Scikus: Cuantos de ciencia en verso

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El domingo pasado descubrí los scikus gracias a Dolores (@Ununcuadio). Su contribución en el extraordinario Certamen de Cuentos organizado por Dan (@Cuantosycuerdas) , fue reveladora para todos aquellos que nunca habíamos oído hablar de ellos. El sciku es la versión científica del haiku japonés (Science Haiku) y, como tal, en castellano, está formado por tres versos con cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente.

El “hallazgo” de este tipo de poemas tuvo tanto éxito que se decidió cerrar el Certamen de Cuentos con un Certamen tuitero de Scikus. Como apunté en mi comentario a la entrada de Dan, me pareció una gran idea llenar twitter de poesía científica aunque, sinceramente, no creía que fuese a participar. Ya consideraba toda una proeza haber vuelto a escribir poesía después de diez años con “En el museo” y no sabía cuándo tendría de nuevo el coraje para hacerlo.

Al final, el martes, sentí ganas de intentarlo y en estos días he compuesto varios. He disfrutado mucho escribiéndolos y deseo compartirlos con vosotros y que formen parte de la historia de Los Mundos de Brana. Por ello, los he reunido en un pequeño documento que, si os apetece, os podéis descargar. Es mi pequeño regalo de agradecimiento por estar aquí, por todo el cariño que me dais y por hacer que todo esto tenga sentido. 

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«Locos por las partículas» – El documental del mes en sus pantallas

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A partir del 3 de junio, podremos disfrutar en salas de todo el Estado del documental “Locos por las partículas”. En él seremos espectadores de lujo de todo el proceso de investigación que condujo al descubrimiento de la nueva partícula, el 4 de julio 2012. Un hallazgo en el que tuvo especial relevancia el “cómo” y el “dónde”. Porque tanto las condiciones necesarias para encontrar el bosón como el laboratorio construido a tal fin, son extraordinarios.

The European Organization for Nuclear Research (originalmente: Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire), comúnmente conocido como CERN, es el mayor laboratorio de Física de Partículas del mundo. El acuerdo que estableció su nacimiento fue firmado el 29 de septiembre de 1954 pero los orígenes se remontan a 1949, cuando el físico francés Louis de Broglie propuso establecer un nuevo laboratorio europeo para detener el éxodo de físicos desde Europa a EEUU. Un año después, en la conferencia de la UNESCO en Florencia, el físico estadounidense Isidor Rabi propuso una resolución que invitase a la UNESCO “a asistir y a animar a  la formación y la organización de centros y laboratorios regionales para aumentar y hacer más fructífera la colaboración internacional de científicos“. El objetivo principal del CERN es conocer, a partir del estudio de las partículas fundamentales, de qué está hecho el Universo y a qué leyes físicas obedece.

Particle Fever_03_CERN Globe of Science and Innovation at night_Photo Courtesy of PF Productions

La joya de la corona del complejo y protagonista del documental, es el Gran Colisionador de Hadrones, o LHC (Large Hadron Collider). Acelera protones hasta velocidades próximas a las de la luz y los hace chocar entre ellos. A partir del estudio de la gran cantidad de partículas subatómicas generadas en cada interacción, se desea obtener una mayor comprensión de la naturaleza.

Pero, como he comentado, en el LHC no sólo destaca la grandeza de los posibles descubrimientos, la propia máquina es un monstruo de la tecnología. El acelerador está formado por un anillo de 27 km de circunferencia instalado a 100 m de profundidad. Cada protón da unas 11000 vueltas por segundo al anillo y circulan 300 billones de protones en cada sentido. Los protones se hacen converger en puntos preparados para ello (los puntos de los experimentos) donde se producen 600 millones de colisiones individuales protón-protón por segundo.

Para mantener la trayectoria circular de los protones y evitar que se “salgan por la tangente”, se aplican grandes campos magnéticos a través de potentes electroimanes superconductores. Estos electroimanes también coliman los haces de protones compensando la repulsión electrostática entre ellos. Para poder contar con la potencia necesaria se mantienen a una temperatura de 271,3 ºC bajo  cero, inferior a la del espacio intergaláctico. Sin embargo, en el interior del LHC se alcanzan las temperaturas más altas de la galaxia en los instantes de colisión, unas 100000 veces la temperatura del interior del sol.

La pérdida de energía por radiación sincrotrón se compensa con la aplicación de intensos campos eléctricos de alta frecuencia. La radiación sincrotrón es la radiación que se produce cuando partículas cargadas son aceleradas en trayectorias curvas o en órbitas. El vacío de la cavidad circular por la que circulan los protones es uno de los más elevados del sistema solar. Es imprescindible para limitar las interacciones (elásticas o inelásticas) entre las partículas del haz, y los átomos o moléculas del vacío residual.

Particle Fever_07_Installing the ATLAS calorimeter_Photo Courtesy of CERN

Por lo que se refiere al lado humano, en el LHC trabajan más de 10.000 científicos de 100 países. En el documental, se sigue la vida de seis de ellos. Se muestran sus dudas, sus emociones, sus éxitos y sus fracasos. Se entiende mejor  lo que significa una vida entregada a la ciencia. Conducidos por la voz de David Kaplan les acompañamos en su viaje hacia la búsqueda del conocimiento.

DIRECTOR

El documental está dirigido por Mark Levinson, quien antes de convertirse a cineasta, había obtenido un doctorado en física de partículas en la Universidad de Berkeley (California). En su faceta artística es director, productor y guionista del film “Prisioner of Time” (1993).

La edición ha corrido a cargo de Walter Murch, montador de películas como Apocalypse Now y El Padrino.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Mark Levinson

Producción: David Kaplan, Mark Levinson, Andrea Miller, Carla Solomon

Montaje: Walter Murch

Fotografía: Claudia Raschke-Robinson

Sonido: Tom Paul

Música: Robert Miller

Productora: Anthos Media LLC

 PREMIOS Y FESTIVALES

Premio del público, Sheffield Doc/Fest, Reino Unido, 2013.

New York Film Festival, EE.UU, 2013.

Telluride Film Festival, EE.UU, 2013.

 DOCUMENTAL DEL MES

El Documental del Mes es una iniciativa que pretende incrementar el número de espectadores del género documental. Con este propósito, estrenan, cada mes, un documental en una red de 53 salas distribuidas por todo el estado y Latinoamérica.

Para obtener más información sobre el documental, así como consultar los pases que se hacen en las diferentes salas, os enlazo la web principal de “Locos por las partículas”

¡Estoy segura de que lo disfrutaremos!

