Margarita Salas, pasión por la biología molecular

Margarita Salas, junto a su marido Eladio Viñuela, inició el desarrollo de la biología molecular en España. Su estudio sobre el virus bacteriano Phi29 nos ha permitido conocer cómo funciona el ADN, cómo sus instrucciones se transforman en proteínas y cómo estas proteínas se relacionan entre ellas para formar un virus funcional.

Se define a sí misma como una persona sencilla y muy trabajadora. Se emociona con la suite de violoncello de Bach y recuerda el efecto que le produjo la lectura de El segundo sexo de Simone de Beauvoir.

Amante de la pintura y la escultura moderna, tiene un grabado de Chillida, que compró al regresar de Nueva York. La virtud que más admira y necesita es la honestidad y su paisaje favorito, después de la campiña asturiana, es el laboratorio. Allí se olvida del mundo.

Margarita nació en noviembre de 1938 en un pueblecito de la costa asturiana llamado Canero. Cuando contaba con un año de edad, se trasladó junto a su familia a Gijón, donde se criarían los pequeños. Vivían en la primera planta del sanatorio psiquiátrico que tenía su padre y los hermanos, muchas veces, jugaban con los pacientes. En el exterior, el centro contaba con un jardín con una cancha de tenis en la que Margarita desarrollaría su gran afición hacia este deporte.

Por lo que se refiere a su formación, sus padres siempre tuvieron muy claro que sus tres hijos tenían que hacer una carrera universitaria y, en consecuencia, las hermanas no sufrieron ningún tipo de discriminación respecto a su hermano varón.  Margarita entró en un colegio de monjas a los tres años y prosiguió allí sus estudios hasta finalizar los seis años de bachiller. En el centro se daba una formación muy completa tanto en humanidades como en ciencias y a Margarita le gustaban ambas. Sin embargo, en el curso preuniversitario que debía hacer para acceder a la universidad, se vio obligada a elegir y se inclinó por las ciencias. Le parecían más interesantes.

Al acabar este curso, llegó la hora de escoger carrera y no acababa de decidirse entre las Ciencias Químicas y la Medicina. Así que optó por ir a Madrid para estudiar un curso selectivo que le valdría para ambas. Este contaba con cinco asignaturas (Física, Química, Matemáticas, Biología y Geología) que había que aprobar para seguir la carrera de Química. Para hacer la de Medicina, en cambio, no hacía falta superar la Geología, asignatura que a Margarita no le entusiasmaba. Así y todo, la estudió la noche antes del examen y la aprobó. Abierta la posibilidad de cursar ambos estudios, finalmente se decidió por la Química, lo que fue una buena elección puesto que muy pronto se dio cuenta del entusiasmo que le generaba pasar horas en el laboratorio de Química Orgánica. Tanto es así, que al terminar el tercer curso pensó que su futuro podría ser la investigación en esta materia. Salas ha afirmado en diversas ocasiones que «la vocación científica no nace, se hace», y la suya surgió en aquella época. A las puertas de un verano que le cambiaría la vida.

Margarita conoció a Severo Ochoa comiendo paella. Su padre, primo político y compañero de la Residencia de Estudiantes del científico, le había invitado a comer. Durante el almuerzo, Severo Ochoa les propuso acompañarle a una conferencia que daba al día siguiente en Oviedo y aceptaron encantados. La charla, que versaba sobre su investigación, dejó fascinada a Margarita y despertó su atracción por la bioquímica. Todavía no la había dado en la carrera, puesto que se impartía en cuarto curso, pero al transmitirle a Severo Ochoa su interés, este le dijo que le enviaría un libro de bioquímica cuando llegase a Nueva York y así lo hizo.

El cuarto curso no solo estaría marcado por el inicio del estudio de la bioquímica y la consolidación de su preferencia por la misma. También conoció al que sería el amor de su vida, su amigo y el mayor de sus maestros: Eladio Viñuela. Eladio era un hombre inteligente, guapo e interesante —la madre de Margarita le veía parecido con Marlon Brando— con múltiples intereses. Años antes se había trasladado a Madrid para estudiar Agrónomos, pero, más tarde, decepcionado con esta carrera, se cambió a Biología, que tampoco le satisfizo. Por aquel entonces esta licenciatura era muy descriptiva y lo que le gustaba a Eladio era la genética. Por esta razón decidió pasarse a Químicas y allí compartió clases con Margarita. Ambos se gustaron enseguida y al acabar la carrera, se hicieron novios.

En sus conversaciones con Severo Ochoa, este le había aconsejado realizar una tesis doctoral en Madrid bajo la dirección de Alberto Sols, excelente bioquímico, para después hacer una estancia postdoctoral con él en el departamento de bioquímica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York.

