No somos Bruce Banner (Charla en Desgranando Ciencia 2)

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Como ya os comenté en esta entrada, el año pasado tuve el honor de ser invitada a dar una charla en Desgranando Ciencia 2 y, ni corta ni perezosa, decidí quitarle el carné de superhéroe a la Masa. Hasta ahora ya se lo había cancelado a Radiactivo Man, que se ha metido a divulgador en Desayuno con fotones, y pensé que Hulk podía ser el siguiente. Me daba cierto reparo enfrentarme a un energúmeno verde de tales dimensiones pero debo deciros que, por lo pronto, mi heroica acción no ha tenido consecuencias. No he recibido ninguna visita del simpático exsuperhéroe.

Respecto a la charla, la considero tan mía como de Abraham (@LBPA). Con sus ideas y consejos, me ayudó muchísimo en la escritura del guión y en la elección de las imágenes. Por ello, quiero agradecerle todo su apoyo y sus ánimos. Darle las gracias por estar siempre ahí, por demostrarme que puedo contar con él. Conocerle ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.

Espero que disfrutéis de la charla tanto como yo lo hice mientras la daba:

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El abuelo Eugène Curie

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A mis abuelos, que tanto añoro

“Mi personalidad se formó principalmente por mi abuelo Eugène y mis reacciones a las cuestiones políticas y a las religiosas provienen mucho más de él que de mi madre.” Irène Curie al final de su vida.

 Irène Curie vino al mundo cuando su madre Marie Curie iniciaba su investigación doctoral sobre radioactividad, pocas semanas después de que su abuela paterna muriese. Para que su padre estuviese acompañado, Pierre y Marie le invitaron a vivir con ellos en su pequeña casa de París. Ese gesto marcó el inicio de una estrecha relación entre abuelo y nieta que perduró siempre. Quería con locura a Irène y se sentía feliz cuidándola. Le enseñó mucho más a la pequeña de lo que le había enseñado nunca a sus hijos.

Eugène se crió en París y estudió ciencias naturales y medicina. Su atractivo personal resultaba irresistible para todo aquel que lo trataba, todo aquel que se sentía seducido por su mirada azul, inteligente y vivaracha. Apasionado de la ciencia, no pudo ver cumplido el sueño de consagrar su vida a la misma. La necesidad impuesta por las cargas familiares, primero el matrimonio y posteriormente el nacimiento de sus dos hijos, le obligó a ejercer de médico como su padre. No obstante, aún disponiendo de escasos medios, desarrolló diversas investigaciones sobre la inoculación de la tuberculosis, cuando aún no se había descubierto su carácter bacteriológico. Los logros médicos fueron modestos pero el ejercicio de su profesión sacó a la luz su entrega y  altruismo. Ya había dado muestra de ambas cualidades en su etapa estudiantil, cuando “su honorable y valerosa conducta a favor de los heridos”, en la Revolución de 1848, le valió una medalla de honor por parte de la República y una rotura de mandíbula por un impacto de bala. Más tarde, cuando París se vio afectado por una epidemia, se instaló en un barrio abandonado por los médicos, para atender a los enfermos. Durante la Comuna, curó a los heridos en un puesto de socorro que abrió en su propio apartamento, que se encontraba cerca de unas barricadas. Sus convicciones estaban presentes en cada uno de sus actos y resultaron demasiado avanzadas para parte de su clientela burguesa que decidió prescindir de sus servicios. Debido a ello, aceptó un puesto de médico inspector del servicio de protección de niños pequeños, que le permitía vivir en las afueras de Paris, con una mayor calidad de vida.

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Su amor por la naturaleza había despertado sus primeras inquietudes científicas. Desde pequeño disfrutaba de largos paseos por el campo en misión de explorador, buscando plantas y animales para sus experimentos caseros. Esta pasión se transmitió a su hijo Pierre que aprendió a apreciar los fenómenos naturales mientras caminaba por el bosque cercano a París. Allí se evadía de los problemas y buscaba patrones intrincados en la naturaleza. Irène, por su parte, también se sintió atraída por la historia natural y la botánica gracias a las explicaciones entretenidas y didácticas de Eugène. Su abuelo siempre conseguía que se divirtiese aprendiendo.

El doctor Curie era un idealista y un acérrimo defensor de la doctrina republicana que había inspirado la primavera de los pueblos. Mantenía una estrecha amistad con el político francés Hernir Brisson y, al igual que este, era librepensador y anticlerical. Como consecuencia, no bautizó a sus hijos ni les hizo participar en ningún culto religioso.

