El valor de un podcast (my two cents)

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En las páginas web de algunos podcast, así como en ciertas plataformas dónde se puede acceder a los mismos, existe la posibilidad de llevar a cabo una donación.

Puesto que es voluntaria, se puede hacer caso omiso y descargar el post de forma gratuita, como solemos, o entenderlo como una oportunidad de valorar la excelencia del producto que nos ofrecen.

La cantidad no importa, cualquier aportación, por pequeña que sea, supone un reconocimiento al esfuerzo y dedicación de los podcasters y a la calidad del resultado final. Representa, también, un mayor compromiso como oyente.

Aquellos podcast que escuchamos con regularidad, que nos acompañan en los viajes y nos regalan momentos de aprendizaje y entretenimiento, forman ya parte de nuestra vida cotidiana.  Ya es hora de dar un paso adelante y brindarles nuestro apoyo.

Creo que la donación, con independencia de la cuantía, es un “apuesto por vosotros”.

Que algo sea gratuito no significa que no tenga valor

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Charles Robert Darwin, antes del viaje a bordo del HMS Beagle

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Página de la historieta «Darwin. La evolución de la teoría» de Jordi Bayarri

Sube a bordo con el pulso acelerado. Las mejillas encendidas reflejan la emoción de aquel que va a emprender una gran aventura. Al final, su padre ha aceptado que participase en el viaje a regañadientes, gracias a la intervención de su tío. El objetivo de la expedición es recorrer la costa de América del Sur para cartografiarla y él va de acompañante del capitán Robert FitzRoy, que ha solicitado un compañero de viaje educado, con inquietudes científicas y afición a la historia natural.

Es el 27 de diciembre de 1831 y el joven Charles Robert Darwin, desde la cubierta del Beagle, desconoce que está a punto de vivir el acontecimiento más importante de su vida, que va a emprender una expedición que hará historia.

Charles Robert Darwin vino al mundo el 12 de febrero de 1809 en el hogar familiar conocido como “The Mount”, situado en Shrewsbury. Fue el quinto de seis hermanos: Marianne, Caroline, Susan, Erasmus, Charles y Catherine, con quienes siempre mantuvo una excelente relación. Su familia contaba con un nivel socio-cultural alto. Su padre, Robert Waring Darwin, a quien Charles se refería siempre como “el hombre más sabio que he conocido”, era un célebre médico rural, miembro de la Royal Society de Londres y su abuelo paterno, Erasmus Darwin, fué un eminente médico, botánico, filósofo y poeta que, en 1794, publicó  “Zoonomia, or the Laws of Organic Life”.  Cabe destacar que en esta obra se adelantaban posturas evolucionistas basadas en los conocimientos de biología de la época. Erasmus, a su vez, era un declarado antiesclavista como su amigo y abuelo materno de Charles, Josiah Wedgwood. Este último, célebre artesano y ceramista, creó el gres, inventó el pirómetro que lleva su nombre y construyó un pueblo para los obreros de su fábrica de cerámica, que llamó Etruria. Su hija Susannah Wedgewood, madre de Charles, contaba con mucha habilidad artística e inventiva. Murió cuando él tenía ocho años y en su casa se evitó nombrarla por consideración al luto de sus hermanas. Años después, Charles sólo recordaba de su madre, el vestido de terciopelo negro que vestía en su lecho de muerte.

Charles inició sus estudios elementales, a los ocho años, en la pequeña escuela unitaria del reverendo G. Case y, un año más tarde, se incorporó con su hermano Erasmus al gran internado del Dr. Butler, Schrewsbury School, donde permaneció hasta los dieciséis. No le gustaban las clases que se daban, aborrecía las materias y las preguntas y respuestas rutinarias. Sólo se volcaba e intentaba dominar los temas que despertaban su interés, como la geometría euclidiana, la pintura, la música, Shakespeare, Milton, Wordsworth, Coleridge, Shelley, Scott, Byron, Horacio o los problemas de ciencias naturales que no se enseñaban en la escuela. De hecho, tal y como él mismo decía “nació naturalista” y desde muy pequeño fue un apasionado de la naturaleza. No era ningún niño prodigio, era un soñador que disfrutaba anotando las observaciones que hacía en sus recorridos solitarios por los bosques; coleccionando animales, conchas, minerales y vegetales; y leyendo libros sobre la naturaleza: «La pasión por coleccionar que lleva a un hombre a ser un naturalista sistemático, un virtuoso o un avaro era muy fuerte en mí, y claramente innata, puesto que ninguno de mis hermanos o hermanas tuvo jamás esta afición».

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Página de la historieta «Darwin. La evolución de una teoría» de Jordi Bayarri

Durante el último año en el colegio, su hermano Erasmus le inició en los fundamentos de la química e instalaron un pequeño laboratorio en una caseta del jardín. Trabajaban hasta altas horas de la noche y Charles se ganó el apodo de “Gas” por parte de sus compañeros de curso. El Dr. Butler se burlaba de su interés por la química y le llamó la atención por perder el tiempo de esa manera. Cuando su hermano se fue a estudiar medicina, prosiguió con los experimentos mientras mantenía correspondencia con él.