Para conseguir que Alberto Sols la admitiese como doctoranda, Ochoa le escribió una carta de recomendación. Por aquel entonces, Sols esperaba muy poco del trabajo científico de una mujer, pero no pudo negarse a la petición del premio Nobel. Años más tarde, en la entrega del premio Severo Ochoa de investigación de la Fundación Ferrer a Margarita, Sols reconocería que cuando esta fue a su laboratorio a pedir plaza para llevar a cabo su tesis, pensó: «Bah, una chica. Le daré un tema de trabajo sin demasiado interés, pues si no lo saca adelante no importa». Esta anécdota da idea del pensamiento de Sols en aquella época y del machismo que tuvo que sufrir Margarita durante toda su tesis doctoral.

Eladio, por su parte, empezó su doctorado en genética en el mismo centro de investigación biológica que ella, pero se dio cuenta de que el tipo de genética que se estudiaba no era el que le gustaba en realidad. Él estaba interesado en una genética más bioquímica, más molecular. En consecuencia, le pidió a Sols si podía hacer la tesis con él y este le acogió encantado.

Ambos contrajeron matrimonio en 1963, gracias a la beca que la Fundación March concedió a Margarita tras finalizar su tesis. La beca era de 12 000 pesetas, una cantidad muy superior a las 500 pesetas que ganaba cada uno como becario del CSIC. Una suma que les permitió casarse y alquilar un piso.

Un año más tarde, al concluir los trabajos que estaban desarrollando en el laboratorio de Sols, decidieron seguir el consejo que Severo Ochoa le había dado a Margarita en su momento y se trasladaron al laboratorio que este tenía en Nueva York. De nuevo, pudieron hacer realidad sus deseos gracias al aporte económico de sus respectivas becas.

En el laboratorio de Ochoa, Margarita nunca se sintió discriminada por ser mujer. Sus logros obtenían el reconocimiento que merecían. Lo primero que hizo Ochoa fue poner a Eladio y a ella en diferentes grupos de trabajo. La razón que les dio fue que, de esta manera, al menos, aprenderían inglés. Pero parece más plausible, tal y como apunta la propia Margarita, que el premio nobel buscase que cada uno de ellos desarrollase su propia personalidad científica.

Después de tres años en el laboratorio de Ochoa, de disfrutar de la oferta cultural de Nueva York, decidieron volver a España para desarrollar la biología molecular. O, al menos, intentarlo. Eran muy conscientes de que podían encontrarse con un desierto científico en el que fuese imposible investigar. En caso de darse esta situación, volverían a Estados Unidos.

La primera cuestión importante que debían plantearse era la elección del tema de trabajo. No tenía sentido seguir con las investigaciones que habían llevado a cabo en el laboratorio de Ochoa puesto que en España no podrían competir con dicho centro. Lo más sensato era unir esfuerzos y trabajar en un tema común. El elegido para hacerlo fue el estudio del fago Phi29, pequeño, pero morfológicamente complejo. Ambos habían hecho un curso sobre fagos, virus que infectan bacterias, en EE. UU. y les parecían muy interesantes puesto que este tipo de virus había dado lugar a las primeras aportaciones a la genética molecular en la década de los cincuenta. Querían desentrañar los mecanismos utilizados por el virus para su morfogénesis, es decir, para formar las partículas del virus a partir de sus componentes: las proteínas y el material genético.

Pero para poder cumplir con su objetivo, necesitaban capital extranjero. En España no había dinero para investigación y Severo Ochoa les consiguió financiación de la Memorial Fund for Medical Research. Iniciaron su andadura española como únicos investigadores de un laboratorio todavía por equipar.

Afortunadamente, pocos meses después se convocaron las primeras becas del plan de formación de personal investigador y pudieron seleccionar a su primer estudiante de doctorado, Enrique Méndez. Después de él se incorporaron Jesús Ávila, Antonio Talavera, Juan Ortín, José Miguel Hermoso y Víctor Rubio. Margarita dirigía de una forma más directa a tres de los seis estudiantes y Eladio a los otros tres. Seis doctorandos hombres porque ninguna mujer había solicitado realizar la tesis doctoral en el laboratorio. Las únicas dos mujeres que entraron a formar parte del equipo fueron dos técnicas de laboratorio facilitadas por el centro.

En España volvió a sentirse discriminada. Si bien dentro de su equipo nunca tuvo ningún problema con sus doctorandos, de cara al exterior solo era la mujer de Eladio Viñuela. Algo que a Eladio le parecía terriblemente injusto. Por ello, con el fin de que el trabajo de Margarita fuese valorado como merecía, en 1970 decidió iniciar el estudio del virus de la peste porcina africana y la investigación del Phi29 quedó, exclusivamente, bajo la dirección de Margarita. De esa forma pudo demostrar que era capaz de sacar adelante la investigación por sí misma y se convirtió en una científica con nombre propio y no solo en “la mujer de”.