 

ACTUALIZACIÓN

Visto el documental, no puedo estar más de acuerdo con la espléndida crítica que hizo Anonio Muñoz Molina. Tampoco creo que pudiese hacer una mejor. Por ello os invito a leerla en este enlace. Espléndida crítica de Antonio Muñoz Molina

«Los físicos, en Particle Fever, van al trabajo en bicicleta, cuentan chistes, declaran sus incertidumbres, expresan una convicción sin cinismo, organizan en los hangares entre cavernosos y catedralicios del CERN espectáculos de hip-hop en los que se las arreglan para encontrar rimas a los términos más difíciles de su vocabulario.» Antonio Muñoz Molina

Para seguirlos en las redes:

facebook.com/documentaldelmes

twitter.com/docdelmes

Para acabar, os dejo con una foto que me hace ilusión porque es delante de la entrada del CERN

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William Gilbert, un hombre con magnetismo

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Gilbert… afirma repetidamente el valor primordial de experimentos. Sin duda, él mismo, actuó según sus propios preceptos; su trabajo contiene todos los hechos fundamentales de la ciencia [del magnetismo], tan completamente examinados, en efecto, que incluso en nuestros días tenemos poco que añadir a ellos. William Whewell en History of the Inductive Sciences (1837/1859)

La entrada original ha sido publicada en Naukas

William Gilbert (que en ocasiones aparece como William Gilberd) nació en Colchester, Essex, en 1544. A los catorce años ingresó en el St John’s College de Cambridge donde obtuvo su B.A. (Bachelor of Arts) en 1560, su M.A. (Master of Arts) en el 1564 y su doctorado cinco años después. Durante su formación se vió inmerso en el estudio de la ciencia ortodoxa imperante basada en la filosofía natural aristotélica, la medicina de Galeno y la astronomía de Ptolomeo. Un conservadurismo científico que su nueva etapa en Londres le llevaría a rechazar. Se instaló allí en 1573 para ejercer como médico y ese mismo año fue elegido miembro del Royal College of Physicians, del que le harían Presidente en 1601. Desde ese año hasta su muerte fue el médico personal de la reina Isabel I y de su sucesor Jacobo I.

Gilbert se sirvió de su condición aventajada en la corte para emplear su tiempo libre en el profundo estudio del magnetismo que le llevó a redactar, en 1600, los seis libros que constituyen “De Magnete, Magneticisque Corporibus, et de Magno Magnete Tellure” (Sobre el imán y los cuerpos magnéticos y sobre el gran imán la Tierra). Conocido como “De Magnete”, puede considerarse la primera gran obra de la física experimental. En la primera frase del prólogo ya deja clara su apuesta por esta nueva forma de proceder: «en el descubrimiento de cosas secretas y en la investigación de las causas ocultas, los experimentos seguros proporcionan y demuestran sólidos argumentos en comparación con probables conjeturas y las opiniones de los especuladores filosóficos de tipo común.» La propia organización del volumen, no es habitual para aquella época. Los diferentes temas vienen introducidos por una cuidadosa revisión de los trabajos previos, a la que sigue el relato de las nuevas experiencias. En palabras del propio Galileo, no muy habituado a hacer piropos, la obra era “grande hasta un grado que resultaba envidiable”.

Como hipótesis central de la misma, Gilbert consideró la Tierra como un imán gigante e invirtió mucho tiempo y dinero (se habla de 5000 £) para probar esta hipótesis de un modo innovador, a partir de un experimento modelo. Para hacerlo se sirvió de una esfera de magnetita, conocida como terella o «pequeña tierra», y de la aguja de una brújula de pequeño tamaño que podía girar libremente sobre un pedestal (o versorium). El fabricante de instrumentos de Londres, Robert Norman, había observado en 1581 que, aparte de adoptar la dirección norte-sur, la aguja de una brújula apuntaba por debajo de la horizontal. Pero desconocía cual podría ser el valor de la inclinación en otro lugar de la Tierra. Con el fin de dar respuesta a esta incógnita, Gilbert analizó la variación angular del versorium en diferentes posiciones alrededor de la terella. A partir de este modelo, propuso una ley para determinar la inclinación de la aguja magnética en todos los puntos del planeta, que aparece en el quinto libro de “De Magnete”. Su Tierra magnética puede considerarse el fundamento del Geomagnetismo, la rama de la Geofísica que estudia el campo magnético terrestre.

Por lo que se refiere a la navegación, sus contribuciones fueron avaladas en 1600 por el matemático Edward Wright en su prólogo de “De Magnete”: «En verdad, en mi opinión, no hay ningún tema de mayor importancia o de mayor utilidad para la raza humana». Sin ánimo de menospreciar el esfuerzo de Gilbert que Wright valoró con tal exaltación, debe apuntarse que algunos de sus logros no sobrevivieron al paso del tiempo. El «inclinómetro» fue un ejemplo de ello. Este nuevo instrumento que anunciaba e ilustraba su libro y que  iba a permitir a los navegantes estimar de forma aproximada su latitud en tiempo nublado, tuvo, en la práctica, menor utilidad de la prevista. Otro caso destacado fue su aspiración por correlacionar la longitud con la declinación magnética o desviación del norte magnético respecto al norte astronómico. El trabajo se fue a pique con el descubrimiento, en 1634, de la variación de dicha declinación magnética con el tiempo. Se comprobó que el valor había disminuido de 11º al este del norte geográfico en 1580 a 4º este en 1634.

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Sin embargo, los experimentos que llevó a cabo y las ideas sugeridas fueron tantas, que es lógico que algunas no llegasen a buen puerto. Para Gilbert, la fuerza magnética inmaterial que tenía la Tierra la dotaba de alma, la posesión de la cual constituía una explicación común, por aquel entonces, para los planetas y otras entidades que se movían por sí mismas. La rotación terrestre, a su vez, podía provenir de esta “alma” puesto que examinando cómo flotaban magnetitas esféricas en pequeños botes de madera, había advertido que las fuerzas magnéticas podían producir movimientos circulares. En su opinión, por tanto, el “alma magnética” de la Tierra (a la que se refería como Tellus o “Madre Tierra”) hacía girar el planeta alrededor de su eje, estabilizado en un punto cercano a la estrella polar. Por lo que se refiere a la Luna, señaló que mostraba siempre la misma cara a la Tierra y esto se podía explicar a través de la existencia de una fuerza magnética entre ambas que hacía que se viese el polo del satélite atraído por la Tierra. Estos razonamientos, ampliados, le valieron asimismo para justificar la órbita elíptica descrita por nuestro planeta alrededor del Sol. Suponiendo que este último también era un imán, conjeturó que la mitad del año la fuerza magnética solar repelería a la Tierra aumentando la distancia entre ambos, mientras que la otra mitad del año, la atraería. Como se supo más tarde, esta teoría era tan ingeniosa como errónea y la órbita elíptica se debía al decrecimiento cuadrático que experimenta la gravedad con la distancia.

Esta equivocación respecto al movimiento de los cuerpos celestes no le quita valor a las grandes aportaciones de Gilbert a la ciencia. Fue él quien demostró experimentalmente que el magnetismo implicaba la acción a distancia de una fuerza, lo cual alentó a otros astrónomos y físicos como Johann Kepler, Robert Hooke, Christopher Wren, y posiblemente al propio Newton, a pensar en la gravitación universal como algo análogo al magnetismo. Toda su cosmología se recoge en “De Magnete” y está ampliada en su segundo libro  “De Mundo Nostro Sublunari Philosophia Nova.

En el campo de la electrostática, estudió el fenómeno de electrización por frotamiento. El filósofo griego Tales de Mileto advirtió que al frotar un trozo de ámbar con un paño, este adquiría la propiedad de atraer pequeños objetos, pero no pudo encontrar una justificación. Gilbert comprobó que se producía una transferencia de carga entre ambos materiales y bautizó la atracción resultante como fuerza eléctrica en honor al nombre griego del ámbar, élektron. Para investigar el fenómeno inventó el primer instrumento capaz de determinar la presencia de cargas eléctricas: el electroscopio. Con su uso, descubrió más substancias que se comportaban como el ámbar y clasificó los materiales en conductores y aislantes.