Finalmente, tras siete años en el internado, su padre se dio cuenta de que la enseñanza que se impartía allí dejaba indiferente a su hijo y creyó que la medicina podía ser una buena alternativa. Así que, durante el verano de 1825 lo llevó a sus visitas médicas como aprendiz y en octubre lo envió a estudiar medicina en la Universidad de Edimburgo como su hermano mayor. Ambos eran uña y carne, y poder compartir todo ese tiempo, fue un motivo de alegría para Charles. Pero la ilusión se desvaneció pronto, se dio cuenta de que no encajaba, su padre se había equivocado.  Las asignaturas y las conferencias le parecían aburridísimas: “las lecciones de materia médica del Dr. Duncan a las 8 de la mañana, en invierno, me han dejado terribles recuerdos” y el Dr. Duncan que daba dichas conferencias “era tan erudito que su sabiduría no dejaba espacio a su sentido común”. La anatomía sobre el cadáver le repugnaba y no soportaba la contemplación de la sangre. Aún situándose lejos, en las filas más altas del anfiteatro, no fue capaz de quedarse hasta el final de dos intervenciones quirúrgicas practicadas a niños atados con correas y sin anestesia. Es posible que estas experiencias traumáticas acabasen de convencerle de que no podría ejercer la medicina. Al fin y al cabo, tampoco era necesario, la herencia de su padre le permitiría subsistir con cierto confort.

Sin embargo, en Edimburgo, no todo había sido negativo y el resto de asignaturas las superó sin dificultad. Por eso, pese a ser consciente de que no seguiría estudiando medicina, regresó a la universidad, para cursar su segundo año. Dedicaría sus esfuerzos a la asignatura de Historia Natural. Como su hermano ya no estaba, decidió entrar en una sociedad estudiantil llamada Sociedad Pliniana que había fundado el profesor de Historia Natural y geología Robert Jamenson. Se reunían en el sótano de la Universidad para discutir acerca de los temas más diversos y también hacían excursiones, cazaban y disecaban animales. Allí conoció al médico y zoólogo Robert Grant, especialista en invertebrados, que le proporcionó abundante información sobre los mismos que más tarde le sería de utilidad. Profesaba gran admiración hacia su abuelo y le trató como a un discípulo haciéndole partícipe de sus propias investigaciones y llevándole a las reuniones de sociedades científicas como la Wernerian o la Royal Medical Society. En marzo de 1827, Darwin presentó su primer trabajo propiamente científico acerca de la reproducción de una colonias de pólipos llamados Flustra, en la Sociedad Pliniana. Y ese mismo año abandonó definitivamente Edimburgo y la medicina.

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Página de la historieta «Darwin. La evolución de una teoría» de Jordi Bayarri

Su padre tuvo un gran disgusto y, haciendo de nuevo gala de sus poderes como visionario, le auguró: «serás una desgracia para ti y tu familia». Charles, por su parte, también estaba preocupado. Sabía que no valía para la medicina pero temía acabar convertido en un señorito ocioso. Por eso aceptó la decisión de su progenitor de proseguir su formación en Cambridge con el fin de dedicarse a la vida eclesiástica. Su fe en los dogmas de la iglesia anglicana no era demasiado sólida pero muchos naturalistas eran eclesiásticos y convertirse en un párroco rural dedicado al estudio de la Historia Natural no le parecía tan mala idea.

Así que llegó a Cambridge en enero de 1828, después de nueve meses cazando y repasando latín y griego con su tío Josiah Wedgwood. Se instaló en el Christ College y descubrió a su primo William Darwin Fox del que se hizo inseparable. Ambos compartían aficiones, les gustaba el campo, montar a caballo y recolectar cualquier cosa que les llamase la atención. Fox le inició en el coleccionismo de escarabajos y esta se convirtió en la actividad que más placer le deparó en Cambridge. Se lo tomaban muy en serio. Consultaban libros especializados, intercambiaban ejemplares con otros coleccionistas e incluso pagaban a terceros por recolectar especímenes cuando estaban ocupados. Herbert, uno de sus amigos, le regaló de forma anónima su primer instrumento científico: un microscopio. Por lo que respecta a su formación oficial, estaba matriculado en Filosofía y Letras, que eran los estudios preliminares para ser teólogo.

Al año siguiente conoció a la persona que más influyó en su carrera: el Catedrático de Botánica John Stevens Henslow. Sus clases eran muy solicitadas y se acompañaban de salidas al campo y largas conversaciones en su casa sobre Historia Natural. Su estrecha relación con él le valió a Darwin el sobrenombre de «el que camina con Henslow». Y fue Henslow quien, en su último año, medió para que el catedrático de Geología Adam Sedgwick le llevase a una de sus expediciones geológicas por el norte de Gales. Allí pudo aprender aspectos muy importantes del trabajo científico. Como él mismo dijo: “con anterioridad nada me había mostrado tan claramente que la ciencia consiste en agrupar datos para poder extraer de ellos leyes o conclusiones generales».