Eladio era extremeño y había visto los destrozos que causaba el virus de la peste porcina africana en esas tierras. Sentía un gran interés por estudiar el virus a nivel molecular y encontrar una aplicación para erradicarlo. Logró secuenciar todo el genoma del virus y hacer grandes avances, pero, por desgracia, descubrió que no hay vacuna contra este virus porque produce anticuerpos que no lo neutralizan. La única forma de erradicarlo es sacrificar a los animales.

El fago Phi29 es un virus inocuo para el hombre que infecta a Bacillus subtilis. Lo primero que descubrió el equipo de Margarita fue que el ADN del Phi29 tiene, unida a sus extremos, una proteína esencial para que comience la duplicación del ADN. Fue la primera vez que se encontraba una proteína de este tipo unida al  ADN, lo que supuso el descubrimiento de un nuevo mecanismo de inicio de la replicación del material genético, y ha servido como modelo para el análisis de otros virus que, si bien también cuentan con este tipo de proteína, son de más difícil manejo.

Otro de los hallazgos, el más relevante, fue descubrir el mecanismo mediante el cual un fago infecta a una bacteria y se reproduce en su interior. El Phi29, al infectar el Bacillus subtilis, introduce su ADN dentro de la bacteria y produce una serie de proteínas, entre las cuales se encuentra la ADN polimerasa, que es la responsable de la replicación del ADN viral y cuenta con propiedades que la hacen única para la amplificación del ADN. Partiendo de cantidades muy pequeñas de ADN puede producir miles o hasta millones de copias del mismo.

En su momento, patentaron la ADN polimerasa y concedieron la licencia de explotación a una empresa americana que comercializó una serie de kits con gran éxito. Tanto es así que, durante sus años de explotación hasta que expiró en 2009, fue la patente que más regalías dio al CSIC. La aplicación práctica del Phi29 junto a su importante repercusión económica muestra, una vez más, como los resultados prácticos en muchas ocasiones no son previsibles a priori. Margarita es una firme defensora de la investigación básica, a la que considera el motor de la investigación aplicada y la tecnología. Los logros obtenidos a lo largo de su carrera científica son una buena prueba de ello.

La otra gran recompensa de esta carrera ha sido la docencia, tanto a nivel de licenciatura como a nivel de doctorado y postdoctorado. Para Margarita «es una enorme satisfacción formar a futuros científicos, dirigirlos y alentarlos a lo largo de la tesis doctoral y, sobre todo, ser testigo de sus logros». Durante 23 años fue profesora de Genética Molecular en la facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid, lo que le permitió seleccionar a excelentes estudiantes de doctorado que hicieron su tesis en el laboratorio. En sus 50 años de carrera en España, ha formado a más de cincuenta doctorandos que, junto a otros muchos doctores que han obtenido una formación postdoctoral y los técnicos, forman una gran familia de hijos, nietos y hasta bisnietos científicos.

Durante mucho tiempo Margarita se mostró reacia a ocupar puestos científicos administrativos. No quería perder tiempo en actividades que la alejasen de su investigación. No obstante, hubo un momento en el que tuvo que ceder y, en 1988, aceptó dos cargos de cuatro años de duración, casi de forma simultánea. Por un lado la presidencia de la Sociedad Española de Bioquímica y, por el otro, la dirección del Instituto de Biología Molecular del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Pasados los cuatro años, en 1992, se la nombró directora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y, en 1997, presidenta de la Fundación Severo Ochoa. También pasó a formar parte de la Junta de Gobierno del CSIC y, más tarde del Consejo Rector del mismo. Desde 1989 hasta 1996, fue miembro del Comité Científico Asesor del Max-Planck Institute für Molekulare Genetik de Berlín y, en 2001, del Instituto Pasteur. Es académica de la RAE desde el 4 de junio de 2003 y pertenece a la comisión de vocabulario científico junto a un médico, un físico, un arquitecto, un traductor y tres filólogos. En 2007 se convirtió en la primera mujer española en ingresar en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y pertenece, también, a la European Molecular Biology Organization, a la Academia Europaea, a la American Academy of Microbiology y a la American Academy of Arts and Sciences. El 18 de julio de 2016 inauguró la XVII Escuela de Biología Molecular Eladio Viñuela, que ella misma dirige en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

A Margarita le da la sensación de que, hubo un momento a partir del cual todo lo que en su día había sido negativo por el hecho de ser mujer, se había convertido en positivo. Todos sus premios tenían mayor repercusión mediática que los de sus colegas por ser la primera vez que habían sido concedidos a una mujer y a pesar de que sus méritos científicos fueran similares a los de sus colegas varones. Eso no quita que también crea firmemente que nunca le han dado un premio por el mero hecho de ser mujer. Se ha ganado su puesto en la sociedad con esfuerzo y trabajo.