Por otra parte, su descripción cualitativa del magnetismo es prácticamente completa. Descubrió la dirección del campo magnético interno de un imán así como la zona de máxima atracción sobre los objetos: los polos magnéticos. Observó que es imposible obtener un polo aislado ya que al partirlo, los fragmentos se comportan como imanes completos. Exploró asimismo los procesos de magnetización y desmagnetización. En el libro quinto, por ejemplo, llegó a aproximarse a la idea de campo magnético y  expuso, de forma detallada, el  campo dipolar de la terrella. Lo que le faltó a Gilbert fue enfrentarse al problema de la cuantificación de la atracción magnética más allá de sus comparaciones entre magnetita «fuerte» y «débil». En su honor se dio su nombre a la unidad de fuerza magnetomotriz en el sistema CGS.

La "terella" de Gilbert mostrando la inclinación de una aguja magnética en diferentes posiciones

La «terella» de Gilbert mostrando la inclinación de una aguja magnética en diferentes posiciones

La investigación sobre la respuesta de la electricidad y el magnetismo con la temperatura aparece en varias secciones de “De Magnete” y le llevó a sostener, erróneamente, que son cosas distintas. Señaló que, mientras que la atracción magnética se debilita a temperaturas elevadas, la eléctrica se extingue totalmente. Hans Christian Ørsted, en 1820, descubrió que un hilo conductor sobre el que circulaba una corriente generaba una perturbación magnética a su alrededor. Otros muchos, como André-Marie Ampère, Carl Friedrich Gauss o Michael Faraday, encontraron vínculos entre magnetismo y electricidad pero fue James Clerk Maxwell quien consiguió expresarlos en un conjunto de ecuaciones que, gracias a Oliver Heaviside, se unificaron en las cuatro que conocemos.  Nacía el electromagnetismo.

Gilbert murió el 30 de noviembre de 1603 en Londres. Su último libro fue publicado en Ámsterdam en 1651. Titulado “De Mundo Nostro Sublunari Philosophia Nova”, más conocido como «De Mundo«, consiste en una recopilación de textos pertenecientes a dos manuscritos encontrados en la biblioteca de Sir William Boswell. La edición de los escritos fue a cargo de su hermanastro William Gilbert de Melford, o de John Gruter (depende de la fuente de información). El libro está formado por dos partes bien diferenciadas: «Physiologia Nova Contra Aristotelem”, donde desarrolla temas cósmicos y astronómicos; y “Nova Meteorologia contra Aristotelem”, que trata fenómenos naturales como los vientos, las mareas, las nubes, el arco iris y los cometas.

Gilbert fue muy celebrado en su tricentenario gracias al entusiasmo de Silvanus P. Thompson, que lideraba el Gilbert Club, y a los intereses de la creciente industria eléctrica. Se encontró una cantidad considerable de información nueva sobre Gilbert y se hicieron dos traducciones de “De Magnete”, una de Thompson y otra de P. Fleury Mottelay.

Los logros del científico fueron descritos de una forma muy elocuente por el editor de la reimpresión de la edición del Gilbert Club de Thompson, Derek Price. Que sirvan como colofón del relato sobre el científico:

«Bien podría uno sentir que Gilbert había inventado todo el proceso de la ciencia moderna en lugar de descubrir, simplemente, las leyes básicas del magnetismo y la electricidad estática. Sin duda fue el primero en tener la tenacidad necesaria para trabajar metódicamente una rama entera de la física, apelando a la experimentación y a través del  razonamiento. El trabajo de Gilbert conformó el patrón para el tratamiento posterior de otras partes de la física y más tarde para materias de química y biología». Derek Price

BIBLIOGRAFÍA

De Magnete (About the Magnet) de Gilbert, William. Traducido al ingles por Paul Fleury Mottelay

The Science of Magnetism before Gilbert. Leonardo Garzoni’s Treatise on the Loadstone de Monica Ugaglia

William Gilbert: Forgotten Genius de Stephen Pumfrey y David Tilley

The Great Magnet, the Earth — website de la NASA en conmemoración del 400 aniversario de «De Magnete».

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Meme de música [Nominada por @kpitel]

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El viernes, recibí una nominación de parte del gran Emilio Capitel. No estaba propuesta para abandonar ninguna casa, ni paraíso salvaje con bichos, ni hotel, ni academia de música… ¿por qué hacen tantos programas de gente rarísima encerrada en sitios?. Tampoco estaba propuesta para el Premio Nobel de Física, cosa que me causó una profunda decepción, para qué nos vamos a engañar. No, Emilio me proponía un reto que a su vez le había propuesto mi querido Daniel Torregrosa, que había sido nominado por el Dr. Litos que… es una cadena, ¿lo vais pillando?. El desafío consiste en elegir un grupo musical y describirse a uno mismo a través de los títulos de sus canciones. La forma de hacerlo es respondiendo el cuestionario que veréis más abajo.

Debo confesar que soy musicalmente promiscua y no tengo un grupo favorito, es más, tampoco prefiero un género musical concreto. Mis emociones son demasiado diversas para disponer de una banda sonora uniforme. Y eso complica el reto, puesto que hace que tampoco conozca muchas canciones de un solo grupo. Pero no soy persona que se amedrente ante un desafío, y me puse manos a la obra. Primero pensé en Queen que, hace demasiados años, era una de las formaciones que más me gustaba y encontré varias canciones que cuadraban con las preguntas. Pero después de mucho rato, recordé las palabras que Emilio daba en su respuesta al meme y pensé que tenía razón. Yo también había optado por la solución fácil: grupo anglosajón archiconocido. Así que, por si no había perdido suficientemente el tiempo, modifiqué mi elección.

NORMAS Y PREGUNTAS

Normas: Escoge una banda/grupo favorito, y responde sólo con títulos de sus canciones.

Nominada por: Emilio Capitel

Banda o grupo elegido: Señor Mostaza

PREGUNTAS:

¿Eres hombre o mujer? : « Tú me conoces »

Descríbete: « Megaindecisión »

¿Qué sienten las personas acerca de ti?: « Solo un freak »

¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: « Ahora comprendo bien »

Describe tu actual relación con tu pareja: « Mundo interior »

¿Dónde quisieras estar ahora?: « Hoy necesitaba salir »

¿Cómo eres respecto al amor?: « Tus defectos son perfectos »

¿Cómo es tu vida?: « Es duro ser frágil »

¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo?: « Crecer (y no enloquecer) »

Escribe una cita o frase sabia: « Necesito mejorar »

Ahora despídete: « Un momento eterno »

Hecha la tarea, paso a nominar a los próximos damnificados. Las personitas que, de aceptar el reto, pasarán a desarrollar una obsesión compulsiva en la elección de grupos y canciones son: Daniel Martin Reina (@monzonete ) de La aventura de la ciencia, Abraham (@LBPA)  de La Buhardilla 2.0 y Nahúm Méndez Chazarra (@nchazarra ) de Un geólogo en apuros.

Y como no puede ser de otra manera, al igual que Dani, me despido con la frase de @Eulez

¡Viva el egoblogueo sin pretensiones!

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La Geología contraataca: Sheldon en manos de GeoCastAway

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Hace una semana, en este blog, advertimos del peligro que corría Sheldon si no le ayudábamos a seleccionar un nuevo campo de investigación. Él, que había manifestado que la Geología no es una verdadera ciencia, acababa de perder la virginidad en una tórrida noche de pasión volcánica. Bueno, es Sheldon, digamos que había tenido una buena noche.

Afortunadamente, todo quedó en un susto y vuestras estupendas aportaciones consiguieron reconducir a Sheldon por el buen camino, devolviéndole a los brazos de su amada Física y ampliando su radio de acción a otras atractivas féminas como la Química, las Matemáticas o la Biología.