Enseguida fue consciente de la facilidad de Pierre para ensimismarse ante los descubrimientos y temió que la escuela tradicional tuviese efectos perjudiciales en la tendencia a soñar despierto de su hijo. Por ello, decidió educar a Pierre y a Jacques en casa,  en base a una filosofía pedagógica fundada en la observación, el razonamiento y la lucha frente a los prejuicios. Ello implicó, sin embargo, algunas deficiencias en su educación, por ejemplo en literatura e idiomas. Sin ir más lejos, su propio hermano Jacques estaba convencido de que Pierre nunca tuvo una formación adecuada para una carrera universitaria tradicional aunque gracias a sus capacidades, consiguiese superar el bachiller de ciencias en 1875. Por lo que a Pierre se refiere, siempre agradeció la libertad que le había conferido su educación no tradicional. En su diario de 1879, aparece un claro elogio a su pasado: «¡qué buenos tiempos he pasado allá, en esa soledad amable, lejos de las mil pequeñas y preocupantes cosas que me atormentan en París!».

La familia Curie

La familia Curie

Eugène también fue determinante en el desarrollo personal de la mayor de sus nietas. Convivió con ella y la cuidó desde que Irène tenía pocas semanas. Marie estaba muy atareada con la tesis y le resultaba difícil atender a la pequeña. Eugène fue mucho más que una ayuda para unos padres inmersos en sus descubrimientos. La alegría que sentía el abuelo mientras compartía juegos con Irène y, más tarde con Eve, brillaba en sus ojos azules. Les descubrió el mundo y estuvo a su lado cuando la desgracia las separó para siempre de su padre. Fue él quien leyó la muerte de su hijo en los rostros de Appel y Perrin. Quedó destrozado. Las lágrimas le recorrían las mejillas mientas no podía evitar culpar a Pierre de su distracción “¿Qué estaba soñando en ese momento?”.

A partir de entonces, Marie se convirtió en una persona solitaria. Se aisló del mundo haciendo del laboratorio su refugio. Era el único lugar donde podía sentir aún la presencia de su marido. Fuera de allí, se advertía su amargura. Era exigente con sus hijas y nunca permitió que se volviese a mencionar el nombre de Pierre. El infierno que vivía le impidió percatarse de hasta qué punto había afectado la tragedia a Irène. No fue consciente de la angustia que embargaba a aquella niña de nueve años, cada vez que su madre salía de casa por miedo a que muriese como su padre.  Si no hubiese sido por la presencia del abuelo, la vida de las niñas se hubiese vuelto sombría.

Eugène dejó a un lado su propio dolor para dedicarse a sus nietas. Tal y como había hecho con sus hijos, las llevaba de excursión para que tuviesen contacto directo con la naturaleza que tanto le fascinaba. También les devolvió algo que echaban de menos: la imagen de su padre. No quería que la prohibición de Marie convirtiese a su hijo en un fantasma que Irène y Eve apenas recordasen. Ambas necesitaban saber más de su padre y su abuelo les explicó anécdotas y vivencias de la infancia de Pierre, les describió su carácter. Les explicó cuán parecido era su temperamento al de Irène. Ellas disfrutaban escuchándole. Con sus bromas y su carácter jovial, Eugène logró que las pequeñas sonriesen de nuevo.

Marie con Irène y Eve

Marie con Irène y Eve

En 1909, una enfermedad le obligó a guardar cama durante un año y resultó un paciente difícil para Marie que pasó la mayor parte del tiempo calmándolo y distrayéndolo de su enfermedad. Finalmente, Eugène Curie murió el 25 de febrero de 1910 dejando a Irène desconsolada. Por desgracia, Marie tampoco fue consciente en esta ocasión del sufrimiento de su hija. En palabras de su hermana Eve:

“Yo era muy joven, pero Irène tenía catorce años. Mi abuelo la crió desde que era un bebé y estaban muy unidos, muy muy unidos. Irène estaba desolada cuando murió primero nuestro padre y, después, su querido abuelo, que lo había sido todo para ella”

Irène

Irène

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Entrevista a Jordi Bayarri en Principia

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Ayer tuve el honor de estrenarme en la plataforma de divulgación científica Principia. Un proyecto colectivo con marca propia que pretende comunicar la ciencia de forma comprensible y libre de encorsetamientos.

Decidí iniciar mi andadura allí con un proyecto que me parece tan importante como necesario: la Colección Científicos. Os invito a leer la entrevista que me concedió  el autor y editor de cómics Jordi Bayarri, en la que explica la historia de la colección y la da a conocer con mayor profundidad.

Entrevista a JORDI BAYARRI en PRINCIPIA

Jordi Bayarri por Jordi Bayarri

Jordi Bayarri por Jordi Bayarri

 

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Beatrice Tinsley, la astrónoma de las galaxias

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La entrada original es una colaboración como miembro de la plataforma Naukas al Cuaderno de Cultura Científica y fue inspirada por el reto de Daniel Martín en su blog “la Aventura de la Ciencia

The Astrophysical Journal publicó en su edición centenaria de 1999, una colección de 53 documentos fundamentales del siglo XX. La tesis de Beatrice Tinsley sobre la evolución de las estrellas y el gas en las galaxias, fue uno de ellos. Esto es, sin lugar a dudas, excepcional puesto que son contados los científicos que resuelven un problema fundamental como parte de su tesis. De hecho, el resto de su vida lo dedicó, en su mayoría a la mejora de la solución y al análisis de sus implicaciones en otras áreas de la astronomía y de la cosmología.

