. En ningún momento interrumpió la enseñanza en Sarah Lawrence durante la guerra.

En la primavera del siguiente año, Harold Urey le ofreció una segunda oportunidad de empleo. Estaba formando un grupo de investigación dedicado a la separación de U-235 del uranio natural como parte del desarrollo de la  bomba atómica. Esto acabó siendo conocido como el Proyecto SAM (Substitute Alloy Materials) de la Universidad de Columbia. Aceptó esta oferta que le daba la oportunidad de sacar partido a sus conocimientos de Física Química. Su tarea incluía la investigación sobre las propiedades termodinámicas del hexafluoruro de uranio y en la teoría de separación de isótopos mediante reacciones fotoquímicas. El proceso, que entonces no pudo ponerse en práctica, resultó viable tras la invención del láser.

Y las ofertas no paraban de sucederse. El físico Edward Teller, lo arregló todo para que participase en un programa de Columbia denominado el Proyecto Opacidad, que se centraba en el estudio de las propiedades de la materia y la radiación a temperaturas extremadamente altas y tenía relación con el desarrollo de la bomba de hidrógeno. Más tarde, en la primavera de 1945, fue invitada a pasar unos meses en Los Álamos, donde se estaba fabricando la bomba atómica, y tuvo ocasión  de trabajar mano a mano con Teller, a quien consideraba como al científico más inspirador que había conocido.

En febrero de 1946, los Mayers se trasladaron a Chicago, donde Joseph había sido nombrado catedrático tanto del Departamento de Química como del recién formado Instituto de Estudios Nucleares de la Universidad de Chicago (actualmente Instituto Enrico Fermi). Como en ocasiones anteriores, las reglas contra el nepotismo impedían la contratación de ambos en cargos docentes y María se convirtió en una profesora asociada “voluntaria” del Instituto. De nuevo, se trataba de un cargo sin salario pero podía participar plenamente en las actividades de la Universidad.

El Argonne National Laboratory sustituyó al antiguo Metallurgical Laboratory (Met Lab) que se había construido para que el grupo del Proyecto Manhattan liderado por Enrico Fermi construyese los reactores nucleares con fines bélicos. El nuevo laboratorio, a petición de la Comisión de Energía Atómica de EE.UU., se dedicaría al desarrollo de los usos pacíficos de la energía nuclear y a la investigación básica. María aceptó complacida un empleo a media jornada como Físico Senior de la División de Física teórica del laboratorio ya que sabía que este trabajo le daría la oportunidad de aumentar su preparación en física nuclear. Conservó esta ocupación durante los años que pasó en Chicago al igual que su puesto de voluntaria en la Universidad.

Allí impartía conferencias, asistía a comités, dirigía la tesis de algunos estudiantes y participaba en las tareas del Instituto de Estudios Nucleares que contaba con estrellas de la física y la química como Fermi , Urey , Libby , Teller y los Mayers. Gregor Wentzel se unió al Departamento de Física y más tarde al Instituto, y las familias simpatizaron en seguida hasta el punto que Maria Ann se casó con el hijo de los Wentzels. Subrahmanyan Chandrasekhar, que había pertenecido al Departamento de Astronomía de la facultad durante muchos años, también se unió al Instituto. Como era de prever, la presencia de tantos científicos ilustres atrajo a una corriente de jóvenes brillantes, lo que hizo que el ambiente no pudiese ser más estimulante. Las actividades del Instituto reflejaban los intereses más candentes del momento en una gran diversidad de campos. Este carácter interdisciplinario se adaptó a la perfección al abanico de investigaciones que Maria había desarrollado con anterioridad, por lo que sus años en Chicago fueron los más productivos y representaron la culminación de la diversidad de su experiencia científica. En consonancia con esto, al principio completó y publicó algunos de sus primeros trabajos en el campo de la Física Química, como el que trataba las reacciones de intercambio isotópico que llevó a cabo junto a Jacob Bigeleisen, que en aquel momento también era miembro del Instituto.

Maria con Maria Ann

Maria con Maria Ann

Al mismo tiempo, no dejaba de prestarle atención a la física nuclear y entre los muchos temas que se estaban discutiendo se encontraba la pregunta sobre el origen de los elementos químicos. Teller, particularmente interesado en la cuestión, indujo a Maria Mayer a trabajar con él en su modelo cosmológico del origen de los elementos. En la búsqueda de los datos necesarios para el estudio, analizó la abundancia de los diferentes elementos dándose cuenta de que los núcleos con un número específico (2, 8, 20, 28, 50, 82 y 126) de neutrones o protones (o de ambos) eran mucho más abundantes que el resto, y por tanto, más estables. Pronto se percató de que el físico francés Walter M. Elsasser había hecho observaciones similares en 1933, pero ella, con mucha más información a su alcance, descubrió que la evidencia se consolidaba y el número de ejemplos era mayor. Estos números específicos, a la larga, fueron conocidos como «números mágicos», un término aparentemente inventado por Eugene Wigner, quien se mostró escéptico con el modelo de capas. Para poder entender porqué se obtenían aquellos números, se dedicó a analizar en profundidad otras características de los elementos como sus energías de enlace y momentos magnéticos. Conforme avanzaba la exploración resultaba cada vez más claro  el papel fundamental de los números mágicos para la comprensión de la estructura nuclear.