Pero los geólogos no se quedaron con los brazos cruzados. Carles Fernández, Vicent Asensi y Òscar Jané, responsables del magnífico podcast de Geología y Ciencias de la Tierra Geocastaway, tomaron cartas en el asunto y aseguraron que Sheldon caería en sus redes. Y eso han hecho, con métodos más o menos discutibles, han logrado que el físico proclame que le gusta la Geología. A continuación el documento sonoro que lo prueba, pero advierto que puede herir algunas sensibilidades.

Después de su escucha, con la valentía que me caracteriza, me gustaría decir que cursé las optativas de Geofísica y Física de la Tierra porque me interesa mucho la Geofísica, que es como la Geología, pero en plan ciencia.

 

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Menuda Ciencia en JoF-15

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Mi artículo en JoF15 de la revista JoFCiencia tiene nombre y apellidos: Melli Toral Noguera.

Desde que descubrí la gran labor divulgativa que desempeña en el Colegio Salzillo de Molina de Segura, tomé la decisión de hacer lo que pudiese para darla a conocer. Proyectos como este que enriquecen la enseñanza y apasionan a niños y adolescentes por la ciencia, son imprescindibles para el futuro de la sociedad. En los pupitres es donde se hace el trabajo más importante.

Poder entrevistar a Melli y conocer más de cerca todo el trabajo que lleva a cabo ha sido un verdadero regalo. Es una bellísima persona que con su inquietud y coraje inspira a los demás. Los niños la adoran y se muestran entusiasmados ante todo lo que les cuenta. Le agradezco todo el cariño que ha puesto en el artículo y toda la ayuda que me ha prestado.

También quiero dar las gracias a los profesores de los pequeñajos por facilitarme sus comentarios sobre “Menuda Ciencia”. Las palabras de estos protagonistas eran imprescindibles para el artículo.

Espero que os dejéis empapar de las sabias palabras de Melli y miréis el mundo con más esperanza.

“Siempre he pensado que un alumno puede aprender más de lo que pone en sus libros y sobre todo puede aprender de otra forma, entendiendo lo que se le enseña y viendo su aplicación práctica. He intentado inculcarles la curiosidad por la Ciencia y que se preguntaran el porqué de las cosas con el objetivo de que no sólo les guste la Ciencia sino que la disfruten.” Melli Toral

Para leer el artículo, junto a las demás joyas con las que cuenta la revista, pulsad sobre la imagen de la portada.

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S.O.S a los físicos: Sheldon Cooper nos necesita

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Sheldon Cooper está de bajón. Ha decidido abandonar su investigación sobre la Teoría de Cuerdas porque cree que nunca podrá demostrarse y está buscando un nuevo tema al que dedicar su cerebro privilegiado. Sus compañeros no pueden ayudarle, se ha dado a la bebida y ha probado a inspirarse de todas las maneras posibles. Incluso estuvo a punto de cambiarse el peinado corriendo el riesgo convertirse en una bomba sexual. Pero no ha habido manera.

Por ello, desde aquí, hago una llamada desesperada a todos los físicos para que le echemos una mano al pobre Sheldon y le indiquemos qué tema elegiríamos y por qué. Pensad que es una urgencia, que el Dr. Cooper está a punto de acabar de muy mala manera. Para que me creáis y  participéis en los comentarios, me veo obligada a compartir un documento gráfico escalofriante que muestra hasta qué punto es grave su situación.

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No podemos permitirlo, Sheldon Cooper nos necesita.

 

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Metida a Superheroína o ¿qué hace ahí esa fuente radiactiva?

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A principios de abril subí a una torre de más de 60 metros de altura en una refinería ubicada en los alrededores de Cartagena. Mientras le explicaba, orgullosa, la gran proeza a mi madre, su pregunta interrumpió mi apasionante relato: “Hija mía, ¿qué hacías subida a una torre de 60 metros?”

Era una duda razonable puesto que no había fichado para Desafío Extremo, no se trataba de una zona de deportes de aventura y tengo un ligero pánico a las alturas. Por ello, pensé que la mejor manera de responderle era a través de un post, ya que me permitiría explicar en qué consiste una de las muchas aplicaciones industriales de las fuentes radiactivas: la medida de niveles.

El uso de las radiaciones ionizantes en la industria se remonta a principios del siglo XX y se generalizó en la segunda mitad del mismo. Las propiedades de estas radiaciones de excitar e ionizar la materia, las hacen muy útiles en una gran variedad de procesos industriales, lo que no significa que puedan emplearse de forma indiscriminada. Todo lo contrario, el beneficio que se deriva de su aplicación debe justificar los costes que conlleva y el impacto radiológico que puede causar.

La medida de nivel de líquidos o áridos en depósitos consiste en intercalar el recipiente que los contiene entre una fuente radiactiva y un detector. Ambos se alinean a la altura del nivel de interés, de manera que el detector mida el porcentaje de radiación por transmisión y pueda determinar si ha variado el material interpuesto. En el momento en el que el contenido alcance la cota prefijada, la intensidad de radiación bajará drásticamente ya que el líquido o árido absorberá parte de la misma. Si se conecta algún dispositivo que se active cuando se registra dicha disminución podrá detenerse el llenado del recipiente.

Esquema de un dispositivo pasivo detector de nivel. 1. Contenedor de la fuente; a- fuente; b- obturador. c- diafragma; 2. Sistema detector; 3. Señales de nivel de llenado: Para h < l se activa a y para h≥ l se activa b; 4. Depósito lleno hasta h

En el esquema anterior puede verse que cuando la altura del material h llega al nivel predeterminado l, la dosis de radiación medida disminuye y se activa el obturador que impide que la fuente siga emitiendo, puesto que sólo debe estar con el obturador abierto mientras determina el momento en el que se alcanza el nivel.

En este tipo de práctica se acostumbra a contar con dos sistemas: uno para detectar el máximo nivel de llenado y otro para el mínimo. En general, basta con colocar un dispositivo análogo al descrito en las diferentes alturas en las que interese medir. En cambio, si lo que se desea es localizar el nivel en un momento dado, es necesario que el conjunto detector-fuente explore verticalmente el recipiente sin perder su alineación contrapuesta. En depósitos de tamaño moderado esto se consigue fácilmente montándolos en un mismo soporte a modo de horquilla o anillo que se desliza por el exterior.

Un sencillo detector activo de nivel 1. Botella de gas licuado; 2. Medidor; 3. Nivel de fase líquida; a. Fuente; b. Detector; c. Indicador (óptico o acústico); d. Mango

En recipientes mayores, tal disposición puede entrañar una excesiva dificultad, teniendo que recurrirse a dispositivos de desplazamiento independiente, regulados por un sistema electromecánico común que los mantenga alineados. Otra opción es que el movimiento sea regulado automáticamente por la propia posición del nivel, con lo que puede conseguirse una medida continua.

Un método que, a priori, parece atractivo, pero suele acarrear serios problemas, reside en ubicar la fuente o el detector, en un flotador dentro del depósito. En el interior, la fuente no se revisa con facilidad y existe el riesgo de que el flotador se deteriore. Por lo que respecta al detector, no es conveniente encerrarlo en un medio posiblemente agresivo donde la reparación de cualquier avería sería demasiado compleja.

En el caso de los áridos, su “nivel” no acostumbra a ser “horizontal” como en los líquidos. Así pues, cuando el depósito está lleno, el material puede presentarse como un montón cónico y las medidas son menos precisas. Para paliar este efecto al máximo, se disponen varios detectores a distintas alturas que reciben la emisión de una única fuente.