En los últimos tiempos ya no se ha visto discriminada por su género, sino por su edad. La única manera de seguir investigando después de la jubilación a los setenta años ha sido el nombramiento como profesora ad honorem del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa por parte del CSIC. Y esta es una vía que depende del presidente del CSIC y con la que no todo el mundo puede contar. Margarita afirma que cuando sea mayor quiere ser como Rita Levi-Montalcini, quien fue todos los días al laboratorio hasta los cien años.

Ella, por su parte, los días laborables en los que no tiene otros compromisos, llega al laboratorio sobre las 10 de la mañana para no coger atasco, come un sándwich, una manzana y un té en el despacho y deja las instalaciones hacia las 20. Los miércoles por la tarde y los jueves son los días destinados a la RAE.

Margarita cree en la necesidad de divulgar la ciencia a la sociedad para que esta comprenda las ventajas que tiene la investigación y los descubrimientos que se están haciendo. Piensa que en el sector científico todavía no se está haciendo la suficiente divulgación y que en el sector periodístico, si bien se divulga más y mejor, todavía falta que las televisiones hagan una clara apuesta por la ciencia y emitan programas científicos en prime time.

Durante su carrera como investigadora, Margarita ha sido reconocida con numerosas distinciones, como el Premio Rey Jaime I de Investigación (1994), el Premio de Investigación e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid (1998) y el Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal (1999). Ha recibido, asimismo, la Medalla del Principado de Asturias (1997), la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid (2002), la Medalla de Honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (2003), la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio (2003), la Medalla de Honor de la Universidad Complutense (2005) y la Medalla de Oro del Mérito al Trabajo (2005). En 2008 depositó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes dos cuadernos con la investigación realizada en el laboratorio de Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York.

En octubre de 2014 el Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España le concedió el Premio a la Excelencia Química  y en 2015 fue nombrada Asturiana Universal. En noviembre de 2016 la Universidad de Burgos la propuso como doctora honoris causa de la institución y el 7 de marzo de 2017, recibió el premio especial «Talento sin género», entregado en Madrid por la asociación Eje&Con. Desde 2015 tiene su propio museo en Luarca y es la única mujer que tiene su figura en la galería de la ciencia en el Museo de Cera de Madrid.

Margarita Salas es todo un referente de la investigación en España, una investigación que cuenta con profesionales de alto nivel que cada vez reciben menos apoyo y financiación pública. El mejor homenaje a Margarita, a todo ellos, sería recompensar su dedicación facilitándoles las herramientas necesarias para llevar a cabo su trabajo. Si no se toman las medidas necesarias para hacerlo posible, nos quedaremos sin futuro.

«Un país sin investigación es un país sin desarrollo». Margarita Salas.

Referencias

Margarita Salas, Real Academia Española

Margarita Salas, Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

Margarita Salas, Instituto Cervantes

Margarira Salas, National Academy of Sciences

«Autobiografía intelectual» [vídeo y audio]. Conversación con la académica Soledad Puértolas en la Fundación Juan March, 10 de enero de 2012.

«Cuando era joven me discriminaban por ser mujer, ahora me siento discriminada por ser mayor». Jot Down, junio de 2015.

«Margarita Salas entrevistada por Jesús Ávila». Cuaderno de Cultura Científica, abril de 2014.

Dra. Margarita Salas, ‘Mujer y Ciencia: mi propia experiencia’, Mujeres con ciencia, En la red, 6 febrero 2015

Javier San Martín, Margarita Salas: “En España se ha escrito investigación con i minúscula”, Mujeres con ciencia, Protagonista, 22 abril 2015

Margarita salas en el programa Ellas

Pienso, luego existo: Margarita Salas, Mujeres con ciencia, En la red, 26 agosto 2014

Pasajes de la historia de la ciencia: ‘Margarita Salas’, Mujeres con ciencia, En la red, 3 octubre 2015

Con ciencia: Margarita Salas, de discípula a eminencia, Mujeres con ciencia, En la red, 19 diciembre 2015

Margarita Salas, una de las mujeres que más ha aportado a la ciencia española, Mujeres con ciencia, En la red, 16 abril 2016

Entrevista [vídeo] en Canal cultura, RTVE, diciembre de 2009.

Entrevista [vídeo]. Pienso, luego existo, TVE, julio de 2013.

Margarita Salas en Entrevistas de radio: «Salud con Biomedicina».

«La ciencia en la Academia. Conversación de Margarita Salas y José Manuel Sánchez Ron». Revista Mercurio, octubre de 2014.

«Las mujeres de la Real Academia Española toman la palabra». ABC, 16 de junio de 2014.