 Beatrice Muriel Hill nació en 1941 en Chester, Inglaterra y fue la segunda de las tres hijas de una familia con raíces galesas. De sus padres Edward E O Hill y Jean Morton, heredó  la pasión por la música y la literatura, llegando a convertirse ella misma en una selecta violinista. A los cinco años, su padre aceptó el primero de una serie de cargos en la Iglesia Anglicana de Nueva Zelanda que culminaron con la vicaría de New Phymouth, en la costa oeste de North Island. Con el tiempo pasó al mundo laico como alcalde de la ciudad y poco a poco se debilitaron sus lazos con la iglesia.

Como era costumbre por aquel entonces, asistió a una escuela para mujeres en la que se evidenció muy pronto su brillantez intelectual.  Siendo la mejor de la clase con diferencia, a medio curso se la promocionó a un nivel superior desde el que pudo sacar mayor provecho de su elevada capacidad de aprendizaje. A los 14 ya había decidido convertirse en astrofísica y pidió prestados varios libros de física a sus profesoras. Se graduó dos años más tarde con excelentes resultados. Era una jovencita divertida y soñadora que ocupaba su tiempo en muchas otras cosas a parte de los estudios. Beetle, que era como la llamaban sus allegados, sentía una gran afición por el baile, la música, la equitación y la literatura. A los 17 se prometió con un muchcacho pero la relación no llegó a buen puerto y al año siguiente rompieron el compromiso.

Entró en la Universidad de Canterbury en 1958 y en agosto del mismo año falleció su madre. Fue un duro golpe para Beatrice que siempre estuvo muy apegada a Jean, cuya influencia persistió hasta su propia muerte. En 1961 obtuvo su bachiller en ciencias (BSc) y contrajo matrimonio con Brian Tinsley, quien completó un doctorado en ciencia atmosférica en la misma universidad. Dos años después completó su máster en ciencias (MSc) que versaba sobre «la teoría del campo cristalino del nitrato de magnesio-neodimio». Aunque la tesis del máster estuviese  centrada en el estudio de la física de la materia condensada, Beatrice ya estaba interesada en la cosmología, la estructura a gran escala y la evolución del universo.

Al obtener el máster, la pareja se mudó a Dallas, dónde habían ofrecido a Brian un puesto fijo en el Centro de Estudios Avanzados que, con el tiempo, se convirtiría en parte de la Universidad de Texas. En un principio Beatrice ejerció de profesora de Física en un instituto de secundaria pero pronto consiguió una pequeña beca para investigar en el centro en el que estaba su marido. El problema es que allí no se ofrecía ningún programa de doctorado en Astronomía y tuvo que inscribirse en el que se había creado, recientemente, en la a  UT de Austin teniendo que recorrer 200 millas semanales. Su carrera de posgrado en Austin es una leyenda del departamento puesto que la llevó a cabo en tiempo récord y la tesis de doctorado que surgió, como hemos comentado al inicio, se considera una obra de referencia en su campo.

El tema inicial de la tesis era la determinación de la geometría del universo y su posible expansión a partir de la comparación entre las observaciones de galaxias y las predicciones de los distintos modelos cosmológicos. Hasta estonces se asumía que todas las posibles diferencias entre galaxias se debían únicamente a efectos cosmológicos pero Beatrice se dio cuenta muy pronto de que había un inconveniente en dicho planteamiento. Nadie había tenido en cuenta la evolución de las galaxias, qué pasaba a lo largo del tiempo con el conjunto de billones de estrellas que las forman. Sin ese estudio previo, los efectos evolutivos de las galaxias enmascararían los efectos cosmológicos invalidando toda comparación.

 Seguir leyendo en el blog del Cuaderno de Cultura Científica

 

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El insólito caso del cipote de Archidona

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SONETO

Bendita polla, mil veces
seas, hispana regona,
digna de salmos y corona,
que, manejada con maña,
fuiste el orgullo de España
y el deleite de Archidona.

Camilo José Cela

***

El suceso que os voy a relatar aconteció el 31 de octubre de 1971 en Archidona, provincia de Málaga. Camilo José Cela y Alfonso Canales lo calificaron como La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona. Si estuvieron o no acertados enalteciéndolo de esta manera, lo estudiaremos a continuación.