Por aquel entonces se creía que los nucleones adoptaban un comportamiento colectivo en el núcleo, que el movimiento de cualquiera de sus constituyentes estaba correlacionado con el movimiento de todos sus vecinos. Pero los resultados de Maria parecían indicar que estos se movían de forma independiente. Recordaban a la forma en la que los electrones se disponen en los átomos formando capas, pero con diferencias que dotan al modelo nuclear de mayor complejidad. En este caso no existe un centro masivo del movimiento como en el caso del átomo  sino que los nucleones forman un enjambre de partículas que siguen trayectorias complicadas e interaccionan mediante una fuerza nuclear de muy corto alcance. Esta dificultad hizo que si bien ya anteriormente se había propuesto un modelo de capas nunca se había considerado factible.

Para poner a prueba el modelo procedió de forma similar al caso atómico. Si la idea era correcta, los núcleos más estables serían aquellos que tuviesen sus capas nucleares completas de protones o de neutrones, como en el caso atómico de los gases nobles. Así que para empezar empleó una función de energía potencial que describiese en términos de física cuántica la interacción entre nucleones. Resolvió la ecuación de Schrödinger para esta función y llenó los niveles resultantes de acuerdo al principio de exclusión de Pauli y de forma independiente para el caso de neutrones y protones. Pero el resultado no fue el esperado y los  valores experimentales no se ajustaron a los números mágicos superiores a 20. La física no se rindió y continuó buscando la solución hasta que Fermi hizo la pregunta clave que solventaría el problema.

Ambos estaban juntos cuando llamaron a Fermi para atender una llamada a larga distancia. Justo en el marco de la puerta se giró y le preguntó pensativo si había alguna indicación de acoplamiento espín-órbita. Al volver, menos de diez minutos después, tenía a María bombardeándole emocionada con los razonamientos a los que había llegado en esos minutos y porque su pregunta era la solución del problema. Fue tal la cantidad de información que le vertió de golpe que el propio Fermi, sorprendido y admirado, le dijo que mejor sería que se lo expusiese con calma al día siguiente.

La capacidad de reconocer de inmediato el acoplamiento espín-órbita como la fuente de la relación numérica correcta fue una consecuencia directa de su comprensión matemática de la mecánica cuántica. Su júbilo se debía a que si a la función potencial que habían empleado se añadía un término debido al acoplamiento del spin del nucleón a la órbita nuclear (interacción que se da en los electrones y que en este caso es más intensa) los niveles obtenidos encajan con los números mágicos.

Mientras se preparaba para publicar el modelo de acoplamiento espín-órbita se enteró de que otros físicos presentaban otro artículo con una aproximación diferente para explicar la estructura del núcleo. Así que, a modo de cortesía, le pidió al editor de la revista Physical Review que retuviese su comunicación para que apareciese junto a ese otro artículo. La sorpresa fue que, a consecuencia  de este retraso, su trabajo apareció en un número posterior al de la publicación de una interpretación casi idéntica de los números mágicos de Otto Haxel , J. Hans D. Jensen, y Hans E. Suess. Jensen, que trabajaba con total independencia en Heidelberg, se había dado cuenta de forma casi simultánea de la importancia del acoplamiento espín-órbita en la explicación del modelo de capas, y el resultado había sido ese artículo colectivo.

Maria Mayer y Jensen no se conocían en aquel momento, y no coincidieron hasta que ella viajó a Alemania en 1950. Al año siguiente, en una segunda visita, ambos tuvieron la oportunidad de empezar a colaborar en una interpretación más profunda del acoplamiento espín-órbita en el modelo nuclear de capas y fue el inicio de una estrecha amistad entre ambos así como de un esfuerzo científico muy productivo. Éste culminó en la publicación de su libro  “Elementary Theory of Nuclear Shell Structure” (1955) y en la concesión del Premio Nobel, en 1963, por sus contribuciones en esta materia. El modelo de capas   ha resultado ser una buena herramienta para clasificar las propiedades nucleares e interpretar la periodicidad observada en las mismas.

Maria y Joseph en la ceremonia de entrega del Premio Nobel

Maria y Joseph en la ceremonia de entrega del Premio Nobel

Tras la muerte de Fermi en 1954, otros miembros del Instituto de Estudios Nucleares dejaron Chicago. Teller se había ido en 1952, Libby lo dejó en 1954, y Urey en 1958. En 1960, le ofrecieron un puesto a jornada completa como catedrática de Física en la Universidad de California en San Diego y, por primera vez, no hubo problemas con que Joseph también ocupase un puesto de profesor en el Departamento de Química. Ese nombramiento significó mucho para ella y se esforzó en alentar al nuevo grupo interdisciplinario de científicos que se estaba elaborando allí. Por desgracia, poco después de su llegada a San Diego, tuvo un derrame cerebral, y sus siguientes años estuvieron marcados por continuos problemas de salud. Aun así, continuó enseñando y participando activamente en el desarrollo y exposición del modelo de capas. De hecho, su última publicación, que apareció en la revista Physics Review en 1966, fue una revisión de dicho modelo, escrita en colaboración con Jensen. Se mantuvo activa hasta su muerte, acaecida a principios de 1972.