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Este sistema se destina a un gran número de aplicaciones. En la figura anterior aparecen algunas de las más destacadas: a) medida de nivel de un depósito esférico; b) depósito con servomecanismo para controlar la válvula de salida y determinar su nivel de fluido; c) control del llenado en productos de envasado. A este último suele incorporarse un actuador que rechaza los envases fuera de especificaciones en cuanto a demasiado llenos o demasiado vacíos.

En concreto, esta clase de control puede emplearse, entre otras cosas, para medir el nivel de los líquidos contenidos en depósitos de geometrías muy diversas, del arrabio fundido en altos hornos, de la carga contenida en vagonetas o carretillas, de sólidos granulares en tolvas y silos (cereales), de productos envasados, de capas de nieve, de carburantes en los depósitos de los aviones, de gases licuados en bombonas y líquidos de extintores, etc.

En la medida de niveles se emplean fuentes radiactivas encapsuladas, es decir, material radiactivo confinado en una cápsula inactiva de suficiente resistencia mecánica para impedir el contacto o la dispersión de dicho material. Existen, también, encapsulamientos especiales, diseñados y fabricados para resistir las pruebas más extremas: fuerzas de impacto, fuerzas de aplastamiento, inmersión en líquidos y tensión térmica.

Tras su fabricación y antes de ser suministradas, se someten a la prueba de hermeticidad para comprobar la ausencia de fugas. Este control debe repetirse de forma periódica durante la vida útil de la fuente. El frotis, o toma de muestra, puede hacerse sobre la superficie directa de la misma o sobre una superficie equivalente si la directa no es accesible. El contaje de las muestras se realiza con equipos de bajo ruido de fondo, calibrados con patrones. La periodicidad de las pruebas viene establecida por el C.S.N. en la autorización de instalación radiactiva.

En la elección del tipo de emisor más adecuado para llevar a cabo el proceso, hay que tener en cuenta su energía y penetrabilidad. A diferencia de la radiación gamma (de naturaleza electromagnética), las radiaciones alfa (núcleo de helio-4) y beta (electrón/positrón), cuentan con un alcance en el aire limitado que depende de su energía inicial. Así, las partículas alfa más energéticas no atraviesan más de unos pocos centímetros en el aire y solamente una porción de las partículas beta consiguen recorrer una distancia superior a 3 metros. Por tanto, a parte de algunas betas energéticas, las gamma son las candidatas idóneas para el proceso que nos interesa.

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Como consecuencia de los riesgos asociados al manejo de fuentes radiactivas, es necesario introducir, en la construcción de las instalaciones, características especiales que no se requieren en áreas de trabajo convencionales. A tal fin, el diseño del sistema de vigilancia y protección radiológica aplicará los principios de limitación de dosis y optimización basados en el criterio ALARA: Toda exposición a la radiación debe mantenerse “tan baja como sea razonablemente posible” (“As Low As Reasonably Achivable”). Es decir, que el valor ALARA es el nivel de dosis efectiva colectiva por debajo del cual el coste de las medidas adicionales de Protección Radiológica sería mayor que el valor del beneficio conseguido.

En la técnica de medición de niveles, el riesgo radiológico al que están expuestos los trabajadores en condiciones de funcionamiento normal de la instalación, es el de irradiación externa. Las fuentes son encapsuladas y, salvo en caso de accidente, el origen de la radiación es exterior al organismo. Para disminuir este riesgo existen tres factores clave: el tiempo de permanencia, la distancia entre la fuente y el trabajador y el blindaje.

Cuanto menos tiempo se está expuesto a una fuente radiactiva, menos dosis se recibe. En consecuencia, es importante que no haya personal innecesario y que las tareas que deban hacerse en una zona cercana a la fuente, se ejecuten con la máxima rapidez. Para ello es básica la planificación de tareas, el conocimiento del trabajo a desarrollar, así como la práctica de simulacros en zonas de libre acceso.

Respecto a la distancia, hay que recordar que la irradiación producida por una fuente gamma puntual (o de pequeñas dimensiones) decrece con el cuadrado de la distancia. Es decir, que siempre se debe realizar la tarea encomendada lo más alejado de la fuente que sea posible. Con este objetivo se tienen que señalizar las fuentes, acotar y clasificar las zonas en función de los niveles de radiación registrados, e incorporar dispositivos de control remoto y herramientas de manejo a distancia.

Finalmente, tal y cómo se ha explicado al principio, la interposición de un espesor de material entre la fuente de radiación y el punto receptor hace que se atenúe la intensidad de radiación, siguiendo un comportamiento exponencial. En consecuencia, dicho material constituye un blindaje. La elección del mismo depende del tipo y energía de la radiación considerada. Los átomos pesados de alta densidad, como los del plomo, son ideales para la radiación gamma, ya que, por efecto fotoeléctrico, un gran número de fotones son absorbidos por los electrones más ligados de los átomos del blindaje. En cambio, la interacción electromagnética de las partículas beta con el núcleo de los átomos pesado produce radiación (de frenado) en el intervalo de frecuencias de los rayos X. Así pues los blindajes más eficaces para la radiación beta son materiales ligeros como el metacrilato o el aluminio.

Por lo que se refiere a su localización, los medidores de nivel que emplean fuentes de alta actividad deben colocarse en un edificio separado del resto de puestos de trabajo y, en caso de que la actividad no sea tan elevada, en un lugar poco frecuentado del propio recinto. El titular de la práctica clasifica y señaliza los lugares de trabajo, en función del riesgo de exposición y teniendo en cuenta la probabilidad y magnitud de las exposiciones potenciales.

En conclusión, la implementación de medidas de protección radiológica permite que puedan aprovecharse las características de las radiaciones ionizantes en el control de niveles industrial sin que ello suponga una exposición indebida para los trabajadores, que están sujetos a control dosimétrico y médico, para el resto de personal de la instalación y para el público en general.

Por la tarde, lejos de la torre.

Por la tarde, lejos de la torre.

 

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Los Anillos del Señor… James Clerk Maxwell

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James preparó las cosas para reunirse con sus nuevos colegas. Tenía 25 años y estaba a punto de iniciar una nueva etapa en su vida. Antes de trasladarse al Marischal College, creyó que la situación sería diferente y que habría más profesores jóvenes. Sus compañeros eran amigables y atentos pero, tal y como le escribió a su amigo Lewis Campbell, no entendían ninguna broma y él mismo ya había renunciado a hacerlas. Echaba de menos el ambiente relajado y jovial que se respiraba en Cambrige. Sin embargo, no estaba dispuesto a conceder demasiado espacio a la nostalgia. Tenía un reto, inauguraba su propia Cátedra de Filosofía Natural y estaba decidido a trabajar duro para sacarla adelante con éxito.

Los alumnos eran, mayoritariamente, de Aberdeen y de la campiña de los alrededores. Las carreras más solicitadas eran medicina, eclesiástica, magisterio y derecho aunque unos pocos acababan trabajando como ingenieros en las compañías de ferrocarriles del extranjero. Los científicos escaseaban, de hecho, en la época de Maxwell sólo un estudiante tomó ese camino de forma notoria: el astrónomo David Gill.

Como nuevo profesor tenía que impartir la lección inaugural, a los estudiantes y al cuerpo docente, sobre la política de educación que desarrollaría en el departamento. Era su primer gran discurso y lo preparó con esmero. Dejó claro que su objetivo no era la mera enseñanza de la ciencia sino que lo que pretendía era usar la ciencia para preparar a los estudiantes a pensar por sí mismos.