Era de noche y una pareja de novios disfrutaba viendo en el cine del pueblo una película musical de la época. De pronto, la muchacha, puede que exaltada por la emoción del musical (lo dudo) o por que se aburría como una ostra (más probable) o porque ya era una costumbre en la pareja (mucho más probable), inició una maniobra de aproximación a la bragueta de su acompañante. Este, jubiloso, facilitó la laboriosa tarea mientras se espachurraba complacido en el asiento. En la parte del novio destinataria de los tocamientos, el cipote, el cuerpo esponjoso que rodea la uretra se llenó de sangre, proveniente de una red de pequeñas arterias y tal aumento hizo que, por la presión hidrostática del fluido se produjese y mantuviese la erección. Ambos se entregaron en cuerpo y alma a la causa y el desenlace de los hechos da buena cuenta de ello. La ejecución magistral de ella, hizo que los espasmos musculares de la base del cipote, debidos a la fuerza del músculo pubococcígeo, produjesen la eyaculación y el semen se proyectase, con una potencia inusual, por encima de varios espectadores. Alfonso Canales, en la carta que dirigió a Don Camilo José Cela el 3 de febrero de 1972, se refirió a este momento de la siguiente manera: “El caso es que, en arribando al trance de la meneanza, vomitó por aquel caño tal cantidad de su hombría, y con tanta fuerza, que más parecía botella de champán, si no géiser de Islandia”. La cuestión es que, como el asunto fue llevado a judicatura la misma noche, quedó por escrito que la ducha seminal salpicó a los espectadores de la fila trasera e incluso a los de la posterior.

A partir de los testimonios, y sin hacer ningún cálculo, la faena parece realmente notable. Pero ahora dejaremos que la física nos confirme que tanto la altura como la velocidad inicial del “proyectil”, resultaron un record digno de ser calificado como gloriosa hazaña.

Los doctores Ann McPherson y Aidan McFarlaine, experimentando (desconozco de qué manera) con más de mil varones durante un año comprobaron que la altura media del semen eyaculado era de 30 cm, con una velocidad inicial de 7 km/h. Estudiemos cuales fueron ambos valores en el caso del caso del cipote de Archidona.

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Sabemos que la distancia x que alcanzó el semen fue de dos filas más atrás, suponiendo una distancia respaldo-respaldo de 1 m, tenemos que x fue igual a 2 m. La altura final y correspondió al pelo de la señora embadurnada, lo que vendría a ser unos 75 cm desde las nalgas. Suponiendo que el hombre estaba arrellanado en el asiento, podemos considerar un ángulo de disparo del miembro viril de 60o. Partiendo de la ecuación de la trayectoria del tiro parabólico, a velocidades no relativistas, y aislando la velocidad inicial, se obtiene:

penetrayectoriadef

que v0 es igual a 5.4 m/s o, lo que es lo mismo, 19.4 km/h que es muy superior al valor medio de 7 km/h.

Para determinar la altura máxima emplearemos el principio de conservación de la energía. Sabemos que en el momento del lanzamiento toda la energía era cinética mientras que en el punto de máxima altura era únicamente potencial. De donde:

penealturadef

obteniendo que hmáx es igual a 1.5 m, también muy, pero que muy, superior a los 30 cm de media.

Por tanto, podemos afirmar que, efectivamente, el cipote llevo a cabo toda una proeza. Y eso no es todo. Se estima que en promedio cada eyaculación suele producir una masa de 2 a 5 mililitros de plasma seminal, como una cucharadita de té. Por la descripción del suceso, parece que el chaparrón fue de una cantidad bastante superior. Así que podríamos concluir que fue un portentoso en calidad y cantidad.

Por desgracia, lo que resulta ahora una anécdota curiosa y loable de los últimos años del franquismo, en su día fue un verdadero escándalo que acabó con el matrimonio urgente de la pareja y el siguiente fallo de la Audiencia de Málaga: «Que debemos condenar y condenamos a los procesados P. B. A. y A. A. M. como autores de un delito ya definido de escándalo público a cada uno a las penas de dos meses de arresto mayor, multa de diez mil pesetas y seis años y un día de inhabilitación especial para el cargo de guarda y tutela de menores, con la accesoria de suspensión de todo cargo público, profesión, oficio y derecho de sufragio durante las respectivas condenas de arresto mayor con apremio personal de treinta días de arresto si no hicieran efectivas dichas multas en el plazo de dicha Audiencia, y a indemnizar mancomunada y solidariamente a los perjudicados R. B. en tres mil quinientas y a M. L. C. en mil seiscientas pesetas y al pago de las costas procesales por mitad, siéndole de abono para el cumplimiento de dicha condena todo el tiempo que han estado privados de libertad por esta causa. Y aprobamos por sus mismos fundamentos y con las reservas que contiene el auto de insolvencia consultado. Así por esta nuestra sentencia definitivamente juzgando la pronunciamos, mandamos y firmamos. «

Las palabras que Cela escribió a Alfonso Canales el 7 de febrero de 1972, creo que definen muy bien la situación que se vivía entonces y que, desafortunadamente, también se vive ahora en demasiadas ocasiones:

“¡Viva España! ¡Cuán grandes son los países en los que los carajos son procesados por causa de siniestro!”

BIBLIOGRAFÍA

Historias Curiosas de Agustín Celis

La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona. de Camilo José Cela

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Nota a los lectores:

He querido participar en el desafío #lunesPollas para solidarizarme con Arturo Quirantes por las secuelas que sufrió tras el #lunesTetas. En mi opinión no fue de ningún modo una convocatoria sexista, de lo contrario, no hubiese tomado parte.