Maria Goeppert-Mayer fue uno de los científicos más importantes en el desarrollo de la física nuclear y, hasta sus últimos días, amó y trabajó por la ciencia. Merece el mayor de los reconocimientos: permanecer en nuestro recuerdo.

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Con esta entrada participo en la XLVIII Edición del Carnaval de la Física, alojado en el blog de Daniel Martín Reina (@monzonete) La Aventura de la Ciencia.

BIBLIOGRAFÍA

– Entrada de Jorge Diaz en el blog Conexión Causal – Maria Goeppert Mayer The Shell model Nobel Lecture, December 12, 1963 – Maria Goeppert-Mayer. A biographical memoir by Robert G. Sachs Artículos: – Nuclear Configurations in the Spin-Orbit Coupling Model I. Empirical Evidence – Nuclear Configurations in the Spin-Orbit Coupling Model II. Theorical Considerations  

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Premio Dardos para Los Mundos de Brana

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Estos días he tenido el honor de recibir tres Premios Dardos y aún no había encontrado el momento de recoger el galardón y ponerlo en el blog.

Los lanzadores a quienes debo agradecer el reconocimiento hacia Los Mundos de Brana son tres grandes divulgadores: Carlos Lobato, Rosa Porcel y María Jesús Fuentes. ¡No imagináis la ilusión que me ha hecho recibirlo!. Mi blog está a punto de celebrar su primer añito y muestras de apoyo como estas son el mejor de los regalos. ¡Gracias!

El Premio Dardos es un premio simbólico que se otorga “en reconocimiento a valores personales, culturales, éticos y literarios que son transmitidos a través de una forma creativa y original mediante la escritura. La insignia fue creada con el afán de promover la hermandad entre bloggers, mostrar cariño y gratitud por añadir valor a la blogosfera”.

Las normas a seguir para aceptar el premio son:

  1. Incluir la foto del premio.
  2. Mencionar y linkar el blog que te otorga el premio
  3. Entregar  el galardón a otros 15 blogs, merecedores de tu reconocimiento.

Elegir 15 blogs de entre los muchos que sigo, ha resultado una ardua tarea. Hay blogueros muy buenos que se han quedado fuera de esa lista y, como les aprecio mucho, me sabe mal. En definitiva, que son todos los que están pero no están todos los que son.

Mis Premios Dardos por su calidad, rigor, creatividad y compromiso son para:

El Tercer Precog de Sergio L. Palacios

Experientia Docet de César Tomé

La ciencia de la mula Francis de Francisco R. Villatoro

Cuentos Cuánticos de Enrique F. Borja

UniDiversidad de José Ramón Alonso

Ese punto azul pálido de Daniel Torregrosa

Scientia de Jose Manuel López Nicolás

La Aldea Irreductible de Javier Peláez

El Zombi de Schrödinger de José M. Morales

El día más largo de mi vida de Carlos Pobes

La Aventura de la ciencia de Daniel Martín

Eurekablog de Daniel Marín

Miles de Millones de Juan José Gómez

La ciencia para todos de Javier Fernández Panadero

Meditaciones Dactilares de Francisco  J. M. Guardiola Guardiola

¡Gracias por vuestro trabajo!

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United Sounds Of Cosmos: Rock, astronomía, poesía e imagen

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“Imagínate que puedes usar tus dedos para teclear coordenadas de estrellas en los telescopios de Canarias y Calar Alto, descargar y analizar imágenes y espectros en minutos con Aladin e IRAF o escribir artículo tras artículo para Astronomy & Astrophysics, pero que nunca serás capaz de sacar un acorde de una guitarra eléctrica. Imagínate que amas la Música, que siempre te sientas delante del ordenador con cascos y la música a tope y que a veces sueñas con que tocas con tu grupo de rock favorito en un concierto lleno hasta la bandera. Imagínate que eres un astrónomo que, tras una carambola cósmica, compartes escenario con ese grupo del que llevas media vida tarareando sus canciones.” José Antonio Caballero

El proyecto de divulgación del doctor en Astrofísica José Antonio Caballero y el músico e intérprete Antonio Arias,  unitedsoundsofcosmos, es la fusión perfecta de astronomía y arte. Tuvo sus inicios a finales de 2009 con la realización del álbum Multiverso que empezaba con el ruido de la cúpula y los codificadores del telescopio de 2,2m del Observatorio de Calar Alto en Almería. Un trabajo exquisito de astronomía, poesía y rock que se acercó a todos los públicos a través de diversos astroconciertos-conferencias y apariciones en los medios. Una verdadera joya que, cuatro años más tarde, ve su continuidad en la obra Multiverso II.

Pero antes de abordar en profundidad este último disco, es interesante conocer cómo surgió la iniciativa que tan magníficos resultados ha dado. Para ello nos remontaremos a la tesis de nuestro astrofísico protagonista.