«Mi deber es aportaros los fundamentos necesarios y permitir que vuestros pensamientos se estructuren libremente. Es preferible que cada individuo piense por sí mismo a instarle a adoptar la mentalidad de otra persona so pretexto de estudiar ciencias

La labor de Maxwell no se centraba únicamente en las clases sino que también estaba a cargo del plan de estudio, lo que significaba una gran responsabilidad para un joven recién llegado. Para desempeñar su tarea de forma satisfactoria, ya se había hecho un esquema mental sobre el tipo de enseñanza que quería impartir. Los detalles de la misma tendría que desarrollarlos durante el curso, cuando pudiese estimar el nivel de conocimientos de sus estudiantes. Preparó cada una de las lecciones con esmero y sintió gran satisfacción tras comprobar que sus predecesores habían prestado especial atención en las demostraciones prácticas, gracias a lo cual contaba con abundante equipamiento en buen estado. Por el contrario, los cursos previos habían sido flojos en matemáticas pero eso no iba a suponerle un problema que no pudiese resolver.

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Por si todo esto no fuese suficiente, también se inscribió para dar clases nocturnas semanales a los obreros de la Aberdeen Mechanics’ Institution. Años atrás, en la Universidad de Cambridge, había contribuido a crear la escuela de obreros y a convencer a los empresarios de la necesidad de terminar la jornada laboral más pronto. De lo contrario, los trabajadores no hubiesen podido asistir a clase.

En Aberdeen, en cambio, la escuela para obreros de la Mechanics’ Institution ya estaba asentada y sus predecesores habían dado lecciones allí durante treinta años. Maxwell, simplemente continuaría con la tradición, haciendo aquello que le complacía y le parecía importante.

Así pues, en total, tenía destinadas a la docencia 15 horas semanales que, por una parte le dejaban tiempo para preparar los cursos y la administración del departamento, pero que suponían una carga considerable para un hombre que intentaba hacer investigación de primera línea.

Al margen de esto, Maxwell, que no sentía interés alguno en la política institucional, se vio inmerso en un conflicto entre las dos universidades de Aberdeen: el Marischal College del que formaba parte y el King’s College. Algunas personas influyentes creían que dos universidades para una sola ciudad suponían un gran gasto y debían fusionarse. Para estudiar la propuesta se creó la Comisión Real que consultaría las diferentes opiniones y tomaría una decisión. La rivalidad estaba servida y Maxwell nadó contracorriente haciendo amistad con algunos de los miembros más jóvenes del King’s College. La actitud predominante de cada Universidad respecto a la otra era de fría cortesía; en su mayor parte, los profesores y sus familias no tenían relaciones con los de la otra Universidad. El debate se cernía sobre el ambiente y, como veremos más adelante, su resolución fue poco satisfactoria para nuestro protagonista.

Maxwell fue acostumbrándose a su nueva vida en Aberdeen. Vivía en una finca en Glenlair y, ocasionalmente, recibía visitas de viejos amigos de Edimburgo y Cambridge. También visitaba a su familia cuando le era posible pero la mayor parte del tiempo lo pasaba solo y su principal medio de comunicación con las personas que quería eran las cartas. En ocasiones, la soledad le entristecía, pero sabía que no podía quejarse, que no era una mala vida. Realizaba un trabajo que le parecía muy importante, no por el status que confería sino por la oportunidad que le brindaba de ayudar a los jóvenes a adquirir conocimientos útiles. Le encantaba Glenair y todavía había muchas mejoras que quería hacer en la finca y en los alrededores. Y, por encima de todo eso, seguía fascinado por el mundo físico y determinado a descubrir todos sus misterios.

El estilo de Maxwell nunca fue concentrarse en un único tema de investigación, buena prueba de ello son la cantidad de importantes descubrimientos que hizo en diversas ramas de la física. No obstante, hubo un problema que acaparó la mayor parte de su tiempo libre en 1857: los anillos de Saturno.

Saturno, con su extraordinario conjunto de enormes anillos planos tenía un inmenso atractivo. Llevaba 200 años desconcertando a los astrónomos y en ese momento, obtenía una atención especial por haber sido elegido, por el St John’s College, Cambridge, como tema para su prestigioso Premio Adams de 1855.

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El premio había sido fundado para conmemorar el descubrimiento de Neptuno por parte de John Couch Adams. Aunque también pudo ser el intento, por parte de la comunidad científica británica, de compensar a Adams por su abyecto proceder en el momento del hallazgo. La posición que dio del nuevo planeta, después de 4 años de cálculos manuales, fue ignorada por el astrónomo real, Sir George Airy. Al año siguiente, el francés Urbain Le Verrier, de forma independiente, hizo una predicción similar. La envió al Observatorio de Berlín que inmediatamente dirigieron sus telescopios a la posición prevista y encontraron el planeta. Tal vez para calmar su conciencia, Airy hizo una demanda retrospectiva en nombre de Adams. Tras riñas y malos modales en los que Adams no tomó parte, prevaleció el sentido común y ambos obtuvieron igual reconocimiento. Más tarde, Adams fue nombrado Astrónomo Real.

Como el Premio Adams era una competición bienal, el plazo de admisión de las comunicaciones finalizaba en diciembre de 1857 y el problema era tremendamente difícil. La fascinación de Maxwell por este tema se plasma en sus propias palabras:

«Pero cuando contemplamos los anillos desde un punto de vista puramente científico, se convierten en los cuerpos más notables en el cielo, excepto, quizás, los cuerpos aún menos útiles: las nebulosas espirales. Cuando realmente hemos visto ese gran arco pivotando sobre el ecuador del planeta sin ninguna conexión visible, no podemos dar descanso a nuestras mentes. No podemos simplemente admitir que esto es así y describirlo como uno de los hechos observados en la naturaleza, que no admite o que requiere explicación. Debemos explicar su movimiento según los principios de la mecánica, o admitir que, en los reinos de Saturno, puede haber movimientos regulados por leyes que somos incapaces de explicar…»

Los anillos de Saturno fueron vistos por primera vez en 1610, cuando Galileo Galilei orientó el telescopio hacia el planeta y encontró dos protuberancias que aparecían a los dos lados del disco principal. Galileo los comparó con dos asistentes obedientes que, fijos a cada lado de Saturno, le ayudaban a moverse. El problema es que las leyes de la mecánica celeste, que Johannes Kepler había publicado un año antes, prohibían categóricamente la posibilidad de la existencia de satélites fijos cercanos a un planeta. Lo que ocurría es que Galileo nunca leyó el “Nueva Astronomía…” que Kepler y seguía convencido de que la única órbita estable era el círculo.

Pero las cosas se complicaron aún más cuando el 1612, las protuberancias desaparecieron. Galileo, sorprendido en un principio, acabó pensando que, con el tiempo, volverían a aparecer. Y así fue, dos años más tarde el jesuita Christopher Scheiner volvió a verlas y Galileo hizo lo propio en 1616. Entre 1630 y 1660 diversos observadores mostraron más características del anillo y Hevelius dio con la periodicidad en los cambios de las fases de su visibilidad. Pero nadie logró desentrañar el secreto de la naturaleza de los adornos saturnianos.

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El premio se lo llevó el creador del telescopio con mayor poder resolutivo de aquel periodo: Christian Huygens. El joven investigador se dispuso a ver los ansiados anillos en 1655 sin lograrlo puesto que en ese momento estaban ocultos de nuevo. Finalmente, en 1659, se salió con la suya y publicó su “The System of Saturn”. En él propuso que el planeta estaba rodeado por un anillo sólido «un delgado anillo plano, que no tocaba a ninguna parte, inclinado respecto a la eclíptica», estimó que su diámetro máximo era 2¼ veces mayor que el del propio planeta y predijo las futuras fechas de desaparición de los anillos.