En agosto de 1831, cuando se disponía a regresar a Cambridge en octubre, para iniciar la formación especializada en teología se produjo un acontecimiento que cambió su vida. El día 29 recibió una carta de Henslow en la que le proponía participar en un viaje organizado por el Almirantazgo a América del Sur. El capitán del HMS Beagle, Robert Fitz-Roy, quería tener a bordo a un acompañante cultivado con quien poder conversar sobre ciencia e historia natural y Henslow, tras rechazar la invitación, recomendó a Darwin. Admiraba su curiosidad y fascinación por la naturaleza, sabía que era el candidato ideal. El padre de Darwin, por el contrario, no pensaba lo mismo. Los barcos no eran seguros y no le gustaba la idea de que su hijo navegase por las peligrosas zonas del trópico, conocidas como “cementerios del hombre blanco”. Se opuso rotundamente al viaje y elaboró una larga lista de objeciones. Todo parecía perdido para el joven hasta que, de pronto, su padre dijo aquellas palabras: «si encuentras a un hombre con sentido común que te aconseje que vayas, lo consentiré». Charles se sintió triunfal, tenía a ese hombre. Satisfecho corrió en busca de su tío Josiah que, tal y como él esperaba, supo rebatir, uno por uno, todos los argumentos de su cuñado. Su padre se rindió, dio su consentimiento y se prestó a echarle una mano.

Charles estaba eufórico. Desde septiembre a diciembre reunió todo lo que necesitaba para la expedición. Sólo faltaba la prueba final, la entrevista con Fitz-Roy. Si no la superaba no podría embarcarse en el HMS Beagle. Y a punto estuvo de quedarse en tierra. El capitán creía poseer el don de leer la personalidad de las personas en las facciones de su rostro y consideró que la nariz de Darwin era la de un hombre falto de decisión. Afortunadamente, acabó aceptando al poseedor de la nariz que le disgustaba y todo quedó resuelto. Ya sólo faltaba esperar a que llegase el día de zarpar.

Es el 27 de diciembre de 1831 y el joven Charles Robert Darwin, desde la cubierta del HMS Beagle, desconoce que está a punto de vivir el acontecimiento más importante de su vida, que va a emprender una expedición que hará historia.

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DESCUBRE CÓMO CONTINUA LA HISTORIA EN «LA BUHARDILLA 2.0»

Durante el mes de febrero, el programa de ciencia y humor “La Buhardilla 2.0” conmemora el 206º aniversario del nacimiento de Darwin ofreciéndonos a los oyentes un viaje extraordinario a través de la teoría de la evolución. Durante esta expedición radiofónica sin igual, cuatro guías expertos de la plataforma de divulgación Naukas nos acercan los aspectos fundamentales que permiten que vivamos la creación de la teoría, la entendamos, la situemos en su contexto histórico y  comprendamos su repercusión y vigencia en la actualidad. (Para más información consulta la entrada publicada en Naukas)

Programación del Mes Darwin

 07/02/2015: La Expedición – Javier Peláez (@Irreductible) – audio

14/02/2015: La Teoría – Antonio José Osuna (@Biotay) – audio

21/02/2015: El Impacto – César Tomé (@EDocet) – audio

28/02/2015: La Actualidad – Ernesto Carmena (@Paleofreak) – audio

 Tan pronto se vayan emitiendo los programas, añadiré los enlaces.

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Un sabio consejo de la zombie Marie Curie (viñeta de xkcd)

Soy gran admiradora de la tira cómica xkcd de Randall Munroe que, con humor e inteligencia, trata temas de ciencia, lenguaje y relaciones humanas. La historieta que os presento a continuación me gusta de forma especial. Por un lado, por el mensaje de superación personal que transmite y, por el otro, por denunciar algo que siempre me ha parecido grave: que al presentar a los científicos más destacados de la historia, en demasiadas ocasiones, sólo se cite a una mujer. No olvidemos que, a pesar de las dificultades que tuvieron que superar, fueron muchas las científicas cuyos logros han contribuido a escribir la historia de la ciencia.

MARIE CURIE

Para aquellos que les resulte más cómodo leerla en castellano, podéis acceder a la traducción que hizo Arturo Quirantes en su blog «El profe de física».

 

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En las Tertulias Literarias de Ciencia: el Efecto Placebo según Ben Goldacre

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Tal y como os expliqué en esta entrada, este año en Tertulias de Ciencia estamos leyendo el libro Mala Ciencia de Ben Goldacre. Llevamos ya cuatro capítulos y os puedo asegurar que está dando mucho juego. Lo que me gusta más de las tertulias es todo lo que aprendo a través de los comentarios y las reflexiones que me surgen a partir de puntos de vista diferentes al mío.

Este fin de semana, he publicado el resumen del capítulo 5: “El efecto placebo”. Lo elegí porque es un tema que siempre me ha atraído. Coincido con Goldacre al considerar que el Efecto Placebo es “una de las áreas más extrañas e instructivas de la investigación médica: la de la relación entre nuestros cuerpos y nuestras mentes, la del papel cultural de la curación.”

0043En el resumen podréis encontrar la principal información que aporta  Ben Goldacre sobre este efecto.  Como no quería dejarme ningún dato importante que impidiese comentar a quienes no se han leído el capítulo, lo he hecho un poco extenso. Pero os aseguro que os resultará interesante por la sencilla razón de que todos respondemos al placebo. Por tanto, conocer con más detalle el efecto placebo es conocernos mejor a nosotros mismos.

 “El efecto placebo abarca mucho más que la propia pastilla: abarca el sentido o significado cultural del tratamiento. Las pastillas no aparecen sin más en nuestro estómago: son administradas de un modo particular, adoptan formas diversas y las ingerimos con unas determinadas expectativas. Y todo eso tiene un impacto en las ideas y creencias de la persona sobre su propia salud y, a su vez, sobre el resultado del tratamiento.” Ben Goldacre.