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Carta de Plutón a los oyentes de la @Buhardilla

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El otro día, en el programa radiofónico de ciencia y humor La Buhardilla 2.0 os preguntaron a los oyentes si, desde el cariño y no desde el rigor científico, era un planeta o no. Lo vi claro, había llegado el momento. Era mi oportunidad de pediros que me devolváis mi estatus de planeta por aclamación popular respondiendo “SÍ” a la #pregunta124. Sería como un título de Planeta “Buhardillis causa”. Así que me puse manos a la obra y escribí estas líneas para hablaros un poco de mí y de mi historia con vosotros los humanos.

Nuestra relación empezó en la segunda mitad del siglo XIX, cuando los astrónomos apreciaron irregularidades en los movimientos de Urano y Neptuno que sólo podían explicarse a través de la atracción gravitacional de un noveno planeta. El primero en apuntarme con su telescopio en 1905 fue el astrónomo estadounidense Percival Lowell, fundador del Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona. Me llamó “Planeta X” y patrocinó tres búsquedas separadas para dar conmigo. Desgraciadamente, pese a su tesón, no lo consiguió y, tras su muerte en 1916, mucha gente abandonó la búsqueda. Pero no todo el mundo, William Pickering, que no sé por qué me nombró “Planeta O”, retomó el esfuerzo de Lowell y estudió la posibilidad de que tuviese una órbita  elíptica que me situase temporalmente más cerca del Sol que Neptuno y, sin contar todavía con fundamentos sólidos, acertó de lleno en su hipótesis. El siguiente protagonista fue el director del Observatorio Lowell, el Dr. Vesto Melvin Slipher que contrató a Clyde Tombaugh para retomar la búsqueda. El joven de 24 años, trabajaba en una granja en Kansas junto a su padre y su pasión por las estrellas le había llevado a construirse de forma artesanal su propio telescopio. Todo lo que veía a través de su lente quedaba plasmado en el papel. Sus dibujos eran tan buenos que Slipher quedó impresionado y le ofreció trabajo.

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Con el fin de encontrarme, Clyde tomaba placas fotográficas de una misma región del cielo de forma periódica y las comparaba. Finalmente, su dedicación obtuvo sus frutos y el 18 de Febrero de 1930 notó que un objeto se había movido en las fotografías de la región de Delta Geminorum tal y como lo haría un planeta transneptuniano. El 13 de marzo de ese año el observatorio de Lowell anunció mi descubrimiento como el noveno y más pequeño planeta del Sistema Solar. Para llamarme de una manera más normal se llevó a cabo una consulta popular que respondieron miles de personas de todo el mundo. El nombre elegido fue propuesto por Venetia Burney, una chica de once años, de Oxford, en honor al dios romano del inframundo. Plutón parecía muy indicado puesto que las dos primeras letras coincidían con las iniciales del primero que se  lanzó a mi caza, Percival Lowel.

Se confirmó que me encontraba en una posición cercana a la prevista por Lowell pero mi masa, de aproximadamente 0,0021 masas terrestres, les causó una gran decepción. Era insuficiente para explicar las irregularidades de las órbitas de  Urano y Neptuno que les traían de cabeza. Lo mejor de todo es que dichas irregularidades no existen sino que eran producto de la poca precisión de los cálculos de la época.

Costó tanto hallarme porque soy unas cien veces más débil de lo que esperaban.  De hecho, siempre les resultó difícil observarme y no fue hasta 1950 que Gerald Kuiper logró la primera medición (aproximada) de mi diámetro que estimó en poco más de 5800 kilómetros. En 1965 mi ocultación de una estrella de magnitud quince confirmó que mi diámetro no podía ser mayor de 6700 kilómetros.

Mi órbita es muy excéntrica (no me refiero a rara o extravagante sino a que los focos de la elipse que describe están muy alejados) y durante 20 años de los 247,7  años (período orbital sideral) que tardo en recorrerla, se encuentra más cercana al Sol que la de Neptuno. Pero eso no es todo, también es la más inclinada respecto al plano de la eclíptica (16º), en el que orbitan los demás planetas del Sistema Solar.

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Por lo que a los satélites se refiere, como les cuesta observarme, al principio creyeron que no poseía ninguno. Iban pelín desencaminados porque tengo varios y uno de ellos es enorme, para ser un satélite mío. Ahora se conocen cinco (si tengo más o no tendréis que averiguarlo): Caronte, Hidra, Nix, Cerbero y Estigia.

Caronte fue el primero en ser descubierto en 1978, se encuentra a 19000 kilómetros de distancia y tiene un diámetro de 1.192 kilómetros. Ambos presentamos un período de rotación de 6.387 días viéndonos siempre la misma cara. Debido a contar con un tamaño tan parecido y orbitar el uno respecto al otro en torno a un centro de masas que no está localizado en el interior de ninguno de los dos, parece posible que nos consideren un sistema binario (sistema planeta enano doble) en lugar de un sistema planeta-satélite. Pero en la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional (IAU) de 2006, no dejaron clara la categoría de Caronte ni cómo distinguir entre los dos tipos de sistemas. Por lo que a mí respecta, ya me parece bien que sigan considerándome el anfitrión de Caronte y el más importante de los dos.