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En 1665, William Bell descubrió una línea oscura alrededor de la superficie norte del anillo y, diez años más tarde, Giovanni Domenico Cassini procedió de igual forma en la otra superficie, llegando a la conclusión de se trataba de dos anillos diferentes, concéntricos y separados por una franja oscura. El anillo interno, más brillante, se conoce como «anillo B», el externo se denomina «anillo A» y la separación recibe el nombre de «división de Cassini». Su hijo, Jacques Cassini, escribió un artículo en el que expresaba que los anillos eran una acumulación de satélites rotando en un plano alrededor del planeta, tan pequeños que no se podían observar los huecos entre ellos.

En 1755, en su “Allgemeine Naturgeschichte und Theorie des Himmels”, Immanuel Kant fue el primero en predecir la existencia de la estructura fina de los anillos. Imaginó el anillo como un disco plano formado por partículas en colisión, provenientes de los vapores del propio planeta, que se movían siguiendo las leyes de Kepler. La rotación diferencial entre ellas era la causante de que el anillo se acabase rompiendo. El trabajo de Immanuel Kant, distanciado del mundo de la astronomía, permaneció oculto durante años.

El siguiente gran protagonista, Pierre-Simon, marqués de Laplace, fue el primero en investigar las condiciones de estabilidad. En su libro “Exposition du Système du Monde” probó la inestabilidad del modelo de anillo rígido ancho y propuso que el sistema, de ser sólido, debía estar formados por un gran número de anillos concéntricos muy delgados y próximos entre sí, girando cada uno de ellos a una velocidad tal que la atracción gravitatoria proporcionase exactamente la fuerza centrípeta necesaria para mantener estable su órbita. Para resolver el problema de la inestabilidad debida a las perturbaciones, propuso que la masa de cada anillo no estuviese uniformemente distribuida, con lo que su centro de gravedad estaría a cierta distancia de su centro geométrico.

Maxwell empezó por investigar la hipótesis de los anillos irregulares y, para empezar, consideró un único anillo sólido. Encontró que la estabilidad del movimiento quedaba asegurada cargando el anillo con un satélite pesado, con una masa de 4,5 veces la masa del resto del anillo. Es obvio que semejante asimetría provocaría efectos gravitatorios fácilmente visibles, que no se aprecian en las observaciones de Saturno. El propio Maxwell lo reconoció en un párrafo de su estudio:

Pero esta carga, además de ser incompatible con el aspecto observado de los anillos, debe ajustarse demasiado artificialmente para concordar con los sistemas naturales observados en otros lugares, porque un error muy pequeño en exceso o en defecto volvería el anillo otra vez inestable. Estamos, por lo tanto, obligados a abandonar la teoría de un anillo sólido y a considerar el caso de un anillo, cuyas partes no están rígidamente conectadas, como en el caso de un anillo de satélites independientes, o de un fluido.

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El análisis del movimiento de un anillo compuesto por un líquido continuo tampoco proporcionó una solución satisfactoria. Aplicando el método de Fourier para analizar los diferentes tipos de ondas que podrían aparecer, demostró que se producirían pequeñas perturbaciones que provocarían la división en un cierto número de gotas que orbitarían como satélites de Saturno y se irían uniendo haciéndose más grandes pero menos numerosas. Como resultado, el anillo acabaría rompiéndose en forma de líquido discontinuo. Este modelo tampoco encajaba con las observaciones que se habían hecho de Saturno a través de alguno de los anillos, ya que éstas no presentaban distorsiones debidas al fenómeno de refracción.

Llegado a este punto, por eliminación, Maxwell concluyó que los anillos debían estar formados por muchos cuerpos separados, cada uno de los cuales orbitaba de forma independiente. El análisis matemático de las condiciones de estabilidad, que solicitaba el tribunal examinador, entrañaba una dificultad extrema puesto que debían determinarse por completo los movimientos de un sinfín de objetos de diferentes tamaños. Maxwell simplificó el problema considerando el caso especial de un solo anillo compuesto por partículas equidistantes.

Empleando de nuevo el método de análisis armónico de Fourier, demostró que un objeto de este tipo siempre puede hacerse estable mediante el aumento de la masa del cuerpo central y la velocidad angular del anillo. En concreto, calculó que un anillo compuesto por 100 partes iguales y equidistantes es estable para todos los desplazamientos con tal que la masa del cuerpo central sea, por lo menos, 4352 veces la del anillo. Cuando se cumple la condición de estabilidad, las partes del anillo pueden vibrar con 4 periodos diferentes en elipses alrededor de sus posiciones medias. Estas vibraciones se transmiten con diferentes velocidades a lo largo del anillo, de modo que éste «se asemeja a una cadena de perlas formando una curva casi circular pero con una variación de la distancia desde el centro». Además hay ondas longitudinales que provocan el acercamiento y alejamiento periódicos de las partículas entre sí.

Para ilustrar el funcionamiento de su modelo de anillo, Maxwell diseño un modelo mecánico. En él, unas bolas de marfil podían reproducir los modos de oscilación primero y cuarto de los cuatro posibles que había definido. La única diferencia era que describían circunferencias, en lugar de elipses, alrededor de sus posiciones medias. El artilugio tuvo buena acogida en aquella época, tanto en la comunidad científica, que sentía gran aprecio por los modelos mecánicos que permitían valorar lo esencial de una teoría, como por el mundo de la enseñanza. James tenía varias copias hechas por amigos en diferentes establecimientos educativos y se convirtió en un producto comercial que tuvo demanda hasta los 1890s. En la actualidad el aparato se encuentra en el Cavendish Laboratory.

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El siguiente paso consistió en analizar el comportamiento de un sistema de dos anillos concéntricos y próximos. El resultado mostró que sus mutuas perturbaciones provocarían la destrucción de uno de ellos si el periodo de alguna de las cuatro ondas de uno coincidiese o fuese muy próximo al de una de las ondas del otro, debido a un efecto de resonancia. En el caso de múltiples anillos, se producirán continuamente casos de interferencia mutua y destrucción, lo que limitaría enormemente la vida del sistema. La explicación de que esto no ocurra se debe a que las fuerzas que provocan las perturbaciones son muy pequeñas y, por otra parte, los anillos contienen partículas de diferentes masas y tamaños, dispuestas de modo no uniforme, con lo que el crecimiento de las perturbaciones puede quedar limitado a un nivel no destructivo. Esto podría lograr que se retrasase o suspendiese indefinidamente la degradación del sistema.

Respecto a los supuestos cambios que indicaban que su borde externo se iba alejando de Saturno mientras que el borde interno se acercaba a la superficie, lo cual era compatible con su análisis, su opinión era la siguiente:

Si los cambios ya sospechados son confirmados por repetidas observaciones con los mismos instrumentos, valdrá la pena investigar más detenidamente si los anillos de Saturno son elementos transitorios o permanentes del sistema solar, y si en esa parte del cielo vemos la inmutabilidad celestial, o la corrupción terrestre y generación y el viejo orden dando lugar al nuevo ante nuestros propios ojos.

La memoria presentada por Maxwell consta de 68 páginas, de las cuales cerca de 60 corresponden a desarrollos matemáticos. Representó un trabajo ingente y una perseverancia a prueba de bomba que, no sólo le valió el Premio Adams sino también el reconocimiento de la comunidad de físicos y matemáticos como una figura de primera magnitud. Su trabajo fue calificado por el Astrónomo Real como:

«una de las más brillantes aplicaciones de las Matemáticas a la Física que haya visto jamás»

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De hecho, la suya fue la única comunicación. Lo cual resultó positivo puesto que evidenció la dificultad de la tarea. Nadie más había conseguido hacer ningún modelo porque el que le valiese la pena enviar una entrada.