Confesiones entre ciencia y literatura. Conversación con la escritora Rosa Montero. El País, 22 de junio de 2013.

 

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Un nuevo principio

Tardé media vida en descubrir a qué quería dedicar la otra mitad.

Corría el año 1903 cuando decidí romper mi rutina diaria durante unos meses. No iba a abandonar mi labor de ayuda comunitaria, ni las clases de catequesis que impartía en la escuela dominical de la parroquia, pero las compaginaría con la asistencia a un cursillo de extensión universitaria para adultos sobre astronomía que daba la Universidad de Oxford.

Desde pequeña me habían atraído la astronomía y las matemáticas. Estas últimas pude aprenderlas de forma autodidacta leyendo los libros que les tomaba prestados a mis hermanos. Por lo que se refiere a la astronomía, las tareas domésticas junto con mis otros compromisos con la comunidad hicieron que, con los años, el interés se fuese desvaneciendo y no llegasen a convertirse en una verdadera afición. Aquel curso era mi oportunidad de recuperar y satisfacer el amor que había sentido por la materia.  Estaba emocionada.

Joseph Alfred Hardcastle, el profesor, contaba con un talento especial para transmitirnos su pasión por la astronomía, era un excelente orador. Cada clase era una nueva aventura, un viaje al universo. Todo lo que aprendía me resultaba fascinante. Sentía que había pasado 45 años encerrada en un mundo demasiado pequeño, que me había acostumbrado a ser otra persona. Entre aquellas cuatro paredes me había vuelto a encontrar. Había descubierto que vivía en un lugar asombroso de belleza abrumadora. Deseaba pasar el resto de mi vida conociéndolo. Era consciente de que mi pobre formación científica dificultaba el sueño de dedicarme a la astronomía, pero no iba a rendirme antes de empezar. Me sinceraría con el profesor Hardcastle. Él podría indicarme si había alguna posibilidad de hacer realidad mi propósito.

Recuerdo aquella tarde, la intranquilidad, los nervios. Las palabras cordiales y esperanzadoras del astrónomo, el calor en mis mejillas. Finalmente, la ausencia de estudios no sería un impedimento. Existía un importante proyecto del astrónomo aficionado Samuel A. Sander en el que podía colaborar: cartografiaría la Luna.

Aquella noche la contemplé de otra forma. Aquel satélite seductor y hermoso que tantas veces había iluminado mi oscuridad era mi puerta al futuro.

Cráter Blagg, nombrado en reconocimiento a la labor de Mary Adela Blagg

****

Este relato participa en la iniciativa de @Divagacionistas con «la Luna» como tema principal y está basado en la biografía de Mary Adela Blagg, quien sentó las bases del sistema de nomenclatura lunar que emplea hoy en día la Unión Astronómica Internacional.

 

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El microondas en ‘Crecer soñando ciencia’

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Tras las vacaciones, vuelve el programa de divulgación para niños Crecer soñando ciencia.

En él, aparte de mi sección habitual, podréis escuchar la charla que di en Naukas Bilbao sobre la gran divulgadora Jane Marcet, la primera persona en escribir un libro sobre ciencia asequible para cualquier persona con poca formación en la materia.

En la cuarta entrega de la sección «Inventos e inventores», os traigo un invento que forma parte de nuestra vida diaria: el microondas.

Ángel López (El lobo rayado) nos acerca la figura de Urano y Yolanda nos da unos apuntes de mitología.

Como colofón, Yolanda se despide de la sonda Cassini.

Os dejo con «Seguimos navegando en la ciencia?», espero que lo disfrutéis. En el blog de Crecer soñando ciencia, podéis encontrar toda la información detallada del capítulo con algunos extras como las fotos de Yolanda de sus vacaciones y un precioso vídeo de la sonda Cassini.

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Día de Ada Lovelace 2017

Ana Jiménez (gatetes.es)

Con tu ciencia poética

vislumbraste el poder de la Máquina.

El Verso se hizo programa.

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El Día de Ada Lovelace, que se celebra cada segundo martes de octubre, tiene por objetivo reconocer las contribuciones de las mujeres en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Para celebrarlo, comparto con vosotros este scikus personal (de estructura 8/11/8) y el delicioso texto que Eduardo Galeano le dedicó en su libro Espejos.

LAS EDADES DE ADA

A los dieciocho años, se fuga en brazos de su preceptor.

A los veinte se casa, o la casan, a pesar de su notoria incompetencia para los asuntos domésticos.

A los veintiuno, se pone a estudiar, por su cuenta, lógica matemática. No son ésas las labores más adecuadas para una dama, pero la familia le acepta el capricho, porque quizás así pueda entrar en razón y salvarse de la locura a la que está destinada por herencia paterna.