Mis otros satélites fueron descubiertos por el telescopio espacial Hubble. En 2005 dio con Nix e Hidra (sus iniciales NH rinden tributo a la sonda New Horizons de la que os hablaré más tarde) y con Cerbero y Estigia (sus nombres están relacionados con Hades y el Inframundo) en 2011.

Tengo que confesaros que los astrónomos están muy sorprendidos de que un planeta pequeñajo como yo tenga tantos satélites. La teoría que está en una posición más aventajada afirma que todo ellos son reliquias de un trompazo que me di con un gran objeto del Cinturón de Kuiper, hace miles de millones de años. El Cinturón de Kuiper es una región del espacio formada por un conjunto de cuerpos helados que orbitan alrededor del Sol a una distancia entre 30 y 100 au [1 unidad astronómica (au) = 149.597.870 km = distancia media Tierra-Sol] que pertenecen al grupo de los objetos transneptunianos. Se considera la fuente de los cometas de periodo corto.

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Mi atmósfera fue descubierta en 1988 a partir de la observación del fenómeno conocido como ocultación estelar. Vieron que cuando una estrella pasa detrás de mí, su luz se desenfoca en una pequeña franja cercana a mi superficie. Eso es debido a la atenuación de la luz que emite la estrella por parte de mi atmósfera.

Su composición consta de nitrógeno, metano y trazas de monóxido de carbono y, a medida que me alejo del Sol y disminuye mi temperatura, se congela y cae sobre la superficie. Tened en cuenta que mi temperatura varía enormemente durante el transcurso de mi órbita alrededor del Sol del que me acerco hasta 30 au y me alejo hasta 50 au.

Nuestra relación se ha ido haciendo más estrecha con los años y habéis logrado conocerme bastante bien. Sin embargo, todavía existen muchas incógnitas sobre mi naturaleza que, si  todo va según lo previsto, investigaréis a partir del 14 de julio de este año, cuando vuestra sonda New Horizons se acerque a unos 13700 kilómetros de mi superficie. New Horizons despegó de Cabo Cañaveral el 19 de enero de 2006 y se dirigió primero a Júpiter para aprovechar su asistencia gravitatoria e incrementar su velocidad. Gracias a esa maniobra acortó su viaje tres años. La misión será gestionada por el Applied Physics Laboratory de la Universidad Johns Hopkins (JHU/APL), mientras que estará a cargo de las operaciones científicas el SwRI (Southwest Research Institute), con Alan Stern como investigador principal. Para documentaros mejor sobre New Horizons y estar a la última de la misión, debéis seguir el blog Eureka de mi divulgador terrícola favorito Daniel Marín.

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Ahora voy a contaros la parte más triste de la historia. El mismo año que me hacíais feliz enviándome, por fin, una sonda a hacerme fotos, la IAU me degradaba a planeta enano. En 2003, Mike Brown había descubierto a Eris, que parecía ser más grande que yo y su existencia, junto a la de otros objetos transneptunianos de proporciones considerables como Sedna, Haumea o Makemake llevó a que la IAU cambiase la definición de planeta y me retirase el título. Establecieron que uno de los requisitos para ser planeta  era la dominancia orbital, es decir, que ese cuerpo celeste haya limpiado la vecindad de su órbita de planetesimales.

Cómo yo no soy un insociable y formo parte del cinturón de Kupier me relegaron a una nueva categoría que se sacaron de la manga, la de planeta enano. Y ni siquiera me dieron la exclusiva sino que tengo que compartirla con Ceres, Eris, Haumea y Makemake. Es indignante y, como era previsible porque soy un encanto, mucha gente se enfadó con la decisión de la IAU. Alan, que me aprecia y por eso va a investigarme muy bien con la New Horizons, tuvo un gran disgusto y luchó contra viento y marea para que recuperase mi título anterior.

Pero los esfuerzos de mis amigos fueron infructuosos y sigo como planeta enano. Por eso os he escrito y quiero pediros vuestro apoyo a través del “SÍ” a la #pregunta124 de La Buhardilla 2.0.

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Amor químico

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Cuando te siento

la oxitocina fluye

y el placer late

en los pechos que besas,

el cuerpo que posees.

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La hormona del amor

La oxitocina es un neuropéptido compuesto por nueve aminoácidos que actúa tanto a nivel periférico como del sistema nervioso central. Ello es debido a que puede funcionar como una hormona al ser liberada por la neurohipófisis al torrente sanguíneo o como un neurotransmisor cuando es secretada por el núcleo paraventricular al interior del cerebro.

Durante las relaciones sexuales y el orgasmo, potencia la inducción de la excitación sexual produciendo contracciones uterinas que ayudan a transportar los espermatozoides hacia las trompas de Falopio para facilitar la fertilización del óvulo.  También participa en los mecanismos de erección del pene y en la eyaculación.