¡Os espero en los comentarios!

Enlace al RESUMEN DEL CAPÍTULO 5: “EL EFECTO PLACEBO”

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DEBERES PARA ENRIQUECER LA TERTULIA

– «Efecto Placebo» en Universo Paralelo ()

– «El efecto placebo, ¿sugestión o timo?» en Entre probetas ()

–  «El efecto placebo y el señor Enero» de José Ramon Alonso ( )

– «El mareo y el beso de Lord Nelson» de José Ramón Alonso (@jralonso3)

– Efecto nocebo: la otra cara del placebo – ResearchGate

– The Functional Neuroanatomy of the Placebo Effect

– Placebo Effects: Biological, Clinical and Ethical Advances

– A Comprehensive Review of the Placebo Effect: Recent Advances and Current Thought

– «Understanding the placebo effect from an evolutionary perspective. Evol. Human Behav.» de P.C. Trimmer, J.A.R. Marshall, L. Fromhage, J.M. McNamara, A.I. Houston  

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Mi segundo Cumpleblog

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Os puedo asegurar que cuando empecé a divulgar en Cuentos Cuánticos, hace más de dos años, nunca pensé que las mejores cosas que me pasarían en la vida llegarían a través de la divulgación. Lo hice, simplemente, porque me divulgaba encima, porque gracias a la divulgación que leía y escuchaba me había vuelto a apasionar por la ciencia y quería acercársela a todo el mundo, demostrarle a la gente lo interesante que llega a ser. Nunca creí que el blog recibiría el apoyo y cariño que me dais a diario y que os agradezco de todo corazón. Lo mejor de estos años, sin lugar a dudas, ha sido las personas que he conocido, vosotros.

Este año he podido disfrutar de grandes desvirtualizaciones y reencuentros. Asistí al evento Ciencia Jot Down 2014 en Sevilla; tuve la infinita suerte de conocer a los miembros de La Buhardilla 2.0 y el privilegio de ser entrevistada en su Pograma 100; participé por vez primera en el gran evento de Naukas Bilbao rindiendo homenaje al mejor profesor que he tenido; fui a las estupendas JPOD2014 que se hicieron en Barcelona y asistí al histórico crossover de mis dos programas de radio favoritos Pa buhardilla, la nostra; y para completar el año, le quité el carné de superhéroe a La Masa en Desgranando Ciencia. Compartí cada uno de estos eventos con personas extraordinarias que ya considero mis amigas. Gracias por entrar en mi vida.

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Rodeada de cinco cracks de la divulgación: Dolores Bueno, Daniel Arbós y Màrius Belles de «Pa ciència, la nostra» y Abraham y Kike de «La Buhardilla 2.0»

Por lo que a colaboraciones se refiere, relaté las peripecias de Radiactivo Man en el necesario blog de divulgación de la Física Médica Desayuno con fotones; continué pasándolo genial en el extraordinario programa de ciencia y humor Pa ciència, la nostra; en la gran plataforma de divulgación Naukas os acerqué la figura de William Gilbert y os presenté proyectos tan interesantes como  Radio Cienciaes; participé en el Certamen de Cuentos y en el Certamen de Scikus creados y organizados por mi amigo Dan de Cuantos y Cuerdas; escribí sobre la magnífica actividad Menuda Ciencia en la revista digital JoFCiencia dirigida por Enrique Royuela y me estrené en su innovadora plataforma de divulgación Principia entrevistando a Jordi Bayarri sobre la Colección Científicos; di a conocer la historia de superación de la inmensa Beatrice Tinsley en el exquisito Cuaderno de Cultura Científica; recuperaron mis entradas sobre Vera Rubin y Maria Goeppert-Mayer en el necesario blog Mujeres con Ciencia e hice tres “platitos del día” en el mejor programa de ciencia y humor en lengua hispana La Buhardilla 2.0 sobre Marie Curie, Röntgen y la Catástrofe Ultravioleta. Gracias por contar conmigo, significa mucho para mí.

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Con mi buhardillero Abraham

Los Mundos de Brana tuvo el honor de recibir dos importantes galardones que me hacen especial ilusión. Mis artículos sobre Madame Wu fueron premiados, junto al post ”El lado débil de la física (II): rompiendo la paridad” de El zombi de Schrödinger  , con un Premio ED a la excelencia en la divulgación científica de César Tomé y la Trilogía de las auroras ganó un It´s Science Bitches de Emilio Capitel. Lo importante de los premios son quienes te los otorgan y siento gran admiración y cariño por César y Emilio. Muchísimas gracias por vuestro reconocimiento.

También tuve la suerte de disfrutar de mi primer colaborador Juan Antonio Tortosa que, gracias a su tía, mi amiga Margarita Tortosa, es el socio más jovencito de la Asociación de Divulgación de la Comunidad de Murcia (ADCMurcia). Este murcianito excepcional de 8 años siente pasión por el conocimiento y su transmisión. Se explica con soltura y logra captar la atención de la audiencia, en definitiva, es un gran divulgador. Gracias Juan Antonio por iluminar el blog con tu talento y tu sonrisa.

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Juan Antonio, mi fantástico colaborador, escribiendo su entrada.