A los veinticinco, inventa un sistema infalible, basado en la teoría de las probabilidades, para ganar dinero en las carreras de caballos. Apuesta las joyas de la familia. Pierde todo.

A los veintisiete, publica un trabajo revolucionario. No firma con su nombre. ¿Una obra científica firmada por una mujer? Esa obra la convierte en la primera programadora de la historia: propone un nuevo sistema para dictar tareas a una máquina que ahorra las peores rutinas a los obreros textiles.

A los treinta y cinco, cae enferma. Los médicos diagnostican histeria. Es cáncer.

En 1852, a los treinta y seis años, muere. A esa misma edad había muerto su padre, lord Byron, poeta, a quien nunca vio.

Un siglo y medio después, se llama Ada, en su homenaje, uno de los lenguajes de programación de computadoras.

***

Para saber más, no dejes de visitar la web Finding Ada.

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Día Mundial del Alzhéimer (sciku)

‘Los relojes tienen un horario de cumplir’ de Azuquahe Pérez

Entre la niebla

que desdibuja el tiempo

todavía soy.

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Sciku inspirado en el libro de Azuquahe Pérez Los relojes tienen un horario que cumplir sobre el que escribí en el blog de Naukas.

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Gracias #Naukas17

Ana Jiménez (gatetes.es)

No sé si es demasiado pronto para hablar de #Naukas17. Todavía tengo la sonrisa en la cara por los momentos de felicidad que he vivido estos días. Escribir sobre ello me ayuda a prolongar su existencia un poco más. Me ayuda a autoengañarme creyendo que no ha acabado del todo.

Las charlas a las que pude asistir fueron sensacionales y gracias a EiTB podré ver las que me perdí. El nivel de la divulgación es altísimo y la respuesta del público ha sido ESPECTACULAR. Gracias por venir, por demostrar que la divulgación interesa.

Con mis amores Sergio Palacios y Javier Fernández Panadero

Me llevo tantos instantes especiales… y, sobre todo, el cariño sincero de muy buenos amigos. Para mí, Naukas Bilbao es un evento en el que celebro la divulgación con personas que quiero, que comparten conmigo su pasión por acercar la ciencia a todo el mundo. Cada año les quiero más y me siento más querida. Esa es la pura verdad.

También he tenido la oportunidad de desvirtualizar a amigos y conocer a gente nueva, gente muy crack. La parte negativa ha sido la ausencia de algunas personas que quiero mucho y que no han podido venir. Las he echado mucho de menos.

Con Spin Man, mi buen amigo Francis Villatoro.

Después de estos días, de lo que tengo ganas es de dar las gracias.

Dar las gracias a  Javier Peláez y Juan Ignacio Pérez por todo el esfuerzo y las horas que han dedicado a hacer que #Naukas17 fuese posible. A todas las personas que habéis hecho que #Naukas17 fuese inolvidable.

El Next Door team destinado a #Naukas17 con nuestro extraordinario autor José Ramón Alonso.

Dar  las gracias especialmente a Ana Jiménez de Gatetes.es por dar belleza a nuestra charla, por cargarme de ilusión cada vez que recibía un nuevo dibujo, por sus ideas, por captar enseguida lo que quería decir sin necesidad de explicaciones. Trabajar con ella ha sido un sueño, es una persona maravillosa. Y creo que hacemos muy buen equipo.

Os dejo con nuestra charla. Si queréis saber más sobre Jane Marcet, he ampliado y actualizado la entrada que publiqué sobre ella en el blog de Next Door.

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Pulsa sobre la imagen para ir a la charla. (Foto de Guillermo Peris)

P.D: Ahora ya podéis dar la respuesta correcta a la pregunta de Daniel Torregrosa (¡¡premio Tesla 2017!!): Jane Marcet 😛

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Os necesito en NAUKAS BILBAO 2017

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Mientras gran parte de la población experimenta estos días los efectos «vuelta al cole»/«vuelta al curro», yo vivo el efecto «vuelta a NAUKAS BILBAO». Estoy emocionada por reencontrarme con buenos amigos y nerviosa por el reto que supondrá dar una charla en NAUKAS BILBAO 2017.

Porque en esta ocasión, el evento de divulgación científica más importante del año es mayor que nunca.

Después de las colas del año pasado en el Paraninfo y de que se quedase gente sin poder entrar, Juan Ignacio Pérez (por parte de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU) y Javier Peláez (por NAUKAS) han trabajado muy duro para conseguir que la edición de este año se celebre, nada más y nada menos que en el Palacio Euskalduna. Esto es una oportunidad de oro para la divulgación en general. No solo para los organizadores y ponentes de NAUKAS BILBAO. Conseguir llevar la divulgación a espacios como este es un logro que nos beneficia a todos aquellos que nos dedicamos a la divulgación, es la herramienta perfecta para nuestro fin: acercar la ciencia al gran público. Por ello, pienso que hacer que sea un éxito es responsabilidad de todos.