Pero no se limita en facilitar la gestación sino que también juega un papel destacado  en el nacimiento y la crianza. En el momento del parto regula la intensidad y la frecuencia de las contracciones uterinas mientras que en la lactancia produce la eyección de leche en respuesta a la estimulación del pezón por la succión del bebé.

Para analizar sus implicaciones como neurotransmisor se debe tener en cuenta que sus efectos son altamente complejos, pudiendo verse afectados por la interacción de otras hormonas. Los estudios más recientes la relacionan con aspectos como la confianza, la atención, la percepción de expresiones faciales o la habilidad de inferir el estado emocional de otra persona.

Su nombre se deriva del griego «Oxys» y «Tokos» que significa «nacimiento rápido»,  y fue elegido después de que el farmacólogo británico Sir Henry Hallett Dale descubriese en 1906 sus efectos en el parto. Su contribución a la lactancia con la eyección de leche fue descrita por Ott y Scott en 1910 y por Schafer y Mackenzie en 1911. Finalmente, en 1953, el bioquímico americano Vincent du Vigneaud describió la secuencia de nueve aminoácidos que la compone y, un año más tarde, la síntesis de la misma le valió la concesión de un premio Nobel por su trabajo en bioquímica.

Referencia: «Neurociencia cognitiva» de Redolar

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Esta entrada participa en el desafío #lunesTetas que Francis Villatoro y Arturo Quirantes lanzaron a la blogosfera.

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Tercera edición de las Tertulias Literarias de Ciencia (#TertuliasCiencia)

0042Hoy es un gran día para los apasionados de la ciencia y la lectura. Arranca la tercera edición de las Tertulias Literarias de Ciencia dónde, a partir de un libro, personas muy distintas ponemos en común nuestros puntos de vista y debatimos sobre temas relacionados con la ciencia y la vida en general. Un lugar donde aprendemos y compartimos grandes momentos.

#TertuliasCiencia es un proyecto colaborativo iniciado hace dos años por JC García-Bayonas M. (@2qblog) y Dolores (@Ununcuadio) que ya se ha consolidado y cuenta con un blog propio y un gran número de seguidores. La dinámica es muy sencilla.

Se empieza eligiendo un libro de divulgación científica con gancho al que se le pueda sacar jugo y cada semana se comenta un capítulo. Uno de los tertulianos, de forma voluntaria, publica un resumen del capítulo en cuestión y, si le parece oportuno, plantea una serie de preguntas que incentiven el debate. A partir de ese momento llega el intercambio de pareceres. Para participar basta leer el resumen y comentar en el debate que se forma a partir de los comentarios, a pesar de que siempre se recomienda leer el libro.

Para organizar la realización de los diferentes resúmenes es necesario que los voluntarios que se presten a ayudar se pongan en contacto con alguno de los administradores del proyecto Dolores (@Ununcuadio) o JC García-Bayonas M. (@2qblog) para que les asignen el capítulo correspondiente.  Los resúmenes sirven para refrescar la memoria de quienes lo han leído y dar una idea de los temas que se tratarán en los comentarios a aquellos que no lo han hecho. Deben escribirse antes del viernes y dejarse programados para publicarse a la hora elegida del fin de semana. Es importante que sean breves y que vayan acompañados de la etiqueta correspondiente al libro al que pertenecen.

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El libro: Mala Ciencia de Ben Goldacre

La elección de este año no puede ser más acertada. Hace mucho tiempo que quiero leerme  “Mala Ciencia”  de Goldacre tras consultar las diferentes reseñas que le han dedicado. El gran periodista y divulgador científico, Antonio Martínez Ron aseguró en Naukas que “a los lectores de este libro habría que darles un pequeño diploma que les acredite como ciudadanos mejor preparados para distinguir la charlatanería y los engaños pseudocientíficos que últimamente nos acechan a la vuelta de cada esquina.”

El libro defiende la ciencia sin compasión, repartiendo estopa a diestro y siniestro. Con inteligencia e ironía se ponen al descubierto  todas las malas prácticas relacionadas con la ciencia que tanto perjudican a la sociedad. Creo que no es sólo un gran libro, es un libro necesario. Por ello, comentarlo con un grupo de amigos, será estupendo.

Para abrir boca, os dejo con la charla TED de Ben Goldacre: Battling Bad Science

¡Nos leemos en #TertuliasCiencia!

 

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Lo mejor de la Ciencia de 2014 en @Buhardilla

21d

¡Feliz 2015 a todos!

Espero que hayáis empezado el año con buen pie. Yo, por mi parte, no he podido estrenarlo mejor: participando en La Buhardilla 2.0, con Abraham y Kike. Ya sabéis que para mí siempre es un verdadero placer y un honor colaborar en el que considero el mejor podcast de divulgación científica en lengua hispana y al que tengo un cariño muy especial. Les agradezco infinitamente que me den la oportunidad de hacerlo, es un regalo que no tiene precio.