Este año, he contado, de nuevo, con las visitas y el apoyo de grandes profesores. No imagináis hasta qué punto valoro la labor que hacéis y la ilusión que me hace que compartáis los contenidos de Los Mundos de Brana con vuestros alumnos. Marta Pérez ha vuelto a hacerme el honor de llevar mi biografía de Carl Sagan a sus aulas y mi querida Melli Toral con sus sabias palabras, su coraje y su amor a la ciencia, se ha convertido en una fuente de inspiración constante en el blog. Gracias por toda vuestra dedicación y esfuerzo, por acercar este blog a los más jóvenes.

Los Mundos de Brana ha cumplido dos años porque vosotros lo leéis, tenedlo siempre presente. Sin apasionados por el aprendizaje como vosotros no existiría. Es posible que no os deis cuenta de lo importantes que sois. Empleo mucho tiempo en escribir cada entrada y tengo momentos de flaqueza en los que me planteo si vale la pena seguir adelante habiendo tan buenos divulgadores como hay. Y la respuesta es sí. Porque vosotros me visitáis y dedicáis parte de vuestro tiempo a leer esas entradas, porque hacéis comentarios que me emocionan y hacen que este mundo sea mucho más bonito. Nunca olvidéis que vosotros sois y seréis siempre mi GRAN PREMIO.

Finalmente, quiero darle las gracias de forma especial a la persona que más se ha implicado en el blog, a quien se lee todas las entradas y me hace sugerencias valiosísimas, a quien me apoyó desde el primer día y me animó a empezarlo, a mi padre Ricard. Gràcies pare, per TOT.

Yo cuando tenía la edad del blog

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No somos Bruce Banner (Charla en Desgranando Ciencia 2)

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Como ya os comenté en esta entrada, el año pasado tuve el honor de ser invitada a dar una charla en Desgranando Ciencia 2 y, ni corta ni perezosa, decidí quitarle el carné de superhéroe a la Masa. Hasta ahora ya se lo había cancelado a Radiactivo Man, que se ha metido a divulgador en Desayuno con fotones, y pensé que Hulk podía ser el siguiente. Me daba cierto reparo enfrentarme a un energúmeno verde de tales dimensiones pero debo deciros que, por lo pronto, mi heroica acción no ha tenido consecuencias. No he recibido ninguna visita del simpático exsuperhéroe.

Respecto a la charla, la considero tan mía como de Abraham (@LBPA). Con sus ideas y consejos, me ayudó muchísimo en la escritura del guión y en la elección de las imágenes. Por ello, quiero agradecerle todo su apoyo y sus ánimos. Darle las gracias por estar siempre ahí, por demostrarme que puedo contar con él. Conocerle ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.

Espero que disfrutéis de la charla tanto como yo lo hice mientras la daba:

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El abuelo Eugène Curie

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A mis abuelos, que tanto añoro

“Mi personalidad se formó principalmente por mi abuelo Eugène y mis reacciones a las cuestiones políticas y a las religiosas provienen mucho más de él que de mi madre.” Irène Curie al final de su vida.

 Irène Curie vino al mundo cuando su madre Marie Curie iniciaba su investigación doctoral sobre radioactividad, pocas semanas después de que su abuela paterna muriese. Para que su padre estuviese acompañado, Pierre y Marie le invitaron a vivir con ellos en su pequeña casa de París. Ese gesto marcó el inicio de una estrecha relación entre abuelo y nieta que perduró siempre. Quería con locura a Irène y se sentía feliz cuidándola. Le enseñó mucho más a la pequeña de lo que le había enseñado nunca a sus hijos.

Eugène se crió en París y estudió ciencias naturales y medicina. Su atractivo personal resultaba irresistible para todo aquel que lo trataba, todo aquel que se sentía seducido por su mirada azul, inteligente y vivaracha. Apasionado de la ciencia, no pudo ver cumplido el sueño de consagrar su vida a la misma. La necesidad impuesta por las cargas familiares, primero el matrimonio y posteriormente el nacimiento de sus dos hijos, le obligó a ejercer de médico como su padre. No obstante, aún disponiendo de escasos medios, desarrolló diversas investigaciones sobre la inoculación de la tuberculosis, cuando aún no se había descubierto su carácter bacteriológico. Los logros médicos fueron modestos pero el ejercicio de su profesión sacó a la luz su entrega y  altruismo. Ya había dado muestra de ambas cualidades en su etapa estudiantil, cuando “su honorable y valerosa conducta a favor de los heridos”, en la Revolución de 1848, le valió una medalla de honor por parte de la República y una rotura de mandíbula por un impacto de bala. Más tarde, cuando París se vio afectado por una epidemia, se instaló en un barrio abandonado por los médicos, para atender a los enfermos. Durante la Comuna, curó a los heridos en un puesto de socorro que abrió en su propio apartamento, que se encontraba cerca de unas barricadas. Sus convicciones estaban presentes en cada uno de sus actos y resultaron demasiado avanzadas para parte de su clientela burguesa que decidió prescindir de sus servicios. Debido a ello, aceptó un puesto de médico inspector del servicio de protección de niños pequeños, que le permitía vivir en las afueras de Paris, con una mayor calidad de vida.