Pero la grandeza de la nueva ubicación no es la única novedad de este año. También se incrementan el número de días y actividades:

Jueves 14 de septiembre – NAUKAS PRO ¡Novedad!

Será un evento Naukas en el que centros de investigación, laboratorios, científicos de renombre o equipos de trabajo contarán con veinte minutos para explicar a un público general en qué consiste su trabajo.

Viernes 15 y sábado 16 de septiembre – NAUKAS BILBAO 2017

Como todos los años habrá charlas de diez minutos de divulgadores, comunicadores y científicos, espectáculos, entrevistas y entregas de premios. El programa es realmente impresionante, ¡tenéis que venir!

Domingo 17 de septiembre – NAUKAS KIDS

Si os perdisteis alguna charla por acompañar a los más pequeños al NAUKAS KIDS, ya no volverá a pasar. Este año podréis disfrutar de las charlas de viernes y sábado ya que Naukas Kids se celebrará el domingo por la mañana. Os recomiendo encarecidamente que llevéis a los peques. Como presentadora de este evento hace dos años, vi su cara de ilusión durante el evento. Podéis consultar las charlas de NAUKAS KIDS en este enlace.

No puedo acabar sin mencionar que estas actividades se integran en un gran evento que durará dos semanas, el Bizkaia Zientzia Plaza, ¡diez días con siete eventos diferentes!

HE VENIDO A HABLAR DE MI CHARLA

En realidad, no. Se siente. Prefiero no desvelar nada.

Daré la charla el viernes 15 de septiembre a las 12:20h. Por el momento y como lectores, solo os puedo adelantar que habrá una sorpresa y que tengo la mejor portada de todas —y lo afirmo sin ver las demás— gracias al talentazo de mi buena amiga Ana Jiménez de Gatetes.es.

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Ana Jiménez (gatetes.es)

Si queréis descubrir cuál es la sorpresa, tendréis que venir. Para subirme a ese escenario necesito todo el apoyo y el cariño de mi familia de Los mundos de Brana. Os necesito.

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La belleza de una pompa de jabón

Autor: Ricardo Morrón

Haced una pompa de jabón y miradla: aunque dediquéis toda vuestra vida a su estudio no dejaréis de sacar de ella nuevas enseñanzas de Física.

Lord Kelvin

De pequeña disfrutaba haciendo pompas de jabón, contemplando la belleza de sus colores, su fragilidad. Ahora, gracias a la ciencia que encierran, todavía me parecen más hermosas.

En esta entrada, te invito a compartir conmigo esta nueva mirada.

Definición

Una pompa de jabón es una película extremadamente fina de agua jabonosa que encierra una cierta cantidad de aire formando una esfera hueca cuya superficie es iridiscente.

La extraordinaria delgadez de la pared de la pompa, así como la inestabilidad de su estructura, sobre la que incidiré más adelante, hace que, en condiciones corrientes, su existencia sea breve, de unos pocos segundos, bien por rotura espontánea o por contacto con algún objeto. No obstante, es posible obtener burbujas que, debidamente tratadas, duren meses e incluso años.

Propiedades muy parecidas presentan las películas jabonosas que no encierran aire ni ningún gas y consisten en láminas extrafinas cuyo borde se apoya en alambres u otros medios debidamente conformados, según la forma de la lámina que se quiera obtener.

Desde tiempos lejanos las pompas de jabón han constituido un elemento lúdico, fácil de hacer y económico, que resulta muy atractivo por su extraordinario colorido; incluso el momento de la ruptura ofrece cierta espectacularidad.

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Figura 01: Adriaen Hanneman, «Two Boys Blowing Bubbles» (ca. 1630)

No es difícil encontrar referencias a las “pompas” en las artes, tanto en pintura como en literatura, aludiendo a su ligereza, belleza, fragilidad y fugacidad. Así escribe Antonio Machado:

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Y Roberto Goyheneche cuenta entre sus éxitos el tango «Pompas de jabón» con música de Roberto Goyheneche (El Polaco) y letra de Enrique Cadícamo

Triunfás porque sos apenas
embrión de carne cansada
y porque tu carcajada
es dulce modulación.
Cuando implacables, los años,
te inyecten sus amarguras…
ya verás que tus locuras
fueron pompas de jabón.

Estructura

La “piel” de la pompa consiste en una fina capa de agua atrapada entre dos capas de moléculas tensioactivas, frecuentemente jabón. Para entender los fenómenos que permiten la formación de esta estructura, deberemos hablar de las sustancias tensioactivas y del fenómeno físico que aparece en la superficie libre de los líquidos, que se conoce con el nombre de tensión superficial.