José Antonio Caballero recibió el premio a la mejor tesis doctoral del bienio 2006-2008 de la Sociedad Española de Astronomía por su trabajo: Formación, evolución y multiplicidad de enanas marrones y exoplanetas gigantes. Cada uno de los capítulos de la misma se iniciaba con la letra de una canción acorde con el tema a tratar y más de la mitad eran obra del grupo granadino Lagartija Nick, del que era líder Antonio Arias. El científico, apasionado por la música, era buen conocedor de la gran cantidad de referentes astronómicos que contiene y decidió escribir un artículo de divulgación sobre el tema mientras hacía el post-doc en el Max-Planck-Institut für Astronomie de Heidelberg. “La Música y la Astronomía” apareció en el número 95 de 2007 de la revista AstronomíA y fue la semilla del proyecto.

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Dicho reportaje se inicia con la frase “La desconexión entre Música y Astronomía es sólo aparente” y da buena prueba de ello. Al principio explica el uso y/o práctica de la música por parte de los astrónomos para acabar exponiendo el importante número de canciones y piezas musicales que versan en torno a esta disciplina científica. En este repaso vuelve a ponerse de manifiesto su profunda admiración por Antonio Arias, lo que sin duda es la razón de que ambos discos sean exquisitos: la gran compenetración entre ambos.

“Pero, con el permiso de Strauss, Vangelis y Bowie, el premio internacional a la música más astronómica  se lo lleva Lagartija Nick. Ingrediente fundamental en el Omega de Enrique Morente (clasificado por muchos como el mejor álbum español de los 90), el grupo granadino ha sabido conjuntar letras (o poesía de Val del Omar) con carácter astronómico, astrofísico o astronáutico con el ritmo, a veces pop, a veces electrónico, siempre metal, de sus guitarras eléctricas y su magnífica batería. Tienen títulos y letras para todos los gustos (astrofísicos).” José Antonio Caballero

Antonio Arias, que ya había dejado constancia de su interés por la astronomía en su discografía, leyó el artículo y ambos se pusieron en contacto. En un principio dicha amistad sirvió para vestir el disco de Arias, El shock de Leia con las imágenes de la región de formación estelar de Ophiuchi. Pero faltaba aún el detonante definitivo para que la amistad fructificase en el álbum Multiverso y este vino de la mano de un nuevo reportaje de Caballero en el número 116 de 2009 de la revista AstronomíA. Dos semanas después de la publicación de “La Poesía y la Astronomía” Antonio Arias llamó al móvil de Caballero para decirle que estaba preparando canciones con los poemas de ese artículo.

Multiverso estaba en marcha y se presentó durante el acto de despedida del Año Internacional de la Astronomía que tuvo lugar en el Palacio de Congresos de Granada en 2009. Tras la conferencia del Premio Nobel Robert W. Wilson, José Antonio Caballero, Antonio Arias y una representación de músicos de los grupos indie más famosos de Granada, inundaron el escenario de impresionantes imágenes del cosmos, sonidos espaciales, música rock y poesía. La respuesta fue magnífica y el primer admirador que subió a felicitarlos entusiasmado fue el mismísimo Wilson.

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El destacado grupo de poetas que dan letra a los diferentes temas musicales de Antonio Arias, está formado por celebridades como Carlos Marzal, Natalia Carbajosa, Carlos Francisco Chamartín, Ángel Mendoza, José Emilio Pacheco (Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes el día de la première del álbum) y David Jou, que también es divulgador científico, traductor de Stephen Hawking y catedrático de Física de la Materia Condensada de la Universidad Autónoma de Barcelona.  El resultado de tal confluencia de talentos es un disco ideal para toda clase de público, la primera obra de unitedsoundsofcosmos que ha visto su continuidad en un segundo álbum espléndido.

Y LLEGA MULTIVERSO II. De la soleá de la Ciencia a la Física de la Inmortalidad

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El nombre del álbum está formado por la unión entre el título de la canción de Enrique Morente “De la Soleá de la Ciencia” y el del libro de Frank J. Tipler “The Physics of Inmortality”. Los textos en su mayor parte son del Prof. David Jou, aunque también hay aportaciones destacadas del  poeta canadiense Mark Strand, de Enrique Morente o de los propios José Antonio Caballero y Antonio Arias.

En esta ocasión la música es más envolvente y etérea, los sonidos siderales aportados por el astrofísico completan la textura cósmica de las composiciones de Arias. Los músicos que consiguen esta fusión perfecta entre versos y armonías, junto a Antonio Arias, son  David Fernández (Lagartija Nick) a la percusión y JJ Machuca (Lori Meyers y Eskorzo) a los teclados, sin olvidar la colaboración de Florent (Los Planetas y Los Evangelistas), David Montañés (Dr. Montañés) y Soleá Morente. Un trabajo cuidado hasta el extremo que culmina de forma apoteósica con el tema CARMENES.

CARMENES, es la banda sonora del proyecto científico CARMENES (Calar Alto high-Resolution search for M dwarfs with Exo-earths with Near-infrared and optical Echelle Spectrographs) en el que trabaja José Antonio Caballero como investigador Ramón y Cajal del CSIC en el Centro de Astrobiología. El objetivo del mismo es la búsqueda de exoplanetas parecidos a la Tierra alrededor de estrellas de tipo espectral M más frías y brillantes. Consiste en un espectrógrafo de alta resolución de doble canal (uno infrarrojo y otro óptico) incorporado al telescopio de 3.5m del Observatorio de Calar Alto. La financiación de CARMENES corre a cargo, principalmente, del CSIC y de la Max Planck Gesellschaft. Su puesta en marcha definitiva se espera que tenga lugar en invierno de 2014.