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Su amor por la naturaleza había despertado sus primeras inquietudes científicas. Desde pequeño disfrutaba de largos paseos por el campo en misión de explorador, buscando plantas y animales para sus experimentos caseros. Esta pasión se transmitió a su hijo Pierre que aprendió a apreciar los fenómenos naturales mientras caminaba por el bosque cercano a París. Allí se evadía de los problemas y buscaba patrones intrincados en la naturaleza. Irène, por su parte, también se sintió atraída por la historia natural y la botánica gracias a las explicaciones entretenidas y didácticas de Eugène. Su abuelo siempre conseguía que se divirtiese aprendiendo.

El doctor Curie era un idealista y un acérrimo defensor de la doctrina republicana que había inspirado la primavera de los pueblos. Mantenía una estrecha amistad con el político francés Hernir Brisson y, al igual que este, era librepensador y anticlerical. Como consecuencia, no bautizó a sus hijos ni les hizo participar en ningún culto religioso.

Enseguida fue consciente de la facilidad de Pierre para ensimismarse ante los descubrimientos y temió que la escuela tradicional tuviese efectos perjudiciales en la tendencia a soñar despierto de su hijo. Por ello, decidió educar a Pierre y a Jacques en casa,  en base a una filosofía pedagógica fundada en la observación, el razonamiento y la lucha frente a los prejuicios. Ello implicó, sin embargo, algunas deficiencias en su educación, por ejemplo en literatura e idiomas. Sin ir más lejos, su propio hermano Jacques estaba convencido de que Pierre nunca tuvo una formación adecuada para una carrera universitaria tradicional aunque gracias a sus capacidades, consiguiese superar el bachiller de ciencias en 1875. Por lo que a Pierre se refiere, siempre agradeció la libertad que le había conferido su educación no tradicional. En su diario de 1879, aparece un claro elogio a su pasado: «¡qué buenos tiempos he pasado allá, en esa soledad amable, lejos de las mil pequeñas y preocupantes cosas que me atormentan en París!».

La familia Curie

La familia Curie

Eugène también fue determinante en el desarrollo personal de la mayor de sus nietas. Convivió con ella y la cuidó desde que Irène tenía pocas semanas. Marie estaba muy atareada con la tesis y le resultaba difícil atender a la pequeña. Eugène fue mucho más que una ayuda para unos padres inmersos en sus descubrimientos. La alegría que sentía el abuelo mientras compartía juegos con Irène y, más tarde con Eve, brillaba en sus ojos azules. Les descubrió el mundo y estuvo a su lado cuando la desgracia las separó para siempre de su padre. Fue él quien leyó la muerte de su hijo en los rostros de Appel y Perrin. Quedó destrozado. Las lágrimas le recorrían las mejillas mientas no podía evitar culpar a Pierre de su distracción “¿Qué estaba soñando en ese momento?”.

A partir de entonces, Marie se convirtió en una persona solitaria. Se aisló del mundo haciendo del laboratorio su refugio. Era el único lugar donde podía sentir aún la presencia de su marido. Fuera de allí, se advertía su amargura. Era exigente con sus hijas y nunca permitió que se volviese a mencionar el nombre de Pierre. El infierno que vivía le impidió percatarse de hasta qué punto había afectado la tragedia a Irène. No fue consciente de la angustia que embargaba a aquella niña de nueve años, cada vez que su madre salía de casa por miedo a que muriese como su padre.  Si no hubiese sido por la presencia del abuelo, la vida de las niñas se hubiese vuelto sombría.

Eugène dejó a un lado su propio dolor para dedicarse a sus nietas. Tal y como había hecho con sus hijos, las llevaba de excursión para que tuviesen contacto directo con la naturaleza que tanto le fascinaba. También les devolvió algo que echaban de menos: la imagen de su padre. No quería que la prohibición de Marie convirtiese a su hijo en un fantasma que Irène y Eve apenas recordasen. Ambas necesitaban saber más de su padre y su abuelo les explicó anécdotas y vivencias de la infancia de Pierre, les describió su carácter. Les explicó cuán parecido era su temperamento al de Irène. Ellas disfrutaban escuchándole. Con sus bromas y su carácter jovial, Eugène logró que las pequeñas sonriesen de nuevo.

Marie con Irène y Eve

Marie con Irène y Eve

En 1909, una enfermedad le obligó a guardar cama durante un año y resultó un paciente difícil para Marie que pasó la mayor parte del tiempo calmándolo y distrayéndolo de su enfermedad. Finalmente, Eugène Curie murió el 25 de febrero de 1910 dejando a Irène desconsolada. Por desgracia, Marie tampoco fue consciente en esta ocasión del sufrimiento de su hija. En palabras de su hermana Eve:

“Yo era muy joven, pero Irène tenía catorce años. Mi abuelo la crió desde que era un bebé y estaban muy unidos, muy muy unidos. Irène estaba desolada cuando murió primero nuestro padre y, después, su querido abuelo, que lo había sido todo para ella”

Irène

Irène

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Entrevista a Jordi Bayarri en Principia

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Ayer tuve el honor de estrenarme en la plataforma de divulgación científica Principia. Un proyecto colectivo con marca propia que pretende comunicar la ciencia de forma comprensible y libre de encorsetamientos.

Decidí iniciar mi andadura allí con un proyecto que me parece tan importante como necesario: la Colección Científicos. Os invito a leer la entrevista que me concedió  el autor y editor de cómics Jordi Bayarri, en la que explica la historia de la colección y la da a conocer con mayor profundidad.