Continuar leyendo en Naukas…

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Stephanie Kwolek en ‘Crecer soñando ciencia’

En el nuevo episodio de Crecer soñando ciencia, Yolanda cuenta con un colaborador especial, su hermano Esteban.

Yolanda y Esteban nos descubren la historia de tres mujeres que derribaron el muro del racismo: Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, y de la mano de Ángel López (El lobo rayado) conocemos mejor el planeta Saturno.

Por mi parte, en la tercera entrega de la sección de «Inventos e inventores», os traigo la figura de Stephanie Kwolek, quien salvó muchas vidas gracias a su invento, el Kevlar.

Para más información sobre Stephanie, os invito a leer esta entrada de Aitziber Lopez (@lopez_aitzi) en Mujeres con ciencia.

Finalmente podemos escuchar un interesante debate que tuvo lugar en el colegio de Yolanda sobre la existencia de vida en el universo. Debo confesar que me ha alarmado comprobar cuánto llegan a calar, en los más jóvenes, las ideas pseudocientíficas y los bulos y creo que la reflexión de Esteban es fundamental en un podcast como este, destinado a los niños:  «Según voy creciendo, me voy dando cuenta de que hay mucha información falsa, tanto en internet como en la televisión, documentales que no son realistas o páginas que, directamente, se inventan las noticias. Lo importante es formarse y, con lógica, apartar esas noticias falsas».

Os dejo con «¿Vida en el universo?», espero que lo disfrutéis. En el blog de Crecer soñando ciencia, podéis encontrar toda la información detallada del capítulo con algunos extras.

Obit Kwolek

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Gràcies ‘Pa ciència, la nostra’

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«L’ÚLTIM PA CIÈNCIA, LA NOSTRA.
De la temporada? No, segurament l’últim de la història. I és que després de més de nou anys fent el programa, decidim plegar veles. Enrera queden centenars d’entrevistes, notícies i acudits de ciència».

Érase una vez una física que escuchando una sección de ciencia en el programa Via Lliure de RAC 1, se quedó alucinada. Descubrió a dos profesionales que trataban la ciencia de una forma rigurosa y divertidísima y decidió escuchar el programa propio que tenían y que llevaba el nombre de Pa ciència, la nostra. En él, con inteligencia e ingenio, ambos transmitían los conceptos científicos de forma entretenida y cercana haciéndolos aptos para todos los públicos. Disfrutaba con cada episodio, aprendía y se reía. Jamás se había divertido tanto oyendo hablar de ciencia. Gracias al extraordinario talento de Daniel Arbós y Màrius Belles, descubrió el mundo de la divulgación científica y le cambió la vida. Como sospecharéis, la protagonista de esta historia soy yo y quiero dedicar mi más profundo agradecimiento a ambos.

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Daniel, Màrius, gracias…

…por invitarme a la radio a ver el programa cuando solo era una oyente. Lo pasé genial. Sois encantadores.

…por darme a conocer a divulgadores y proyectos de divulgación a través de vuestras recomendaciones semanales. Una actitud sumamente generosa que contribuye como ninguna otra a la divulgación.

…por apoyar mis posts de Cuentos Cuánticos en el programa y recomendar mi propio blog cuando lo estrené. No imagináis la ilusión que me hizo.

…por invitarme a participar con una sección propia sobre física, «La Centripetadora». Fue un honor inmenso que no merecía. Sabía que estaba todavía muy verde pero, como comprenderéis, no podía deciros que no, era como un sueño. Gracias por ponérmelo siempre tan fácil, por hacerme sentir como en casa, por las conversaciones cerveceras de después. Una de las cosas que más pena me dio de irme a Sevilla fue dejar de colaborar con vosotros.

…por el gran trabajo que habéis hecho, por todas las horas increíbles de ciencia y humor que nos habéis ofrecido a todos.

…por  concentrar lo mejor del programa en el libro Pa ciència, la nostra. Curiositats científiques del dia a dia que va un paso más allá. Una obra escrita en una narrativa atractiva y elaborada en la que se aprenden muchísimas cosas mientras te diviertes. Un texto con un discurso narrativo perfectamente establecido que liga las curiosidades entre ellas consiguiendo que su lectura se convierta en un viaje apasionante a través del conocimiento. Una perla para autoregalarse y regalar a los demás, un libro que muestra que la ciencia es fascinante y cualquiera puede divertirse descubriéndola.

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No sé si este programa 338 será realmente el último o si después de un tiempo prolongado podremos volver a disfrutar de vuestro programa. En cualquier caso, siempre nos quedarán los podcasts, los vídeos y un libro imprescindible.

Gràcies per tots aquests anys…

Fins que ens tornem a trovar…

Petons

Laura

JPOD 2014 (06) Pa ciencia la nostra + La Buhardilla 15

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