La canción dedicada a este instrumento astronómico está escrita por Caballero y Arias y si bien ya había sido interpretada en inglés con anterioridad en Calar Alto, en Multiverso II aparece por primera vez en español y cuenta con la maravillosa voz de Soleá Morente. Es la perla que una obra de arte única como  este álbum necesitaba como punto final.

http://carmenes.caha.es/ext/gallery/soundtrack/

ENTREVISTA EN UNVERSO PARALELO

Descubrí la existencia de los álbumes Multiverso y Multiverso II gracias a la entrevista a José Antonio Caballero y a Antonio Arias en el programa Universo Paralelo de Radio Círculo. Dicho programa de divulgación científica, dirigido por  Óscar Hernández y Ana Isabel Amo, trata de rescatar la ciencia de ese “Universo Paralelo” al que ha sido relegada a nivel cultural. Para ello dedican cada programa a un tema concreto que analizan y explican con la ayuda de un invitado experto en el mismo.

En la actualidad Radio Círculo y el Círculo de Bellas Artes de Madrid están pasando por un momento difícil debido a los recortes en cultura. Para colaborara en prolongar la vida de ambos y salvar un programa de la talla de Universo Paralelo, no dudéis en firmar este manifiesto.

Audio del programa: Multiverso: Música y Astronomía según Antonio Arias –

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Gracias por este 2013

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Fotografía de Javier García Blanco

Queridos lectores,

A finales de año siempre hago balance y este 2013 me ha traído momentos muy felices, de esos que no se olvidan y te dan fuerzas para seguir adelante. Gracias a la divulgación científica he conocido a grandes personas que, en una situación tan dura como la que vivimos, dedican tiempo y esfuerzo por hacer que el mundo sea mejor. Divulgadores que, con su pasión por la ciencia y su excelente trabajo, me enseñan e inspiran a diario. Lo mejor de este año se lo debo a ellos y a vosotros, que dais sentido a la existencia del blog.

No podéis imaginar hasta qué punto agradezco todas vuestras muestras de afecto, lo que significan para mí. Que empleéis parte de vuestro tiempo en leer las entradas, que no son precisamente breves, y las comentéis aquí o por las redes sociales, no tiene precio. En los momentos duros, pienso en el blog y se me ilumina la cara. Y eso, sin vosotros, no sería posible.

Tampoco podría sentir Los Mundos de Brana tan mío sin las ilustraciones de la artista Raquel Garcia Ulldemolins. Ella creó su imagen y ha hecho realidad mi deseo de convertirme en uno de sus dibujos.

El mayor reconocimiento del blog vino por parte de César Tomé con la concesión del Premio ED a la Excelencia en la Divulgación Científica, por el artículo Ernest Lawrence y los inicios de la Gran Ciencia (I y II). Era el galardón que más deseaba por lo que representa, la valoración positiva de un maestro de la divulgación que admiro profundamente.

También quiero dar las gracias, una vez más, a aquellos que han confiado en mí: a Enrique F. Borja por permitirme y animarme a colaborar en un blog de la talla de Cuentos Cuánticos cuando no tenía ninguna experiencia: a Javier Peláez, Antonio Martínez Ron, Miguel Artime y José Cuesta por incluirme en el elenco de  excelentes divulgadores de la plataforma Naukas, de los que nunca dejaré de aprender; a Màrius Belles y Daniel Arbós de Pa ciència, la nostrapor invitarme a colaborar en el que es mi programa de radio favorito y hacer que lo pase tan bien divulgando; y a Enrique Royuela por contarme entre los redactores de una revista de la calidad de Journal of Freesynapsis que acerca la mejor ciencia de forma gratuita. El apoyo de todos ellos me da aliento para tratar de superarme.

Asimismo, deseo enviar un abrazo a los miembros de la Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia. Sabía que con un presidente y vicepresidente como José Manuel López Nicolás y Daniel Torregrosa, me resultaría muy enriquecedor ser socia, pero nunca pude imaginar que descubriría a personas e iniciativas tan excepcionales. Ni que decir tiene, que me encantaría que hicieseis este viaje con nosotros.

Finalmente, no puedo despedir el año sin recordar a alguien que echo muchísimo de menos y que me enseñó a amar la física. Sé que a pesar del dolor no es una despedida definitiva porque Sebastià Albacar siempre formará parte de mí y de este blog, porque quienes nos cambian la vida no mueren nunca.

Para dar paso al 2014 os dedico un poema de Wislawa Szymborska. En él nos muestra lo asombroso que es todo cuanto nos rodea y la importancia de no dejar nunca de sorprendernos. Esa es mi tarea para el año próximo: estad siempre bien atentos a la belleza del mundo.

Fotografía de Javier García Blanco

Fotografía de Javier García Blanco

FALTA DE ATENCIÓN

Ayer me porté mal en el cosmos.
Viví todo el día sin preguntar por nada,
sin sorprenderme de nada.

Realicé acciones cotidianas,
como si fuera lo único que tenía que hacer.