Entrevista a JORDI BAYARRI en PRINCIPIA

Jordi Bayarri por Jordi Bayarri

Jordi Bayarri por Jordi Bayarri

 

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Beatrice Tinsley, la astrónoma de las galaxias

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La entrada original es una colaboración como miembro de la plataforma Naukas al Cuaderno de Cultura Científica y fue inspirada por el reto de Daniel Martín en su blog “la Aventura de la Ciencia”

The Astrophysical Journal publicó en su edición centenaria de 1999, una colección de 53 documentos fundamentales del siglo XX. La tesis de Beatrice Tinsley sobre la evolución de las estrellas y el gas en las galaxias, fue uno de ellos. Esto es, sin lugar a dudas, excepcional puesto que son contados los científicos que resuelven un problema fundamental como parte de su tesis. De hecho, el resto de su vida lo dedicó, en su mayoría a la mejora de la solución y al análisis de sus implicaciones en otras áreas de la astronomía y de la cosmología.

 Beatrice Muriel Hill nació en 1941 en Chester, Inglaterra y fue la segunda de las tres hijas de una familia con raíces galesas. De sus padres Edward E O Hill y Jean Morton, heredó  la pasión por la música y la literatura, llegando a convertirse ella misma en una selecta violinista. A los cinco años, su padre aceptó el primero de una serie de cargos en la Iglesia Anglicana de Nueva Zelanda que culminaron con la vicaría de New Phymouth, en la costa oeste de North Island. Con el tiempo pasó al mundo laico como alcalde de la ciudad y poco a poco se debilitaron sus lazos con la iglesia.

Como era costumbre por aquel entonces, asistió a una escuela para mujeres en la que se evidenció muy pronto su brillantez intelectual.  Siendo la mejor de la clase con diferencia, a medio curso se la promocionó a un nivel superior desde el que pudo sacar mayor provecho de su elevada capacidad de aprendizaje. A los 14 ya había decidido convertirse en astrofísica y pidió prestados varios libros de física a sus profesoras. Se graduó dos años más tarde con excelentes resultados. Era una jovencita divertida y soñadora que ocupaba su tiempo en muchas otras cosas a parte de los estudios. Beetle, que era como la llamaban sus allegados, sentía una gran afición por el baile, la música, la equitación y la literatura. A los 17 se prometió con un muchcacho pero la relación no llegó a buen puerto y al año siguiente rompieron el compromiso.

Entró en la Universidad de Canterbury en 1958 y en agosto del mismo año falleció su madre. Fue un duro golpe para Beatrice que siempre estuvo muy apegada a Jean, cuya influencia persistió hasta su propia muerte. En 1961 obtuvo su bachiller en ciencias (BSc) y contrajo matrimonio con Brian Tinsley, quien completó un doctorado en ciencia atmosférica en la misma universidad. Dos años después completó su máster en ciencias (MSc) que versaba sobre «la teoría del campo cristalino del nitrato de magnesio-neodimio». Aunque la tesis del máster estuviese  centrada en el estudio de la física de la materia condensada, Beatrice ya estaba interesada en la cosmología, la estructura a gran escala y la evolución del universo.

Al obtener el máster, la pareja se mudó a Dallas, dónde habían ofrecido a Brian un puesto fijo en el Centro de Estudios Avanzados que, con el tiempo, se convirtiría en parte de la Universidad de Texas. En un principio Beatrice ejerció de profesora de Física en un instituto de secundaria pero pronto consiguió una pequeña beca para investigar en el centro en el que estaba su marido. El problema es que allí no se ofrecía ningún programa de doctorado en Astronomía y tuvo que inscribirse en el que se había creado, recientemente, en la a  UT de Austin teniendo que recorrer 200 millas semanales. Su carrera de posgrado en Austin es una leyenda del departamento puesto que la llevó a cabo en tiempo récord y la tesis de doctorado que surgió, como hemos comentado al inicio, se considera una obra de referencia en su campo.

El tema inicial de la tesis era la determinación de la geometría del universo y su posible expansión a partir de la comparación entre las observaciones de galaxias y las predicciones de los distintos modelos cosmológicos. Hasta estonces se asumía que todas las posibles diferencias entre galaxias se debían únicamente a efectos cosmológicos pero Beatrice se dio cuenta muy pronto de que había un inconveniente en dicho planteamiento. Nadie había tenido en cuenta la evolución de las galaxias, qué pasaba a lo largo del tiempo con el conjunto de billones de estrellas que las forman. Sin ese estudio previo, los efectos evolutivos de las galaxias enmascararían los efectos cosmológicos invalidando toda comparación.

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El insólito caso del cipote de Archidona

pollasonriente

SONETO

Bendita polla, mil veces
seas, hispana regona,
digna de salmos y corona,
que, manejada con maña,
fuiste el orgullo de España
y el deleite de Archidona.

Camilo José Cela

***

El suceso que os voy a relatar aconteció el 31 de octubre de 1971 en Archidona, provincia de Málaga. Camilo José Cela y Alfonso Canales lo calificaron como La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona. Si estuvieron o no acertados enalteciéndolo de esta manera, lo estudiaremos a continuación.