En esta ocasión hablamos sobre lo mejor de la Ciencia de 2014 a partir de las selecciones realizadas por las revistas Science y Nature y pedimos a los oyentes  buhardilleros que, durante la semana, nos ayudéis a elaborar el ranking particular de La Buhardilla 2.0. Para hacerlo, simplemente tenéis que tuitear la noticia científica de 2014 que os parece más relevante añadiendo #TOP10Buhardilla.

Para completar la información que dimos, al final de la entrada podéis encontrar los enlaces a los artículos recomendados.

En el programa tuvimos un público muy especial, una persona por la que siento una profunda admiración, el director de Sevilla Web Radio Álvaro Martín. Conversar con él es una gozada.

Y ahora vienen el “mea culpa”:

Mi “perdón por no haber respondío” a Manuel Egido

Tengo que confesaros que ya sé qué es quedarse en blanco por gentileza de los nervios del directo y sentirte borrica. O lo que es lo mismo, bloquearte y no responder algo que sabes. Cuando hablé de los aceleradores de electrones y positrones, Manuel Egido preguntó cómo podían acelerarse los positrones, que son antimateria, sin aniquilarse con materia durante el recorrido.

Pues bien Manuel, La manera de evitar que los positrones colisionen con el material del tubo es el ultravacío que existe en el interior del túnel (ausencia de materia) y la focalización y confinamiento del haz  (cuya sección transversal es muy pequeña comparada con el diámetro del tubo) mediante campos magnéticos.

Para acceder a la descripción detallada de los contenidos del Pograma 123, con los enlaces a las diferentes listas, y descargaros el audio, pulsad aquí. Estoy segura de que os encantará el pograma, Abraham y Kike estuvieron tan magníficos como siempre y lo pasamos fenomenal. 

Abraham y yo muy atentos a la explicación de Kike. Aclarar que soy muy friolera pero hacía fresquete. Foto de Álvaro Martín

Abraham y yo muy atentos a la explicación de Kike. Aclarar que soy muy friolera pero hacía fresquete. Foto de Álvaro Martín

Artículos recomendados durante el Pograma 123:

– Sobre Philae os recomiendo leer todas las entradas de Daniel Marín que describen de forma detallada y excelente todo lo acontecido. Poder leer Eurekablog es un verdadero lujo y, desde aquí quiero agradecer a Daniel el extraordinario trabajo que realiza.

El artículo comentado en el programa es el siguiente:

Por qué Philae no lleva un generador de radioisótopos

– Sobre BICEP2 os recomiendo las siguientes entradas y audios de mi buen amigo, grandioso científico y divulgador y bellísima persona, Francis Villatoro (están en orden cronológico):

Podcasts:

Francis en @Buhardilla:  Inflación cósmica, modos B y BICEP2

Francis en @TrendingCiencia: Preguntas sobre BICEP2. (I) El fondo cósmico de microondas

Preguntas sobre BICEP2. (II) Ondas gravitacionales y polarización

Francis en @TrendingCiencia: Preguntas sobre BICEP2. (y III) Rumores sobre el polvo galáctico

Posts:

BICEP2 obtiene la primera prueba directa de la inflación cósmica

Un poco de sal a la observación de BICEP2

Polvo galáctico, ondas gravitacionales primordiales, ¿qué ha observado BICEP2?

BICEP2 y los nuevos resultados sobre el polvo galáctico del telescopio Planck

– Finalmente, haciendo referencia a las noticias de genética y neurociencia, recordé una de las joyas que mi querido César Tomé, del que me declaro absoluta admiradora, escribió en el blog imprescindible Cuaderno de Cultura Científica:

La neurociencia como religión

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Felices Fiestas

Mi colaborador Juan Antonio Tortosa

Mi colaborador Juan Antonio Tortosa

Queridos lectores,

Gracias por seguir aquí, por hacer posible que este blog siga vivo. Vuestro apoyo es el motor para seguir adelante. Escribo porque disfruto haciéndolo pero si no estuvieseis aquí, Los Mundos de Brana no tendría sentido. Por ello, mientras escribo las entradas pienso en vosotros, en si os gustará, en si pasaréis por aquí a hacerme una visita.

Os tengo un cariño muy especial y no podía dejar pasar estas fechas sin desearos lo mejor. Espero que compartáis estos días con las personas que queréis, que les dediquéis el tiempo que no podéis dedicarles el resto del año. Siempre nos hacemos el propósito de prestar más atención a las personas que nos importan pero el día a día es especialista en arruinar lo que uno se propone. Por eso, estos días no importa qué celebréis, la Navidad, la Saturnalia, el solsticio… lo que cuenta es con quién lo celebráis. Tratad de ser felices y empezad el año con esperanza. Os aseguro por propia experiencia que todo acaba superándose y que la vida, cuando menos lo esperas, te sonríe y te regala vivencias que no hubieses imaginado en el mejor de tus sueños.

Personalmente, este año ha sido el mejor de mi vida y vosotros tenéis gran parte de culpa. Gracias por TODO, os quiero.

 Laura

Viñeta de Alejandro Tropea

Viñeta de Alejandro Tropea

 

 

 

 

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