Aspirar, espirar, un paso tras otro, obligaciones,
pero sin pensamientos que fueran más allá
de salir de casa y volver a casa.

El mundo podría ser tenido por un mundo loco
y yo lo tuve para mi propio y trivial uso.

Ningún cómo, ningún por qué,
o de dónde ha salido éste,
o para qué quiere tantos impacientes detalles.

Fui como un clavo superficialmente clavado a la pared,
o
(aquí una comparación que no se me ha ocurrido).

Uno tras otro se fueron sucediendo cambios
incluso en el limitado campo de un abrir y cerrar de ojos.

En la mesa más joven, con una mano un día más joven
había pan de ayer cortado de forma distinta.

Las nubes como nunca y la lluvia como nunca,
porque era con otras gotas que llovía.

La Tierra giraba sobre su eje
pero en un espacio abandonado para siempre.

Duró sus buenas 24 horas.
1.440 minutos de ocasiones.
86.400 segundos que mirar.

El cósmico savoir-vivre
aunque calla sobre nuestro asunto,
exige, sin embargo, algo de nosotros:
una cierta atención, un par de frases de Pascal
y una sorprendente participación en este juego
de reglas desconocidas.

Wyslawa Szymborska

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Las magníficas fotografías de esta entrada son obra de Javier García Blanco, quien no sólo me ha permitido publicarlas sino que me ha ayudado a elegir las más adecuadas. A parte de un excelente fotógrafo, sirva de ejemplo su blog Viajes en el objetivo, es un gran escritor y divulgador (blogs Planeta Sapiens y Arte Secreto) y, por encima de todo eso, una persona excepcional.

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Tributo a Carl Sagan (video)

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“La época actual es una encrucijada histórica para nuestra civilización y quizás para nuestra especie. Sea cual fuere el camino que sigamos, nuestro destino está ligado indisolublemente a la ciencia. Es esencial para nuestra simple supervivencia que comprendamos la ciencia.” Carl Sagan

Las palabras de Carl Sagan, en los tiempos que vivimos, parecen más necesarias que nunca. Despertaron mi interés por la ciencia, mostrándome su atractivo. En cada capítulo de Cosmos se descubrían nuevos secretos del universo y esta continua aventura resultaba fascinante. Carl transmitía pasión por la ciencia y su mensaje debería prevalecer.

El video que os presento, subtitulado por Aarón Rodríguez, contiene los mejores momentos de Cosmos, aquellas perlas que muchos no olvidaremos y que a tantos otros os gustará descubrir.  No he podido resistirme a compartirlo con vosotros. Es mi regalo de X ; con X = solsticio de invierno, Navidad, Hanukkah…

[Este artículo participa en la XLVII edición del Carnaval de la Física, alojado en esta ocasión por el blog Pero eso es otra historia]

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Josep Comas i Solà, pionero de la astrofotografía

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A los astrofotógrafos que nos acercan las estrellas.

A lo largo de la historia el  estudio sistemático de los eclipses de Sol ha sido crucial para el progreso de la astronomía y el desarrollo de la física solar. Durante la década de 1860, gracias a la introducción de nuevas técnicas astronómicas como la espectroscopia y la fotografía, cada eclipse se convirtió en una ocasión para aprender más del Sol y de las partes que lo forman. La cromosfera, situada entre la fotosfera y la corona, se hace visible, por unos segundos, en los extremos de la fase total del eclipse mientras la fotosfera está completamente oculta. Por ello, estos fenómenos astronómicos fueron esenciales para investigar los componentes que la constituían.

Por aquel entonces los viajeros que se desplazaban al lugar de observación y aplicaban estas técnicas no eran los astrónomos institucionales sino los aficionados de las clases más favorecidas que contaban con tiempo libre y recursos. Sin embargo, a partir de los eclipses de 1870 hubo un punto de inflexión en el planteamiento de las expediciones iniciándose la profesionalización de la astronomía. La cooperación entre sociedades científicas, gobiernos y observatorios caracterizó la organización de gran parte de las expediciones oficiales europeas que se convirtieron en una muestra de la madurez científica y del desarrollo tecnológico de cada país. Las norteamericanas, por su parte, fueron promovidas por universidades, observatorios y personas con un marcado carácter privado e individualista.

En el Estado español el progreso de la astronomía como disciplina experimentó un cierto retardo respecto los países occidentales más desarrollados. Debido a la situación política y económica derivada de los conflictos coloniales, las características propias de las expediciones científicas modernas no se dieron hasta el eclipse total de 1900. Fue entonces cuando las reivindicaciones a favor de un soporte explícito del gobierno para la ciencia fueron asumidas por todos los estamentos sociales que vieron en la organización de comisiones científicas un camino para salvar el honor nacional. La visita de astrónomos extranjeros para observar los eclipses de 1900 y de 1905 supuso por una parte la consolidación y la integración de la comunidad astronómica española en el ámbito internacional y por la otra, el despertar del interés de toda la sociedad por la ciencia. Colectivos de diferente procedencia social se sintieron atraídos por los curiosos fenómenos que ocurrían en el cielo, miles de observadores se desplazaron hasta las zonas de totalidad y las compañías ferroviarias organizaron trenes especiales con precios reducidos.