Era de noche y una pareja de novios disfrutaba viendo en el cine del pueblo una película musical de la época. De pronto, la muchacha, puede que exaltada por la emoción del musical (lo dudo) o por que se aburría como una ostra (más probable) o porque ya era una costumbre en la pareja (mucho más probable), inició una maniobra de aproximación a la bragueta de su acompañante. Este, jubiloso, facilitó la laboriosa tarea mientras se espachurraba complacido en el asiento. En la parte del novio destinataria de los tocamientos, el cipote, el cuerpo esponjoso que rodea la uretra se llenó de sangre, proveniente de una red de pequeñas arterias y tal aumento hizo que, por la presión hidrostática del fluido se produjese y mantuviese la erección. Ambos se entregaron en cuerpo y alma a la causa y el desenlace de los hechos da buena cuenta de ello. La ejecución magistral de ella, hizo que los espasmos musculares de la base del cipote, debidos a la fuerza del músculo pubococcígeo, produjesen la eyaculación y el semen se proyectase, con una potencia inusual, por encima de varios espectadores. Alfonso Canales, en la carta que dirigió a Don Camilo José Cela el 3 de febrero de 1972, se refirió a este momento de la siguiente manera: “El caso es que, en arribando al trance de la meneanza, vomitó por aquel caño tal cantidad de su hombría, y con tanta fuerza, que más parecía botella de champán, si no géiser de Islandia”. La cuestión es que, como el asunto fue llevado a judicatura la misma noche, quedó por escrito que la ducha seminal salpicó a los espectadores de la fila trasera e incluso a los de la posterior.

A partir de los testimonios, y sin hacer ningún cálculo, la faena parece realmente notable. Pero ahora dejaremos que la física nos confirme que tanto la altura como la velocidad inicial del “proyectil”, resultaron un record digno de ser calificado como gloriosa hazaña.

Los doctores Ann McPherson y Aidan McFarlaine, experimentando (desconozco de qué manera) con más de mil varones durante un año comprobaron que la altura media del semen eyaculado era de 30 cm, con una velocidad inicial de 7 km/h. Estudiemos cuales fueron ambos valores en el caso del caso del cipote de Archidona.

cipoteparabolico2

Sabemos que la distancia x que alcanzó el semen fue de dos filas más atrás, suponiendo una distancia respaldo-respaldo de 1 m, tenemos que x fue igual a 2 m. La altura final y correspondió al pelo de la señora embadurnada, lo que vendría a ser unos 75 cm desde las nalgas. Suponiendo que el hombre estaba arrellanado en el asiento, podemos considerar un ángulo de disparo del miembro viril de 60o. Partiendo de la ecuación de la trayectoria del tiro parabólico, a velocidades no relativistas, y aislando la velocidad inicial, se obtiene:

penetrayectoriadef

que v0 es igual a 5.4 m/s o, lo que es lo mismo, 19.4 km/h que es muy superior al valor medio de 7 km/h.

Para determinar la altura máxima emplearemos el principio de conservación de la energía. Sabemos que en el momento del lanzamiento toda la energía era cinética mientras que en el punto de máxima altura era únicamente potencial. De donde:

penealturadef

obteniendo que hmáx es igual a 1.5 m, también muy, pero que muy, superior a los 30 cm de media.

Por tanto, podemos afirmar que, efectivamente, el cipote llevo a cabo toda una proeza. Y eso no es todo. Se estima que en promedio cada eyaculación suele producir una masa de 2 a 5 mililitros de plasma seminal, como una cucharadita de té. Por la descripción del suceso, parece que el chaparrón fue de una cantidad bastante superior. Así que podríamos concluir que fue un portentoso en calidad y cantidad.

Por desgracia, lo que resulta ahora una anécdota curiosa y loable de los últimos años del franquismo, en su día fue un verdadero escándalo que acabó con el matrimonio urgente de la pareja y el siguiente fallo de la Audiencia de Málaga: «Que debemos condenar y condenamos a los procesados P. B. A. y A. A. M. como autores de un delito ya definido de escándalo público a cada uno a las penas de dos meses de arresto mayor, multa de diez mil pesetas y seis años y un día de inhabilitación especial para el cargo de guarda y tutela de menores, con la accesoria de suspensión de todo cargo público, profesión, oficio y derecho de sufragio durante las respectivas condenas de arresto mayor con apremio personal de treinta días de arresto si no hicieran efectivas dichas multas en el plazo de dicha Audiencia, y a indemnizar mancomunada y solidariamente a los perjudicados R. B. en tres mil quinientas y a M. L. C. en mil seiscientas pesetas y al pago de las costas procesales por mitad, siéndole de abono para el cumplimiento de dicha condena todo el tiempo que han estado privados de libertad por esta causa. Y aprobamos por sus mismos fundamentos y con las reservas que contiene el auto de insolvencia consultado. Así por esta nuestra sentencia definitivamente juzgando la pronunciamos, mandamos y firmamos. «

Las palabras que Cela escribió a Alfonso Canales el 7 de febrero de 1972, creo que definen muy bien la situación que se vivía entonces y que, desafortunadamente, también se vive ahora en demasiadas ocasiones:

“¡Viva España! ¡Cuán grandes son los países en los que los carajos son procesados por causa de siniestro!”

BIBLIOGRAFÍA

Historias Curiosas de Agustín Celis

La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona. de Camilo José Cela

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Nota a los lectores:

He querido participar en el desafío #lunesPollas para solidarizarme con Arturo Quirantes por las secuelas que sufrió tras el #lunesTetas. En mi opinión no fue de ningún modo una convocatoria sexista, de lo contrario, no hubiese tomado parte.

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