Sin embargo, a pesar de la excelencia del texto, no lo publicó hasta 2 años más tarde ya que durante ese intervalo se dedicó a desarrollarlo de forma que fuese más inteligible a los futuros lectores. Saturno había tenido acaparado todo su interés en los últimos años, pero con una parte de la labor encaminada podría simultanear su dedicación al mismo, con el estudio de la óptica y el nacimiento de la estadística.

Por lo que se refiere a su faceta personal, James se había convertido en uno de los favoritos del director de la universidad, el Rev. Daniel Dewar, y, todavía más, de su hija Katharine María. A menudo visitaba la casa familiar y ambos cada vez se sentían más atraídos el uno por el otro. Finalmente Maxwell se declaró y se prometieron en febrero de 1858. La boda tuvo lugar en Aberdden en junio y Lewis Campbell vino de Hampshire para ser el padrino. Pasaron la luna de miel disfrutando de «sol, viento y corrientes (de agua) «en Glenlair, antes de que James se reincorporase al trabajo. Katherine le ayudó en lo que pudo, en particular en los experimentos con la visión de los colores .

La Real Comisión, por fin se había pronunciado sobre el debate de la futura situación de las dos universidades y había apostado por la fusión. Faltaba por saber si se llevaría a cabo mediante una «unión», una gestión común que hubiese alterado poco el funcionamiento anterior, o por medio de una “fusión completa” que reduciría a la mitad el número de profesores. Los fusionistas ganaron y el plan de ajuste se fijó para comienzo del curso académico 1860-1861. Habría sólo una silla de Profesor de filosofía natural, y su homólogo en la otra institución era David Thomson, un astuto negociador que se había ganado el apodo de “Crafty”. James lo tenía todo en contra puesto que, al no haber servido durante diez años, no tenían que pagarle ninguna pensión, su despido era el más barato. Sus logros en la investigación de poco valían ya que pocas personas podían valorar su importancia y ninguna de ellas vivía en Aberdeen. Así que, como era de esperar, Thomson fue el elegido y James cerró su etapa en Aberdeen.

Su próximo destino sería el Kings College de Londres, donde seguiría con sus contribuciones fundamentales en la física del siglo XIX.

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BIBLIOGRAFÍA

“The life of James Clerk Maxwell with a selection from his correspondence and occasional writings and a sketch of his contributions to science” Lewis Campbell

“The Man who changed everything. The Life of James Clerk Maxwell” Basin Mahon

“Nuestro sistema solar y su lugar en el cosmos” Stuart Ross Taylor

“Physics of Planetary Rings: Celestial Mechanics of Continuous Media” Nikolai N. Gorkavyi,Alexei M. Fridman

“On the Stability of the Motion of Saturn’s Rings” James Clerk Maxwell

“Historia natural y teoría general del cielo” Immanuel Kant

CHARLAS QUE NO TE PUEDES PERDER

«Saturno y el físico escocés» de Fernando del Álamo en Naukas Bilbao13

«El hexágono polar de Saturno» de Ricardo Hueso en Naukas Quantum13

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¡Feliz cumpleaños Divúlgame!

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Quería felicitar a Divúlgame por su tercer aniversario y me ha parecido que merecían mucho más que un tweet. Llevan tres años trabajando por convertirse en el lugar de referencia en el que consultar las mejores noticias de divulgación científica en castellano y un espacio como éste es imprescindible para acercar la ciencia a la sociedad.

Todos somos conscientes de que en internet hay demasiados contenidos erróneos o voluntariamente falsos. Contar con un lugar de confianza, como Divúlgame, al que poder dirigirse en busca de contenidos rigurosos, es crucial. Por ello, creo que todos deberíamos implicarnos de una forma más activa y sacar más partido de una herramienta de tanta calidad.

Divulgame.net es un agregador social de enlaces de divulgación científica, en el que se pueden compartir, valorar y someter a debate con el resto de usuarios. Para contaros la historia de su nacimiento, me serviré de las palabras de su máximo responsable Adrián Muñoz:

“Yo navegaba prácticamente todos los días por menéame para estar al tanto de las últimas noticias, y a raíz del incidente de Fukushima comencé a ver cada día más noticias de divulgación ciéntifica y tecnología en portada, y eso sólo podía significar una cosa: ¡La ciencia importa! ¡y mucho!

Con la avalancha de enlaces, sobre todo de física -que es uno de mis temas favorito-, en menéame, empecé a descubrir un montón de webs sobre divulgación científica; y me percaté de que había bastantes blogs y webs con artículos de gran calidad sobre ciencia que no llegaban a portada -al ser menéame un agregador de carácter general-. Y la verdad es que era una pena que esos artículos no tuvieran la difusión que se merecían. Por lo que pensé que sería interesante un “menéame de ciencia” en el que se pudiera estar al tanto y debatir las novedades de la divulgación científica en la red.

A mí me encanta iniciar nuevos proyectos, así que lo primero que hice fue echarle un vistazo al código de menéame, y vi que podía “tirar hacia delante” con el proyecto con los conocimientos que tenía. Así que dicho y hecho, en las vacaciones de semana santa en lugar de estudiar de circuitos, cálculo II, etc me puse a iniciar el proyecto.”

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Tres años más tarde, Divulgame.NET cuenta con un compañero: el blog colaborativo Divulgame.ORG cuyo propósito es traducir al castellano los artículos más interesantes y recientes de la blogosfera inglesa.

Los logros alcanzados saltan a la vista y ya han prometido futuros cambios y mejoras. El regalo que merecen es que la hagamos más nuestra, que trabajemos por su progreso junto a los divulgadores que llevan años haciéndolo. Divúlgame puede ser lo que nosotros queramos que sea.

Sé muy bien que alguno de vosotros puede pensar que Divúlgame corre el peligro de no llegar al público general, de no cruzar la barrera. Y lo sé porque a mí misma se me ha pasado por la cabeza alguna vez. Pero, reflexionando sobre ello, he llegado a la conclusión de que no es así. Si convertimos Divulgame.net en la recopilación de calidad de las últimas noticias científicas contaremos con el lugar al que dirigir a todo aquel que nos pregunta dónde puede informarse. Allí descubrirá entradas y blogs muy diversos y, posiblemente, encontrará aquellos que entiende mejor o le gustan más.

En mi opinión, creo que todos deberíamos registrarnos (yo ya lo estoy), subir aquellas entradas que nos parecen magníficas y valorar de la forma más objetiva y responsable posible las que se hayan colgado. Creo que debemos unirnos a todos aquellos que llevan tres años haciéndolo, creando y apostando por este espacio común donde difundir la ciencia.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

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EL SORTEO

Para celebrar su cumpleaños, Divúlgame ha organizado un sorteo con tres estupendos regalos que empieza el 25 de abril y termina el 27 de abril de 2014. El 28 de abril se llevará a cabo el sorteo y se anunciará al ganador a través de la cuenta de Twitter.

Para participar simplemente hay que realizar los siguientes pasos:

1) Seguir a Divúlgame en Twitter:

2) Compartir el sorteo con tus contactos en Twitter:

IMPORTANTE: El tweet debe incluir el hashtag #DivulgameCumple3

Podéis consultar las bases del sorteo en este enlace.

 ¡QUE LA SUERTE OS ACOMPAÑE!

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