El astrónomo Josep Comas i Solà  y su mujer, planificaron observar el eclipse del 28 de mayo de 1900 desde la localidad de Hellín (Albacete). Sin embargo, al confirmarse que un gran número de comisiones nacionales y extranjeras tenían previsto realizar la observación desde las inmediaciones de Elche, decidieron modificar su destino y estudiarlo también desde allí.

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Comas i Solà nació en Barcelona en 1868 y llevó a término una importante actividad investigadora al tiempo que una intensa labor divulgativa. Se interesó por la astronomía desde la infancia y a los diez años ya escribió un pequeño libro sobre el tema. Dos años después fue más ambicioso y su nueva obra, ilustrada por él mismo, tuvo una extensión mucho mayor a la primera e incluyó grabados recortados de diversos diarios. Su buena posición económica le facilitó los recursos necesarios para desarrollar su formación y en 1886 ingresó en la Facultad de Ciencias de la Universitat de Barcelona. Un año más tarde adquirió un telescopio Bardou con el que hizo una de sus primeras contribuciones a la astronomía. Desde 1890 aparecieron notas firmadas por él en la revista l’Astronomie y en noviembre de 1894 completó su licenciatura en Ciencias especializándose en la observación planetaria y del Sol. No llegó a cursar el doctorado puesto que antes consiguió un trabajo que le pareció mucho más prometedor: astrónomo del Observatori Català, el observatorio del industrial Rafael Patxot i Jubert. En 1899 fue elegido para formar parte de la comisión de astronomía y geodesia de la Real Academia de Ciencia y Artes de Barcelona y en 1900, como hemos apuntado, se trasladó para estudiar el eclipse.

El matrimonio se instaló en la finca La Bellotera, propiedad de la viuda de Manuel Pomares Fuentes y ubicada a unos dos kilómetros del núcleo urbano de Elche. Como pionero en el uso de la fotografía astronómica como herramienta de investigación científica, Comas i Solà estaba equipado con una cámara prismática, con dos prismas de flint de 60º delante de un objetivo de 55 mm de diámetro y 80 cm de distancia focal;  y una cámara fotográfica de 160 cm de largura con el objetivo de 11 cm (datos para el disfrute de los entendidos). Una de las finalidades de tal equipamiento era descomponer la radiación electromagnética proveniente del Sol en sus diferentes energías de manera que se pudiesen determinar los elementos constituyentes de la cromosfera. El método se fundamenta en el hecho de que la representación espectral de una estrella está formada por un espectro continuo proveniente de su interior al que se superponen una serie de líneas de emisión o absorción. Estas son el resultado de las transiciones que experimentan los electrones entre los diferentes estados energéticos de los átomos presentes en su atmósfera.

Nuestro expedicionario, gracias al buen tiempo, consiguió dos imágenes espectroscópicas de la cromosfera y otras dos de la corona solar, además de  un espectro de comparación registrado treinta segundos antes de la totalidad. En la primera de las fotografías de la cromosfera, obtenida con dos segundos de exposición cuando se iniciaba la totalidad, aparecían más de 120 líneas. Las más intensas eran las H y K del calcio y las del hidrógeno aunque también se distinguían alguna del helio, del magnesio y de diferentes metales como el titanio y el hierro, incluso la famosa línea verde 1474K de la corona que por aquel entonces, se asociaba a un elemento desconocido  llamado “coronium”. No fue hasta 1930 cuando se descubrió que era producida por átomos de hierro y níquel muy ionizados a causa de la extrema temperatura de la corona. En la segunda fotografía espectroscópica realizada 25 segundos después de la totalidad, mediante una exposición de cuatro segundos,  solo quedaron impresas  las líneas del calcio de lo que concluyó que era el elemento situado a mayor altitud. Por desgracia, al carecer de un aparato fiable para medir de la longitud de onda de las líneas impresas en las imágenes, se abstuvo de publicar los resultados con más detalle.

Por lo que se refiere al eclipse del 30 de agosto de 1905, se produjo en un nuevo contexto social, económico, político y cultural.  En aquellos años Comas i Solà pasó a ser director del Observatori Fabra, construido gracias a la donación del industrial Camil Fabra i Fontanils. Fue director titular de la sección Astronómica y director provisional de la Meteorológica y Sísmica. A partir de ese momento, su vida profesional quedó vinculada al Observatori que, si bien no le aportaba ninguna remuneración fija, le procuró actividades fundamentales para el desarrollo de su carrera astronómica. Sin ir más lejos, la designación por parte del Observatori Fabra y la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona de una comisión encargada de la observación y el estudio del eclipse de agosto de 1905. Esta vez ya no contó sólo con su mujer sino que dispuso de todo un equipo formado por el astrónomo y músico Salvador Raurich, el fotógrafo Riba, el electricista Antoni Garcia, el operario Sebastià Bover y el académico Laur Clariana i Ricart y el hijo de éste.

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Comas y sus muchachos se instalaron en Vinarós, en casa del abogado Joaquim Sanuan y su búsqueda se centró en el estudio de la forma, extensión y estructura de la corona solar. Para ello contaban con un telescopio Grubb de 156 mm, un telescopio de 108 mm equipado con una cámara espectroscópica de 1 m y 60 cm de distancia focal con prisma y un espectroscopio cinematográfico ideado por él mismo y cedido por la casa Gaumond, de París. La totalidad del eclipse en Vinarós fue de 3 minutos y 56 segundos pero una nube lo mantuvo oculto durante un minuto.

Al iniciarse la totalidad se vieron varias protuberancias enormes, de un intenso color rosado, que si bien a simple vista parecían una sola, la imagen espectroscópica reveló que eran por lo menos nueve. La corona, de color blanco plata con una zona brillantísima en su parte interior, trajo sorpresas al ser fotografiada. Por una parte, los filamentos coronales que se apreciaban en toda su extensión, resultaron ser, en contra de lo que se creía, secantes al disco del Sol. Por otra, el plumero de filamentos del polo norte, cuyo eje de simetría coincidía con el eje solar, ofreció el mismo aspecto que en el eclipse de 1900 aunque con menor intensidad. Hecho remarcable teniendo en cuenta que el anterior eclipse había acontecido en una época de mínima actividad solar. De ello dedujo que, a diferencia de lo que se había supuesto, estos haces de filamentos eran permanentes, lo cual parecía lógico puesto que los polos son las regiones del Sol menos influidas por las protuberancias y la forma de la corona en ellos debe ser más estable.

La información que pudo extraer gracias a los telescopios sirvió para publicar de forma detallada los resultados que ya había observado en el eclipse de 1900. Pero quizá, desde el punto de vista experimental, lo más relevante de la comisión liderada por Comas fue la introducción del cinematógrafo que tenía a cargo Riba. El astrónomo instaló delante de la cámara un prisma desmontado de su espectroscopio con el fin de filmar el espectro de la Cromosfera  y obtener muchas imágenes en un corto espacio de tiempo. Comas afirmó que fue la primera vez en el mundo que se utilizó lo que denominaba “cinematógrafo espectroscópico”. Lo que es evidente es que fue el primero o uno de los primeros en emplear dicho aparato con finalidades científicas dentro del campo de la astronomía. En este eclipse hubo otros que rodaron películas pero fueron de tipo documental y no de investigación. Por desgracia, una inadvertencia del operador, que colocó sólo 25 metros de cinta al aparato, hizo que no pudiesen alcanzar los objetivos previstos y que se acabase la película muy pocos segundos antes de comenzar la totalidad del eclipse. La cámara cinematográfica espectroscópica tuvo un estreno desafortunado y no fue hasta el eclipse de 1912 que pudo aportar los codiciados resultados que se esperaban de ella.

En esa ocasión, la totalidad apenas duró unos seis segundos, lo cual hizo especialmente aconsejable el empleo de dicha cámara cinematográfica con dos prismas de 60º. La expedición se trasladó  a la localidad de Barco de Valdeorras (Ourense), donde pudo filmar por primera vez en la historia el espectro relámpago producido por la cromosfera. Este fenómeno, observado por Charles Young en 1870, se produce justo en el momento en el que se inicia el eclipse total.  Mientras aún queda visible una parte de la fotosfera, se aprecia el espectro continuo surcado de líneas oscuras de absorción pero a medida que se aproxima el eclipse total, las líneas se van debilitando hasta que en el mismo momento en el que la fotosfera queda completamente oculta, las líneas oscuras se convierten repentinamente en líneas brillantes de emisión, que en 1912 sólo pudieron observarse durante dos segundos. La sucesión de fotografías de este fenómeno que se consiguieron registrar sirvió para estudiar con más detalle la composición de la cromosfera y corroborar algunas de las conclusiones anteriores. Para Comas i Solà los tres eclipses fueron una importante fuente de información.

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Pero el científico contó con muchos otros logros a lo largo de su carrera. Descubrió dos comentas, una estrella variable y once asteroides; llevó a cabo análisis profundos sobre Marte, Júpiter, Saturno y las estrellas dobles e intuyó la existencia de la atmósfera de Titán.  También hizo grandes contribuciones al campo de la geofísica y elaboró estudios de física teórica en los cuales siempre se mostró irreconciliable con la teoría de la relatividad de Einstein .

Por lo que a su actividad divulgadora se refiere, tocó todos los palos. Impartió un sinfín de conferencias, publicó libros, promocionó las primeras experiencias radiofónicas de divulgación científica y, sobre todo, redactó una gran cantidad de artículos en la prensa. Para Comas i Solà el conocimiento científico no era solo una satisfacción intelectual sino una vía para conseguir la dignidad humana. La ciencia tenía valores educativos y regeneradores que debían trasladarse a la sociedad. Por ello fue un precursor de la dualidad científico-divulgador que, a mi parecer, es una unión necesaria para el avance de la ciencia.

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[Este artículo participa en la XLVII edición del Carnaval de la Física, alojado en esta ocasión por el blog Pero eso es otra historia]

BIBLIOGRAFÍA

“Josep Comas i Solà, astrònom i divulgador» de Josep Batlló Ortiz, Ignasi Cebrian Ester, Josep Maria Oliver, Antoni Roca Rosell i Pedro Ruiz Castell.

«J. Comas i Solà, astrónomo de posición. La irrupción de la ciencia en la vida pública catalana» de A. Roca Rosell

Artículos escritos en La Vanguardia

 

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